Porque de tal manera amó Dios al mundo,
que ha dado a su Hijo unigénito,
para que todo aquel que en Él cree, no se pierda,
mas tenga vida eterna. Juan 3:16.

sábado, 26 de mayo de 2012

¿A Quién Iremos?



He presenciado nuevamente, por medio de la televisión, una escena
de lo más patética: una jauría de políticos despachándose unos a otros puñetazos, insultos y amenazas. Uno de ellos, en su furia, se quitaba la chaqueta, la corbata y se desabrochaba la camisa para zurrar mejor al oponente. Como diríamos por aquí, se estaban dando leña. Todo un mal ejemplo para los ciudadanos que un día los eligieron en las urnas. Se supone que ellos nos deben dar ejemplo de cordura, seriedad, respeto y dominio propio. No es de extrañar que haya todo tipo de conflictos en nuestra sociedad civilizada. Es que las guerras se forman por querer dominar a otros que a su vez nos quieren dominar. La clase política de este mundo está infectada de brotes de ira y soberbia. Se dice que el poder corrompe y yo estoy convencido de que ya llevamos con nosotros el germen corrupto. Toca la tecla adecuada y verás como salta la chispa. El poder no corrompe, nosotros estamos corrompidos.





No solo la clase política nos da mal ejemplo. ¿Qué diremos de los programas de chismes que diariamente sueltan las cadenas de televisión? ¿Qué te parecen los atletas acusados de dopaje? ¿Qué de 
 los artistas famosos que han perdido su vida por culpa de sus vicios y que hasta los han idolatrado? ¿Qué opinión tienes de los empresarios que se han aprovechado de su situación de privilegio y han esquilmado todo lo que se han encontrado a su paso engañando y arruinando a familias enteras y a países? Realmente todo se derrumba a nuestro alrededor. Los ejemplos de antaño se convierten en decepciones del presente.


Si confías en la política terminarás decepcionado. Si idolatras al famoso del momento, más tarde o más temprano, caerá del altar donde lo has puesto y estarás, una vez más, decepcionado. Las personas que admiras son, eso, personas como tú y como yo que cometen errores fallando a los demás. Yo he herido a muchas personas al igual que a mí me han herido. Seguro que tu experiencia es la misma que la mía.


No podemos fiarnos de nadie y la razón es evidente: estamos corrompidos por el pecado que hay en cada uno de nosotros. Tenemos ataques de ira, ardemos de celos, la envidia campa a sus anchas en nuestras vidas, pensamos mal del vecino, nos creemos más que nadie, adulteramos de hecho y pensamiento, somos egoístas y un largo etcétera de lo que la Biblia denomina pecado. Tú te conoces perfectamente y aunque trates de ocultarte a la vista de los demás sabes que tu vida está plagada de pecados. No importan que sean socialmente aceptables o no. Delante de la ley de Dios son pecados y te condenan por la eternidad. Tus ídolos sean de carne y hueso, madera o barro, no te pueden salvar.


Entonces, ¿en quién confiar? ¿Hay alguien verdaderamente confiable? ¿Hay alguien en todo el universo capaz de salvarte? Lee atentamente el siguiente relato bíblico.

Pero hay algunos de vosotros que no creen. Porque Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían, y quién le había de entregar. Y dijo: Por eso os he dicho que ninguno puede venir a mí, si no le fuere dado del Padre. Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él. Dijo entonces Jesús a los doce: ¿Queréis acaso iros también vosotros? Le respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. Y nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.
(Juan 6:64-69)

El que llegó a ser el apóstol Pedro declara ante todos varias cosas trascendentales.

1º Llama Señor a Jesús. Otorgando este título a Jesús, Pedro sabe que su lugar es ser siervo de su Señor.

 2º ¿A quién iremos? En otras palabras, ¿Quién da más? Jesús tiene lo que necesitamos. Sus palabras, su mensaje, nos traen la vida eterna.

3º Hemos creído porque sabemos que Jesús es el Mesías prometido. Jesús es el Hijo de Dios, y Este lo envió a nosotros con un propósito salvador.

¡JESÚS!


A Él debes ir si quieres confiar en alguien. A Él tienes que ir si quieres ser salvo. Los discípulos lo vivieron de primera mano. Ellos experimentaron hasta qué punto Jesús no les iba a fallar. Por esto se sometieron a su voluntad llamándole Señor. Por esto declararon que fuera de Jesús solo había muerte. Por esto sabían perfectamente a quien tenía delante, al mismísimo Hijo de Dios que venía a salvarles y darles vida eterna.


Querido lector, en esto consiste el mensaje del evangelio: Pecamos contra Dios y perdimos la comunión con Él. Es tal el agravio de nuestra deslealtad que merecemos la muerte. Morir es pagar el delito por tu pecado. Por eso un día, tú y yo, moriremos. Nadie nos librará de esta realidad. Una de las características más asombrosas de Dios es su amor. Este amor le movió a trazar un plan para que nuestra muerte no fuese eterna. Buscó a alguien perfecto, sin pecado. Miró a su alrededor y vio a su Hijo. Este, por obediencia a su Padre, se trasformó en hombre, habitó, padeció y fue muerto en pago por nuestros pecados. Solamente Él pudo hacerlo. Al igual que no aceptas como almuerzo algo podrido, Dios no puede aceptarte porque tu vida está podrida por causa del pecado.


¿Por qué Jesús aceptó a sus discípulos? Es súper sencillo. Reconocieron la autoridad de Jesús como Señor y le siguieron.

¿Estás dispuesto a confiar en Jesús? No te fallará. No te decepcionará como los políticos, los atletas o los artistas que son como tú y yo. Jesús es perfecto. Jesús es el Señor idóneo. Nunca abusará de ti. Jesús es el amigo fiel. Nunca te rechazará. Jesús murió en una Cruz por amor a ti para que pudieses por medio de reconocer tu pecado y arrepentirte del mismo llegar a tener vida eterna y libre acceso nuevamente a la amistad con Dios. ¿Quién da más?


Dios te brinda una oportunidad de oro para que te acerques a Él leyendo estas palabras, ya que no es la casualidad la que te ha traído aquí. Ora a Dios estas sencilla oración:

Dios, reconozco que hay pecado en mi vida. Reconozco que he puesto la confianza de mi vida en personas y cosas que se han derrumbado. Me arrepiento de mis pecados porque me han apartado de Ti. Jesús, Tú eres el Hijo de Dios que ha venido para salvarme de la condenación eterna. Gracias porque tu amor me ha alcanzado. En el Nombre de Jesús. Amén.


Me alegro de corazón si has realizado esta oración de manera correcta. Las palabras dichas de forma vacía no te salvan pues Dios ve tu corazón y tu mente. Dios sabe del grado de sinceridad que hay en ti. Quiera Dios haberte tocado profundamente y a partir de hoy comiences a vivir como lo hace un hijo de Dios, obedeciéndolo. No te quedes solo. Busca una Iglesia evangélica en el lugar donde vives. Lee la Biblia. Consíguela en una librería, por internet o por medio de mi. Todo esto te ayudará a conocer más de Dios y madurarás en tu vida como discípulo de Jesús.


Si te opones al ofrecimiento de salvación de Cristo estás condenado. Tu pecado sigue sobre ti. Tu conciencia lo delata. No puedes escapar del peso de la culpa. Sé consciente de lo que estás rechazando y medita en ello. La salvación es un regalo de Dios, Jesús lo avisó: "Por eso os he dicho que ninguno puede venir a mí, si no le fuere dado del Padre". ¿Estarás entre los que reciben el regalo o entre los que lo rechazan? Piénsalo, amigo lector.


Todo puede derrumbarse a tu alrededor. Solo Jesús sigue en pie.

¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 19 de mayo de 2012

Maratón


De todos es sabido que la antigua Grecia está llena de hechos mitológicos. Entre ellos quiero resaltar al soldado Filípides y su hazaña. Cuenta el mito que recorrió cuarenta kilómetros desde Maratón a Atenas dando la noticia de la victoria sobre los persas. Después de dar la noticia murió por la fatiga. La verdad sobre el asunto es bien distinta: Filípides recorrió unos doscientos cuarenta kilómetros que distan de Atenas a Esparta para pedir refuerzos.

Esta historia me recuerda a Cristo y su hazaña. Él fue enviado a este mundo por su Padre con un mensaje crucial para nosotros. Su hazaña lo llevó a la muerte al igual que al soldado Filípides. La diferencia es que Cristo recorrió un camino más largo y penoso. Filípides no sabía que habría de entregar su vida por su mensaje. Cristo en todo momento fue consciente de que tendría que dar su vida por su mensaje. Voy a describiros, dentro de mis humildes posibilidades con la palabra escrita, el camino que Jesús tuvo que andar, lo que supuso para Él, y el beneficio que esto trajo a mi vida y la bendición que esto reportaría a la tuya si tan solo crees. Un amigo y hermano en la fe escribió una canción describiendo este camino que Jesús atravesó. El título era "Descendiendo, descendiendo", inspirada en el siguiente texto bíblico:

Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres;  y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.  Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre,  para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra;  y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre. (Filipenses 2:5-11)

Querido lector, ¿te has dado cuenta de la vida de descenso que Cristo experimentó?

Aunque era Dios su título no le sirvió para excusarse delante de su Padre y desobedecer el mandato que este le encomendó. Se despojó, o vació a sí mismo, voluntariamente. Este fue el primer descenso. Se convirtió en siervo. El Dueño de todo lo creado se trasformó en esclavo. Este fue el segundo descenso. Pero no se quedó ahí. Murió de la forma más humillante en la que un ser humano podía ser ajusticiado en aquella época: LA CRUZ. Este fue el tercer descenso. ¿Te puedes imaginar a ti mismo descendiendo de esta forma? ¡Tú que eres un ser humano creado por la misma mano de Dios convertido en una rata de alcantarilla!. Jesucristo pasó de ser el mismo Dios a ser un vil reo por causa del mensaje de salvación que su Padre le dio para nosotros. Un descenso en que las palabras se quedan cortas para describirlo. No es de extrañar que su Padre lo exaltó hasta lo máximo, le dio un Nombre sobre todo Nombre. Dios le dio este Nombre para que todos (yo y tú incluidos) nos arrodillemos delante de Él. De esta forma confesamos que Jesús es el Señor, para mayor gloria de su Padre.


Yo ya he reconocido que Jesús es el Señor de mi vida y me postro ante su autoridad. He creído en su mensaje de salvación y por esta causa quiero compartirlo con todos. Si me  preguntases que es lo más importante que te puedo aportar te diría que es el mensaje del evangelio que predicó Jesús. Y tú dirás, "yo no me he arrodillado ante nadie, ni lo pienso hacer". Déjame decirte que estás equivocado. Lo quieras o no un día te arrodillarás ante Jesús y lo reconocerás como el Señor que es. La Biblia lo declara en este texto.

Mi pregunta para ti es, ¿te arrodillarás ante Jesús como un hijo que ama a su padre y le honra con todo el corazón o te arrodillarás ante Él como un condenado que no tiene más remedio que reconocer su error ante la evidencia del delito cometido?

¿Qué delito? Haber pecado. Mentir, ofender, odiar, calumniar, robar, adulterar, tener relaciones contra natura, celos, peleas, etc. Si has cometido alguno de estos pecados estás condenado por la Ley de Dios. Solo te puede librar de la condenación eterna Cristo. ¿Por qué Jesús te puede salvar? Porque pagó el costo de tu delito. Toda ley infringida requiere de una satisfacción y Cristo la satisfizo plenamente. El pecado que tienes en tu vida necesita ser perdonado y solamente Cristo puede hacerlo. Déjame aconsejarte sobre los pasos que debes dar para que tus pecados sean totalmente perdonados y puedas ser libre de verdad.

A) RECONOCE LA SITUACIÓN

                Hay pecado en tu vida, por lo tanto, necesitas ser limpiado del pecado y restaurado. Solo Cristo puede hacerlo.





B) ARREPIÉNTETE DE TUS PECADOS 

                Arrepentirse es dar la espalda a todo aquello que te esclaviza y caminar por el lado opuesto. Si antes eras un mentiroso, por ejemplo, ya eres alguien que dice la verdad. Puedes hablar con Dios reconociendo tu pecado y tu sincero deseo de arrepentimiento.



C) ACEPTA A CRISTO COMO SEÑOR Y SALVADOR

Dile a Jesús que lo reconoces como SEÑOR sobre tu vida porque Él te creó y te salvó y dile también que sea tu SALVADOR porque solo Él puede serlo. Si lo haces con fe sincera, no fingida, Él te recibe como hijo y pasas a ser una nueva criatura.
D) SIRVE A DIOS

Dios te ha capacitado con cualidades que te hacen especial porque tiene un plan precioso para tu vida. Este es un proceso de descubrimiento diario. Dios ha establecido un pueblo que le honra de forma especial. Reúnete en una Iglesia evangélica de tu ciudad para crecer y descubrir con la ayuda de otros las formas de ser útil a Dios y su Iglesia.


Rehusar el ofrecimiento que te acabo de hacer te mantiene bajo condena de muerte eterna. Recuerda, mientras hay vida tienes esperanza. Cuando se acabe esta habrás perdido la oportunidad de salvarte. Te arrodillarás ante Dios como un condenado y no como hijo amante.

El descenso llevó a lo máximo a Jesús.

¡Que Dios Te Bendiga!

sábado, 12 de mayo de 2012

¿Cara o Cruz?


Solamente tienes dos opciones en esta vida. De la elección depende tu futuro eterno. Es como lanzar una moneda al aire y escoger la alternativa equivocada. Cara o Cruz: solo dos posibilidades. ¿Cara o Cruz?, con esta pregunta  muchos juegos dan comienzo. Muchas dudas sobre qué camino tomar pueden ser despejadas. No quiero con estas palabras jugar porque es muy serio lo que quiero compartir contigo, querido lector. Quiero despejarte las dudas sobre qué es lo que debes hacer para asegurar que el rumbo que tomas es el correcto. Jesús lo dijo de forma clara. No dejó ni un solo resquicio para la duda. Esto salió de su propia boca:

Yo soy el Camino, y la Verdad, y la Vida; nadie viene al Padre, si no por Mí. (Juan 14:6)

Vivimos un tiempo en el cual los absolutos no tienen cabida. "Depende, todo depende...", dice la canción. Pero Jesús canta otra canción bien distinta. Jesús afirma que Él es el Camino. No un camino: EL ÚNICO CAMINO. No una verdad: LA ÚNICA VERDAD. No cualquier forma de vida: LA ÚNICA VIDA. No una forma de llegar a Dios: LA ÚNICA FORMA DE LLEGAR A DIOS.

  • Jesús asegura que Él es EL ÚNICO CAMINO


El hombre, desde el Edén, escogió su propio camino. Se apartó de Dios y de esta forma pecó desobedeciéndolo. Mira lo que dice la Biblia:

Hay camino que al hombre le parece derecho; Pero su fin es camino de muerte. (Proverbios 14:12)

Estimado lector, si piensas que tu vida va bien; si haces con ella como te place, sea bueno o malo a tus ojos o al de los demás, debes saber que sin Jesús encaminando tu vida estás en el camino erróneo. La Biblia llama al camino por el que transitas, como has leído, camino de muerte. Tu camino lleva a un Tribunal que presidirá Cristo y serás juzgado por haber pecado contra Dios. ¿Cómo sabes que hay pecado en tu caminar diario? Dios ha puesto la voz de la conciencia en ti para que te recuerde y te haga notar cuando actúas pecaminosamente. Cuando mientes, sabes que está mal. Cuando adulteras, sabes que está mal. Cuando calumnias, sabes que está mal. Cuando robas, sabes que está mal. Cuando...rellena tú la lista. No te engañes a ti mismo: sentirse vigoroso, feliz y pleno con la vida que tienes, sin Jesús, es camino de muerte.

  • Jesús asevera que Él es LA ÚNICA VERDAD.


La verdad sobre el significado de nuestra existencia está en Jesús. El evangelio es el mensaje de Cristo para cada persona. Todos necesitamos conocer a Jesús y conocer a Jesús es conocer lo que vino a hacer en medio nuestro.

El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio. (Marcos 1:15)

Esta verdad era el centro del mensaje de Jesús cuando vivió entre nosotros. Esta verdad era Jesús mismo ejemplificando lo que estaba compartiendo. Él nos habló sobre la cercanía del Reino de Dios, sobre la necesidad de arrepentimiento y creer en el evangelio. He aquí la "pócima mágica": arrepentirse de los pecados y creer el mensaje verdadero que Jesús estaba predicando: EL EVANGELIO.

  • Jesús afirma que Él es LA ÚNICA VIDA.


La narración bíblica nos hace entender esta verdad absoluta:

En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.  (Juan 1:4)

De Jesús mana la vida. Él es el inventor de todo lo que conocemos. Jesús es el Creador. El aire que respiramos, el sol que nos da luz, la tierra que pisamos, el alimento diario y el latido del corazón han sido ideados por Él. A Él debemos todo. Por eso darás cuenta un día ante el mismo Dios, no por lo bueno o malo que hayas sido, sino por rechazar la vida que te ofreció Jesús. La vida es luz. La luz es brillo. La luz pone en evidencia nuestra maldad espiritual. Los pecados que hay en tu vida son descubiertos de tal forma que es imposible que no te des cuenta de ellos. Jesús es la VIDA y esta vida te ilumina poniendo al descubierto que no hay vida en la tuya. ¿Cuándo mueras a dónde irás? Cielo o Infierno: solamente dos opciones.

  • ¿Para qué nos muestra Jesús que es el Camino, la Verdad y la Vida? 


Para acercarnos al Padre. Jesús vino para hacer un puente que nos pudiese reconciliar con el Padre. Tú y yo no podemos por culpa de nuestros pecados acercarnos a un Dios que es tres veces Santo. Solo Jesús, el Hijo de Dios, pudo. Y lo hizo. Pagó en la Cruz por tus pecados haciendo posible que fueses perdonado por Dios Padre. Recuerda el mensaje del Evangelio: Arrepiéntete de tus pecados y cree el mensaje del Evangelio. Evangelio significa BUENAS NUEVAS. Hay buenas noticias: Aunque has pecado contra la Ley de Dios y no puedes por méritos propios resarcir el entuerto, Dios ha provisto una puerta de escape que puedes tomar. Esta puerta de escape es Cristo, que pagó en la Cruz para que pudieses, por medio del arrepentimiento y creer en Cristo ser eternamente salvo.


¿Qué escoges hoy? Solo dos opciones: Camino de Muerte o Camino de Vida. Eres libre de elegir. Sé consciente de tu elección ya que un día darás cuenta ante el mismo Dios. El motor que movió a Dios para enviar a su Hijo Jesús, fue el amor. Aún hoy quiere atraerte con su amor. Jesús es la muestra más poderosa de ese amor que Dios siente por ti.


Habla con Dios y arrepiéntete de tus pecados. Arrepiéntete de haber vivido en un camino que te llevaba a la muerte, en una verdad relativa y en una vida vacía de sentido. Dios desea dar el sentido a tu vida que Él ideó cuando te creó. Dios desea iluminarte con su Verdad. Dios anhela darte su Vida y Él quiere tener una relación profunda de amistad contigo. En resumen: ¡Dios te ama! Puedes utilizar esta oración para guiarte:

Dios, reconozco que he vivido toda mi vida sin contar contigo y esto me aleja de Ti. Me arrepiento de haber actuado de esta forma. Perdona los pecados que he cometido porque van en contra de tu voluntad. Quiero comenzar a aprender a caminar en tu Camino, quiero profundizar en tu Verdad y deseo que me des tu Vida para que la mía tenga el sentido para la que fue creada. En el Nombre de tu Hijo Jesucristo. Amén.

Dios ha atendido tu oración si ha sido hecha con el corazón y con la mente. Con verdadero arrepentimiento. Lee la Biblia para conocer más de Dios y reúnete con personas que como tú se han arrepentido de sus pecados. Las encontrarás en cualquier Iglesia evangélica de tu ciudad. Me encantaría poder ayudarte. Si tienes dudas no te las guardes. Pregúntame y gustoso te responderé si está en mi mano.




Si por el contrario no quieres saber nada de Dios ten cuidado. La opción que has elegido te encamina hacia la perdición. No hay camino, verdad o vida que perdure fuera de Jesús. Él te ama y mientras haya aliento de vida en ti siempre tendrás Su mano tendida. La muerte física hará que pierdas toda esperanza de salvación.


No hay opción válida fuera de Jesús.

¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 5 de mayo de 2012

El Tesoro Escondido


Hay un tesoro escondido que buscar. No lo puedes comprar con joyas y alhajas. Los títulos académicos que hayas obtenido no te van a ayudar a descubrirlo. Tu categoría social, rico o pobre, te pueden hasta cegar, malogrando así el mayor hallazgo de tu vida.

¿Te has sentido alguna vez como los grandes exploradores en busca de nuevas fronteras, nuevas metas y descubrimientos? ¿Qué estarías dispuesto a dar si descubrieras la fórmula de la vida eterna? Lee la siguiente historia relatada por Jesús:


Además, el Reino de los Cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo. (Mateo 13:44)

El Reino de los Cielos es el tesoro escondido. El secreto ha quedado desvelado rápidamente. Permíteme, querido lector, que vaya desgranando las palabras de Jesús.

  • Un tesoro escondido en un campo:


El Reino de los Cielos, como vemos, es el tesoro. Es interesante ver que está escondido, es decir, que a simple vista no se puede ver. El tesoro se halla frente a nosotros pero está velado para nuestros ojos. El campo se refiere al mundo donde vivimos.

  • El cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo:


A veces los mayores hallazgos son fruto de la casualidad. Le pasó a Colón al descubrir América. Buscaba un camino para el continente asiático (Las Indias como la llamaban los europeos de la época) y se encontró con algo nuevo. Quizá ni siquiera te estés planteando en tu vida grandes inquietudes en cuanto al significado de la misma aquí. Quizá no sientes la necesidad de hallar nada. Eso da igual. El caso es que este hombre de la historia, tal vez sin esperarlo, halla el tesoro y lo esconde. Lo esconde para que no se vuelva a perder y nadie pueda robárselo.

  •  Y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo:


Es tal el impacto que causa el descubrimiento que deja el tesoro a buen recaudo y con gran alegría vende todo lo que tiene y compra ese campo. Hoy, y siempre se les ha llamado locos a los que actúan de esta forma. El personaje de la historia lo tiene tan claro que no duda en pagar el coste necesario: TODO LO QUE TIENE.


¿Qué el Reino de los Cielos?

Es el lugar donde el mismo Dios está. Él gobierna con AMOR y JUSTICIA.

Es el lugar donde están todos los que han creído por fe en que Jesús pagó por sus pecados para salvarlos de la muerte eterna.

Es el lugar donde ya no habrá muerte, lloro, angustias, tristezas, enfermedad, avaricia y todo lo que tenga que ver con el pecado, que es todo aquello que nos separa de Dios porque le desagrada profundamente, desaparecerán.

Es el lugar donde impera la Luz, que es Cristo. Las tiniebla, la oscuridad no tiene cabida en el Reino de los Cielos.


Amigo, ¿Qué es lo que tienes para poder comprar el Reino de los Cielos?
NADA.


Al principio lo comenté. Familia, títulos, condición social, etc., no  pueden comprar el Reino de los Cielos. No hay nada que puedas hacer para comprarlo. Es tan grande el tesoro, es tan valioso que ni tú ni yo, aunque vivamos un trillón de años, podríamos con la hipoteca. Estas si que son malas noticias.







Y te preguntarás, ¿cómo es que el hombre de la historia sí pudo comprar el tesoro? Realmente te habrás dado cuenta de que no compró el tesoro sino el campo que contenía el tesoro. Y es que el tesoro es gratuito. Esto es una buenísima noticia. Lo costoso para nosotros es estar a la altura de lo que hay que hacer de nuestra parte para poder pertenecer al Reino de los Cielos. Este hombre se quedó sin nada para poder disfrutar del tesoro.



¿QUÉ PUEDES HACER TÚ PARA DISFRUTAR EL TESORO?

Lo más valioso que tienes eres tú mismo. A Él no le interesan tus riquezas. Él tiene todas las que quiera. Es más, el oro y la plata que nosotros podamos atesorar, la inventó Él. Tus títulos no le impresionan lo más mínimo. Dios tiene un Nombre que es sobre todo nombre: Él es el Creador, es el Ser más grande que hay. NO HAY OTRO COMO DIOS EN TODO EL UNIVERSO. Dios mandó a su Hijo Jesucristo a pagar para que pudieras encontrar el tesoro que hay detrás del Reino de los Cielos. ¿Te das cuenta, estimado lector, porqué es tan valioso el tesoro e impagable? DIOS DIO A SU HIJO POR AMOR A TI.



Lo que debes hacer para formar parte del tesoro es reconocer que has pecado haciendo lo malo delante de Dios y arrepentirte. Si eres de los que dice que no ha pecado, medita unos segundos y dime si alguna vez mentiste, odiaste, calumniaste, criticaste, adulteraste de hecho o pensamiento, fuiste avaricioso y un largo etc. de pecados que tu conciencia te recrimina y de los cuales no puedes huir. Pídele a Dios que te abra el corazón y la mente para entender. Habla con Dios en este mismo momento. Puedes utilizar las siguientes palabras o las tuyas mismas.

Dios me gustaría formar parte de tu Reino. Reconozco que soy un pecador y estoy dispuesto a pagar el costo y me arrepiento de mis pecados que toda la vida me han separado de Ti. Entiendo lo que has hecho al mandar a Jesús a pagar el precio por poder yo disfrutar de vida eterna el tu Reino. Perdóname y ayúdame a caminar junto a Ti. En el Nombre de Jesús. Amén.

Si te has arrepentido de tus pecados, con fe, eres un nuevo hijo de Dios. Eres un recién nacido a las cosas de Dios y necesitas nutrirte. Unos consejos: lee la Biblia. El mensaje que has recibido está en ella. Reúnete en tu ciudad o pueblo con personas, que como tú, se han arrepentido de sus pecados y aprenden juntas con amor. Te puedo poner en contacto con alguna Iglesia.

Si por el contrario has dejado pasar la oportunidad estás poniendo tu vida en peligro y mi consejo es que huyas del juicio de Dios y de una muerte segura, física y espiritual. El tesoro sigue a tu alcance. Reflexiona y pídele a Dios que te aclare las ideas. Mientras hay vida, como dice el dicho, hay esperanza. La muerte acaba con toda esperanza.



Otro ejemplo sencillo en vídeo de lo que quiero explicarte:


El gran asunto no es encontrar el tesoro, 
sino darse cuenta del valor que tiene el tesoro.

¡QUE DIOS TE BENDIGA!