Porque de tal manera amó Dios al mundo,
que ha dado a su Hijo unigénito,
para que todo aquel que en Él cree, no se pierda,
mas tenga vida eterna. Juan 3:16.

sábado, 27 de octubre de 2012

La Cruz


Hemos aprendido a  asociar un símbolo con un concepto. Es la forma más pedagógica y sencilla de "entenderlo" todo en solo un vistazo. Los organismos públicos y privados, empresas y multinacionales utilizan sus logotipos con este fin. La publicidad los explota hasta límites insospechados. Inteligente y simple, así debe ser un logotipo. El logotipo no debe estar cargado de colores y dibujos. Una simple línea nos puede trasportar a mundos de ensueño. A buen seguro que cuando miraste el cuadro de logotipos que he escogido para el inicio de esta entrada te quedaste con todos ellos de un plumazo. Es que los símbolos nos llevan desde la superficie a lo profundo y desde lo sencillo a lo complejo. El cristianismo también ha aportado símbolos que son utilizados con el fin de recordarnos enseñanzas esenciales. Uno de estos logotipos, el más importante del cristianismo, es la cruz.  La cruz era el lugar en el que morían los proscritos de la sociedad. Todos aquellos que eran contrarios a Roma o como los compañeros de Jesús en la cruz, simples ladrones. Era el lugar de aquella época más vergonzoso para morir. Los crucificados morían de sed, infecciones y asfixia. Un panorama triste, tristísimo.

La cruz vacía es el gran símbolo que une a los que han conocido a Jesús; los que se han arrepentido de sus pecados y han creído que Jesús es suficiente para salvarlos de la muerte eterna y darles vida eterna. La cruz describe unas líneas simples: un palo vertical y un palo horizontal. Jesús fue clavado a esos dos palos y lo pasmante es que lo hizo por voluntad propia en obediencia a su Padre. Este cadalso sangriento se convirtió en un símbolo de salvación y de unión entre lo humano y lo divino. Para los cristianos verdaderos el mensaje de la Cruz es precioso.

Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios. (1 Corintios 1:18)

No me extraña lo más mínimo que las personas no entiendan el mensaje de la Cruz hasta el punto que vean a los creyentes en Cristo poco más que ridículos. Nos ven como locos; eso es lo que dice el apóstol Pablo en el texto que acabas de leer. Si a Jesús llegamos a crucificarlo, ¿qué no harán con sus seguidores? Ya nos lo dijo Jesús:

Acordaos de la palabra que yo os he dicho: El siervo no es mayor que su señor. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra. (Juan 15:20)

El punto importante es que el mensaje destilado por la Cruz es poderoso para los que hemos creído. Pablo nos enseña sobre el poder del evangelio cuando nos escribe estas palabras:

Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego. (Romanos 1:16)

¡DINAMITA! Esta palabra es la que hay detrás de PODER. El evangelio es dinamita de Dios. ¡Guau! Cada vez que comparto las buenas nuevas de la Cruz estoy desplegando un arsenal de dinamita. Dinamita que hace saltar las conciencias de los que escuchan. Dinamita que rompe las durezas de un corazón hormigonado. Dinamita que llega a lo más profundo del alma y del espíritu del hombre. Por esto el mensaje de la Cruz es rechazado: hace ver claramente a cada hombre y a cada mujer lo que son, pecadores y lo que necesitan para salir, a Cristo.

La obra de la Cruz es para todos aquellos que entendiendo su mensaje siguen unas pautas dictadas por Dios. El evangelio es sencillo de entender. Tan sencillo que te costará trabajo creerlo, pero eso no es excusa para rechazarlo. Te lo explico.

Dios creó todo lo que existe. Pero su creación más preciada (tú y yo) le falló desobedeciendo sus leyes. Esto dio origen al pecado que es sencillamente no hacer la voluntad de Dios. ¿Cuentas con Dios para tu vida diaria? ¿Le preguntas qué hacer en tal o cual caso? ¿Luchas por agradarle? Si todo esto te suena a chino está claro que no te importa nada lo que Dios significa y vives al margen de su consejo. Así se demuestra, para que tú mismo tengas constancia, que hay pecado en tu vida ya que no cuentas para nada con el que te creó. Atiende a tu conciencia y verás que ella es fiel alertándote de lo malo que puedas hacer y te avisa justo antes de que peques. El problema es que la gran mayoría de las veces no la escuchas. El pecado causó una separación entre tú y Dios. Desde entonces Dios ideó la forma de poder restituir el daño que causamos con nuestra bofetada a Dios. Jesús, Hijo de Dios, pagó el precio muriendo en la cruz que nos correspondía a ti y a mí pagar y que nos devolvía el libre acceso al Padre. Nuestra parte consiste en creer y arrepentirnos de una vida al margen de Dios que muestra el pecado que hay en ella. Resumiendo:

Dios nos crea. Nosotros pecamos. Jesús vino a salvarnos sacrificándose en la cruz. Debemos responder creyendo y arrepintiéndonos de nuestros pecados. Simple y profundo.

Dos maderos. Por esto está compuesta la cruz. El vertical nos habla de un Dios que nos ama tanto que descendió del Cielo a la Tierra. No escatimó ningún coste dándolo todo por nosotros. El horizontal nos habla de relación ya que Jesús fue el puente que nos lleva a Dios y nos libera del abismo que antes había impidiéndonos acercarnos al Padre.

Querido lector, tómate un tiempo para meditar en lo que has leído. Jesús te ofrece una relación con Dios no una religión. Él está interesado en ti. Tanto que dio su vida en la cruz. ¿Conoces a alguien más que haya hecho por ti lo mismo? Si no aprecias su sacrificio por amor a ti un día te presentarás delante de él y serás enjuiciado y ajusticiado  por no haber creído. El precio de tu condena: la muerte eterna. Que diferente si crees el evangelio: vida eterna.

La Cruz es el logotipo del amor de Dios por ti.

¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 20 de octubre de 2012

Normas De Tráfico


Los detalles cuentan. Son importantes porque hablan más que las palabras ya que un simple gesto dice, la mayoría de las veces, todo acerca de las actitudes del corazón. Cuando voy conduciendo me examino a mi mismo porque el tráfico nos habla claramente de nuestras actitudes éticas y morales poniendo a prueba nuestro temple, paciencia y respeto con las normas y con nuestros semejantes. Los buenos conductores son aquellos que además de protegerse a si mismos, velan por la seguridad de los otros conductores siendo conscientes del papel que juegan las normas establecidas para el tráfico. Veamos los siguientes detalles...


1. Aparco el coche sin tener en cuenta que el espacio ocupado hace que otro coche no pueda estacionar.



2. Cruzo el paso de peatones aunque vea que hay personas esperando para pasar.





3. Me salto los semáforos en rojo.






4. Conduzco a más velocidad de la permitida.







5. Utilizo el claxon indiscriminadamente al menor atisbo de ser obstaculizado en mi marcha.



6. Me enfado con todos los que no conducen tan bien como yo.



7. Los demás no cumplen con las normas de tráfico, yo sí.




8. "Tenía que ser mujer".





9. "Todos los hombres conducen igual".





10. Cuando conduzco hago lo que más me convenga en cada situación.




11. Compro aparatitos que detecten radares.





12. ....








La Biblia, la Palabra de Dios, nos muestra que hay buenos y malos conductores. Lee el siguiente texto.

No es buen árbol el que da malos frutos, ni árbol malo el que da buen fruto. Porque cada árbol se conoce por su fruto; pues no se cosechan higos de los espinos, ni de las zarzas se vendimian uvas. El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca. (Lucas 6:43-45)

Si eres un buen árbol darás buenos frutos y si eres un mal árbol darás malos frutos. Lo contrario es imposible. No podemos, como decimos por aquí "pedirle peras al olmo". Todos tenemos un depósito de donde sale lo bueno y lo malo. Jesús llama  a este depósito "corazón" y dependiendo de qué lo tengamos lleno dará un fruto bueno o un fruto malo. Si eres bueno es que tienes el corazón lleno de bondad y si eres malo es que tienes el corazón lleno de maldad. Claro y meridiano. ¿De qué abunda tu corazón? Observa lo que te propone la Biblia:

Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida. (Proverbios 4:23)

Vivimos en una época de grandes avances tecnológicos y científicos. La información es tanta que nos llega a saturar. Las prisas nos consumen y la vida pasa ante nuestros ojos sintiendo que otros nos marcan el paso. ¡DETENTE, PARA, STOP! Analiza tu vida y tómate un tiempo de descanso para pensar en ti. Guarda tu corazón porque de él brota la vida. El miércoles vi la triste escena de una joven conductora chillando al conductor de delante de forma injusta. La señorita mostró lo que hay en su corazón y si así se muestra en la carretera, me pregunto, ¿cómo lo hará en la intimidad de su hogar? Si en el corazón hay maldad, saldrá maldad y si hay bondad, saldrá bondad. El ejemplo del tráfico es para hacernos reflexionar sobre los diferentes aspectos de nuestra vida. ¿Cómo soy en mi familia? ¿Cómo soy en el trabajo? ¿Cómo soy con mis amigos? ¿Cómo soy con mis semejantes? Todo ello es muestra de lo que hay en el corazón.

Al igual que las normas de tráfico están reflejadas en un libro, las normas para guardar nuestro corazón están en el libro que es la Biblia y estas normas están grabadas en nuestra conciencia. Es sorprendente, ya que nadie nos dijo jamás que matar era malo, que envidiar es pernicioso, que adulterar es horrible y un sin fin de cosas más y sin embargo, desde que nacemos lo sabemos sin que nadie nos lo enseñase. Dios ha puesto la conciencia en cada uno de nosotros para distinguir lo que sale de nuestro corazón, sea bueno o malo. Todos tenemos un Pepito Grillo que nos alerta.

Dios llama a la maldad de nuestro corazón PECADO. La Biblia nos dice qué es pecado.

Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; No hay quien entienda, No hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. (Romanos 3:10-12)

Según lo que acabas de leer el pecado es la falta de justicia, la falta de entendimiento, la carencia de búsqueda de Dios, el desviarse hacia la inutilidad y la falta de bondad. En el momento que has obrado de forma injusta hacia algo o alguien, te has dejado llevar por tu falta de entendimiento, vives sin buscar a Dios, caminas hacia lo inútil y eres malo estas pecando porque vives infringiendo las normas de Dios. Las infracciones de tráfico hay que pagarlas y lo mismo pasa con las infracciones cometidas contra la Ley de Dios: HAY QUE PAGARLAS.

Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro. (Romanos 6:23)

Como dice el versículo el pago de nuestras infracciones (pecados) es la muerte. Tu y yo morimos porque hemos desobedecido a Dios. No supimos guardar nuestro corazón y perdimos la vida. Pero hay esperanza. El versículo nos habla del regalo de Dios: CRISTO JESÚS.

El amor de Dios nos habla por medio de Jesús. Él pagó nuestras infracciones poniéndose en nuestro lugar. Jesús se sacrificó por ti en la cruz para que tú pudieses salvarte de la muerte eterna. Este es el regalo que Dios te hace. Es gratuito para ti. Pero para Jesús fue costosísimo. Él murió injustamente por nosotros, pecadores.


Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. (Romanos 5:8)

Deja que Jesús te salve pues Él es la única posibilidad de guardar tu corazón para que de él brote la vida. Serás un árbol coherente dando buenos frutos porque del tesoro de tu corazón saldrá lo bueno que Dios va a plantar en ti. Arrepiéntete de una vida al margen de Dios. Cree en Su Palabra escrita en tu conciencia y en la Biblia. Comienza a caminar de acuerdo a las normas de Dios. Jesús nos aclara...

Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga. (Mateo 11:29-30)

El yugo es para que dos bueyes trabajen juntos. Jesús y tú iréis juntos por la vida aprendiendo de Él, encontrando el descanso deseado y dándote cada día más cuenta de que Él lleva el peso de la carga. La vida no es fácil, pues tiene sus dificultades, pero Jesús promete estar de tú lado.



Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? 
(Romanos 8:31)

Solo arrepiéntete de tus pecados, cree en Jesús y síguelo.

¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 13 de octubre de 2012

Segunda Oportunidad


María de Villota, corredora de la Fórmula 1, sufrió un aparatoso accidente en el que perdió su ojo derecho. Estos días la vimos por televisión con una gran sonrisa es sus labios compareciendo frente a los medios para explicar la situación vivida. Reconoció que la situación ha sido muy difícil pero nos regaló con esta tremenda historia: "miré al doctor, le pregunté si era cirujano, a lo que me respondió que sí. Le dije que necesita dos manos para operar, así como yo necesito los dos ojos porque soy piloto de Fórmula Uno". Además confesó que "en ese momento no valoraba que esa persona que estaba allí me había salvado la vida, no veía lo realmente importante que es la vida, decir estoy viva. Esta nueva oportunidad la voy a vivir al cien por cien, este ojo me ha devuelto el norte, veo más que antes, ahora veo lo importante". Fuente: www.as.com

¿Cuántos firmarían el poder tener una segunda oportunidad en la vida para contarlo, ver la luz y querer ser mejores? Pero quiero, querido lector, llegar a una cuestión más profunda: ¿PORQUÉ TENEMOS QUE ESPERAR A EXPERIMENTAR EL SUFRIMIENTO PARA, COMO VILLOTA AFIRMA, VER LO IMPORTANTE DE LA VIDA? Los seres humanos necesitamos perder algo para realmente valorarlo. Vivimos como si el sufrimiento no nos fuese a tocar, y pensamos con un mal pareado: "eso le sucede al vecino pues no va conmigo". Pero cuando se erosiona nuestra seguridad y estabilidad emocional, física o material desfallecemos. En el fondo somos seres frágiles, muy frágiles. Una cosa es lo que nos gustaría ser o parecer y otra bien distinta lo que somos: hombres y mujeres necesitados de lo verdaderamente importante. ¿Qué es lo verdaderamente importante? Jesús nos interroga sobre este asunto para que lo analicemos por nosotros mismos:

Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma? (Mateo 16:26)

De qué te sirven tus premios si pierdes lo más íntimo e importante que atesoras. Un día nos estrellamos estrepitosamente contra el pecado por medio de la desobediencia a Dios. El que nos creó vio como nosotros, su creación, se rebelaba contra Él. Esta actitud nos acarreó la muerte, física y espiritual. Perdimos nuestra alma. Dios es Santo y no puede vivir junto al pecado.

Dios es Amor y demostró su amor por nosotros de dos formas muy prácticas.

1ª Nos creó.

Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. (Génesis 1:27)

Pero como he comentado poco después le fallamos haciendo nuestra voluntad y menospreciando su consejo. Nos estrellamos más rápido que con un coche fórmula uno y ahora sufrimos las consecuencias.



2ª Nos quiere salvar.

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. (Juan 3:16)

ESTA ES LA SEGUNDA OPORTUNIDAD QUE DIOS TE OFRECE.

Aunque perdimos la amistad con Dios, Él nos quiso rescatar. Y es que por nosotros mismos no podemos salvarnos. Estás a la espera de un juicio en el que Dios te juzgará y el veredicto está listo para sentencia. Tu pecado te hace culpable aún cuando a tus ojos seas bueno. Hazte estás preguntas: ¿he mentido alguna vez? ¿he adulterado aunque sea en el corazón? ¿he codiciado algo que no es mío? Si has pecado de alguna de estas formas o todas, como yo, eres un mentiroso, adúltero de corazón y codicioso. Por lo tanto, eres culpable ante Dios. Su Tribunal te condenará.

Pero, Dios, como nos ama y conoce, ha provisto un Salvador para nosotros: JESUCRISTO, su Hijo. Cristo era el Ser indicado para esta misión pues era perfecto, sin pecado, sin mancha. Jesús es el puente que puede acercarnos al Padre porque pagó el rescate por nuestra salvación. Su muerte en la cruz, Su sacrificio, calmó la ira de Dios que nos habíamos ganado a pulso por nuestros delitos y pecados.

Quizá necesitas sentir lo que María de Villota expresó:


"En ese momento no valoraba que esa persona que estaba allí me había salvado la vida, no veía lo realmente importante que es la vida, decir estoy viva. Esta nueva oportunidad la voy a vivir al cien por cien, este ojo me ha devuelto el norte, veo más que antes, ahora veo lo importante".


Necesitas reaccionar frente a la ceguera espiritual que te causa el choque del pecado en tu vida. Necesitas darte cuenta y valorar a Jesús que está ahí para salvarte. ¡Despierta ante el Ser que más te ama del universo, JESUCRISTO!

¿Cómo debes acercarte a Dios para que te acepte y perdoné restableciendo la amistad con Él?

1º ARREPIÉNTETE DE TUS PECADOS: Reconoce a Dios que le has fallado viviendo alejado de Su voluntad y pídele perdón. Dios te acogerá como hijo pues ha pagado, por medio de Jesucristo, el precio de tu libertad y salvación.

2º CREE EN QUE SOLO CRISTO PUEDE SALVARTE: todo el que crea en que solo Jesús puede salvarle con fe, será eternamente salvo.

Esta segunda oportunidad comienza de esta forma. No hay otra forma establecida: debemos pedir perdón a Dios por nuestros pecados y creer en Jesús que ha dado su vida por nuestra salvación. A partir de este momento comenzarás tu vida como discípulo de Cristo con todas las consecuencias que esto conlleva. Piénsalo bien ya que ser discípulo de Jesús entraña un compromiso de por vida. Cristo nos compró con su sangre y por lo tanto ya no somos nuestros. Yo solo puedo asegurarte que con Jesús estoy en el mejor lugar del universo. No deseo estar en ningún otro lugar. Mi vida ha tenido tiempos de bonanza y tiempos de tempestad pero el balance a merecido la pena y no cambio por nada el tesoro de haber encontrado la salvación de mi alma en Cristo. Me quedo con este soneto que expresa lo que he experimentado por mi SEÑOR.

No me mueve, mi Dios, para quererte 
el cielo que me tienes prometido, 
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.

Tú me mueves, Señor, muéveme el verte 
clavado en una cruz y escarnecido, 
muéveme ver tu cuerpo tan herido, 
muévenme tus afrentas y tu muerte.

Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera, 
que aunque no hubiera cielo, yo te amara, 
y aunque no hubiera infierno, te temiera.

No me tienes que dar porque te quiera, 
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.

Anónimo.

Espero que Él te alumbre a entender en tu corazón lo que he compartido contigo. Si no me entero de que he bendecido tu vida aquí, quizá en el Cielo nos encontraremos.

Tienes una segunda oportunidad ¡aprovéchala!

¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 6 de octubre de 2012

Alegoría De La Caverna


En la Alegoría de la Caverna Platón nos adentra en un mundo donde los hombres viven una realidad oscura. Están apresados por cadenas en sus pies y cuellos de tal forma que para ellos la verdad son solo sombras proyectadas en la pared de la caverna a la cual están obligados a permanecer observando durante sus vidas. ¿Qué ocurriría si uno de estos hombres fuese liberado pudiendo observar la luz (hoguera) que produce las sombras de su verdad? Tendría la posibilidad de ver la verdad tal cual es sin tapujos y sombras. Su verdad se desvanecería dado que ha encontrado la verdadera luz y conocimiento. Sale de la caverna y ve el mundo tal y como es debido a la luz que le da un conocimiento profundo de las personas y de las cosas. Por fin puede ver y entender El Bien (el Sol) y mirarlo cara a cara. El que era prisionero recuerda a sus compañeros atados y esclavizados en la caverna y se encamina nuevamente hacia la caverna para dar las buenas noticias del gran descubrimiento de la verdad a los que aún son prisioneros. Estos, al verlo y escuchar el mensaje que los liberará, deciden matarlo pues no pueden creer que haya otra realidad que las sombras proyectadas en la pared de la caverna.


Muy pocos quieren salir de su rutina diaria para descubrir algo mejor. Cada uno vive en su caverna y piensa que eso es la única realidad de vida. No ven más allá de sus narices por, quizá, comodidad o miedo. El conformismo a las sombras es el legado de haber dado la espalda a Dios. Vives atado por los pies y el cuello obligándote a mirar hacia una sola dirección: las sombras. Pero las sombras son solo el reflejo de la verdad. Aunque no puedas mirar a la verdad cara a cara esta existe. Es que la caverna en la que vives es el pecado y este te imposibilita ver la realidad. El pecado es muerte, es separación de Dios que es la LUZ. Dios es la fuente de toda verdad, por lo tanto, si vives en tu caverna, la LUZ y la VERDAD no te pueden alcanzar. Dios simplemente está alejado de ti y tu pecado te ciega para que no veas la verdad. Pero hubo valientes que salieron de la caverna y vieron la luz de la verdad y fueron liberados de las cadenas opresoras del pecado. Tal es el poder de la Luz Verdadera. En cierta ocasión Jesús nos prometió lo siguiente:

Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; Y CONOCERÉIS LA VERDAD, Y LA VERDAD OS HARÁ LIBRES. (Juan 8:31-32)


Es alucinante, pues al contrario que los grandes pensadores que buscaban la verdad por el conocimiento, Jesucristo nos dice que la Verdad, la Verdadera Verdad no es para dar conocimiento sino para liberar al ser humano. Muchos dieron su vida por esta Verdad mayúscula a lo largo de la historia de la humanidad. Muchos siguen dando su vida por esta Verdad hoy. Es tan grande esta Verdad que no les importó dar la vida por ella. ¡Tremendo! Puede que en estos momentos algún cristiano esté dando su vida por el mensaje de Luz y Verdad del evangelio. Jesús llama a estos mártires discípulos. ¿Libertad? ¿Muerte? ¿Pero que me estás diciendo? ¡Estás loco! Sí, estoy loco. Tan loco como Jesús que dio su vida en una cruz porque me amaba. También su sacrificio fue por ti. Jesús dejó el Cielo, su Reino, y nos visitó para salvarnos de la caverna oscura del pecado y nosotros lo matamos. Tú y yo lo matamos. Lo maravilloso del caso es que Jesús, el SER más poderoso de todo el Universo dejó que lo matásemos ya que no había otra forma para que tú y yo llegásemos a ver la Luz de la Verdad y así poder tener la oportunidad de salvarnos de la muerte eterna que nos acecha. Yo salí de la caverna ¡Gloria a Dios por su amor por mi! ¿Creerás a Jesús o seguirás en la caverna con sus sombras macabras? ¿Dejarás que la Verdad de Dios te libere o seguirás conformándote con las sombras de tu verdad relativa? Jesús dijo:

Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida. (Juan 8:12)

Jesús es la Luz que puede alumbrar tu vida para que entiendas la Verdad. Jesús dijo:

Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. (Juan 14:6)

Él es el Camino, Verdad y Vida únicos. No hay otro que te salve de la caverna.

La visión que tuvo Platón de la situación de ceguera de la humanidad sirve para entender lo que Dios hizo por cada uno de nosotros. Vivimos mirando sombras y esclavizados por nuestros pecados. La conciencia pone de manifiesto ante nuestros propios ojos nuestras maldades (pecados). Esto es inexcusable ya que puedes creer o no en Dios pero tu conciencia no la puedes negar. Esta conciencia te hace buscar la paz y no la hallas en tu caverna. No puedes hacer nada por ti mismo para liberarte de las cadenas a menos que alguien pueda romperlas. Jesús, EL BIEN, vino enviado por su Padre a salvarnos de las ataduras del pecado que nos separa de Dios. Murió en una cruz como un asesino sin haber cometido ningún delito por amor a nosotros, por sacarnos de la caverna a su luz y así poder ser salvos de la ira y del juicio de Dios. ESTA ES LA GRAN VERDAD DE LA VIDA: necesitamos reconciliarnos con Dios por medio de creer que el sacrificio de Cristo en la cruz es suficiente para devolvernos la amistad con Dios y así ser salvos eternamente.


Querido lector, arrepiéntete delante de Dios de tus pecados que te tienen esclavizado. No sigas por el mismo camino creyendo que las sombras de tu vida son la única verdad posible, pues te equivocas. Hay una realidad mayor que la que tú y yo podamos vivir en este momento. Mayor porque es eterna, ya que un día, que solo Dios sabe, estaremos ante su presencia y los que hayamos creído en Jesús nos iremos al Cielo y los que no, al infierno que es un lugar de horrores inimaginables para nuestras mentes limitadas. Creer el mensaje de la cruz es lo que hace la diferencia entre el esclavo por las ataduras del pecado y el libre por la cruz de Cristo, las sombras de la verdad humana y la luz de Cristo que corre la cortina para mostrarnos lo que somos y lo que podemos ser, el mal que nos acusa y el bien de Dios que nos libera. Debes decidir. Para mí la respuesta es obvia: me decidí por creer y mereció la pena. Ser cristiano es apasionante aunque no un camino de rosas. Ser cristiano es ir contracorriente de lo que van los demás. Ser cristiano es sencillamente seguir a Cristo, imitarlo. No soy perfecto pero mi Dios, que me ama, sí. ¿Quieres salir de la caverna? ACEPTA A JESÚS COMO TU SALVADOR Y ARREPIÉNTETE DE TUS PECADOS.


El hombre escribe alegorías y Dios escribe la HISTORIA.
El hombre busca la verdad y Dios tiene la VERDAD.

¡QUE DIOS TE BENDIGA!