Porque de tal manera amó Dios al mundo,
que ha dado a su Hijo unigénito,
para que todo aquel que en Él cree, no se pierda,
mas tenga vida eterna. Juan 3:16.

sábado, 28 de diciembre de 2013

Navidad 2013: ¿Camelot o Camelo?

El sincretismo es una mezcolanza de superchería, toda clase de religiones y el cristianismo. Es como una gran tabla de salvación donde poder asirse ya que si un lado falla, el otro “seguro” que sirve. “Por si las moscas”, diríamos. ¿Por qué tener fe en una sola creencia si podemos creer en todas al mismo tiempo? Ahora bien, si todas las creencias son verdad no existe la mentira, y por otro lado, si no existe la mentira cómo sé lo que es la verdad. Vuelve a leer, querido lector, la anterior frase si te ha resultado algo farragoso. La verdad es siempre una en exclusiva y la verdad “con matices” no existe, ¿me sigues?


Viendo estas navidades la película Excalibur me vi ante uno de estos ejemplos del sincretismo cultural que nos invade. En este largometraje podemos observar ejemplos de hechicería, religiones paganas y cristianismo. Desde la espada creada por los dioses al Santo Grial, es decir, la copa en la que supuestamente Cristo celebró la última Cena con sus discípulos y que según la superchería religiosa daría poder a aquel que lo poseyera. ¿Te das cuenta que hacemos de simples objetos la fuente de la vida, la verdad y el poder?


Camelot es el ideal para los hombres: Un Reino, un Rey. Camelot es la ciudad donde reinan la paz y la justicia. Camelot es el lugar donde se da vida a las más altas aspiraciones humanas. Camelot es el Reino bondadoso con un Rey bondadoso que vela por sus vasallos siempre por medio de sus bondades. Pero recuerda que todo esto simplemente es ficción y no realidad porque aunque existe un Reino está corrompido y aunque existen Reyes están igualmente corrompidos. Ve y lee la prensa, ve y mira la televisión. En Camelot todo parece ir a las mil maravillas hasta que los intereses humanos, por así llamarlos, se enfrentan y llegan a destrozar las más altas metas de pensamiento y hecho que el ser humano pueda pensar y llevar a cabo. En resumidas cuentas, todo se va al garete.


En el tiempo de navidad también recordamos que habrá una segunda venida de Jesús. La primera venida fue como siervo y la segunda será como Rey. Vendrá a esta tierra e instaurará un tiempo de mil años donde imperará la justicia y la paz. Cristo gobernará como lo que es, un Rey y todos se postrarán ante su presencia reverenciándolo como solo Él se merece. La profecía bíblica así lo dice.

Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea. Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo. Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: EL VERBO DE DIOS. Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos. De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso. Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES. (Apocalipsis 19:11-16)


Tal será la visión que los que habiten este mundo en ese preciso instante tendrán de Jesús. Ya no será el niño vulnerable de Belén sino el Rey de todo lo que existe y hará justicia contra los que lo han agraviado. En ese tiempo habrá un Reino, donde todos peregrinarán para recibir justicia y sanidad y un Rey, Jesucristo, que hará justicia y sanará a todas las naciones.
 Al finalizar estos mil años nuevamente saldrá a la luz lo que hay en la oscuridad del corazón humano y se reunirán junto con su rey Satanás para luchar contra Jesucristo y sus elegidos. Todo acabará en un abrir y cerrar de ojos por causa del poder infinito de Jesús.

Cuando los mil años se cumplan, Satanás será suelto de su prisión, y saldrá a engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de reunirlos para la batalla; el número de los cuales es como la arena del mar. Y subieron sobre la anchura de la tierra, y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada; y de Dios descendió fuego del cielo, y los consumió. Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos. Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos. Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras. Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego. (Apocalipsis 20:7-15)


¿Estás inscrito en el Libro de la Vida? Solo estarás inscrito por medio de creer con fe en Jesucristo y arrepentirte de todos tus pecados cometidos contra Dios. Para esto vino Jesucristo agregando a su naturaleza divina la naturaleza humana pagando así, con su sangre derramada en una cruz, por tus pecados dándote la oportunidad de ser eternamente salvo. Él es el puente de salvación para que pueda Dios inscribirte en ese Libro tan codiciado. Si deseas ir al Cielo tiene que ser anotado tu nombre y de esta forma quedar registrado y asegurado tu acceso a tal lugar sin par en la creación. De lo contrario, ya has leído lo que te ocurrirá.

No te dejes camelar con camelos.


¡QUE DIOS TE BENDIGA EN ESTAS NAVIDADES!

sábado, 21 de diciembre de 2013

Navidad 2013: A Patadas

Transcribo a continuación el siguiente artículo de vanitatis.com.

De pequeño, a Ángel Corella sus compañeros de clase le pegaban y le tiraban piedras. Ahora, le quieren echar a patadas de nuestro país. Su pasión por la danza le obligó, desde el principio, a pagar un alto peaje. Pese a ser uno de los mejores bailarines de la historia, no en vano le consideran el heredero de Nureyev, Ángel ha sufrido mucho. Y lo hace sin perder su característica sonrisa.


En Estados Unidos, las grandes estrellas de Hollywood se lo rifan para verle en un espectáculo. De hecho, cuando era primer bailarín del prestigioso American Ballet en el Metropolitan Opera House de Nueva York –lo dejó en junio del año pasado para cumplir un sueño en Barcelona que se está convirtiendo en pesadilla- le reverenciaban como si fuera Dios, a duras penas podía pasear por la calle entre tanto halago y aplauso y aquí, en Barcelona, muerde el polvo. Es un ídolo con pies de barro tocado y hundido.


“En lo físico, lo mental y lo económico me han derrotado. Tengo un gran sentimiento de frustración, pero no soy masoca. Después de diez años apostando por lo que creo, lo voy a tener que dejar. Me están echando a patadas de aquí”, confiesa resignado en su escuela de la ciudad condal, sede de su compañía de danza Barcelona Ballet. A través de la fundación que lleva su nombre está intentando que España tenga su propia compañía nacional de danza, “algo inaudito porque la mayoría de los países tienen una”.[1]


“Nadie es profeta en su tierra”, Ángel. No reconocer a nuestros talentos nacionales está entre los pecados de nuestro pueblo. Como describe el artículo cuando estabas lejos de tu tierra vivías en la gloria, porque sencillamente ocupabas el lugar que te correspondía. Seguiste tu sueño, como tantos otros, que aun habiendo alcanzado la fama, saben que no serán totalmente felices, que no estarán absolutamente completos, hasta no ver realizada la meta que se habían propuesto.


Me imagino bajándote del avión con una maleta llena de proyectos y la esperanza de crear algo que ya debía de haber en este, tu país: una compañía nacional de danza. “Manos a la obra”−te dijiste−. Poco a poco, o mucho a mucho te fuiste dando cuenta de la triste realidad pues del cielo caíste en el infierno y te han rechazado al punto de echarte a patadas, como tú mismo comentas.

A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. (Juan 1:11)

Eso mismo le pasó a Jesús cuando se hizo hombre naciendo en un humilde establo del pueblo de Belén. En el Cielo era el Rey del Universo y en la tierra un desconocido. En el Cielo caminaba entre calles de oro y en la tierra por caminos polvorientos. En el Cielo era adorado por miríadas de ángeles y en la tierra difamado por los poderosos. En el Cielo era rico en la tierra pobre. En el Cielo estaba al amparo del Padre y en la tierra llegó a sentir la soledad más oscura de verse separado del Padre.


Voluntariamente hizo suyo el sueño de Su Padre para con el hombre, el suyo propio. Dejó Su gloria y descendió a la tierra. Aquí halló la oposición de todos aquellos que subestimaron rechazándolo hasta el punto, no de patearlo, metafóricamente hablando, sino de asesinarlo literalmente hablando. La gran diferencia entre Ángel y Jesús es que éste ya sabía a lo que venía, a morir.


Es que, aunque en el Cielo todo marchaba bien, en la tierra todo iba mal a causa del pecado que supuso desobedecer la ley de Dios y de esta forma darle la espalda al Creador. El Padre tomó la iniciativa e hizo que Su Hijo tomará forma humana haciéndose, también, verdadero hombre. Ese es Jesús cien por cien Dios y cien por cien hombre para poder salvarnos eternamente. Siendo Dios tiene el poder de resucitar de los muertos y siendo hombre tiene el poder de llevarnos a Dios por Su sacrificio.


A Jesús le “echamos a patadas” porque se dejó por amor, incomprensible, hacia cada uno de nosotros. Hoy podemos disfrutar de comunión con el Padre si creemos en Jesús y nos arrepentimos de nuestros pecados.

Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios. (Juan 1:12)

Si quieres que estas navidades sean distintas invita a Jesús a su cumpleaños. Monta una fiesta por todo lo alto en el centro de tu corazón y ábrele las puertas del mismo, para que viva en él por siempre. De esta forma serás hijo de Dios ¡nada más y nada menos!

Y aquel Verbo (Jesús) fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad. (Juan 1:14)


Al igual que Ángel Corella pudo haber tenido un impacto cultural grande en España por medio de la danza, Jesús se puede convertir en alguien que pudo haber cambiado tu vida y dejaste neciamente pasar de largo. Cristo se hizo hombre (carne) para vivir entre nosotros mostrándonos la gloria de Dios. Él nos trajo Su Gracia y Su Verdad que tanto necesitamos. En ti queda, querido lector, aceptar o seguir rechazando el amor de Dios por medio de Jesucristo. De mientras te dejo con este aviso:

BUSCAD AL SEÑOR
MIENTRAS PUEDE SER HALLADO,
LLAMADLE EN TANTO
QUE ESTÁ CERCANO.
(ISAÍAS 55:6)

Ten cuidado con subestimar a Jesús.

¡QUE DIOS TE BENDIGA ESTAS NAVIDADES!

sábado, 14 de diciembre de 2013

Navidad 2013: Luz Versus Tinieblas

Pienso que no hay nada más absurdo que tener la solución a mano y rechazarla. ¿Cuántos de nosotros nos hemos arrepentido de desaprovechar lo que en su momento nos aconsejaron? Y lo peor de todo es que el hombre es el único animal que tropieza dos veces, y muchas más, en la misma piedra. Cada vez que hemos tropezado en la misma piedra es como si estuviésemos a oscuras, en tinieblas. Será por esa razón que cometemos tantos errores al cabo del año, del mes, de la semana y del día. Pero seguimos desaprovechando los buenos consejos.

Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. (Juan 3:19)


Estas fechas navideñas nos recuerdan que Jesús, la luz, vino al mundo y que los hombres prefirieron seguir tropezando en la misma piedra: las tinieblas. ¡Hay que estar insensible para tal elección! ¿Te imaginas? Te dan la oportunidad de tener salud y eliges la enfermedad, puedes ser rico y eliges la pobreza, vivir y optas por morir… Realmente absurdo. Pues no debes sorprenderte, querido lector, porque cada vez que rechazas a Jesús y lo ignoras en navidad y el resto del año, estás eligiendo las tinieblas. ¡Sí! amas más las tinieblas si rechazas a Jesús. Jesús vino y lo has rechazado.

Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas. (Juan 3:20)

A nadie le gusta que saquen a la luz sus tropiezos. Rechazar la luz es vivir en el anonimato que dan las tinieblas. Encontrarse con Jesús te hace perder ese anonimato y eso lo evitas a toda costa. Navidad se reduce a un intercambio de regalos, reuniones familiares y consumismo… de Jesús, ni te cuento, porque ha desaparecido de la escena, ha sido cruelmente defenestrado y olvidado de unas fechas que se celebran en su honor. Jesús es alguien incómodo pues te dice de qué madera estás hecho.

Jesús nos habla claro, sin tapujos, para que podamos vernos como Él nos ve y de esta forma poder tener una imagen del cuadro completa. La verdad duele y negarlo es una necedad pero Jesús nos habla la verdad en amor. Quitar las piedras que nos hacen tropezar vez tras vez es costoso pero necesario. Un amigo me ha contado una experiencia con su hija que nos enseña sobre el trato amoroso de Jesús, aunque al principio no lo entendamos. Por razones obvias he cambiado los nombres.

Andrea sigue creyendo en mí, sigue creyendo que existo. ¿Por qué digo esto? Ayer la llevé al médico por un resfriado que tiene. Al ver que yo la empezaba a desvestir para el examen médico, me miró confundida. Pero cuando la médico le abrió la boca con el "palito" para observarle la garganta, empezó a tener miedo. "Tranquila", le dije, "papá está contigo." Empezó a llorar.
 Cuando la doctora le pasó el estetoscopio, berreó y se quejó entre lágrimas. ¿Por qué le pasaba esta cosa fría por encima? ¿Por qué lo permitía papá, e incluso le sujetaba los bracitos? La doctora me pidió luego que la tumbara para examinarle los oídos.
Inevitablemente, se puso a llorar más fuerte mientras le sujetaba las manitas para que no atizara el otoscopio. Sus lloros, gritos agudos y contorsiones mostraban que no comprendía lo que estaba pasando. ¿Cómo podría yo, un padre amoroso, permitir que esto ocurriera?
 Después de la visita estaba un poco agitada. Cuando volvió a casa, se refugió con mamá para tomar el pecho. Sin embargo, a pesar de su incomprensión y su confusión, al rato volvió a mí con su sonrisa de siempre, pidiendo 'brazos'. Ahora Andrea sigue creyendo en su papá. No soy una mera ilusión por el hecho que permití que sufriera incomprensiblemente.

La visión de Dios es mucho más amplia que la nuestra y por esta razón creemos que lo que hace no es justo. Si Cristo no te mostrase el pecado que hay en ti ¿de qué tendrías que arrepentirte?  Sería injusto por Su parte no ponerte sobre aviso de que tus pecados te van a llevar al infierno y de esa forma negarte toda oportunidad de poder salvarte.

El amor de Dios se demostró de muchas formas a lo largo de la vida de Jesús y una de esas demostraciones fue nacer a sabiendas que lo rechazarían. Esto no lo amedrentó para conseguir la meta que se había fijado: traer la luz a los hombres, la luz que les libraría de las tinieblas. Jesús nació para morir en nuestro lugar, pagando las cuentas pendientes que teníamos con Dios Padre y de esta forma poder caminar como Sus hijos, hijos de la luz. Lo contrario está claro, hijos de las tinieblas, si rechazamos la mano tendida de Dios.

Estas navidades luminosas, por los millones de bombillas decorativas, tienes la oportunidad de acercarte al que dijo que era la luz, Jesús. Tropezarás con la misma piedra si sigues eligiendo las tinieblas.

Jesús disipa las tinieblas.

¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 7 de diciembre de 2013

Navidad 2013: Elegir la Pobreza

Ya han comenzado a brillar las luces que año tras año alumbran las noches navideñas por todas las ciudades del planeta. La luz me trasmite alegría y bienestar; lo contrario, la oscuridad, me pone la piel de gallina. ¡Sí! Aún soy de aquellos que cuando apagan la luz del salón me dirijo a oscuras hacia el dormitorio con un pellizco de miedo en el estómago que solo se acalla cuando felizmente enciendo la luz de la habitación. Nadie es perfecto en esta tierra y el más imperfecto, yo. Volviendo a la luz… Estas fechas de adviento mi ciudad está más iluminada, quizá, más que otras navidades. Muchas personas están quejosas por el derroche que esto supone dado la crisis por la cual estamos pasando a nivel ciudadano, porque a nivel de las instituciones se ve que “nones”. Me gusta preguntar a mis conocidos sobre qué es la navidad y tristemente no me saben dar una contestación certera. Lo que realmente me gustaría escuchar de sus labios es que la navidad es, sencillamente, el cumpleaños de Jesús. Él es el que realmente debería brillar iluminando nuestras vidas, calles, plazas y hogares.


Que contradicción más grande hemos creado equivocando el significado navideño hasta tergiversarlo, convirtiéndolo en puro consumismo. El caso evidente es que Jesús nació como un paria de la sociedad, sin apenas publicidad (solo unos pastores y tres astrólogos lo visitaron) y pobre. La pobreza fue una nota predominante en la vida de Jesús. Él eligió la pobreza para vivir su vida entre nosotros.

Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos. (2 Corintios 8:9)

Piensa en la persona con más dinero en la tierra… Jesús es dueño del universo. Piensa en la persona con el coeficiente intelectual más alto… Jesús conoce absolutamente todo. Piensa en la persona más longeva de la que tengas noticias… Jesús es eterno. Piensa… Jesús es más. Piensa… Jesús es más.


Jesús es Dios hecho hombre para comunicarse con nosotros y de esta forma poder entablar una relación íntima, con todo aquel que quiera. Es impresionante ver como Dios, que lo tiene todo, decide ser pobre para darnos la mejor lección sobre lo qué es verdaderamente importante para el vivir diario y para el vivir eterno. La idea es que Él, por amor a las personas, a cada una en particular, se hizo pobre, teniéndolo todo, para que, por medio de Su pobreza llegásemos a ser ricos. ¡Bendito contrasentido! El mundo grita: ¡Dame gordura y te daré hermosura! Y el Rey del Universo proclama: ¡Mi pobreza te hará rico! ¿Entiendes, querido lector, el mensaje de la navidad que Jesús quiere comunicarte?

No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre. (1 Juan 2:15-17)

Vivimos en un mundo pasajero. Llegamos, estamos por un tiempo, y nos vamos.  ¡El mundo pasa! ¿Por qué amas algo inconsistente? ¿Por qué te aferras a un clavo ardiendo del cual, más tarde o más temprano, tendrás que soltarte? Si estás viviendo de acuerdo a tus instintos primarios eres esclavo de las idas y venidas de una sociedad (mundo) que cambia más que el tiempo. Jesús se desprendió de todo lo que la sociedad tiene como bueno, es decir, todo boato y vanidad, para vivir libre de ataduras que solo estorban a las cosas que son importantes.


Solo una cosa es necesaria y trascendente: HACER LA VOLUNTAD DE DIOS. La persona que hace esto tiene la promesa divina de permanecer para siempre. ¿Cómo hacer la voluntad de Dios? Para el cristiano hacer la voluntad de Dios es obedecer Su Palabra, la Biblia, para seguir Su ejemplo de vida. Para el no cristiano supone volverse cristiano por medio de la fe en Cristo y el arrepentimiento de sus pecados, comenzando a obedecer Su Palabra y así ser como Cristo.



¿Por qué debes hacer la voluntad de Dios? Por esta sencilla razón: No vivirás y llegarás a ser inmensamente pobre. Una pobreza que va más allá de carecer de bienes materiales, una pobreza de corazón, alma y espíritu. La muerte física, sin el perdón de Dios, es el comienzo de una separación eterna entre tú y Él. El infierno es ese lugar donde toda esperanza se ha perdido. Por lo tanto, la voluntad de Dios para ti es buena, rechazarla es malo a todas luces.
Dios nos miró desde el Cielo y observó lo mal que nos iba. Decidió enviar a Su Hijo Jesús para ayudarnos. Nació humilde y murió como un malhechor porque así lo decidió por amor a nosotros y de esta forma sustituirnos pagando el precio de haber roto todas las leyes divinas. Hoy puedes disfrutar del perdón de Dios gracias a Cristo. Él abrió el camino perfecto para identificarse con cada uno de nosotros: la pobreza. Recuerda: el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.


Quizá pases de largo la oferta de salvación de Dios porque vives al ritmo que esta sociedad alejada de Dios marca. Solamente quiero que sepas que Dios te quiere liberar de toda atadura, darte Su libertad y que compruebes que Su pobreza es la verdadera riqueza.

Yo, por mi parte, soy feliz con el pan de cada día.


¡QUE DIOS TE BENDIGA EN ESTAS NAVIDADES!

sábado, 30 de noviembre de 2013

Por Experiencia Propia

Hace muy poco tiempo que un conocido mío me envió un mensaje privado por eso del Facebook. Posiblemente cometí un error y le envié alguna página para que le diera a “me gusta”. Se trataba de una página de un estudio de música y él, conociendo mi fe en Cristo, me preguntó de qué clase de estudio de grabación se trataba. Le respondí, todo ello por privado, que era un estudio de grabación para músicos cristianos. Hasta aquí todo normal. El detalle que me sorprendió fue que aprovecho buenamente para hacerme ver que estaba más gordo. ¡Odio que me digan que estoy más gordo! Si lees esto no te lo tomes a mal, querido amigo del Facebook, pero es que la verdad duele. ¡Estoy más gordo, lo sé! Él, con toda la buena intención del mundo, aprovecho la oportunidad para ofrecerme (venderme) unos productos que me beneficiarían ayudándome a conseguir una línea más estilizada. Aunque me perdió como cliente desde el comienzo de la conversación privada al llamarme gordo, insistió en las bondades de los productos que vendía y de lo económico que eran. Un pequeño consejo amigo del Facebook: No llames a tus posibles clientes gordos desde el inicio pues si son como yo perderás a varios.


Bromas aparte, me encanta siempre ver como las personas comparten de forma sincera lo que, por experiencia propia, han vivido como bueno. Y él, sincera y honestamente quería compartir esos beneficios conmigo y de paso ganar lícitamente “unas perras” que con los tiempos que corren, no viene mal. Gracias amigo del Facebook.


Igualmente deseo compartir con otros las bendiciones que ser cristiano ha reportado a mi vida. El cristianismo no es una religión sino una relación íntima con Jesucristo. El cristianismo predica una relación de amistad profunda con Dios Padre por medio de Su Hijo Jesucristo. Yo simplemente estoy imitando a Jesús cada vez que comparto el mensaje del evangelio por el ciberespacio o cara a cara con las personas que se me cruzan en el camino. Es un deseo sincero que nace de mi corazón porque sé que lo mejor para cada hombre o mujer es tener una relación correcta con su Creador.


Me considero un mal vendedor y he llegado a esta consideración de mí mismo por experiencia propia. He vendido seguros, libros, aspiradoras, hasta lo intenté con la thermomix, y fue en vano. “Si eres bueno en algo lo vendes sin darte cuenta”, esa frase que escuche hace muchos años aún sigue resonando en mis oídos. Por lo tanto, si algo te apasiona lo “vendes” sin darte cuenta. La salud física se puede preservar durante años si cuidamos de ella como Dios manda (y nunca mejor dicho), pero la salud espiritual te preservará eternamente si cuidas de tu relación con Dios. El apóstol Pablo lo expresa de esta forma:

Desecha las fábulas profanas y de viejas. Ejercítate para la piedad; porque el ejercicio corporal para poco es provechoso, pero la piedad para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente, y de la venidera. (1 Timoteo 4:7-8)

Aunque es lícito y bueno cuidar nuestro estado de salud, es más lícito y bueno, por consiguiente, mejor, practicar la piedad ya que no solo seremos bendecidos en esta vida pasajera, sino que la bendición trascenderá a la vida futura: la vida junto a Dios en el Cielo. ¿Cómo estás cuidando tu salud espiritual? ¿De qué forma te estás ejercitando para lo que conviene realmente? ¡Ojo! Estoy hablando de bendición como beneficio de la obediencia a los mandamientos de Dios, no como una forma de “ganarse el Cielo”. No podemos, por más que lo intentemos, “ganarnos el Cielo”.


Hazte un test de salud espiritual: ¿Has mentido? ¡Sí! Al que ha mentido se le llama mentiroso. ¿Has robado? ¡Sí! Al que ha robado se le llama ladrón. ¿Has tenido pensamientos lujuriosos? ¡Sí! Al que tiene pensamientos lujuriosos se le llama adúltero. Y el test podría seguir no quedándonos otro remedio que responder ¡Sí! a cada una de las cuestiones. Nuestra salud espiritual está bastante pachucha por usar un término suave y esto nos hace ver que no merecemos el Cielo ya que nuestros delitos contra Dios son evidentes.


Dios es un Juez justo y un juez justo no pasa por alto el delito, o lo que es lo mismo en este caso, el pecado. Pecar es infringir la Ley de Dios y esto ha traído consecuencias muy graves para todos nosotros que hemos pecado.

Porque la paga del pecado es muerte. (Romanos 6:23)


Muerte significa separación, separación de Dios. Si tú, querido lector, mueres físicamente sin haber aceptado el plan de Dios para tu vida aquí, pasarás la eternidad en un ambiente donde todo lo que entendemos por bueno, amable y amoroso no existirán lo más mínimo. Donde Dios no está no existe nada bueno.


La buena noticia es que todavía estás a tiempo de ir al Cielo. ¡Sí! la paga del pecado es la muerte pero Jesús vino a pagar nuestra deuda ante Dios por nuestros pecados y de esta forma, por medio de Su sacrificio en la cruz, tener una mano extendida hacia nosotros para llevarnos a una comunión íntima con Dios.

Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro. (Romanos 6:23)

Cree en Jesús, arrepiéntete de tus pecados y comienza a vivir como un cristiano, imitando a Cristo. No es fácil ir contracorriente, ya sabes lo que le ocurrió a Jesús, aunque eso entraba dentro de Sus planes para salvarnos. Él sí que llegó a darlo todo por lo que le apasionaba amando en gran manera, no solo de palabras sino firmándolo con Su preciosa sangre. Amigo la pasión de Jesús fueron y siguen siendo las personas como tú y como yo ya que somos Su creación especial. Cuando Jesús nos creó quiso presumir mostrando a todos Su gran obra. No somos meros productos del azar darwiniano, somos creados por Dios, somos Su “mejor producto”. Por eso dio Su vida por nosotros.


Somos la mayor creación de Dios.

¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 23 de noviembre de 2013

¿Quieres Ser Mi Novia?

Un detalle que me ha pasado esta semana ha hecho que recuerde mi forma tosca e insegura de declarar mi amor a la que hoy, a Dios gracias, es mi amada esposa. Después de esta primera declaración se produjo un tiempo de intentar, por mi parte convencerla de que yo era su mejor opción. Nos pasábamos largas horas hablando antes de ella tomar su acertada decisión por mí. Me costó lo mío conquistarla pero al final salí triunfante como un guerrero que ha vencido en la dura batalla. Pedirle a ella que fuse mi novia y después pedirle que se casara conmigo ha sido la segunda decisión más importante de mi vida y solo la supera el día que decidí arrepentirme de mis pecados y creer en Jesús, es decir, el día que me di cuenta que sin Jesús estaba perdido y Él solo podía salvarme.


¿Quieres ser mi novia? Esta es la pregunta que escuché esta semana al salir de un ascensor y mientras me disponía a salir a la calle. Esta pregunta me horrorizo. Explico la escena que me encontré: Dos mujeres jóvenes y una niñita de no más de año y medio. Una de las mujeres no paraba de alabar a la pequeña por lo guapa que esta era. Las rebasé saludándolas con el típico “buenas tardes” a lo que ellas respondieron amablemente con la misma frase. De pronto, cuando ya se hallaban a mis espaldas retumbó la pregunta en mis oídos “¿Quieres ser mi novia?” con la cual una de las mujeres preguntaba a la aún inocente niñita. No lo pude evitar y me quedé a cuadros, de una pieza y consternado. ¡A dónde estamos llegando! Ese pensamiento me ha perseguido hasta estas letras que escribo como fruto de la sin razón que esa frase, por muy cariñosa que parezca, tiene.


Llamadme retrógrado, radical, políticamente incorrecto, fundamentalista, extremista, intolerante… pero contestadme ¿qué le están enseñando a la pequeña a tan tierna edad? ¿Qué pretenden enseñarnos cada día y a todas horas exhibiendo por los medios relaciones antinaturales, es decir, ilícitas. Creo que a la pequeña la están adiestrando en el convencimiento de que las relaciones lésbicas u homosexuales son buenas. ¡HORROR! Llevado un poco más allá sería un caso de pederastia encubierto. Señores y señoras llámenme como quieran pero ustedes saben, si no tienen la conciencia cauterizada, que esto es pecado. ¿Qué pensaste, querido lector, al leer la pregunta que titula este artículo? A buen seguro en la petición de un hombre a una mujer, un adolescente a su amor idealizado en una chica, o a un niño a su amor infantil de ojitos azules, con pequitas y cabello rubio que es su gran compañera de clase y juegos. He ahí lo natural, lo demás… ponle el nombre.

Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío. (Romanos 1:26-27)


Esto que pasa hoy es lo mismo que pasaba antes. “No hay nada nuevo bajo el sol”, en palabras del sabio Salomón. El añadido de la época que nos ha tocado vivir es que el pecado se ha democratizado. Dios ha sido apartado de la escena y las mayorías son las que dictan qué es pecado y qué no es pecado. Pero lo paradójico del caso es que se nombre al pecado como se nombre, sus consecuencias personales (con uno mismo), morales (con los demás) y espirituales (con Dios), siguen siendo las mismas. TODOS ESTAMOS INFECTADOS POR EL PECADO.

Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; No hay quien entienda, No hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. (Romanos 3:10-12)


Todos hemos pecado contra Dios desobedeciendo de una forma u otra sus leyes y esto debe ser castigado. Todos los que no han creído en Cristo se verán las caras con Dios cuando se presenten ante Su Juicio Final. El castigo es la muerte eterna, o lo que es lo mismo, la separación por siempre de todo lo que tenga que ver con Dios, pero hay esperanza en Jesucristo.

Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro. (Romanos 6:23)


Jesús vino a salvar a los que, como yo, habían pecado. Él trae perdón y paz a cada vida que se acerca a Él reconociendo sus pecados y arrepintiéndose de ellos. Entonces Dios Padre lo acoge como hijo legítimo, por el sacrificio que Su Hijo Jesús realizó en la cruz poniéndose en el lugar de nosotros, pagando así por los delitos y pecados que había en nuestra contra delante de Dios. Si vienes arrepentido a Cristo no te rechazará y serás una nueva creación, con un nuevo comienzo. Amarás a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo, con lo que todas tus relaciones serán sanadas. Respetarás a Dios y el lugar que Dios ha decidido para cada persona en este mundo: el hombre será hombre y la mujer será mujer, ambos destinados a ser fértiles, no áridos, como las relaciones prohibidas por Dios mismo.

Llama a lo bueno, bueno y a lo malo, malo.

¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 16 de noviembre de 2013

Dotes Camaleónicas

¿Quién no se ha sentido atraído por los cambiantes colores del camaleón? Cuando niño los observaba en su intento de camuflarse con el medio en el que se hallaban y era sorprendente la rapidez con la que mudaban su piel áspera en otra tonalidad. Siempre respetábamos, por así decirlo, una norma para no causarle ningún mal al camaleón, a saber: NO EXPONERLO AL COLOR ROJO. Si por algún descuido o travesura le mostrábamos algo rojo al susodicho camaleoncito, su pequeño cuerpo se hincharía hasta que, en el momento más inesperado, estallaría como un globo en una fiesta de cumpleaños. Por supuesto, nunca transgredimos tan alta ley, por amor al camaleón y a no llenarnos de sangre la ropa. Otro asunto eran los lindos gatitos, perritos, pajaritos y demás “itos” que caían inocentemente en nuestras fauces, pues eran objeto de nuestros experimentos más osados ¡Pobres-itos! Otro día abarcaré el interesantísimo tema de los ojos del camaleón, y es que ¿a quién no le gustaría poder ver su programa favorito al mismo tiempo que lee a Calderón de la Barca? Lo cierto es que a nadie se le ocurrió crear una asociación pro defensa de los derechos del camaleón. El éxito hubiese estado garantizado.



En cierto modo todos tenemos dotes camaleónicas. Imagínate a Adán y Eva en el huerto después de haber pecado contra Dios, ¿qué es lo primero que se les ocurre? Poner en práctica por primera vez, en la historia de la humanidad, las dotes camaleónicas. La Biblia lo cuenta así:


Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales. Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto. (Génesis 3:7-8)



El primer efecto del pecado fue la vergüenza: se vieron desnudos y se taparon. ¡Qué pronto aprendieron de Satanás! Él les sedujo para revelarse contra Dios camuflándose, como un camaleón, de serpiente astuta.



Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto? (Génesis 3:1)

Si Adán y Eva fueron los primeros humanos en mostrar destreza camaleónica, el diablo fue el primer ser en la historia en exhibir esas dotes que la Biblia muestra en sus diferentes formas.



El segundo efecto del pecado fue esconderse: escucharon a Dios y se refugiaron en la maleza. Imitando a los diestros camaleones quisieron confundirse entre los árboles del lugar.


Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto. (Génesis 3:8)

Pero Dios, que anda a la luz del día, sin nada que ocultar, los llama y les pregunta:

Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú? (Génesis 3:9)



La primera consecuencia del pecado en nuestras vidas es la vergüenza, la segunda es esconderse y la tercera miedo.

Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí. (Génesis 3:10)


Una cuarta consecuencia del pecado es culpar al otro: ¡Yo nunca tengo la culpa!

Y Dios le dijo: ¿Quién te enseñó que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol de que yo te mandé no comieses? Y el hombre respondió: La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí. Entonces Jehová Dios dijo a la mujer: ¿Qué es lo que has hecho? Y dijo la mujer: La serpiente me engañó, y comí. (Génesis 3:11-13)


La quinta consecuencia del pecado es la maldición de la muerte: todo se haría de forma fatigosa y al final todo había de morir.

Y el hombre respondió: La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí. Entonces Jehová Dios dijo a la mujer: ¿Qué es lo que has hecho? Y dijo la mujer: La serpiente me engañó, y comí. Y Jehová Dios dijo a la serpiente: Por cuanto esto hiciste, maldita serás entre todas las bestias y entre todos los animales del campo; sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida. Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar. A la mujer dijo: Multiplicaré en gran manera los dolores en tus preñeces; con dolor darás a luz los hijos; y tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti. Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo. Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás. Y llamó Adán el nombre de su mujer, Eva, por cuanto ella era madre de todos los vivientes. (Génesis 3:12-20)



La sexta consecuencia del pecado del hombre es la muerte de un inocente.

Y Jehová Dios hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió. (Génesis 3:21)

Dios mató ante sus ojos a un animal para proveer protección al ser humano. Esta fue la primera muerte en la historia humana.


La séptima consecuencia del pecado es la separación de Dios: Sus beneficios ya no están a nuestro alcance.

Y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno de nosotros, sabiendo el bien y el mal; ahora, pues, que no alargue su mano, y tome también del árbol de la vida, y coma, y viva para siempre. Y lo sacó Jehová del huerto del Edén, para que labrase la tierra de que fue tomado. Echó, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto de Edén querubines, y una espada encendida que se revolvía por todos lados, para guardar  el camino del árbol de la vida. (Génesis 3:22-24)



Después del pecado el hombre no pudo hacer nada para salvarse y conseguir el perdón de Dios. Sin embargo Dios proveyó una salida para nosotros por medio del sacrificio del inocente. En la maldición a la serpiente está implícita la promesa de un Salvador: Jesucristo.



Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar. (Génesis 3:15)

La serpiente heriría a Jesús en un sitio curable pero Cristo aplastaría la cabeza de la serpiente hasta matarla.


En resumen, el pecado nos trajo vergüenza, un deseo de escondernos de Dios, miedo a las consecuencias, tendencia a culpar a los demás de nuestros malos actos, la desalentadora muerte, que un inocente deba pagar por nuestros agravios y por último, y más importante, la separación de Dios y Sus bendiciones.


La buena noticia es que el pecado y sus efectos sobre nosotros tienen cura. Tus pecados, como los míos, pueden ser perdonados. Cristo fue el inocente que Dios sacrificó por amor a cada uno de nosotros para proveer auxilio a nuestro estado calamitoso. Cree en Cristo y serás salvo, arrepiéntete de tus pecados y el Padre te recibirá como a Su hijo de pleno derecho. Ya no será necesario usar las dotes camaleónicas para acallar la conciencia o esconderse de tus responsabilidades hacia Dios. La religión no será más un disfraz sino que te ampararás en una nueva relación con Cristo. Te quitarás la piel descolorida de la falsa ciencia que te está apartando de tu Creador, el Dios Vivo. Pasarás de muerte a vida y serás eternamente salvo. Esa es la promesa de Dios.



Si continuas aferrándote a tus dotes camaleónicas para esconder tu pecado estás en peligro grave. Un día estarás ante el juicio de Dios y ya no habrá ningún sitio que te sirva para esconderte ni ningún razonamiento válido para convencerle de por qué no creíste cuando tuviste la oportunidad.




No juegues al escondite con Dios.

¡QUE DIOS TE BENDIGA!