Porque de tal manera amó Dios al mundo,
que ha dado a su Hijo unigénito,
para que todo aquel que en Él cree, no se pierda,
mas tenga vida eterna. Juan 3:16.

sábado, 29 de septiembre de 2012

Por Una Mala Causa


La historia está llena de personas, unas conocidas y otras anónimas, que dieron su vida por una buena causa. Seguro que la gran mayoría de ellos, por no decir todos, no pensaron hasta que punto estaban comprometiendo sus propias vidas. Quizá, de haberlo sabido, muchos se hubiesen retirado de la militancia por su causa, no lo sabremos nunca. Lo que si constatamos que hay personas que por defender tal o cual idea han sacrificado sus vidas. Hoy miramos atrás y los vemos con un aire romántico y rodeados de un halo de gloria (muchas veces merecido), suspiramos y pensamos, tal vez, que nos gustaría ser como ellos y recibir los honores y el reconocimiento merecidos por los que ellos son loados. Fueron personas, por lo menos los que tengo en mi mente, dignos de encomio por ser coherentes, esforzados y un ejemplo de vida. Cuando estudiaba en el colegio, corría el año 1982, organizaron una salida al cine para ver el estreno de la película Gandhi (por eso sé en qué año). Me impactó la vida de este gran hombre, de nacionalidad india, abogado de profesión que sufrió en propias carnes las injusticia de un imperio inglés que los tenía aplastados. Su lema era la no violencia contra el opresor. Al final un loco radical lo asesino a bocajarro. ¿Qué pensaría hoy si tuviera la oportunidad de mirar por un momento la situación de su amada India? Mereció la pena... no mereció la pena...

¿Cuál es la buena causa de tu vida?

El Apóstol Pablo sabía de buenas causas. Él afirmó:

Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno. 
(Romanos 5:7)

Solo se está dispuesto a osar dar la vida por buenas gentes, buenas ideas, buenas causas. ¿Quién, en su sano juicio, derrocharía su vida por una mala causa? Solo pensarlo es de locos. Y si existiera alguien estaría loco de remate. Desde este punto de vista Jesús estaba loco de atar. Mira lo que hizo:

Mas Dios muestra su amor para con nosotros, EN QUE SIENDO AÚN PECADORES, Cristo murió por nosotros. (Romanos 5:8)

Nadie daría su vida por una mala causa o una causa perdida, que es lo mismo. La gente cuerda da su vida por las buenas personas, las buenas ideas y las buenas causas. ¿Qué hace Jesús perdiendo su valioso tiempo y vida por pecadores? Los pecadores son personas como tú y como yo que hemos hecho lo malo ante los ojos de Dios y por esto somos malas causas, causas perdidas. Somos transgresores de la Ley de Dios y la pena es la muerte eterna. Dios nos enjuiciará y pagaremos por nuestros delitos. Todo delito tiene que ser satisfecho y el pago que satisface a Dios es nuestra muerte.


Un día atendí a mi conciencia y sentí como me acusaba de lo malo que hacía. El pecado era evidente y yo podía desde siempre distinguirlo gracias a la terrible conciencia que siempre está ahí para delatarnos a nosotros mismos. Querido lector, sé que tú también tienes conciencia y que esta también te acusa de la maldad que hay en lo más profundo de tu corazón. Esta maldad es la que te separa de Dios. Por salvarte de esta maldad, aunque eres pecador, una causa perdida, Cristo murió por ti ocupando el lugar que te correspondía.


Es que Jesús no se conformó con perderte sin más y decidió obedecer a su Padre, dejar el Cielo por un tiempo, hacerse un hombre como tú, padecer tus mismas necesidades, para así poder salvarte de la muerte eterna. La clave está en su inmenso amor por ti. Un amor consciente del pago que este demandaría por Su parte: LA VIDA. Pero Jesús, al contrario que tantos héroes de buenas causas, dio su vida a sabiendas y no cejó hasta que derramó su última gota de sangre porque para Él tú eres su mejor causa. ¡ADMIRABLE AMOR!


¿Qué debes hacer para que Jesús te salve? Reconoce que eres un pecador, que esta situación te separa de Dios. Cree en la obra que Jesús hizo por ti en la cruz dando su vida y resucitando al tercer día. Arrepiéntete delante de Dios de todos tus pecados y Dios te salvará ayudándote en tu nueva vida como seguidor de Cristo.



Si no aprovechas la oportunidad de salvarte del juicio condenatorio que hay preparado para ti, cuando un día te presentes ante Dios serás una causa perdida, una mala causa con todas sus consecuencias. Tómate un tiempo y reflexiona de corazón. Dios quiere transformarte en una buena causa.


Hace unos minutos, mientras escribía esta entrada, he presenciado por televisión como homenajeaban a Tommy Lee Jones en el festival de cine de San Sebastian. Su trayectoria en el cine es tremenda tanto como su éxito. Una de las frases que ha pronunciado con la estatuilla en la mano ha sido "dentro de sesenta años nos volveremos a ver". Él confía en seguir cosechando éxitos por sesenta años más y vuelva a ser reconocido por ello. Quizá esta es la buena causa de su vida pero yo le preguntaría: ¿cuando estés ante Dios que le vas a llevar? Tus películas, tus éxitos, tus buenas causas. Nada de esto impresiona a Dios. Lo único que capta el corazón de Dios es la persona que ha decidido no vivir por su buena causa y vivir por la causa de Dios.

Podrías pasar de causa pérdida a Su mejor causa.

¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 22 de septiembre de 2012

ITV


El jueves tuve que pasar, como cada cierto tiempo, la ITV (Inspección Técnica de Vehículos) a mi furgoneta. Hace unos meses dando marcha atrás rompí la carcasa del piloto trasero izquierdo, la del conductor para más señas. Inocente de mí por pensar que no me echarían para atrás mi reluciente furgoneta (la lavé para la ocasión) por este insignificante detallito. Me dirigí a ver si conseguía en algún desguace la pieza de segunda mano y la búsqueda fue infructuosa, por lo tanto, fui al mecánico para reparar el entuerto. La verdad es que la pieza nueva cuesta un pico y con los tiempos que corren... ya me entenderéis. De pronto ¡Eureka! me acordé de que el pedazo de carcasa del piloto la había guardado mi sabia y amada esposa. La llamé y me dijo que estaba en la guantera. El mecánico pegó la pieza en su sitio y volví a la ITV con la esperanza de que me darían el visto bueno y asunto arreglado. Un buen inspector se apiado de mi y el remiendo sirvió pero con la advertencia de que para la próxima, el piloto, debía estar arreglado. Quité la antigua pegatina y coloqué la nueva que ponía 2014. ¡Uf... qué alivio!


Todos vamos a pasar por la ITV de Dios. Allí los remiendos no sirven. Más tarde o más temprano deberemos decidir si obedecer sus demandas y normas de reparación para que nuestras vidas estén a la altura de sus estándares o, por el contrario, conduciremos nuestras vidas con nuestros parámetros de lo bueno y lo malo que están en desacuerdo con las leyes divinas y por consiguiente inaceptables. Para que en tu coche no sea encontrado ningún defecto debe cumplir con las normas establecidas. Igual pasa con Dios y tu vida.


Y el juicio después de la revisión de cada vida es negativo: no pasamos la ITV de Dios porque vivimos sin tener en cuenta sus normas. En su día tuve que reconocer que esto era la realidad para mí. Aunque desde niño conocía la vida en la Iglesia y todo mi ambiente se movía alrededor de ella tampoco cumplía con las demandas de Dios. El mismo día de la ITV converse en el taller con un joven que me reconoció que le costaba trabajo seguir a Dios porque reconocía que había pecado en su vida provocado por su inmadurez y que se sentía sin fuerzas para mejorar. ¡POR ESTO VINO JESÚS! Es que por nosotros mismos no podemos mejorar lo roto, es más, no tenemos fuerzas ni capacidad alguna para repararnos a nosotros mismos. En este punto quiero que revises qué pasos puedes dar para pasar la ITV divina.

Pasos para superar la ITV de Dios:

Reconocer que hay pecado en tu vida.

Por causa del pecado estás alejado de Dios sin poder, por méritos propios, ganarte el perdón de Dios. Pecado es separación entre tú y Dios. La Biblia dice:

Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios. (Romanos 3:23)

Envidia, celos, orgullo, adulterio, malos pensamientos, codicia... con el solo hecho de haber sido pillado infraganti en uno de ellos ya te hace culpable. Examina tu vida y sé sincero contigo mismo. No puedes engañar a Dios pues Él te conoce desde antes que nacieras.

Confesar de corazón los pecados con arrepentimiento a Dios.

A Dios no le puedes engañar. Él conoce tu corazón y sabe cuando eres sincero con lo que le dices. Darse cuenta del pecado es darse cuenta de lo mal que has hecho las cosas. El pecado te denigra, ofende a tu entorno y aparta el rostro de Dios de ti. ¡EL PECADO ES TERRIBLE! Pero tiene solución:

Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. (1 Juan 1:9)

¿Te gustaría ser perdonado por Dios y poder sentirte limpio en lo más profundo de tu conciencia? Confía en que Dios puede hacerlo. SOLO DIOS PUEDE HACERLO.

Obedecer a las demandas de Dios creyendo en el evangelio.

El evangelio sin Jesús no existe. Cristo es el autor y consumador del evangelio. Él fue el encargado de hacernos conocer la amorosa voluntad de su Padre. Jesús quería ser el atajo que nos uniera a Dios. Gracias a Él podemos aprobar la ITV de Dios. Creer con tu mente y tu corazón en los hechos de Jesús en la cruz te salvarán de una muerte segura con una eternidad sin esperanza. Jesús dijo:

El que en Él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el Nombre del Unigénito Hijo de Dios. (Juan 3:18)

La gran diferencia reside en creer o no creer. El punto es dónde estás poniendo tu fe porque obedecerás a los mandatos de esa fe. Si tu fe está en tus creencias te regirás por ellas; si tu fe está en Dios te dejarás gobernar por Él. Así de simple y así de comprometedor.


Una amiga tiene problemas con su coche viejo ya que le han encontrado varias defectos que dependiendo de donde se produzcan el coste puede ser tan elevado que lo único que pueda hacer es llevarlo al desguace y le quedan menos de 60 días para resolverlo. Tu alma tiene defectos que son irreparables y deben resolverse en esta vida. Ya te queda menos. Lleva tu vida urgentemente al Único que puede reparar las averías causadas por el mal uso del pecado: JESÚS.


Intentar evadir la responsabilidad de arreglar el coche ante la ITV hará que de alguna forma tu conciencia te ponga alerta cada vez que pase por tu lado un agente del orden. Igualmente cada vez que la muerte aletee a tu lado tu conciencia te recordará que hay un juicio sobre tu vida que se resolvería poniendo tu vida en manos de Cristo para que Él te repare con su amor. Deja que tu conciencia te guíe a Jesús. Él la ha puesto ahí para hablarte al corazón y al intelecto.

Solo Jesús puede hacer que pases la ITV de Dios.

¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 15 de septiembre de 2012

Proverbios



Cada cultura tiene su refranero, como lo llamaríamos en España y Sudamérica. Las culturas y orientales los llaman proverbios. Son pequeñas frases que intentan instruir y aconsejar avisándonos de una situación en concreto. Por ejemplo:



Comer sin trabajar, no se debe tolerar. (Refrán español)

Cuando llegues a la última página, cierra el libro. (Proverbio chino)

Un corazón tranquilo es mejor que una bolsa llena de oro. (Proverbio árabe)

En la Biblia encontramos un libro dedicado exclusivamente a proverbios, de hecho, ese es su nombre. La gran mayoría fueron escritos por el rey Salomón durante su vida. Fueron experiencias de su caminar con Dios y apartado de Dios las que le valieron para hallar la  verdadera sabiduría y plasmarla en este valioso libro. En los primeros siete versículos se pone de manifiesto para qué fueron recopilados estos proverbios, es decir, su propósito. Lee este párrafo de Proverbios.

Los proverbios de Salomón, hijo de David, rey de Israel. Para entender sabiduría y doctrina, Para conocer razones prudentes, Para recibir el consejo de prudencia, Justicia, juicio y equidad; Para dar sagacidad a los simples, Y a los jóvenes inteligencia y cordura. Oirá el sabio, y aumentará el saber, Y el entendido adquirirá consejo, Para entender proverbio y declaración, Palabras de sabios, y sus dichos profundos. El principio de la sabiduría es el temor a Dios; Los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza. (Proverbios 1:1-7)

Mira este esquema del texto que acabas de leer:


Proverbios 1:1-7
Los proverbios de Salomón, hijo de David, rey de Israel.
Para
Entender
Conocer
Recibir el consejo de
Dar
Sabiduría
Doctrina
Razones prudentes
Prudencia
Justicia
Juicio
Equidad
Sagacidad a los simples
A los jóvenes inteligencia y cordura
Oirá el sabio
Oirá el entendido
Aumentará el saber
Adquirirá consejo
Para entender proverbio y declaración, palabras de sabios, y sus dichos profundos
El principio de la sabiduría es el temor a Dios.
Los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza.


Cualquiera puede superarse en la vida. Estamos creados y equipados para poder alcanzar diferentes metas. Para esto es necesario agudizar el ingenio y poner a trabajar las neuronas. No debemos dejar pasar los buenos consejos que gente más experimentada nos ofrezcan. Entre todos podemos localizar más efectivamente la verdad relativa de muchas cuestiones. Por esto no es inteligente ser un Llanero Solitario y ahí que me las den todas. Hasta nuestro Quijote tuvo un compañero de fatigas en su fiel escudero Sancho Panza. Dios, el mismísimo Dios, por medio de estos sencillos proverbios nos está indicando, no una fuente más de sabiduría e inteligencia, sino la fuente, la única fuente, de sabiduría eterna. Toda la sapiencia humana se quedará un día aquí, en cambio, el que adquiera la sabiduría divina trascenderá a la eternidad: Porque los sabios temen a Dios y los insensatos desprecian a Dios que es la sabiduría y la enseñanza.

¿Dónde puedes ver de forma palpable la sabiduría de Dios?

En Cristo. Él vino a compartir con nosotros la voluntad de Dios para la vida. De Jesús conocemos, entre otras cosas, sus frases sabias que dejaban a todos los presentes cavilando y que hoy día utilizamos de forma coloquial:

"Quien no tenga pecado, tire la primera piedra".

"Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios".

Por resaltar dos ejemplos.


Pero Cristo vino a algo más sublime que dejarnos frases para que le recordáramos. Él vino a morir en una cruz como pago por nuestros pecados cometidos contra Dios. Somos reos de muerte y como tales merecemos ser ajusticiados pero Dios, en su suma sabiduría y amor, decidió que otro, su Hijo, pagara el rescate por ti y por mí.


Si has infringido alguno de los diez mandamientos (y sé que así es) estás acusado frente a Dios como un pecador que se ha ganado por medio del pecado la ira y el castigo de Dios. ¿Qué puedes hacer para librarte de la ira de Dios? ¡Sí, Dios es amor! PERO TAMBIÉN ES JUSTICIA. Y la justicia de Dios reclama que debes pagar por tu delito. Gracias a Dios por su Hijo Jesucristo que pagó por nuestros pecados. Entonces, lo que debes hacer es seguir el consejo de Salomón y temer a Dios respetando su voluntad. Su voluntad sobre tu vida es que reconozcas que has pecado y te has ganado su ira y enemistad y te arrepientas por todo ello. Cree en la obra salvadora que Cristo llevó a cabo por amor a ti y recíbele como Salvador y Señor. Esto te librará de la muerte eterna pues Dios restaurará su amistad contigo de tal forma que pasarás de muerte a vida. Un día estarás en el Cielo con Dios.

Si por el contrario rechazas temer a Dios muestras insensatez que es falta de sabiduría total. Tienes al mismo Dios en contra tuya. No seas incongruente cuando por tu vida pasen circunstancias adversas y responsabilices neciamente a Dios por ellas. Recuerda que tú has sido insensato rechazando la salvación que Jesús te ofrece. Medita porque te va la vida en ello.


Es que lo más sabio que un ser humano puede hacer es conocer profundamente a Aquel que lo ha creado y le ha dado la opción de salvarse: DIOS. Quien conoce a Dios será sabio. Quien no conoce a Dios será insensato. Mi deseo es que hagas tuyas las palabras sabias de este libro de Proverbios y llegues a conocer al Dios que se revela es sus dichos: Un Dios Justo, Sabio y Amoroso. Atiende al capítulo dos de este maravilloso libro de la Biblia y ponlo en práctica en tu vida, con la ayuda del mismo Dios.

Hijo mío, si haces tuyas mis palabras y atesoras mis mandamientos; si tu oído inclinas hacia la sabiduría y de corazón te entregas a la inteligencia; si llamas a la inteligencia y pides discernimiento; si la buscas como a la plata, como a un tesoro escondido, entonces comprenderás el temor del SEÑOR y hallarás el conocimiento de Dios. Porque el SEÑOR da la sabiduría; conocimiento y ciencia brotan de sus labios. Él reserva su ayuda para la gente íntegra y protege a los de conducta intachable. Él cuida el sendero de los justos y protege el camino de sus fieles. Entonces comprenderás la justicia y el derecho, la equidad y todo buen camino; la sabiduría vendrá a tu corazón, y el conocimiento te endulzará la vida. La discreción te cuidará, la inteligencia te protegerá. La sabiduría te librará del camino de los malvados, de los que profieren palabras perversas, de los que se apartan del camino recto para andar por sendas tenebrosas, de los que se complacen en hacer lo malo y festejan la perversidad, de los que andan por caminos torcidos y por sendas extraviadas; te librará de la mujer ajena, de la extraña de palabras seductoras que, olvidándose de su pacto con Dios, abandona al compañero de su juventud. Ciertamente su casa conduce a la muerte; sus sendas llevan al reino de las sombras. El que se enreda con ella no vuelve jamás, ni alcanza los senderos de la vida. Así andarás por el camino de los buenos y seguirás la senda de los justos. Pues los íntegros, los perfectos, habitarán la tierra y permanecerán en ella. Pero los malvados, los impíos, serán desarraigados y expulsados de la tierra. (Proverbios 2:1-22)

 Escoge: Sabiduría o Insensatez.

¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 8 de septiembre de 2012

Síntomas


Fue en una revisión rutinaria de empresa. Como cada año se veía en el trago angustioso de tener que ser agujereado con el fin de extraer de su cuerpo un poco de sangre para que el chequeo médico pudiese llevarse a cabo. En la sala de espera se encontraba con compañeros del trabajo y bromeaban "me duele esto...", "me duele aquello...". Unas risas y los temores infantiles parecían evaporarse. Los resultados de la clínica llegaron inusualmente más pronto que de costumbre y la secretaría puso en sus manos los documentos de la analítica. Él  dudaba si abrir el sobre ahora o en casa y siempre ganaba el ahora. Leyó, se quedó pensativo a la vez que las hojas se deslizaban de entre sus dedos y aterrizaban en el suelo: todo indicaba, según los síntomas, que padecía una enfermedad mortal. QUEDABA POCO TIEMPO...


Cada enfermedad, querido lector, tiene sus síntomas. El gran fracaso de la medicina sería tratar los síntomas y no directamente a la enfermedad llámese esta como se llame. Por lo tanto, valdría muy poco quitar un dolor de cabeza si detrás de ello sufro de un tumor. Sería una calamidad solo limpiar mis heridas cuando lo que hay que hacer es cortar porque mis extremidades están gangrenadas.


La Biblia nos presenta una enfermedad que padecemos todos los seres humanos describiéndonos los síntomas y prescribiéndonos la receta curativa. La enfermedad se llama PECADO y envuelve a la totalidad de la persona: cuerpo, alma y espíritu. Cuando mueras, si no has curado la enfermedad del pecado, morirás total y eternamente separado de Dios. Si por el contrario, resuelves y dejas que la enfermedad llamada pecado se sane, vivirás total y eternamente en la presencia de Dios. Si cuando leas los síntomas te ves reflejado en cada punto no te quepa duda, eres un pecador y necesitas cura urgentemente.
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La Ley de Dios (Los Diez Mandamientos) es una relación de los síntomas:

Primer mandamiento:

Y habló Dios todas estas palabras, diciendo: Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre. No tendrás dioses ajenos delante de mí.

¿Eres tu propio dios o has inventado uno a tu imagen y semejanza? Si tu Dios no es el que la Biblia muestra has cometido infracción. Eres un inventor de dioses.

Segundo mandamiento

No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.

Quizá no hayas fabricado ningún ídolo y ni siquiera te hayas postrado ante él para adorarlo. esta Ley va más allá. Si hay algo que en tu vida sea más importante que Dios como el dinero, la fama, los títulos, filosofías, etc. has infringido este primer mandamiento y eres por ello un idólatra.

Tercer mandamiento

No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano.

Cuando nombras a Dios de forma obscena y lo maldices te conviertes en un maldiciente.


Cuarto mandamiento

Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó.

El utilizar un día a la semana de descanso lo legisló Dios. Él quiere que repongamos fuerzas y lo más importante, que apartemos un día para dedicarlo a tener compañerismo íntimo con Él. La sociedad en que nos movemos hace lo contrario se dedican a sus quehaceres sin tomar a Dios en cuenta y agradecerle por sus cuidado y provisión en esa semana. ¿Te extraña que cada vez se suman más negocios al afán de no cerrar nunca con tal de obtener ingresos mayores pero paradójicamente estamos inmersos en una pavorosa crisis mundial? Vives una vida llena de afanes vacíos atentando contra tu propia salud. Esto es pecado.

Quinto mandamiento

Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da.

Todos hemos desobedecido a nuestros padres en alguna ocasión lo que significa que hemos faltado a este mandamiento y nuestros días (es el único mandamiento con promesa) se acortan por incumplirlo. Eres un desobediente a los padres según la Biblia.

Sexto mandamiento

No matarás.

Jesús amplia los límites de este mandamiento:

Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; y cualquiera que matare será culpable de juicio. Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego. (Mateo 5:21-22)

El enojo y el insulto son puestos al mismo nivel que el asesinato. Si te has enojado o has proferido insultos contra alguien eres culpable de este mandamiento. Eres un asesino.

Séptimo mandamiento

No cometerás adulterio.

Otro mandamiento que Jesús amplia:

Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio. Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón. (Mateo 5:27-28)

No solo el acto físico nos lleva a adulterar sino también el pensamiento lascivo hacia la otra persona. Si has cometido esta infracción eres un adultero de corazón según la Palabra de Dios.

Octavo mandamiento

No hurtarás.

¿Quién no ha robado alguna vez? El que ha cometido este delito, aunque lo haya hecho una sola vez, será llamado ladrón.



Noveno mandamiento

No hablarás contra tu prójimo falso testimonio.

La crítica destructiva y mentirosa hace de nuestros allegados dianas de nuestros celos y envidias. Mentir sobre la vida de los otros es un pecado horrendo y muy difícil de limpiar pues el receptor de la crítica queda estigmatizado de por vida. ¿Has criticado levantando un falso testimonio? Eres una persona de la cual hay que desconfiar.

Décimo mandamiento

No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo.

Tendemos a pensar que lo que tiene el otro es mejor que lo que poseemos nosotros mismos. Esto nos lleva a un deseo insano por las pertenencias de los demás que conduce a frustración e infelicidad. Al sentir codicia demuestras que eres un codicioso que está penado por Dios.

(Éxodo 20:1-17)


A veces las enfermedades pasan inadvertidas y no se notan sus síntomas malignos. Cuando se intenta atajar es demasiado tarde. Esto ocurre por desgracia con el pecado en tu vida siendo el agente que adormece sus síntomas el creerse bueno. Al revisar los diez mandamientos has podido observar que todos los has desobedecido en mayor o menor medida. Cuando mueras ¿Crees que con tu bagaje irás al Cielo o al Infierno? El que comete delito debe pagar el delito y el destino, tu destino, es el infierno.


Pero hay unas magníficas noticias que se llaman EVANGELIO. Imagínate ante un juicio cuyo Juez hace que se cumpla la ley y esta dice que debes pagar tus delitos. Alguien entra en la sala y le dice al Juez que se pone en tu lugar pagando por cada uno de tus delitos y salda tu cuenta con la justicia. Eso es lo que hizo Cristo por ti en la cruz pagando por tus pecados y poniéndose entre Dios y tú para que pudieses ser salvo. Si has entendido lo que estás leyendo arrepiéntete y pide perdón a Dios por tus pecados y comienza a caminar junto a Él.

Ya conoces los síntomas y la medicina ¿eres de los que descuidan el medicarse?

¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 1 de septiembre de 2012

Señales Del Fin

De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca. Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas. 
(Mateo 24:32-33)

Incendio en Málaga. Otra gran catástrofe se suma en este verano calamitoso. Hay dos tipos de incendio: espontáneos y provocados. Cuando es espontáneo sufrimos la gran pérdida y sufrimos con los afectados. Cuando es provocado, a lo anterior añadimos indignación y deseos de que atrapen a los pirómanos. Lo cierto es que vivimos en un mundo donde impera el mal sobre el bien. La bondad es extraña a este planeta. ¿Cómo puede haber gente interesada en quemar miles de hectáreas de campo y monte con el afán especulativo? Aunque nos quedemos de una pieza hay que reconocer que este tipo de maldad existe. ¿Cómo un padre puede ensañarse con sus dos hijitos y quemarlos fríamente con afán vengativo? Nos puede hacer llorar pero hay que reconocer que el ser humano hace las proezas más gloriosas y las vilezas más negras.


En el capítulo 24 del libro de Mateo están reflejados los últimos avisos con los que Jesús da a conocer a sus discípulos los acontecimientos futuros. Él desea que estemos alerta y no nos durmamos frente a las catástrofes históricas, sean provocadas por la naturaleza o por el mismo ser humano, porque son señales que nos hacen percibir el fin. Todo es un plan bien trazado que Dios ya sabía de antemano y que ahora pone en conocimiento de sus discípulos y en todos aquellos que sepan discernir con sabiduría lo que la Biblia profetiza. Todas las profecías están cumplidas a excepción de las relativas a la segunda venida de Cristo. Esto es así, compruébalo, querido lector, porque si esas profecías están cumplidas ¿qué duda cabe de que las demás se cumplirán una por una?

Jesús nos alerta con respecto a los sucesos futuros en muchas cosas que se hacen patentes ante nuestros ojos.

ATIENDE A ESTAS SEÑALES:

- Los edificios del Templo en Jerusalén serán destruidos de forma que no quedará piedra sobre piedra: el emperador y general Tito demolió el Templo en el año setenta de nuestra era.


- Muchos dirán que son Cristo y muchos serán engañados: constantemente ha habido falsos cristos pero en el fin se agudizará el problema.






- Oiremos de guerras y rumores de guerras: mira cualquier telediario, lee cualquier periódico, escucha cualquier radio, busca en internet ¡guerras y rumores de guerras por todos lados!


- Se levantará nación contra nación: los enfrentamientos por el poder, por el petróleo, por las riquezas están al orden del día.






- Habrá pestes y hambres: enfermedades que asolan la tierra (sida, cáncer, angustia, depresión...) y hambres, la física y la espiritual.


- Terremotos en diferentes lugares: esto es otra noticia diaria para todos nosotros, otra señal del fin.

- Todo esto es principio de dolores: esto no es nada, solamente el principio del fin.



- Los creyentes en Cristo serán perseguidos, aborrecidos y asesinados por causa de Jesús: ¡SÍ!, hoy día en muchos países musulmanes, cristianos están siendo perseguidos y asesinados por el amor que tienen a Jesús. Si no tienes noticias de esto, no te extrañes, porque al poder reinante no le interesa este tipo de noticias.


- Muchos cristianos perderán su fe y se aborrecerán y se entregarán unos a otros a los perseguidores y aborrecedores de Cristo: muchos se están enfriando y apartando de Jesús y su Iglesia. El próximo paso se dará a buen seguro.


- Proliferarán los profetas y engañarán a mucha gente: esta profecía se cumple cíclicamente.





- El amor de muchos se enfriará como resultado de tanta maldad en nuestro mundo. El que persevere hasta el fin será salvo: por esto se apartan de Jesús ya que el amor que hay en ellos por Él se enfría. ¡Debemos prepararnos para perseverar si somos creyentes en Jesús!



- El mensaje del evangelio será predicado en todo el mundo, para dar más oportunidades a las naciones a que se vuelvan a Dios, entonces vendrá el fin: el amor de Dios se extiende y alarga su venida por amor al ser humano. ¡AÚN HAY OPORTUNIDAD DE SUBIRSE AL TREN! Mañana puede ser tarde.


- La abominación desoladora, la bestia, pondrá su trono en Jerusalén: tendrá a todos embelesados por un tiempo para después extorsionarlos, vejarlos y  manipularlos a su antojo. Si has escuchado frases como "nuevo orden mundial" piensa que es esto que estás leyendo.


- Esto hará que haya una tribulación como jamás en la historia la ha habido: la bestia se quitará la máscara y querrá ser adorada como Dios.




- La naturaleza será conmovida de forma terrible: los elementos se caerán, arderán, terremotos, maremotos, incendios y un sin fin de calamidades ocurrirán.




- Jesús volverá en una nube con poder y gran gloria y todos los que no han creído al evangelio lamentarán indescriptiblemente no haber obedecido al llamado de Jesús: acuérdate de esto si estás entre los que no han creído en el evangelio salvador de Jesús.


- Los ángeles juntarán a todos los creyentes de todos lados, de todas las épocas: ¡yo estaré entre ellos porque tengo fe en Cristo! ¿Y tú?



- Nadie, excepto el Padre, sabe cuando sucederán estas cosas: Nostradamus no lo sabe; los testigos de Jehová tampoco, ni siquiera los gurús de esta sociedad lo saben, Satanás menos. Solo Dios lo sabe.




- Se compara nuestro tiempo con el de Noé. Las personas viven para sí, solo piensan en fiestas, diversiones y ocio. El espíritu está descatalogado y no se tiene en cuenta a Dios: el vivir de fiesta en fiesta muestra a un ser humano superficial que no quiere enfrentarse a las cuestiones importantes de la vida y lo deja todo para mañana "hasta que el cuerpo aguante". ¡OJO! otra señal de los últimos tiempos.


Amigo lector, mi deseo es inquietarte, asustarte y ponerte alerta para que te salves del infierno. A este horrendo sitio van los que han cometido el tremendo error de rechazar a Cristo. ¡Jesús te ama! pero tu forma de vivir te aleja de Él. Necesitas arrepentirte de tus pecados y creer en Jesús con todo tu corazón y con toda tu mente. Esto te librará de algo peor que los acontecimientos que he descrito arriba: te librará de la muerte eterna. Imagina un lugar donde no cabe la esperanza; la felicidad ni siquiera se puede soñar; los remordimientos te consumen eternamente; Dios no está.


¡HUYE! amigo mío. Por el amor de Dios ¡HUYE! del infierno. El infierno no es esta tierra sino un lugar maldito lejos de todo lo bueno y bello. ¡HUYE Y CREE EN JESÚS!

Jesús vino para que pudieses huir de la condenación eterna. Él pagó el precio de tus pecados como lo haría alguien que estuviera dispuesto a pagar tus deudas poniéndose en tu lugar. No rehúses esta oportunidad de salvación que Dios te ofrece. Dile a Dios que te arrepientes de tus pecados, que te salve, que crees en su Palabras y que le recibes como Señor y Salvador de tu vida. ¡HAZLO! no te arrepentirás.

Las señales del fin están pasando frente a nuestros ojos pero por desgracia no hay más ciego que el que no quiere ver. ¿Estás tú entre los ciegos?






Jesús afirmó:

El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. 
(Mateo 24:35)

¡QUE DIOS TE BENDIGA!