Porque de tal manera amó Dios al mundo,
que ha dado a su Hijo unigénito,
para que todo aquel que en Él cree, no se pierda,
mas tenga vida eterna. Juan 3:16.

sábado, 31 de marzo de 2012

La Milla Verde


Acabo de recordar el film "La milla verde" basado en la novela homónima de Stephen King . Esta "milla" es el camino que los condenados a muerte deben recorrer para ser ajusticiados. Es angustioso el tránsito hasta el cadalso. Realmente nadie quiere morir. Aunque te sepas culpable y merecedor de la pena capital, te agarras a un clavo ardiendo con la esperanza de que, por medio de una llamada de última hora, seas librado de la silla eléctrica. Pero esa llamada no llega y... mueres. Has pagado lo que la justicia demanda. Los agraviados, testigos oculares, jueces y demás implicados han descansado viendo como se satisfacían sus ansias de justicia. Alguien ha pagado vida por vida. Ojo por ojo, diente por diente...


Todos, querido lector, estamos en "la milla verde". Todos esperamos inexorablemente el día de nuestra muerte. Todos vamos a morir. La muerte es el pago por nuestro delito. ¿Qué delito? Infringir la Ley de Dios. Si has asesinado, has robado, has adulterado, has odiado, has envidiado, has sentido enojo, has mentido y has caído en una larga lista de lo que la Biblia denuncia como pecado, déjame decirte algo: ERES UN INFRACTOR DE LA LEY DIVINA y tu conciencia te delata. Sabes a ciencia cierta cuándo pecas. El infractor debe pagar con su vida. El pecado para Dios no es un tema superficial que se pueda pasar por alto. Dios aborrece el pecado porque es diametralmente opuesto a su carácter. Dios es Santo. La Palabra de Dios escrita en la Biblia nos recuerda:

Porque la paga del pecado es muerte. Romanos 6:23a. 

Jesucristo padeció se propia "milla verde". Sufrió la soledad, la burla, el flagelo, sed, hambre, angustia y cansancio. La milla para Él fue larga, comenzando desde el momento que vio la luz en Belén, hasta que fue clavado en la cruz de Gólgota. ¿Porqué Jesús hizo esto? Dios Padre se lo pidió por amor a nosotros. ¡Por amor a nosotros! JESÚS PAGÓ EL PRECIO DE NUESTRA CONDENACIÓN. Nadie más podía haberlo hecho. ¿Porqué? Porque Cristo nunca pecó. Jesús, como su Padre es Santo.

Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva (regalo) de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro. Romanos 6:23.

Jesús murió cruelmente para regalarnos vida. ¿Te atrae un amor así? Tú eres importante para Dios. Él quiere que reconozcas tu pecado, le pidas perdón y comenzarás a disfrutar de una relación nueva con Dios: serás su hijo.


Dile estas palabras:

Padre, reconozco que he pecado de muchas maneras. Me arrepiento y te pido perdón. Sálvame de la condenación eterna pues quiero vivir junto a Ti. Ayúdame en estos primeros pasos de fe dándome fuerzas. En el Nombre de tu Hijo Jesús. Amén.

Al hacer esta pequeña oración con fe has pasado de muerte a vida. No es una pócima mágica. Es la oración que Dios estaba, desde que naciste, esperando escuchar de tus labios de forma sincera.

Permíteme dos consejos:

- Lee la Biblia (me ofrezco a regalarte una)
- Busca una Iglesia evangélica donde ser cuidado como te mereces para crecer en el conocimiento de Dios.

Esta semana el mundo recuerda la pasión de Cristo. La llamamos SEMANA SANTA. La Biblia nos enseña que santidad es un concepto de lugar. Dios nos pone aparte para su servicio. Antes servíamos a otros ídolos y ahora Dios mismo nos aparta para su Reino. La Semana Santa debe ser un tiempo que apartamos para la reflexión. Esta semana especial te habla de condenación y juicio si no aceptas a Cristo como único Salvador y Señor. Por el contrario, te bendice con salvación si te acoges al regalo de vida eterna por medio del sacrificio que, por amor a ti, Cristo padeció en obediencia a su Padre. ¡DIOS TE AMA!


El protagonista de "La Milla Verde" aunque era inocente, llevó la culpa de otros. Esto mismo hizo Jesús: El Justo pagó por los pecadores.

¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 24 de marzo de 2012

El Plumero


Hace algunos años trabajé como comercial para una compañía Norteamericana vendiendo aspiradoras. Estas eran realmente sensacionales. Los clientes se asombraban de lo eficaz de la maquinita. En la empresa me abrieron los ojos frente a un hecho singular y chistoso: "El plumero es un invento de los más vendidos y que, paradójicamente, no sirve para lo que fue creado que es limpiar el polvo, solo lo cambia de sitio". Con la escoba ocurre algo similar. Aunque podemos quitar bastante suciedad, siempre quedan restos. Las otras aspiradoras del mercado al ser comparadas con la que vendía se quedaban muy por debajo en absorción de polvo. ¡La máquina hasta limpiaba la cama de ácaros!

En la presentación de venta en casa del cliente hacíamos que este limpiara con su aspiradora la alfombra. Lo alentábamos a que pasara la aspiradora con fuerza y brío y después le preguntábamos si creía que con lo que había aspirado ya era suficiente. Era el momento que confesaba que la tarde anterior había aspirado la alfombra para que no la notáramos muy sucia. ¿Cree que aún tiene polvo la alfombra?, le preguntábamos. "Creo que no", era su respuesta. Nuestra maquinita entraba en acción y allí salía polvo antediluviano. Se quedaban atónitos y avergonzados: "Pero si somos muy limpios", "No puede ser...", "¡Qué vergüenza!", etc. Y es que la suciedad no es solo lo que se ve. Hay que utilizar métodos más agresivos para eliminarla por completo.

De la misma forma pasa en nuestras vidas. Intentamos por diferentes medios disimular nuestras manchas que no son otra cosa que pecado. El pecado es hacer las cosas de forma que atentamos directamente contra la Ley de Dios que escribió en nuestras conciencias. Cuando pecamos la vocecita de la conciencia nos acusa irremediablemente. Estimado lector mira la que la Biblia dice:

Aunque te laves con lejía, y amontones jabón sobre ti, la mancha de tu pecado permanecerá aún delante de mí, dijo Dios el Señor. Jeremías 2:22.

El haber pecado contra Dios te condena. Cada vez que mientes, adulteras de hecho o pensamiento, odias, maldices y un largo etcétera haces más visible el pecado que hay en ti y amontonas condenación eterna, que es la separación de Dios.

Intentar ser bueno para acallar la conciencia no te quita la culpa del pecado. Hacer buenas obras para sentirte mejor contigo mismo no te libra de la condenación eterna. Lo siento por ti, querido lector, pero no hay nada que puedas hacer para limpiarte del pecado. Estás tristemente condenado a pagar por los pecados que cometiste, estás cometiendo y cometerás en el futuro. El delito debe ser sentenciado y se debe pagar por él.

Los métodos que usas no son eficaces para limpiarte y ser libre del pecado y la culpa. Estas utilizando el plumero que únicamente sirve para poner en otro sitio el polvo. Debes utilizar la aspiradora que puede extirpar hasta la raíz el pecado. La Biblia dice:

Venid luego, dice el Señor, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana. Isaías 1:18.

Dios es el único en todo el Universo que puede limpiarte del pecado y librarte de la muerte eterna. ¿Su método? Envió a su Hijo Jesús para que pagase tus delitos. Jesús murió en la cruz y resucitó al tercer día por salvarte y así poder nuevamente tener amistad con Dios. Dios te ama profundamente y lo demostró con creces al dar a su Hijo para que tengas la posibilidad de salvarte de una condenación segura.

El momento clave de la presentación de venta es el cierre de la misma. Después de las muchas pruebas a la que sometíamos a la aspiradora los clientes no tenían argumentos para no quedarse con ella. Con todo, no se vendía todo lo que me hubiera gustado. Mi última pregunta al cliente era: ¿Le gustaría disfrutar realmente de una limpieza como esta en su hogar? El cliente respondía: Sí. Pero - volvía a preguntar - ¿más adelante o hoy...?. El cliente se daba cuenta de que realmente sus objeciones para no quedarse la aspiradora eran, en su mayoría, equivocadas. Quería hoy la aspiradora porque deseaba tener su casa limpia de esa forma tan excelente.

Yo te reto de igual manera. ¿Quieres ser salvo mañana o hoy? Si lo dejas para mañana quizá sea tarde pues ya no estés entre los vivos y tus oportunidades se acaben. Si por el contrario, quieres ser salvo hoy, haz esta simple oración:

Dios, reconozco que he pecado muchas veces de diferentes maneras contra Ti. He intentado disimular mis errores durante toda mi vida pero mi conciencia me acusa. Hoy he descubierto que Tú has provisto por medio de Jesús la salida para mi pecado y mi culpa. Me arrepiento de mente y corazón de haber pecado contra Ti. Quiero que me salves y me hagas crecer en tus caminos. Creo en Ti, Jesús como mi único Salvador y Señor. Estoy dispuesto a seguir y obedecer tus mandamientos escritos en la Biblia. Hazme un hijo tuyo para que pueda estar contigo en el Cielo que has prometido a los que creen en Ti. En el Nombre de tu Hijo Jesucristo. Amén.

Si has realizado esta oración con fe y convicción, no te quepa duda, eres un nuevo hijo de Dios. En el Cielo hay fiesta en este mismo instante porque un pecador se ha arrepentido.

Ponte en contacto conmigo. Me gustaría ayudarte a consolidar tus primeros pasos con nuestro Señor. Consigue una Biblia. Si no tienes posibilidad de conseguirla, no te preocupes, te regalo una.

Si no te has decidido a creer y depositar tu vida en las manos de Dios estas en peligro. El Juicio condenatorio de Dios te espera. La Biblia te avisa:

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas. Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios. Juan 3:16-21.

Quiera Dios darte luz para que seas salvo y entiendas de corazón como yo en su día.

¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 17 de marzo de 2012

El Reflejo


Recuerdo con alegría aquella vez que mis primos, un amigo y yo, fuimos a un parque de atracciones. Éramos muy jovencitos. La primera atracción fue la de los espejos mágicos. Nos impactó a todos de tal forma que no podíamos contener la risa. Los espejos deformaban de muchas maneras nuestros cuerpos. Estos espejos mentían con respecto a la realidad de nuestro físico.

Al situarme frente a un espejo normal puedo observar como soy. Las facciones particulares de mi rostro, mi estatura, las tallas que me sobran y los pocos pelos que me restan... el espejo no engaña: así soy yo.

En la Creación podemos ver un espejo especial que nos muestra a Dios. La Biblia dice:
Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos. Salmo 19:1.

Si miramos los cielos y el firmamento vemos lo grande que es Dios y lo que ha hecho con sus manos. Todo lo hizo bello y perfecto pero...

El hombre desobedeció a Dios pecando (lee Génesis capítulo 3). Esto trajo consecuencias graves en la Creación y en nosotros como parte de ella. Desde entonces todo muere. Aunque todavía la Creación refleja la grandeza de Dios, es infinitamente menos bella que antes de nuestro pecado. Nosotros fuimos un reflejo de Dios inmortal y hoy somos pobres mortales que necesitan desesperadamente que Dios les tienda la mano. El pecado nos separó de Dios.

Cada vez que nos miramos en el espejo estamos viendo a una persona con imperfecciones. No somos ni la sombra de lo que éramos en el Edén. El pecado de desobedecer a Dios fue nuestra ruina física y espiritual. Simplemente nos morimos poco a poco.

Dios, el que creó todo, ama a su Creación y sobre todo nos ama a ti y a mí. Él, desde que pecamos y nos apartamos de su presencia no perdió el tiempo, sino que ideó el plan de rescate más audaz de la historia: pagar el precio de nuestra rebeldía.

¿Cómo lo hizo?

Enviando a su Hijo Jesucristo. Jesús era fiel reflejo de la pureza, santidad y amor de Dios. Al mirar a Jesús todos veían a Dios, porque era Dios. Un gran misterio querido lector. Cristo pagó, en obediencia a su Padre, el castigo de nuestros pecados. Él, que es justo, se puso en lugar de nosotros, los injustos, para que pudiéramos nuevamente tener amistad con Dios.

Es como aquel delincuente que se encuentra frente al tribunal para ser juzgado y condenado por sus delitos. Nada lo va a librar de la condena que merece. De pronto, y para sorpresa de todos el propio agraviado decide pagar por el delincuente y salvarlo de su condena. No solo lo libera de la condena sino que lo adopta como hijo y lo hace su heredero.

Esto mismo ha hecho Dios por nosotros por medio del sacrificio de Cristo en la cruz. Dios nos tiende su mano y nos ofrece el perdón por nuestros pecados. Si tan solo creemos por fe Él nos libera de la muerte eterna, nos adopta como hijos y nos hace sus herederos. la Biblia nos revela lo siguiente:

Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios. Juan 1:12.

Si recibes y crees en Cristo tienes el derecho de ser hijo de Dios. Haz esta sencilla oración para hablar con Dios:

Dios, reconozco que soy un espejo deforme por el pecado. Me arrepiento de los pecados que hay en mi vida. Recíbeme como hijo pues yo creo en Ti. Recíbeme como hijo. Quiero reflejar aquello para lo cual Tú me creaste. Ayúdame a conocerte más para llegar a intimar contigo profundamente. En el Nombre de Jesús, tu Amado Hijo. Amén.

Al hacer esta simple oración con convicción, de forma intelectual (entiendo lo que hago) y de corazón (siento lo que hago), Dios te ha tomado como hijo. Él no te va a dejar. Has pasado de muerte a vida. ¡Aleluya!

Si quieres contacta conmigo y te pondré en contacto con cristianos que puedan ayudarte en tus primeros pasos con Dios. La Biblia describe a los recién convertidos como bebés a los que hay que cuidar y mimar para que crezcan sanos y fuertes. Este es mi deseo para ti.

Cada vez que contemples la Creación medita en su Creador, pues la Creación habla de DIOS.

¡QUE DIOS TE BENDIGA!

domingo, 11 de marzo de 2012

¿"EN" o "A"?


Las palabras, por muy pequeñas que estas sean, pueden cambiar totalmente el significado de una frase, y por lo tanto, el concepto de lo que se quiere trasmitir cambia.

Esto es lo que nos encontramos con las simples preposiciones “EN” y “A”. Déjame que te ponga un ejemplo:

-          Creo en…
-          Creo a…

El apóstol Pablo utiliza una de estas preposiciones cuando habla a su discípulo Timoteo aconsejándole que comparta las Buenas Nuevas (el mensaje de salvación) con todos.

“…porque yo sé a quién he creído…” 2ª de Timoteo 1:12.

Pablo sabía utilizar bien las palabras. No es lo mismo “a” que “en”. No es igual decir “creo en…” o “creo a…”. ¿Te das cuenta querido lector?

La Biblia, que es la Palabra de Dios dice que los demonios creen, y tiemblan (Santiago 2:19). Si los demonios, que tienen hasta la posibilidad de ver a Dios, creen, pero siguen siendo eso, demonios con toda su maldad, nos demuestra que la cuestión no es solo creer en Dios, sino más bien CREER A DIOS.

Vivimos en un país, España, que se dice cristiano. Si preguntamos, la mayoría nos dirá que son cristianos porque fueron bautizados de bebé. Hay muchas personas que dicen creer EN Dios por tradición o religiosidad. Pero, ¿CUÁNTAS CREEN A DIOS?

Se puede creer en algo o alguien sin que afecte a la vida. Yo creo en mi médico: él me aconseja que una dieta sana es buena para la salud. Yo creo a mi médico: mi salud va en ello.

Con Jesús pasa lo mismo. Creer en Jesús no siempre lleva a la fe y por consiguiente a aceptar la salvación que Él ofrece. Creer en algo no compromete. Creer a Jesús es muy diferente. Esto tiene implicaciones importantes para la vida. Creer a Jesús es:

  •  Conocer conscientemente su mensaje: Pequé contra la Ley de Dios, por consiguiente, soy un pecador y como tal debo pagar mi delito. Dios, como me ama, ha preparado un sustituto que pague la deuda de mi pecado: JESUCRISTO.


  • Aceptación o rechazo del mensaje de salvación: Acepto por fe y creo que Jesús es el único que puede salvarme y decido seguir sus pasos en obediencia a Su Palabra (la Biblia). Desde el instante que creo soy salvo de la muerte eterna, soy hijo de Dios y voy al Cielo. O por el contrario, rechazo la salvación que Jesús me ofrece aunque conozco las implicaciones eternas que esta decisión conlleva: muerte, separación de Dios e infierno, todo ello por la eternidad.


Estimado lector, ¿crees en Jesús como tantos otros sin que esto afecte en sus vidas? Hoy quiero retarte a que pongas tu fe en Cristo. Cree a Jesús. Acepta su salvación. Pídele que se muestre a ti. Él lo va a hacer, seguro. Tu parte es creer a Jesús. Que este creer a Jesús te lleve a conocerlo íntimamente y descubras cuanto te ama el Señor.

Habla a Dios con tus palabras y muéstrale tus dudas "no estoy seguro que existas y si existes no creo que te preocupes por mí", dile tus quejas "porqué permites la injusticia en el mundo", etc. Siéntete libre de expresar a Dios cualquier cosa, por descabellada que te parezca. Él quiere escuchar tu voz clamando a Él y no te va a defraudar.

Al apóstol Pablo creer a Jesús le llevó a tener absoluta certeza sobre su destino eterno. Esta es una de las recompensas de aceptar el mensaje de salvación en Cristo. Leemos:

“…porque yo sé a quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día.”   
2ª de Timoteo 1:12.

Dios va a guardar su promesa de salvación y un día, cuando muramos o Jesucristo venga a por Su Iglesia, vamos a disfrutar de la eternidad junto a Dios.

¿Te gustaría tener esta seguridad en tu vida? Fácil, solo cree a Dios y obedece consecuentemente Su Palabra escrita en la Biblia y en tu corazón.

¡Dos pequeñas palabras pero que diferencia abismal!



¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 10 de marzo de 2012

Mi Cumpleaños


Hoy es el día de mi cumpleaños. Gracias a Dios por todos los años que llevo vividos. 
Sin Él mi vida no tendría sentido. Quiero aprovechar este día para contaros que tengo mi fe puesta en el Dios que la Biblia muestra. Espero que este testimonio abra los ojos de tu corazón y te haga entender que Dios también te ama a ti y te espera con los brazos abiertos para salvarte.

Nací en una familia con escasísimos recursos económicos, de hecho, un tío nuestro nos cuidó y alimentó a mi mamá, a mis tres hermanos y a mí durante muchos años. Gracias a Dios por la bendición de haber tenido un tito como él. Hoy está en el Cielo disfrutando del Señor.

¿Mi papá? Se pasaba el día borracho. Con esto quiero dar a entender que no se contaba con él para nada. Decir que no fue fácil esta situación para mi familia es obvio. Peleas, griterío, falta de respeto, desvelos y un largo etcétera que arrugaron la tez de mi mamá y a los cuatro hermanos nos dejaron de una u otra forma marcados.

Pero pese a las carencias afectivas por parte de mi papá hacia nosotros por culpa de alcohol y los continuos conflictos que esto traía, hoy puedo decir con certeza absoluta que DIOS VELÓ Y CUIDÓ DE MÍ. 

¿Cómo lo hizo?

Mi prima y mi primo fueron para mí la tabla de salvación que Dios proveyó para salir de ese ambiente. Realmente fueron y siguen siendo mis hermanos mayores, a pesar de que mi prima ya está en el Cielo. Ellos eran cristianos y desde la más temprana edad recuerdo que me llevaban a la Iglesia. Ellos fueron mis ángeles protectores y los que primero me encaminaron a las preciosas manos de Jesús. Infinitas gracias a Dios por ellos.

Fui creciendo en medio del ambiente de la Iglesia Evangélica. Pero aunque me movía en un medio cristiano y siempre iba a la Iglesia, participaba activamente en sus actividades y parte de mi familia era cristiana, no por eso yo lo era de corazón. Vivía una doble vida: en la Iglesia era un santo y en mi casa otra cosa muy distinta.

Un domingo por la mañana, en la escuela dominical de la Iglesia, el maestro nos retó con la siguiente pregunta: ¿Qué os falta para seguir realmente a Dios? Esta pregunta retumbó en mi mente durante esa semana. Cuando pude hablar con él le comenté que lo que me faltaba era un compromiso real. Yo conocía del Señor, sabía todas las historias bíblicas que se enseñan de manera destacada en la niñez en una Iglesia Evangélica. Lo que me pasaba era que estaba lleno de religiosidad y eso no trasforma a las personas. La religiosidad no hace verdaderos cristianos. CRISTO ES EL QUE HACE VERDADEROS CRISTIANOS. El conocimiento no contribuyó en esos momentos a reflejar lo que un seguidor de Cristo tiene que traslucir. Aunque parte da la familia era cristiana eso no me otorgaba un sitio en el Cielo. Aunque mi país de nacimiento se llamara cristiano eso tampoco me hacía a mi cristiano.

Tuve que decidir por mi mismo si quería o no seguir a Cristo, es decir, obedecer Su Palabra revelada en la Biblia o simplemente vivir la vida alejado de Jesús. Dios quiere que cada persona vaya a Él de motu propio. Esto es una maravillosa verdad: DIOS NOS TRATA COMO INDIVIDUOS. Sabe de nosotros más que nosotros mismos.

Poco tiempo después conocí a un cristiano que llevaba escaso tiempo en los caminos del Señor. Me impresionó su alegría; su gozo era exultante. Hablaba a todos del amor que Dios había tenido con él y lo agradecido que estaba por ello. Salió de un mundo corrompido por las drogas y una vida vacía. Yo me pregunté: ¿Cómo es posible que él, con lo poco que lleva conociendo a Jesús, tenga este tipo de alegría y yo que estoy en la Iglesia desde la infancia parezco mustio?

Esa misma tarde, caminando hacia mi casa, me sentía triste. Me puse a hablar con Dios, le dije: "Señor, me siento como un trapo sucio, haz de mí como Tú quieras. Te pido perdón por mis pecados y quiero que Tú me salves." Sentí un gozo inexplicable, como nunca había sentido. Sé que mi boca tenía una gran sonrisa porque mi mamá, al verme, me preguntó porqué sonreía de esa forma. Le dije que me había entregado al Señor. Al domingo siguiente fui a mi maestro de escuela dominical en la Iglesia y le hice saber mi decisión de tomar en serio a Jesús.

Ya ha llovido bastante desde entonces pero estoy cada día más agradecido a Dios por Él mismo, por haberme salvado de la muerte eterna, por poder servir en la Iglesia y por mi lindísima esposa, el regalo especial de Dios para mí. Ella entre muchos regalos especiales me hizo este:

Esta es la tarta que mi esposa me hizo el año pasado para mi cumpleaños. Una genialidad riquísima.

Que Dios te bendiga, querido lector, te ilumine el corazón y puedas ver que Dios te ama tanto que ha provisto lo necesario para que te encuentres con Él. Dios quiera que mi humilde testimonio te ayude a acercarte más al que es el único Dios verdadero: JESUCRISTO.

Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones. Hebreos 4:7.

¡QUE DIOS TE BENDIGA! 

domingo, 4 de marzo de 2012

El Regalo


A todos nos gusta recibir regalos. El regalo muestra lo importantes que somos para el que nos obsequia. Los regalos nos hacen sentir queridos y valorados. Cuando hacemos un regalo intentamos agradar a nuestros seres queridos, agasajarlos, impresionarlos y sobre todo mostrarles nuestro respeto y amor.

Frente a un regalo podemos optar por dos opciones: aceptarlo o rechazarlo.

Imagínate que alguien te regala la posibilidad de vivir UNA VIDA VACÍA. Una vida vacía es la carente de emociones, sin expectativas, intrascendente, una vida sin ilusiones y sin motivaciones. Creo que no me equivoco al decir que el regalo sería rechazado por ti sin titubeos.

Otra persona te regala la oportunidad de vivir UNA VIDA ROTA. Una vida rota es aquella vida triste, temerosa, violenta, cansada, rebelde. Sé también que rehusarías el regalo.

De pronto alguien te regala la ventaja de vivir UNA VIDA CON ESPERANZA. Una vida con esperanza es alegre, valiente, una vida que está en paz, descansada y que tiene estupendas relaciones. A buen seguro que este regalo lo aceptarías.
Jesús dijo: 
"El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; Yo he venido para que TENGAN VIDA, y para que la tengan EN ABUNDANCIA." Juan 10:10.
Al rehuir del regalo de una vida vacía, y rechazando el obsequio de una vida rota, demuestras que, si no es por experiencia propia, sí por experiencia ajena, que te sientes motivado a no escoger ninguno de estos regalos. Realmente sabes la inconveniencia de estas clases de vida.

¿Qué requisito se pide para obtener el regalo de vida abundante que Jesús te ofrece?

Es muy sencillo: ACÉPTALO.

LA VIDA ABUNDANTE que Cristo te ofrece no es una vida carente de problemas. Tu economía puede que no se arregle. Tu enfermedad quizá persista. No acabarás de entenderlo todo. La vida abundante es la que te hace ver más allá de las circunstancias del momento y sabe que Dios está al control.
La Biblia dice: 
"Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?" Romanos 8:31.
Si el Creador del Universo, el Dador de la Vida, el Ser más poderoso que hay está a favor nuestro estamos seguros. Podemos vivir confiadamente.

Esta vida está centrada en Jesús. Tu vida se renueva y toma un nuevo rumbo. Al tener la certeza de un Dios que te ama, el egoísmo va desapareciendo y comienzas a vivir pensando en las necesidades de los que te rodean. Tu familia toma el justo lugar que tiene en el plan de Dios. El trabajo se convierte en una forma más de agradecer a Dios por las bendiciones recibidas y deja de ser algo que nos fastidia. Dios comienza a trabajar en ti ordenando todo aquello que es necesario para que vivas como Él lo ideó.

La fina línea que separa la vida que vives ahora de la que Jesús te quiere regalar consiste, como ya he comentado, en aceptar el regalo. Si por el contrario lo rechazas te expones al Juicio de Dios y créeme, seguro que no querrás tener al mismo Dios en tu contra.

Si estás cansado de tu vida ACEPTA LA NUEVA VIDA EN CRISTO.
Haz esta oración: 
"Señor, sé que no estoy viviendo la vida que Tú me ofreces. Desde ahora quiero aceptar el regalo que quieres hacerme de una nueva vida  llena de esperanza. Reconozco que he vivido lejos de Ti toda mi vida. Perdóname mis pecados y recíbeme como tu hijo. Ayúdame a seguirte y enséñame a vivir como a Ti te agrada. En el Nombre de Jesucristo, Tu Hijo. Amén."
Si has hecho esta oración de forma sincera quisiera ayudarte. Ponte en contacto conmigo por medio del correo electrónico que hay arriba en la parte derecha del blog. Es importante que leas la Biblia pues ella te enseña todo sobre la vida que acabas de comenzar. También es importante que te reúnas con otros cristianos que te ayuden a crecer y madurar en Cristo.

¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 3 de marzo de 2012

El Soplete



Hoy vengo con un reto: 

¿Serías capaz de poner la palma de la mano por cinco minutos tocando la llama de este soplete?

¿...y tres minutos?

¿...y un minuto?

¿...treinta segundos?

¿...diez segundos?

Todos tenemos especial cuidado con nuestra integridad física. Esto es bueno y necesario. Sería una locura  poner la mano sobre la llama. Las consecuencias hubieran sido dolorosamente chamuscantes. Todos, si estamos en nuestro sano juicio, tomamos las medidas posibles para conservar la salud por más tiempo. ¿A quién no le gustaría durar eternamente?

Ahora bien, ¿tenemos el mismo cuidado con nuestra vida espiritual?

Cada vez que mentimos, robamos, envidiamos, criticamos, pensamos lujuriosamente, tomamos el nombre de Dios en vano y un largo etcétera, es como si pusiéramos la palma de la mano sobre la llama: nos quemamos.

Al igual que hay nombre para las distintas enfermedades del cuerpo como gripe, malaria, sida o cáncer, también hay un nombre que la Biblia (La Palabra de Dios) da a la enfermedad espiritual: PECADO.

Si has mentido alguna vez, si has robado alguna vez, si has criticado alguna vez, si has pensado lujuriosamente alguna vez, si has sido desobediente a tus padres alguna vez: HAS PECADO. ¿Cómo compruebas que esto es así? Por tu conciencia. Cada uno de nosotros sabe cuando hemos hecho algo malo.

La Biblia dice:
"Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la Gloria de Dios". Romanos 3:23.


El haber pecado nos separa de poder disfrutar de tener amistad con Dios.

Un día estarás frente a Dios y Él te preguntará: ¿has pecado? ¿has hecho lo que no me agrada? Por cuanto has pecado (te dirá) vete de mi presencia al infierno que es el lugar para todos los que han pecado.

Todos perderemos nuestra salud algún día. Todos moriremos algún día. Algunos dicen: "lo único que no tiene solución es la muerte" y tienen parte de razón. La muerte física es infranqueable. Todos vamos a ver como nuestro cuerpo se muere.

Pero la muerte espiritual, la separación que hemos creado por causa de nuestros pecados, entre nosotros y Dios: TIENE SOLUCIÓN.

La Biblia también nos dice:
"Porque la paga del pecado es muerte pero el regalo de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro". Romanos 6:23.

Esta es la mejor noticia que te puedan dar. Hay alguien que pagó el castigo que tú y yo merecemos por haber pecado. El castigo es la muerte eterna. El que pagó el castigo es JESUCRISTO. Él vino a morir en una cruz para saldar la cuenta de nuestro pecado.

Ahora te toca reconocer a Dios que hay pecado en tu vida y arrepentirte pidiéndole perdón y comenzar una relación con Dios, no una religión. La religión no salva. El que salva es Jesucristo.

No sabemos cuando la llama de la muerte acabará con nuestra vida, por lo tanto, si lo que te he dicho te está quemando por dentro, no lo dudes, es Dios que está hablando a tu conciencia porque te ama tanto que ha provisto por medio de Jesucristo, Su Hijo, que puedas un día disfrutar de la vida eterna si te arrepientes de corazón de tus pecados creyendo en Jesús como único y suficiente Señor y Salvador. ¡HAZLO HOY!

Contacta conmigo. Me gustaría ayudarte.

¡QUE DIOS TE BENDIGA!