Porque de tal manera amó Dios al mundo,
que ha dado a su Hijo unigénito,
para que todo aquel que en Él cree, no se pierda,
mas tenga vida eterna. Juan 3:16.

sábado, 29 de diciembre de 2012

Navidad IV: Familia, Pastores y Astrónomos


Cada día estoy más convencido de que la cosa más importante en la que puedo invertir mi vida es compartir el evangelio con todos los que se crucen en el camino. Internet es una buena herramienta para este fin. Está a punto de comenzar un nuevo año y no encuentro forma mejor para despedir este que nuevamente explicar el mensaje urgente y necesario que se halla en las páginas de la Biblia y cuyo protagonista es Jesús. La exposición del evangelio es tan sencilla que hasta los niños la entienden.

El ser humano desobedeció a Dios, es decir, pecó contra Él apartándose de sus caminos y dando la espalda al Creador. Infringir la ley trae sus consecuencias ya que el delito debe pagarse. Nuestro pecado fue tan grande que desde entonces el castigo es la muerte física. Nuestro pecado fue tan grande que no podemos, por nuestros propios medios, hacer nada por librarnos de él. Dios mismo, el agraviado, ideó el plan para que pudiésemos ser perdonados. Mandó a Jesús a pagar por nuestros pecados y delitos y así, si creemos en Cristo y nos arrepentimos de corazón de todo pecado cometido, Él nos recibe como hijos de pleno derecho. Si por el contrario, no crees y no te arrepientes, estás a la espera del juicio irremediable de Dios en el cual se te condenará por no haber aceptado a Jesús como Señor y Salvador de tu vida. Así de simple y así de claro. No hay otro evangelio diferente a este. Hoy Jesús te invita a que te acerques a Él de forma amorosa porque el evangelio es para todos.


Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios. (Juan 1:12)






Hay, en el relato del nacimiento de Jesús, un rasgo particular y que, en términos modernos se podría decir que lo globaliza, lo hace universal. Este rasgo hace que Jesús sea dado para todos y cuando digo "todos", es TODOS. En Belén estuvo representado en cierta forma todo el mundo: la familia, los trabajadores y los eruditos.

La familia, como Dios la instituyó, es la base de la sociedad.

Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne. (Génesis 2:24)

Otro concepto de familia es un error y desvirtúa el plan creado por el mismo Dios. Apartarse de este concepto en pro de los supuestos derechos de personas que no están dispuestas a ceñirse al plan establecido por Dios es pecado. El pecado puede democratizarse, es decir, esta sociedad puede decidir qué es y qué no es pecado, pero esto no quita las consecuencias del pecado en las vidas de los que practican tales comportamientos. Estas consecuencias son el deterioro de la imagen personal, trastornos afectivos, complejos, enfermedades, soledad, incomprensión, rechazo y sobre todo, como cualquiera que vive lejos de Dios, la muerte eterna. Si la familia se llegara a perder, como poco a poco se va perdiendo, estamos en un gran problema. La verdadera familia, según la Biblia, es aquella que comienza con un hombre y una mujer que se comprometen a las duras y a las maduras y que el fruto de su amor les bendice con hijos. Lo demás es pecado.

Los pastores representan a la clase trabajadora. Ellos escucharon el mensaje de los ángeles y se dirigieron al sitio donde nació Jesús.

Me impresiona esta reacción por parte de estos trabajadores. Dejaron su trabajo descuidado por ver el milagro del nacimiento del que sería su Señor y Salvador. ¿Cuántos estarían dispuestos a dejar su seguridad por esta causa? ¿Cuántos de los que lean estas torpes palabras escritas por mi mano reaccionarán positivamente ante el magnífico mensaje del evangelio? La Palabra de Dios nos dice:

Porque muchos son llamados, mas pocos escogidos. (Mateo 20:16b)

El contexto en el que Jesús dice estas palabras es una historia (parábola) sobre trabajadores y el pago que cada uno recibe. ¡DIOS PAGA A TODOS LOS QUE TRABAJAN PARA ÉL IGUAL! En un mundo donde el paro va en aumento Dios te dice que la mejor elección es trabajar en su Reino. Estás siendo llamado por Dios como aquellos pastores de Belén ¿acudirás a su encuentro?


Los astrónomos son la representación de la clase intelectual. Ellos han notado algo especial en sus observaciones y pesquisas en el cielo. Vieron una estrella especial y se dispusieron a seguirla. ¿Qué siguen hoy nuestros intelectuales? ¿Qué persiguen nuestros políticos? Esta señal en el cielo llevó a estos astrónomos a la mismísima presencia de Jesús. Allí ofrecieron los más ricos tesoros que tenían y que no eran incienso, mirra y oro, sino sus propias vidas entregadas a la voluntad de aquel Niño. Estos eruditos habían aprendido muy sabiamente lo que Cristo recalcó en cierta ocasión.

Porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? (Marcos 8:36)

Los astrónomos de la historia dejaron la seguridad de sus hogares y se dispusieron a viajar lejos. Hoy día no se está dispuesto ni siquiera a levantarse del cómodo sofá, desempolvar la Biblia que se tiene como ornamento decorativo en la librería e investigar como los eruditos de la historia y descubrir que la señal los condujo al Salvador de sus vidas. La Biblia es la luz que puede iluminar tu vida y llevarte a un encuentro personal con Jesús. Recuerda: el cristianismo no es una religión sino una relación profunda con Cristo. Emprende el viaje de la lectura de la Biblia. Deja los prejuicios y tu aparente comodidad que no hace otra cosa que ocultarte lo que Dios mismo quiere que comprendas: Jesús te ama y entregó su vida por ti.


Todos provenimos de una familia normal. Hasta los que reniegan de esta y quieren ampliar el concepto se han originado en una familia de toda la vida. Algunos somos trabajadores honrados que intentan subsistir y otros son gente estudiosa. Lo extraordinario es que la escena de Belén nos representa a todos por igual. Dios llama a pobres, ricos, necios, sabios a rendirle adoración en la persona de su Hijo Jesús. Es que todos somos iguales frente a Dios. La diferencia estriba en responder a su llamado.

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. (Juan 3:16)

¿Responderás tú a la señal?

¡QUE DIOS TE BENDIGA ESTE PRÓXIMO 2013!

sábado, 22 de diciembre de 2012

Navidad III: Un Niño Siervo y Salvador


“Porque un Niño nos es nacido, Hijo nos es dado, y el principado sobre Su hombro; y se llamará Su Nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre eterno, Príncipe de Paz.” Is. 9:6.



El Niño y El Hijo

Un Niño ha nacido. No es como cualquier niño, aunque pudiera parecerlo. Tenemos un nuevo Hijo. Este, nuestro Hijo, trae bajo Su responsabilidad un Reino, el Reino de Dios. Este nuevo nacimiento es el regalo de Dios para la humanidad: Dios hecho carne en Jesús. Nuestro Hijo tiene Nombre, es tan especial que Su Nombre no se puede expresar en uno solamente pues nos quedaríamos cortos. Isaías nos describe algunos de estos Nombres que, de acuerdo al original, deben leerse así:

Maravilloso consejero

Porque conoce, desde la eternidad, el consejo de Dios:

“A Dios nadie le vio jamás; el Unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, Él le ha dado a conocer”. Jn. 1:18.

Jesús es la Sabiduría del Padre, es decir, Cristo nos ha sido hecho Sabiduría por Dios.

“Mas por Él (Dios) estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios, sabiduría, justificación y redención”. 1ª Cor. 1:30.

Dios Fuerte

Al igual que tiene sabiduría sin límites, tiene poder infinito. Cristo puede salvar completamente y perpetuamente.


“…por lo cual (Jesús) puede también salvar perpetuamente a los que por Él se acercan a Dios…”. He. 7:25.

Perpetuamente Padre

El Señor siempre actúa como un buen Padre. Es cierto que es Eterno pero el concepto que presenta el texto nos habla de perpetuidad. Como un árbol cuyas hojas son perennes: pasan las estaciones, el clima varia, pero las hojas siguen verdes y el árbol frondoso. Jesús no cambia su paternidad hacia nosotros por muchas estaciones que nos sobrepasen su amor es perenne: perpetuo.

Príncipe de Paz

¡Shalom! El Mesías, Jesucristo: Él es nuestra paz. La palabra hebrea shalom, nos habla del cúmulo de bendiciones que nos vienen de parte de Dios:

“Toda buena dádiva (regalo) y todo don perfecto (regalo) desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación”. Stg. 1:17.

Por lo tanto, Jesús, como Rey, preserva, ordena y crea paz en Su Reino. Todos estos Nombres dados a Jesús nos dan una idea certera del Niño y el Hijo que se nos ha regalado.

¿Quién no necesita el maravilloso consejo de Cristo? ¿Quién no necesita al Dios Fuerte que nos puede salvar eternamente? ¿Quién no necesita al Buen Padre que tenemos en Jesús, alguien a quien recurrir siempre sin temor a rechazos y a sabiendas que Su disciplina es siempre oportuna? ¿Quién no necesita al Príncipe de Paz y así recibir el Shalom de Dios con todas sus bendiciones?
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Dios nos dio a Su Hijo y Su Hijo nos quiere dar dos regalos más en esta mañana. Depende de cada uno de nosotros cogerlos o rechazarlos. ¿Qué vas a hacer tú?
El primer regalo es para ti que ya eres cristiano. Vamos a abrirlo…

Palangana y toalla

Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos”. Mr. 10:45.

Siervo

Jesús fue el ejemplo de siervo por excelencia. Nadie lo ha superado jamás. Él tomó la palangana y la toalla.  La cuestión para nosotros es… ¿Qué tipo de siervo quiere crear Jesús en nosotros? A veces se escucha: “el siervo tal o cual viene a predicar a la ciudad” “Gracias a Dios por su siervo que nos ha ministrado con la Palabra” y esto no es malo en si, por el contrario es lícito reconocer el estado de servidumbre de los que trabajan entre nosotros. Donde quiero llegar es a la connotación espiritualista que hemos dado al concepto de siervo. ¿Veríamos igual de “espiritual” la palabra esclavo?… ¿y si en vez de llamarnos siervos nos llaman criados?… ¿crea en nosotros la misma sensación “espiritual”? A mí no. Reconozco que me queda por poner en práctica lo que realmente Cristo quiere ver en mí al perseguir que sea siervo. El siervo de Cristo debe tener presente que…

­­­­­­­­­­­­­­­­­         El siervo no tiene derechos 
pero sí un Señor que los tiene sobre él.

El siervo no tiene propiedades 
pero sí un Señor que es dueño de todo.

El siervo no tiene agenda 
pero sí un Señor que tiene planeada su vida.

El siervo es necesario para su Señor porque…
Jesús no tiene manos; sólo tiene las nuestras
para realizar hoy su trabajo.

Jesús no tiene pies, sólo tiene nuestros pies
para guiar a los hombres por su camino.

Jesús no tiene labios; sólo tiene nuestros labios
para hablar de Él a los hombres.

Jesús no tiene ayuda; sólo tiene nuestra ayuda
para reunir a los hombres en torno a Él.

Nosotros somos una Biblia que la gente puede leer.

Nosotros somos el último mensaje de Dios
escrito en obras y palabras. (De un texto del siglo XIV)

¿Cuándo fue la última vez que miraste a los ojos de alguien y te diste cuenta de su necesidad? Seamos prácticos y sirvámonos los unos a los otros como a cada uno el Señor le indique.

Aquí tenemos el regalo del Hijo una palangana y una toalla. Voy a retarte ¿quién quiere recibir este regalo?



El siguiente regalo que nos trae Jesús, es para ti, que todavía no te has decidido a seguirle con las consecuencias de servicio que trae a tu vida. Vamos a abrirlo…

¿Quién eres en el cuadro?


Cristo quiere regalarte esta cruz que simboliza su salvación. Jesús es Siervo y…




Salvador

“Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos”. Mr. 10:45.

Fijaos que el texto dice “…en rescate por muchos” y no dice “…en rescate por todos”. Te pregunto: ¿Estás entre esos “muchos”? ¿Por qué Jesús mismo limita el número? ¿Es que su salvación es insuficiente? ¿Es que en el Cielo no hay cabida para todos? Sabéis…la salvación es el regalo de Dios para la humanidad. Podemos hacer dos cosas con este regalo: rechazarlo o aceptarlo. Dios quiere que vayas a Él voluntariamente. A Él no le interesan los religiosos que sólo guardan tradiciones sin más pensando que esto les salvará. La salvación, vuelvo a repetir, es regalo de Dios para ti ¿los regalos te cuestan algo? Si te cuestan algo no son regalos. Ser Salvador le costó mucho a Jesús para que a nosotros nos saliera gratis.

Tampoco quiere Dios simpatizantes a los cuales les gusten las actividades de tal o cual iglesia. Podemos simpatizar con ideas, personas, organizaciones, etc. pero esto necesariamente no compromete nuestras vidas. Cristo comprometió su vida en una cruz por todos nosotros pero está esperando tu respuesta a su oferta de salvación. Dios no tiene nietos sino hijos; que tus familiares sean cristianos no te salva; que tu nación se llame cristiana, tampoco. Reconocer tu necesidad de salvación y expresarla en arrepentimiento a  Jesús, sí salva.

Me gustaría que te sintieras reflejado en lo que vas a leer ahora, son los pensamientos que tienen las personas cuando están ante si mismas y no tienen que dar cuentas a nadie…quizá tú has tenido los mismos…

Pensamientos en la soledad

Cuando estoy en la soledad de mi habitación y siento que el ruido de la vida ha cesado, veo mi necesidad. Estoy confuso: ante todos quiero esconder mi vacío pero ante mí no es posible. ¿Cómo puedo acallar mi conciencia? ¿Por qué sé que todo no marcha bien? Muchas veces intento tranquilizarme diciendo: “no te preocupes, si tú eres bueno, sólo te bastas a ti mismo…” ¿Quién necesita un Salvador? ¡Yo no! ¿Yo no? Estoy confuso.
Ahora que estoy sólo puedo hacerme la pregunta: ¿El muerto al hoyo y el vivo al bollo? ¡Deseo en lo profundo que todos mis esfuerzos no se queden aquí! Pero, ¿Cómo? Cuando miro a mi alrededor me cuesta creer que estoy aquí por pura casualidad. ¡Quiero ser eterno! No sé porque a mi mente viene la figura de Dios. Es una locura, pero reconozco en mi soledad que muchas veces no puedo sólo. Necesito que me muestren el camino. ¿Será cierto el mensaje de la Navidad?

Amigo y amiga, Jesús desea regalarte su cruz representando la salvación. A ti te toca responder… ¿sabes? El mensaje de la Navidad es verdad y hay algo dentro de ti que lo confirma, es la voz del Niño que nos ha nacido, el Hijo que nos es dado: Jesucristo.

Te reto ofreciéndote este regalo: la Cruz ¿Quieres apoderarte de ella?
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         Jesús trae sobre sus hombros un Reino, el Reino de Dios. Trabajemos para ese Reino siendo servidores como lo fue nuestro Señor. Huyamos de no entrar en ese Reino por medio de la salvación que Cristo nos ofrece ya que sólo disponemos de hoy…mañana quizá sea tarde.

 Jesús vino a ser Siervo y Salvador.

Feliz Adviento.¡Que Dios bendiga en cada uno Su Venida!

sábado, 15 de diciembre de 2012

Navidad II


La navidad es el recuerdo de que Dios nos visitó por medio de su Hijo Jesús. Este hecho marcó una nueva etapa en la humanidad. Dios reveló su voluntad para el hombre con lo que los ángeles proclamaron esa primera navidad: "¡GLORIA A DIOS EN LAS ALTURAS, Y EN LA TIERRA PAZ, BUENA VOLUNTAD PARA CON LOS HOMBRES!" Paz, lo que tanto buscas y buena voluntad, que es lo que Dios tiene para contigo. Rechazar esto es dejar la paz y estar en guerra pues vives lejos de lo que Dios quiere para tu vida (buena voluntad). Dios por medio de Jesucristo ya te mira con buenos ojos si crees con fe y te arrepientes de tus pecados que te separan de poder disfrutar de una verdadera amistad con Dios. Recuerda, querido lector, el cristianismo no es una religión, es una relación de familia con Dios. Si crees el mensaje de la navidad te conviertes en hijo de pleno derecho de Dios pues Él te adopta. Jesús es el protagonista de la navidad. Algunos dirán "eso ya lo sé". Querido amigo, una cosa es saber y otra ser. Y es que para que Jesús sea protagonista de tu navidad debe reinar en tu corazón. ¿Él reina en tu vida o sigues guiándote por tus propios razonamientos? El mismo Jesús que lo dejó todo por ti y lo dio todo por ti te pide que le respondas de igual forma. Él no se conforma con menos. Te invitó a leer esta segunda parte de la narración bíblica del nacimiento de Jesús.


Aconteció en aquellos días, que se promulgó un edicto de parte  de Augusto César, que todo el mundo fuese empadronado. Este primer censo se hizo siendo Cirenio gobernador de Siria. E iban todos para ser empadronados, cada uno a su ciudad. Y José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por cuanto era de la casa y familia de David; para ser empadronado con María su mujer, desposada con él, la cual estaba encinta. Y aconteció que estando ellos allí, se cumplieron los días de su alumbramiento. Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.


Había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño. Y he aquí, se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor; y tuvieron gran temor. Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor. Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre. Y repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios, y decían: ¡Gloria a Dios en las alturas, Y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!


Sucedió que cuando los ángeles se fueron de ellos al cielo, los pastores se dijeron unos a otros: Pasemos, pues, hasta Belén, y veamos esto que ha sucedido, y que el Señor nos ha manifestado. Vinieron, pues, apresuradamente, y hallaron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Y al verlo, dieron a conocer lo que se les había dicho acerca del niño. Y todos los que oyeron, se maravillaron de lo que los pastores les decían. Pero María guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. Y volvieron los pastores glorificando y alabando a Dios por todas las cosas que habían oído y visto, como se les había dicho.


Cumplidos los ocho días para circuncidar al niño, le pusieron por nombre JESÚS, el cual le había sido puesto por el ángel antes que fuese concebido. Y cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, conforme a la ley de Moisés, le trajeron a Jerusalén para presentarle al Señor (como está escrito en la ley del Señor: Todo varón que abriere la matriz será llamado santo al Señor), y para ofrecer conforme a lo que se dice en la ley del Señor: Un par de tórtolas, o dos palominos.


Y he aquí había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, y este hombre, justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel; y el Espíritu Santo estaba sobre él. Y le había sido revelado por el Espíritu Santo, que no vería la muerte antes que viese al Ungido del Señor. Y movido por el Espíritu, vino al templo. Y cuando los padres del niño Jesús lo trajeron al templo, para hacer por él conforme al rito de la ley, él le tomó en sus brazos, y bendijo a Dios, diciendo: Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, Conforme a tu palabra; Porque han visto mis ojos tu salvación, La cual has preparado en presencia de todos los pueblos; Luz para revelación a los gentiles, Y gloria de tu pueblo Israel. Y José y su madre estaban maravillados de todo lo que se decía de él. Y los bendijo Simeón, y dijo a su madre María: He aquí, éste está puesto para caída y para levantamiento de muchos en Israel, y para señal que será contradicha (y una espada traspasará tu misma alma), para que sean revelados los pensamientos de muchos corazones.


Estaba también allí Ana, profetisa, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, de edad muy avanzada, pues había vivido con su marido siete años desde su virginidad, y era viuda hacía ochenta y cuatro años; y no se apartaba del templo, sirviendo de noche y de día con ayunos y oraciones. Esta, presentándose en la misma hora, daba gracias a Dios, y hablaba del niño a todos los que esperaban la redención en Jerusalén. Después de haber cumplido con todo lo prescrito en la ley del Señor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret.


Y el niño crecía y se fortalecía, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios era sobre él. (Lucas 2:1-40)











El resto de la historia de la niñez y juventud de Jesús fue convivencia con nosotros y preparación para la tarea que su Padre le había encomendado: reconciliar al hombre con Dios. Pido al Señor que abra los ojos de tu entendimiento y que estas navidades sean luminosas para ti y que en ella descubras al verdadero Jesús que te amó tanto que murió para que pudieras vivir. Si le das la espalda al Niño de Belén estás en un certero peligro: el Juicio implacable de Dios. Abraza el amor de Dios y hazlo por tu vida.

Jesús es el protagonista de la navidad.

¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 8 de diciembre de 2012

Navidad I


Un año más estamos listos para celebrar las fiestas navideñas. Por "celebrar" me refiero al bullicio de estos días, las copiosas cenas, los regalos, las felicitaciones, las reuniones familiares, montar el belén, adornar el árbol, ir de tiendas, los niños de vacaciones, la publicidad televisiva, el consumismo, compras de última hora, el abuelete que se atraganta, las dos copitas o tres de más (del que es dado a la bebida), los mismos chistes de siempre, el vecino de arriba que no para de incordiar con la música a tope, la gente parece mejor, la ciudad llena de adornos luminosos, turrones, mazapanes, hojaldradas, borrachuelos, mantecados, alfajores, jamón, marisco, queso, pollo relleno, canapés, trufas, comilonas de empresa (el que trabaje), vestirse de gala, fiestas dance, trance, heavy, cotillón, el concierto de año nuevo, las indigestiones, los coma etílicos, hasta que el cuerpo aguante, añorar a los que ya no están, un año más está a punto de pasar por todos, ya adelgazaré cuando llegue el nuevo año, sms con el móvil a tope, el "a ver si vuelvo a la rutina", el "no me gustan estas fiestas", es que todos son gastos... ¿Dónde está el verdadero protagonista de la navidad? Jesús es la navidad. Es el cumpleaños de Jesús. Todos celebrando ¿qué? y de espaldas a la persona que es el motivo del festejo. ¿Te imaginas que preparan la fiesta de tu cumpleaños y te dejan fuera? Es que ni siquiera te invitan. Eso es lo que hace esta sociedad con Jesús. Hay grandes banquetes, fiestas y cotillones pero Jesús es ignorado. He aquí la historia del nacimiento de Jesús extraída de la Biblia para que leas de primera mano el inicio de la navidad que no significa otra cosa que nacimiento.

Puesto que ya muchos han tratado de poner en orden la historia de las cosas que entre nosotros han sido ciertísimas, tal como nos lo enseñaron los que desde el principio lo vieron con sus ojos, y fueron ministros de la palabra, me ha parecido también a mí, después de haber investigado con diligencia todas las cosas desde su origen, escribírtelas por orden, oh excelentísimo Teófilo, para que conozcas bien la verdad de las cosas en las cuales has sido instruido.


Hubo en los días de Herodes, rey de Judea, un sacerdote llamado Zacarías, de la clase de Abías; su mujer era de las hijas de Aarón, y se llamaba Elisabet. Ambos eran justos delante de Dios, y andaban irreprensibles en todos los mandamientos y ordenanzas del Señor. Pero no tenían hijo, porque Elisabet era estéril, y ambos eran ya de edad avanzada. Aconteció que ejerciendo Zacarías el sacerdocio delante de Dios según el orden de su clase, conforme a la costumbre del sacerdocio, le tocó en suerte ofrecer el incienso, entrando en el santuario del Señor. Y toda la multitud del pueblo estaba fuera orando a la hora del incienso.

Y se le apareció un ángel del Señor puesto en pie a la derecha del altar del incienso. Y se turbó Zacarías al verle, y le sobrecogió temor. Pero el ángel le dijo: Zacarías, no temas; porque tu oración ha sido oída, y tu mujer Elisabet te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Juan. Y tendrás gozo y alegría, y muchos se regocijarán de su nacimiento; porque será grande delante de Dios. No beberá vino ni sidra, y será lleno del Espíritu Santo, aun desde el vientre de su madre. Y hará que muchos de los hijos de Israel se conviertan al Señor Dios de ellos. E irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y de los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto.

Dijo Zacarías al ángel: ¿En qué conoceré esto? Porque yo soy viejo, y mi mujer es de edad avanzada. Respondiendo el ángel, le dijo: Yo soy Gabriel, que estoy delante de Dios; y he sido enviado a hablarte, y darte estas buenas nuevas. Y ahora quedarás mudo y no podrás hablar, hasta el día en que esto se haga, por cuanto no creíste mis palabras, las cuales se cumplirán a su tiempo. Y el pueblo estaba esperando a Zacarías, y se extrañaba de que él se demorase en el santuario. Pero cuando salió, no les podía hablar; y comprendieron que había visto visión en el santuario. El les hablaba por señas, y permaneció mudo. Y cumplidos los días de su ministerio, se fue a su casa. Después de aquellos días concibió su mujer Elisabet, y se recluyó en casa por cinco meses, diciendo: Así ha hecho conmigo el Señor en los días en que se dignó quitar mi afrenta entre los hombres.

Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era María. Y entrando el ángel en donde ella estaba, dijo: ¡Salve, muy favorecida! El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres. Mas ella, cuando le vio, se turbó por sus palabras, y pensaba qué salutación sería esta. Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios. Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS. Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin. 

Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? pues no conozco varón. Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios. Y he aquí tu parienta Elisabet, ella también ha concebido hijo en su vejez; y este es el sexto mes para ella, la que llamaban estéril; porque nada hay imposible para Dios. Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra. Y el ángel se fue de su presencia. 

En aquellos días, levantándose María, fue de prisa a la montaña, a una ciudad de Judá; y entró en casa de Zacarías, y saludó a Elisabet. Y aconteció que cuando oyó Elisabet la salutación de María, la criatura saltó en su vientre; y Elisabet fue llena del Espíritu Santo, y exclamó a gran voz, y dijo: Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre. ¿Por qué se me concede esto a mí, que la madre de mi Señor venga a mí? Porque tan pronto como llegó la voz de tu salutación a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Y bienaventurada la que creyó, porque se cumplirá lo que le fue dicho de parte del Señor. Entonces María dijo:

Engrandece mi alma al Señor;
Y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador.
Porque ha mirado la bajeza de su sierva;
Pues he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada 
todas las generaciones.
Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso;
Santo es su nombre, 
Y su misericordia es de generación en generación
A los que le temen. 
Hizo proezas con su brazo;
Esparció a los soberbios en el pensamiento de sus corazones.
Quitó de los tronos a los poderosos,
Y exaltó a los humildes. A los hambrientos colmó de bienes,
Y a los ricos envió vacíos. Socorrió a Israel su siervo,
Acordándose de la misericordia De la cual habló a nuestros padres,
Para con Abraham y su descendencia para siempre.

Y se quedó María con ella como tres meses; después se volvió a su casa. Cuando a Elisabet se le cumplió el tiempo de su alumbramiento, dio a luz un hijo. Y cuando oyeron los vecinos y los parientes que Dios había engrandecido para con ella su misericordia, se regocijaron con ella. Aconteció que al octavo día vinieron para circuncidar al niño; y le llamaban con el nombre de su padre, Zacarías; pero respondiendo su madre, dijo: No; se llamará Juan. Le dijeron: ¿Por qué? No hay nadie en tu parentela que se llame con ese nombre. Entonces preguntaron por señas a su padre, cómo le quería llamar. Y pidiendo una tablilla, escribió, diciendo: Juan es su nombre. Y todos se maravillaron. Al momento fue abierta su boca y suelta su lengua, y habló bendiciendo a Dios. Y se llenaron de temor todos sus vecinos; y en todas las montañas de Judea se divulgaron todas estas cosas. Y todos los que las oían las guardaban en su corazón, diciendo: ¿Quién, pues, será este niño? Y la mano del Señor estaba con él. Y Zacarías su padre fue lleno del Espíritu Santo, y profetizó, diciendo: 

Bendito el Señor Dios de Israel, 
Que ha visitado y redimido a su pueblo, 
Y nos levantó un poderoso Salvador
En la casa de David su siervo, 
Como habló por boca de sus santos profetas 
que fueron desde el principio; 
Salvación de nuestros enemigos, 
y de la mano de todos los que nos aborrecieron; 
Para hacer misericordia con nuestros padres,
Y acordarse de su santo pacto; 
Del juramento que hizo a Abraham nuestro padre,
Que nos había de conceder 
Que, librados de nuestros enemigos,
Sin temor le serviríamos 
En santidad y en justicia delante de él, todos nuestros días. 
Y tú, niño, profeta del Altísimo serás llamado;
Porque irás delante de la presencia del Señor, 
para preparar sus caminos; 
Para dar conocimiento de salvación a su pueblo,
Para perdón de sus pecados, 
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
Con que nos visitó desde lo alto la aurora, 
Para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte;
Para encaminar nuestros pies por camino de paz. 

Y el niño crecía, y se fortalecía en espíritu; y estuvo en lugares desiertos hasta el día de su manifestación a Israel. (Luc 1:1-80)
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Dos niños que nacen. Uno, Juan, para preparar la llegada del otro, Jesús, el protagonista de la navidad. No te pierdas la segunda parte de este maravilloso nacimiento.

Invita a Jesús a su cumpleaños.

¡Que Dios te bendiga!

sábado, 1 de diciembre de 2012

Antonio Gala


Desde siempre me ha atraído el escuchar las últimas palabras de alguien que está cercano a morir. Creedme que no es un deseo morboso sino un deseo por conocer  lo que una persona en esa situación tiene que decir. Cada vez estoy más convencido de que en estos momentos ya no queda tiempo que perder ni palabras que malgastar. En estos días Antonio Gala presentó su último libro intitulado "Quintaesencia". Según he podido leer, cito textualmente: "Es una recopilación de reflexiones sobre el amor, el dolor, la creación artística, la vejez y la muerte". Amor, dolor, creación artística, vejez, muerte. ¿Será este libro el legado final de alguien que se sabe más cercano a partir de esta vida? Con sus quinientos premios o más, sus más de cuatro millones de libros vendidos el escritor afirma: "Mentiría si dijese que me considero un fracasado, pero estoy a dos dedos de decirlo". Interpreto que sugiere que está muy cerca de considerarse un fracasado. Es impactante, al menos para mí, que este intelectual que lo ha conseguido todo (dinero, fama, éxito) bajo el prisma de esta sociedad, se vea así: "a dos dedos de ser un fracasado".


No quiero llegar al final de mis días y decir que estoy a punto de fracasar o he fracasado. Sinceramente, no deseo hacerme rico, no estoy afanado por el éxito o la fama. Quiero que esta máxima de Jesús sea el motor de mi vida:


Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. (Mateo 6:33)

Lo más importante que puedo hacer es poner la mira en las cosas de Dios, es decir, vivir según sus parámetros y Él me promete que lo demás que me falte lo va a suplir. Y hasta ahora es así. Jesús no me ha fallado nunca. Pero nunca, nunca.

Grandes hombres de la historia de la humanidad frente a la muerte han afirmado lo que nadie hubiese esperado escuchar de labios de ellos. Aquí unos ejemplos:

"Señor, ayuda a mi pobre alma" o "Que Dios se apiade de mi pobre alma." 
Edgar Allan Poe 








Das ist absurd! Das ist absurd! (¡Es absurdo!...¡Esto es absurdo!)
Sigmund Freud 










"¡Todo es tan aburrido!"
Winston Churchill 










"Todas mis posesiones por un momento de tiempo" 
Isabel I de Inglaterra 










"¡Luz, más luz!" 
Goethe











Es que, al fin y al cabo, son personas como nosotros. No superhombres ni supermujeres. La muerte nos hace a todos iguales ya que somos de carne y hueso, piel y pescuezo. El ser humano aspira a más pues tiene un sentido de eternidad que ningún otro ser creado por la mano de Dios posee.

Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin. (Eclesiastés 3:11)

Si tienes instintos de querer perdurar, de no querer marcharte de este mundo, de aferrarte a un clavo ardiendo, de amar la vida estas demostrando que tienes un sentido de eternidad en lo más profundo de tu ser. Dios nos creó para la vida y para el triunfo. Dios nos creó para que fuésemos su alabanza especial. Imagínate que inventas algo de lo cual estás más orgulloso que de ninguna otra cosa. Lo presentarías a tus conocidos y desconocidos con orgullo. Hablarías a todos de sus grandes cualidades y te pondrías ancho y pancho por tu invento. Eso mismo le pasó a Dios con nosotros... pero lo defraudamos por voluntad propia tomando nuestro camino. Desobedecimos profundamente a Dios y este dictaminó condena de muerte contra nosotros. El pago por el delito de nuestro pecado de desobediencia fue la muerte.

Pero Dios, que es más grande que nuestros pensamientos o hechos más asombrosos, construyó un plan magnífico para salvarnos de nosotros mismos ya que no podemos de forma alguna reconciliarnos con Dios. Su Hijo Jesucristo fue el plan de salvación para este mundo ya que Él era el pago perfecto por nuestros delitos. Jesús murió y resucitó para darnos vida y un sentido que nos llevará al éxito tal y como Dios, el Creador de todo, lo ve.

Estoy convencido de que Antonio Gala sí está "a dos dedos de fracasar" si pasa el umbral de la muerte y no se arrepiente de sus pecados ante Dios porque su vida es un suspiro comparado con la eternidad que le espera sin Dios. Esto es fracasar para Dios:

Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma? (Mateo 16:26)

Simplemente ganar todo y perder la vida o el alma. La vida es lo más precioso que tenemos y la muerte sin Dios hace de nosotros almas sin esperanza. Alguien describió el infierno como un lugar donde eternamente estás atormentado por haber rechazado en vida la oportunidad que Jesús te ofrece: el perdón de tus pecados y el regreso a la casa del Padre. Habla con Dios y pídele perdón por tus pecados que te han tenido apartado de Él. Acepta la salvación que por ti ganó Cristo en la Cruz y comienza a caminar en los pasos de Jesús y en obediencia a Dios. ¿Cómo? Es fácil. Estudia la Biblia con personas que tengan una fe sana en Cristo. Seguro que donde vives hay cristianos que te ayudarán con entusiasmo. Ora a Dios diariamente dándole gracias por haberlo conocido y cuéntale tus inquietudes. Dios quiere comunicarse contigo porque le encanta hablar con sus hijos.

Antonio Gala es otro producto fallido de la religión muerta. Él arremete contra esa religión de la incongruencia y la sin razón. Lo verdaderamente lastimoso es que esta actitud de rechazo está haciendo que se auto condene ante Dios. Dios no tiene nada que ver con la religión muerta pues Él está VIVO. Dios quiera darle luz a su vida en estos momentos y mire a Dios y no a los hombres. Tú, por tu parte haz lo mismo.

"No os levantéis, conozco la salida". Este es el epitafio que Antonio Gala ha escrito para él. Pido a Dios que esta salida sea hacia el Cielo y no hacia el infierno.

Si murieras hoy ¿cuál sería tu última frase?

¡QUE DIOS TE BENDIGA!