Porque de tal manera amó Dios al mundo,
que ha dado a su Hijo unigénito,
para que todo aquel que en Él cree, no se pierda,
mas tenga vida eterna. Juan 3:16.

sábado, 26 de enero de 2013

De Vuelta Al Campo

Un joven negociante paseaba una tarde de verano por la orilla del mar cuando divisó a un pescador tranquilamente lanzando su caña de pescar. Lo observó de cerca varios minutos y notó la habilidad con la que el pescador pescaba. No pudo resistirse y después de las presentaciones de rigor le dijo:

- "Vengo observando desde hace unos minutos su extraordinario arte con la caña".

- "No es nada, muchacho, simplemente práctica", intentó el pescador restarse importancia.

- "¿Ha pensado alguna vez sacarle partido económico a su destreza?" Inquirió el joven.

- "¿Para qué?"

- "Para vivir mejor".

- "¿Vivir mejor? A ver, a ver... explíqueme joven".

- "De acuerdo, le explico". El joven se arremangó, se sentó al lado del pescador y comenzó su disertación.

- "Verá, es muy sencillo. Si usted vendiese lo que pesca y ahorra una parte pronto conseguirá una barca que le permitirá ir mar a dentro donde la pesca es más abundante. De esta forma podrá ahorrar más y comprar un barco mayor con lo cual las ganancias se multiplicarían. El siguiente paso es tener una pequeña flota de barcos y ahí es cuando..."

- "¿Cuándo qué?", preguntó el pescador al entusiasmado negociante parándolo súbitamente.

- "¡Cuando podrá disfrutar de una vida tranquila y sosegada!"

- Joven ¡ESO ES LO QUE ESTOY HACIENDO!

Hay caminos que al hombre le parecen rectos, pero que acaban por ser caminos de muerte. (Proverbios 14:12)

Ya van casi seis millones de parados en España. Los desmanes de otros los estamos pagando los unos. El pelotazo (un buen golpe al balón)  de los ochenta hasta que comenzó esta crisis injusta se ha convertido en el pepinazo (un pelotazo extraviado). El ansia viva, como diría el cómico José Mota, por tener más y más nos esquilma. Con motivo y animados por la crisis muchos están volviendo a sus raíces, a sus principios. Han recordado como sus ancestros vivían y quieren imitarlos. ¿Es posible ir de vuelta al campo?

El caso curioso es que hay pululando por ahí muchos jóvenes negociantes que solo buscan dónde podría haber negocio. A todos nos suenan expresiones como "economía sostenible", "productos ecológicos", "reciclaje", "ahorro energético", "casas rurales", "zona libre de humos", "consumo responsable", "productos light", "dietas anti-estrés", etc. Todo lo convertimos en "denominación de origen". Todo lo etiquetamos, cambiamos y explotamos como si lo hubiésemos inventado para luego intentar "volver al campo", a los orígenes donde parece que todo era más sencillo y fácil.

Lo que ya ha acontecido volverá a acontecer; lo que ya se ha hecho se volverá a hacer ¡y no hay nada nuevo bajo el sol! (Eclesiastés 1:9)

Querido lector, tendemos a complicarlo todo. No estoy diciendo nada en contra de tener sueños y llevarlos a cabo. Lo que trato de compartir es que olvidamos lo que realmente es necesario para vivir quieta y plácidamente cambiándolo de forma disparatada por cosas que atan y esclavizan. Por el sueño de vivir vidas felices en una rueda sin fin perdemos el sueño que nos da fuerzas. Esto mismo le ocurrió al hijo pródigo de la archiconocida parábola bíblica. Puedes leerla entera en el libro de Lucas 15:11-32.


Esta historia que Jesús narra se aplica a nosotros como anillo al dedo. Somos el hijo pródigo que por creer que lejos de Dios se vive mejor nos fuimos a otro lugar. Malgastamos la vida que Dios nos dio en cosas que son perecederas que quitan la paz y matan el alma. Cuando la podredumbre lo ahogó recordó a su Padre decidiendo volver con Él y pedirle perdón por su pifia. Lo maravilloso de la historia es que el Padre, sin tener por qué, lo recibió nuevamente y le devolvió la honra y dignidad que perdió al marcharse.

¿Por qué no todos regresan a Dios? Porque todos no experimentan el ahogo de la podredumbre. Parecen vivir felices con el rol que la vida les ha dado viviendo dentro de un sistema que los tiene pillados y adormecidos. Muchos despiertan del letargo y van de vuelta a sus orígenes: Dios. Él, por la muerte y resurrección de Jesucristo, ha provisto el medio eficaz para volver al Padre. Querido lector, vuelve a Dios. Si estás en un callejón sin salida Él quiere darte paz al corazón. Si te arrepientes de tus pecados y crees en Jesucristo como único Salvador y Señor regresarás a la vida para la cual has sido creado: disfrutar de comunión íntima con Dios.

Si en algo se diferencia el cristianismo de las demás religiones del mundo es que es una relación con Dios y no una religión. La religión es una etiqueta, un complicarlo todo, un negocio, un rodeo que no lleva a ninguna parte. La religión es una institución humana que demanda de cada uno cumplimiento de normas asfixiantes. El cristianismo es una Persona, CRISTO, que da amor incondicional al que cree.

El sabio pescador de nuestra historia eligió lo mejor. ¿Para qué complicarse la vida si, al final, iba a conseguir lo que ya tenía? ¿Para qué los quebraderos de cabeza? De vuelta al campo es el ideal de moda. Creo que casi ya le han sacado copyright. Es que lo creamos o no aún hay personas que se ganan la vida de lo sembrado por ellos mismos en el campo donde los ruidos de la "civilización" no llegan. Lo creas o no todavía hay cristianos que han preferido obedecer el llamado a una vida comprometida con la fe en el evangelio huyendo del lastre que supone preocuparse de lo que la moda exige. Solo se necesita lo justo para vivir pues la vida no son las posesiones ni las posiciones sino las relaciones con los que nos rodean. Jesús vino por amor a las personas. Más concretamente por amor a ti y a mí. Así que la meta es bien clara:

No acumulen para sí tesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido destruyen, y donde los ladrones se meten a robar. Más bien, acumulen para sí tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el óxido carcomen, ni los ladrones se meten a robar. Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón. (Mateo 6:19-21)

El cristiano es aquel de vuelta al Cielo.

¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 19 de enero de 2013

Exponte a la Luz

Me encanta la música clásica pero no gracias a los esfuerzos en los medios de difusión. ¿Cómo es posible aficionarse con la música clásica cuando la programan a horas intempestivas? Eso sí, cotilleos a mansalva, por supuesto. Recuerdo aquellas noches de viernes cuando mi prima me llevaba a ver los conciertos de la sinfónica en el conservatorio. Era, para mí, todo un espectáculo. Se podía "tocar" el sonido de la orquesta de forma casi literal. Las cuerdas con sus contrastes de dulzura y bravura. Los metales con su vibrante brillo. La percusión con su impactante contundencia. Y el director. El director era el que mandaba sobre todo ese conjunto humano. Levantaba su batuta... todos le observaban... el público contenía la respiración... y a un golpe en el aire... la magia comenzaba. El tema de hoy es exponerse para abrir la puerta a experiencias que puedan ser hasta milagrosas. ¿Cómo pretender rechazar algo si jamás te has expuesto a ello? ¿Cuántas oportunidades te han dado para que algo pueda profundizar en tu vida? En mi caso si mi prima no hubiese invertido tiempo para que yo aprendiera a amar la música posiblemente hoy no sería músico y mucho menos sería mi profesión. A Dios gracias por ella. Cuando te expones a la luz del evangelio ten por seguro que algo pasará contigo. 

 Esta historia de la Biblia es la de alguien que se expuso a Jesús y poco a poco se obró en él un cambio de actitud con respecto a todos los ámbitos de su vida. Lee con mucha atención. 

 Jesús sana a un ciego de nacimiento 


 A su paso, Jesús vio a un hombre que era ciego de nacimiento. Y sus discípulos le preguntaron: —Rabí, para que este hombre haya nacido ciego, ¿quién pecó, él o sus padres? —Ni él pecó, ni sus padres —respondió Jesús—, sino que esto sucedió para que la obra de Dios se hiciera evidente en su vida. Mientras sea de día, tenemos que llevar a cabo la obra del que me envió. Viene la noche cuando nadie puede trabajar. Mientras esté yo en el mundo, luz soy del mundo. Dicho esto, escupió en el suelo, hizo barro con la saliva y se lo untó en los ojos al ciego, diciéndole: —Ve y lávate en el estanque de Siloé (que significa: Enviado). El ciego fue y se lavó, y al volver ya veía. Sus vecinos y los que lo habían visto pedir limosna decían: «¿No es éste el que se sienta a mendigar?» Unos aseguraban: «Sí, es él.» Otros decían: «No es él, sino que se le parece.» Pero él insistía: «Soy yo.» —¿Cómo entonces se te han abierto los ojos? —le preguntaron. —Ese hombre que se llama Jesús hizo un poco de barro, me lo untó en los ojos y me dijo: “Ve y lávate en Siloé.” Así que fui, me lavé, y entonces pude ver. —¿Y dónde está ese hombre? —le preguntaron. —No lo sé —respondió. 

Las autoridades investigan la sanidad del ciego 


 Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. Era sábado cuando Jesús hizo el barro y le abrió los ojos al ciego. Por eso los fariseos, a su vez, le preguntaron cómo había recibido la vista. —Me untó barro en los ojos, me lavé, y ahora veo —respondió. Algunos de los fariseos comentaban: «Ese hombre no viene de parte de Dios, porque no respeta el sábado.» Otros objetaban: «¿Cómo puede un pecador hacer semejantes señales?» Y había desacuerdo entre ellos. Por eso interrogaron de nuevo al ciego: —¿Y qué opinas tú de él? Fue a ti a quien te abrió los ojos. —Yo digo que es profeta —contestó. Pero los judíos no creían que el hombre hubiera sido ciego y que ahora viera, y hasta llamaron a sus padres y les preguntaron: —¿Es éste su hijo, el que dicen ustedes que nació ciego? ¿Cómo es que ahora puede ver? —Sabemos que éste es nuestro hijo —contestaron los padres—, y sabemos también que nació ciego. Lo que no sabemos es cómo ahora puede ver, ni quién le abrió los ojos. Pregúntenselo a él, que ya es mayor de edad y puede responder por sí mismo. Sus padres contestaron así por miedo a los judíos, pues ya éstos habían convenido que se expulsara de la sinagoga a todo el que reconociera que Jesús era el Cristo. Por eso dijeron sus padres: «Pregúntenselo a él, que ya es mayor de edad.» Por segunda vez llamaron los judíos al que había sido ciego, y le dijeron: —Júralo por Dios. A nosotros nos consta que ese hombre es pecador. —Si es pecador, no lo sé —respondió el hombre—. Lo único que sé es que yo era ciego y ahora veo. Pero ellos le insistieron: —¿Qué te hizo? ¿Cómo te abrió los ojos? —Ya les dije y no me hicieron caso. ¿Por qué quieren oírlo de nuevo? ¿Es que también ustedes quieren hacerse sus discípulos? Entonces lo insultaron y le dijeron: —¡Discípulo de ése lo serás tú! ¡Nosotros somos discípulos de Moisés! Y sabemos que a Moisés le habló Dios; pero de éste no sabemos ni de dónde salió. —¡Allí está lo sorprendente! —respondió el hombre—: que ustedes no sepan de dónde salió, y que a mí me haya abierto los ojos. Sabemos que Dios no escucha a los pecadores, pero sí a los piadosos y a quienes hacen su voluntad. Jamás se ha sabido que alguien le haya abierto los ojos a uno que nació ciego. Si este hombre no viniera de parte de Dios, no podría hacer nada. Ellos replicaron: —Tú, que naciste sumido en pecado, ¿vas a darnos lecciones? Y lo expulsaron. 

La ceguera espiritual 


 Jesús se enteró de que habían expulsado a aquel hombre, y al encontrarlo le preguntó: —¿Crees en el Hijo del hombre? —¿Quién es, Señor? Dímelo, para que crea en él. —Pues ya lo has visto —le contestó Jesús—; es el que está hablando contigo. —Creo, Señor —declaró el hombre. Y, postrándose, lo adoró. Entonces Jesús dijo: —Yo he venido a este mundo para juzgarlo, para que los ciegos vean, y los que ven se queden ciegos. Algunos fariseos que estaban con él, al oírlo hablar así, le preguntaron: —¿Qué? ¿Acaso también nosotros somos ciegos? Jesús les contestó: —Si fueran ciegos, no serían culpables de pecado, pero como afirman que ven, su pecado permanece. (Juan 9:1-41. NVI) 


 Cada uno es responsable ante Dios por su aceptación a no del evangelio. Según Jesús el estado de las personas es para que la obra de Dios se pudiera hacer evidente. Y se hace evidente en la vida de las personas de dos formas: para salvación si se acepta a Jesús y el evangelio que proclamó o para condenación si se rechaza a Jesús. La obra de Jesús se confirma por estos medios. El milagro que Jesús regaló al ciego fue tan maravilloso que hasta los que le conocían dudaban si era él. A lo que respondía "SOY YO". Las autoridades que querían desbancar la obra de Jesús a todos los niveles no perdieron el tiempo e interrogaron al ciego que les contestó: " Lo único que sé es que yo era ciego y ahora veo". Es tremendo ver a personas que rechazaban a Jesús y al exponerse a Sus enseñanzas algo maravilloso e inexplicable cambio sus pensamientos y por consiguiente el rumbo de sus vidas. 

El conocimiento es posterior al milagro. El ciego tuvo un segundo contacto con Jesús: ¿Crees en el Hijo del hombre? —¿Quién es, Señor? Dímelo, para que crea en él. —Pues ya lo has visto —le contestó Jesús—; es el que está hablando contigo. —Creo, Señor —declaró el hombre. Y, postrándose, lo adoró. El secreto es exponerse a las enseñanzas de Jesús, dejar que penetren hasta lo más profundo y decirle como el ciego que recibió la vista: 

 CREO, SEÑOR. Y, postrándose, le adoró. 

 ¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 12 de enero de 2013

La Ley Manda


Esta semana llamó mi atención la frase que utilizó una jueza como final de su dictamen en un conocido programa televisivo y que he tomado como préstamo para titular esta entrada: "La Ley Manda". Y es que una de las partes se tomó la ley por su mano saltándose cierto aspecto de la misma "a la torera", como decimos por estos lares. La cara que se le quedó al pobre al oír la argumentación y fallo de la jueza fue todo un poema que ilustró el estado de impotencia/frustración profunda que sintió ante la ley y la otra parte litigante. Fue, a ojos vista, toda una experiencia humillante. Antes de este final hubo tiempo para que los asistentes al programa se despacharan a gusto tomando parte defensora o acusadora de uno u otro demandante. Cuando veo este show me pregunto qué es lo que a personas normales les lleva a airear sus "trapos sucios" frente a todos. ¿Fama? ¿Dinero? ¿Otro...? ¿Realmente son personas normales? Aunque este no es el tema a mi me hace pensar en que cuanto menos tele veo mejor, aunque, no hay mal que por bien no venga, el verlo de camino me ha inspirado para escribiros estas palabras.


Lo que dijo la jueza es una gran verdad "La Ley Manda". Podemos intentar hacer lo mejor para nosotros y los demás. Podemos intentar ser lo más justos que nuestra sensibilidad alcance y tratar a todos por igual. Podemos intentar cumplir las leyes a raja tabla. Queremos ser lo mejor que sabemos ante nosotros y los que nos rodean. Nos gusta que los demás nos vean como personas legales y confiables y así tener el respeto de todos los que nos conocen. Déjame decirte algo: TODO ESO NO VALE DE NADA SI DE PRONTO, AUN SIN QUERERLO, COMETES UNA INFRACCIÓN DE LA LEY. En el momento que alguien es acusado ante la ley tiene el derecho de defender su acción. Pero esto, si se es culpable, no quita la carga de la culpabilidad, ni siquiera la disminuye. Es más, desconocer la ley no exime su cumplimiento. NO HAY ESCAPATORIA PARA EL CULPABLE porque LA LEY MANDA. El culpable, esté de acuerdo o no, debe cumplir la condena acorde con el delito y así pagar lo que la ley demanda. Un buen juez no dejaría al culpable sin ese castigo que merece. Hoy día, es otro pensamiento que se me viene, vemos malos jueces muy a menudo.


No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir. Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido. De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos. Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; y cualquiera que matare será culpable de juicio. Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego. (Mateo 5:17-22)

Para Jesús también era importante cumplir la ley. Él afirmó que no había venido a anularla sino a cumplirla. Ni un solo punto, por pequeño que sea, de la ley de Dios será pasado por alto. Jesús amplia la cerca del concepto de incumplir la ley: Matar, enojarse, decirle a alguien necio son el mismo delito y merecen el mismo castigo, la muerte del transgresor. La Biblia designa la desobediencia a la ley pecado. Pecado es infringir cualquier punto de la ley divina y como la ley humana tiene su principio en los cánones divinos también es pecado no respetarla. Ahora bien, ¿has pecado? Quizá no hayas matado a nadie pero ¿te has enojado contra alguien? ¿has llamado a alguien necio? Si lo has hecho y todos lo hemos hecho, hay pecado en nuestras vidas. Hemos cometido delitos contra la ley divina.


Dios es un buen juez y no va a transigir con el mal que has cometido. Los pecados deben ser pagados y tú no puedes justificarte delante de un Dios tres veces Santo. Un día en el Cielo se efectuará un juicio contra ti, los libros serán abiertos, y en ellos están escritos todos los pecados por los que Dios te acusa. Según la Biblia "...nadie será justificado en presencia de Dios por hacer las obras que exige la ley; más bien, mediante la ley cobramos conciencia del pecado. (Romanos 3:20). Es que no hay nadie que haya podido cumplir con todos los requerimientos de la ley. Lo siento, pero el camino al Cielo está cerrado para el que ha pecado en lo más mínimo. Al igual que en la vida diaria si nos pillan violando las normas nos condenan, Dios nos pilla constantemente infringiendo Su ley y esto nos condena.


Si alguna vez han pagado algún delito tuyo que merecías pagar tú, si alguien ha abogado tomando tu lugar, comprenderás lo que Dios, por medio de Jesucristo, ha hecho en rescate por ti. Jesús tomó el lugar que nos correspondía a ti y a mí y saldó la deuda con Dios por los pecados de la humanidad. ¿Qué está pidiendo Dios de ti? Que respondas a Su obra de amor por ti. ¿Cómo? Reconociendo que hay pecado en tu vida y sólo Cristo es el que pudo, por medio de Su muerte en la cruz, pagar el precio por esos pecados que te tienen condenado ante el Padre. Arrepiéntete y cree en el evangelio de lo contrario la ley de Dios manda y ella está contra ti.


Mientras que la ley nos muestra cuán airado puede estar Dios con nuestras transgresiones, la Gracia es un regalo de Dios que nos muestra cuánto amor ha demostrado por cada uno al querer salvarnos. La ley. para nuestra naturaleza pecaminosa, es infranqueable, y solo la Gracia rompe todas la barreras que nos separaban del amor divino. Elige hoy la Gracia que te salvará y no te quedes con la Ley que te condena.

Solo la Gracia de Cristo salva.

¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 5 de enero de 2013

2012


Es impresionante el morbo que suscitan los eventos apocalípticos y el año que dejamos atrás es un buen ejemplo de ello. Nostradamus, los Mayas y sus calendarios, y las morbosas interpretaciones bíblicas han extraído, literalmente, del bolsillo del espectador ingentes cantidades de dinero que más tiene que ver con la fantasía de guionistas y cineastas que con la realidad de la información verdadera que vierten las fuentes originales. Es alucinante como saben manipular a las personas, sus miedos e inquietudes y como, a su vez, por ignorancia o dejadez, las personas se dejan manipular. Es un círculo vicioso sin fin. Un ejemplo: antes de la fecha 21 de diciembre de 2012 toda la información abundaba en la posibilidad de que el fin del mundo iba a llegar. Después de la fecha mencionada todo eran explicaciones de lo que los mayas realmente querían decir y que, por supuesto, nada tenía que ver con el fin del mundo. ¡Patético! El caso es que en el ser humano existe esta intranquilidad por los sucesos futuros y busca en diversas fuentes aclarar este punto. Cada día más se busca el consejo de echadores de cartas, astrólogos, gurús u oportunistas varios que aprovechan la coyuntura.

La Biblia es el único libro que nos habla de las cosas del futuro. No hay otro texto como este. En el antiguo testamento hay abundante información y en el nuevo testamento Jesús, algunos apóstoles y el libro del Apocalipsis se han dedicado a mostrarnos diferentes aspectos de cómo se van a suceder los hechos que desencadenarán el fin de lo que hoy vemos. Los cristianos las llamamos señales. La intención de la revelación bíblica es que los creyentes estuviésemos alerta y preparados para la segunda venida de Cristo. Jesús nos enseña para que sirven estas señales:


De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca. Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas. De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca. (Mateo 24:32-34)

A la luz de la Biblia podemos dilucidar que el tiempo del fin se acerca por el hecho de que algunas señales se están dando en el presente. El Señor, que nos conoce y sabe de nuestra tendencia a la morbosidad, da una pauta prohibitiva:

No les toca a ustedes conocer la hora ni el momento determinados por la autoridad misma del Padre, les contestó Jesús. (Hechos 1:7)

Jesús nos manda a la despreocupación por este tema. Otros grupos como los llamados testigos de Jehová no paran de poner fechas al fin del mundo demostrando desobediencia por ir contracorriente de lo que Jesús dijo. Pero, ¿qué nos toca a nosotros? Estás palabras de Jesús fueron dichas a creyentes ya que son los que creen en las palabras escritas en la Biblia y la profecía es parte de ella.

La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto; y la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan. (Apocalipsis 1:1)

La revelación es para los siervos de Cristo que son los que han creído el mensaje del evangelio respondiendo con fe y arrepentimiento. Fe en que Jesús es el Hijo de Dios y fue enviado para pagar por nuestros pecados que cometimos y cometemos contra la voluntad de Dios. Arrepentimiento de nuestra forma de vivir alejada de Dios y su voluntad para nuestra vida que en resumidas cuentas nos hace ver cuánto pecado hay en cada persona que no ha sido perdonada por Dios. Fe y arrepentimiento hacen la diferencia entre un hijo de Dios, el que ha establecido una relación con Él, y el que no ha sido rescatado, porque no ha creído y mucho menos se ha arrepentido de sus pecados. Es normal, para el que no cree, lo que el apóstol Pablo dice:

Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios. (1 Corintios 1:18)

Para el que cree es poder de Dios. El poder milagroso de Dios puesto en acción por nosotros para salvarnos. Ese mismo poder está obrando en ti, querido lector, para salvación. Si aun no has dado el paso de creer en Jesús medita, estudia, indaga en estas palabras porque pueden pasar de ser locura a poderoso milagro en tu vida.


Si la revelaciones apocalípticas de la Biblia te suenan a cuento chino, no te intranquilices, pues es normal si no tienes fe, es decir, confianza en que Dios no miente y lo sabe todo, ya que Él es el Señor de la historia. Intranquilízate más bien por tu destino eterno y busca a Dios para que Él te salve por medio de Jesús. A partir de este momento te despreocuparás de fechas y te preocuparás por amar y servir a un Dios amoroso que dio a lo más preciado que tenía por ti y por mí: JESÚS.


Lee atentamente el siguiente texto bíblico:

El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas. Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán! Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia. Por lo cual, oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por él sin mancha e irreprensibles, en paz. Y tened entendido que la paciencia de nuestro Señor es para salvación; como también nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría que le ha sido dada, os ha escrito, casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para su propia perdición. (2 Pedro 3:9-16)

Jesús tiene paciencia en su segunda venida por ti que todavía no has creído. Te da la oportunidad de reconciliarte con su Padre ya que de lo contrario te espera el juicio que está preparado para aquellos que han rechazado la salvación que Cristo ganó en la Cruz. Si has cumplido con el cien por cien de la ley de Dios y no se halla pecado en tu vida, confía, irás al Cielo. Si has pecado en lo más mínimo tiembla de horror, irás al infierno.

El Apocalipsis habla del encuentro eterno con Jesús para los creyentes y una separación eterna para los que no creen.

Superstición o fe en Cristo, tú eliges.

¡QUE DIOS TE BENDIGA!