Porque de tal manera amó Dios al mundo,
que ha dado a su Hijo unigénito,
para que todo aquel que en Él cree, no se pierda,
mas tenga vida eterna. Juan 3:16.

sábado, 23 de febrero de 2013

"No Tenéis Ni Idea"

Semana tras semana intento inspirarme en cosas que me suceden, que oigo, veo, leo, y hoy me inspiro en un comentario de alguien anónimo a la entrada de este blog titulada "Normas De Tráfico". El comentario lo he utilizado como título de esta entrada: "No Tenéis Ni Idea". Hace mucho tiempo tuve la oportunidad de visitar a alguien que estaba muy enfermo. ¿Qué voy yo a decir para consolar a alguien que lo está pasando mal? Un buen amigo y hermano en Cristo me aconsejó que le hablara de Jesús, ya que a veces uno puede aportar poco o nada en estos momentos realmente difíciles de la vida. YO NO TENÍA NI IDEA, esa era la verdad. Pero es todo un reposo para el alma hablar con una persona de alguien que verdaderamente lo conoce y lo ama. ESTE ES JESÚS Y ÉL SI TIENE IDEA. Jesús compartía el mensaje del evangelio utilizando parábolas que son como historias y ejemplos de la vida cotidiana con la finalidad de darse a entender por todos. Esta es la idea sencilla que semana tras semana intento imitar. Por supuesto, estoy a millones de años luz de la destreza, imán y autoridad de mi Señor Jesús, como no podía ser de otra forma.


El coro de una de las canciones que cantamos en la Iglesia describe de forma simple y directa el meollo del evangelio. No es mi idea ni la de unos pocos, o unos muchos sino la idea que se halla en la Biblia, la autoridad para el cristiano. Esta es la canción:

«Del Cielo viniste aquí a darnos paz.
De la tierra a la cruz en mi lugar.
Y a la tumba tras morir a la gloria otra vez.
Tu Nombre, Cristo, exaltaré»

Del Cielo viniste aquí a darnos paz

Jesús dejó el Cielo, Su hogar, porque el Padre se lo pidió. ¿Qué razón había para esto? El amor inmenso del Padre por sus criaturas. Jesús accedió voluntariamente y bajó a hablarnos del amor de Dios por nosotros. No solo habló, sino que actuó siendo ejemplo.

De la tierra a la cruz en mi lugar

Jesús vino a morir en tu lugar y en el mío. ¿Por qué? Porque el Padre estaba airado con nosotros a causa del pecado. El pecado es todo aquello que no agrada a Dios y, por lo tanto, lo mantiene alejado de nosotros. El ser humano está tan apartado de Dios que si el mismo Dios no se hubiera acercado a nosotros no tendríamos la posibilidad de restaurar la amistad que perdimos al pecar. Nosotros debíamos morir pero Cristo nos sustituyo en la cruz.

Y a la tumba tras morir a la gloria otra vez.

Si Jesús no hubiera vencido a la muerte resucitando, sería una verdadera tontería hablar o escribir sobre el evangelio. Muchos líderes han impactado el mundo pero sabemos dónde están sus tumbas y, en consecuencia, allí yacen los cuerpos.. De Jesús lo único que podemos decir en cuanto al lugar de Su tumba es pura conjetura, es más, aunque supiéramos donde está Su tumba, la realidad nos la mostraría vacía. ¡Jesús resucitó! Esta es la esperanza de los creyentes: si Él resucitó nosotros también lo haremos cuando llegué el momento. Sin duda.

Tu Nombre, Cristo, Exaltaré

Jesús dejó todo y sufrió hasta la muerte por darnos la oportunidad de salvarnos. Él se merece nuestra adoración sincera que no es otra cosa que servirlo. Exaltar Su Nombre es hacer que brille en medio de una sociedad que sigue de espaldas a Dios. ¿Vas a seguir con tu idea de que Dios es una idea absurda y que tú sí que sabes?
Si no tenemos idea, dime, ¿qué ideas tienes tú? Todos tenemos creencias. Si no crees en lo que yo, seguro que crees en otra cosa. Llámale, dinero, títulos, egocentrismo, idolatría, religión, política, ética, filosofía, etc., etc. Pero que te vayas con esta idea: nada de la lista anterior te promete la vida eterna y Jesús, sí. Todo se acabará cuando mueras, Jesús no.

Solo hay dos respuestas posibles ante el ofrecimiento de Jesús: creo o no creo. Esa es la idea. Creer tiene consecuencias positivas para tu eternidad (El Cielo). No creer tiene consecuencias negativas para tu eternidad (El Infierno). Tu cuerpo, como el mío, van a morir un día, pero nuestra alma y espíritu son eternos: ¿Dónde deseas pasar la eternidad?


Esta historia verdadera sucedió hace algunos años en la USC (Universidad de Carolina del Sur).


Había un profesor de Filosofía que era un ateo profundamente comprometido. Su principal meta era cada semestre probar que Dios no podía existir. Sus estudiantes siempre tuvieron miedo de discutir con él por su lógica impecable. Durante 20 años, siempre pensó que nadie en su clase y fuera de ella tenía el valor de ir en su contra. Claro, algunos habían discutido en clase alguna vez, pero nunca realmente en su contra, y no lo hacían porque él tenía una gran reputación. Al final de cada semestre, en el último día, él pedía a su clase de 300 estudiantes: “Si hay alguien que todavía cree en Jesús, ¡póngase de pie!”. En 20 años, nunca nadie lo hizo. Ellos sabían lo que venía después; él diría: “Porque todo aquel que cree en Dios es un tonto. Si Dios existiera, Él lo demostraría impidiendo que este pedazo de tiza se rompiera al golpear el piso, sería tan sencillo para Él probar que es Dios, y aún así no puede hacerlo”. Y así, cada año tiraba un pedazo de tiza en el suelo para que se rompiera en pedazos.

Los estudiantes no podían hacer más que mirar. La mayoría de los estudiantes terminaban convencidos de que Dios no existía. Ciertamente, uno que otro cristiano se había colado, pero por 20 años habían tenido miedo de ponerse de pie. Pues bien, hace unos años un joven que había oído historias sobre este maestro, se inscribió en esta clase, pues sin ella no podría graduarse; tenía miedo. Durante los primeros tres meses de aquel semestre, él oraba todos los días por tener el valor de ponerse de pie, sin importar lo que dijera el maestro, o lo que pensaran sus compañeros de clase. Nada de lo que dijeran quebrantaría su fe. Finalmente llegó el día. El profesor dijo: “¡Si hay alguien que todavía cree en Dios, que se ponga de pie!”. El profesor y la clase de 300 alumnos lo miraron fijamente, en shock, al momento que se ponía de pie en el fondo del salón. El profesor gritó: “¡TONTO!, ¡si Dios existiera Él lo probaría evitando que este pedazo de tiza se rompiera al golpear el piso!”. Acto seguido arrojó la tiza, pero al momento que lo hizo, la tiza se resbaló de sus dedos y fue resbalando por su manga, por los pliegues de su pantalón y por su zapato, hasta que, intacta, rodó por el suelo. El profesor quedó con la boca abierta observando la tiza en el suelo, después levantó su mirada al joven que estaba de pie y salió corriendo del salón. El joven entonces pasó al frente del salón y habló de su fe en Jesús por la siguiente media hora. Los 300 estudiantes escucharon cómo hablaba del amor de Dios hacia ellos y de su poder.



Si puedo decir que tengo idea de algo es del amor de Dios por mí. Gracias querido lector anónimo porque realmente no tengo ni idea de multitud de cosas, pero Jesús tuvo todas las ideas para mi vida que yo jamás hubiese soñado ni de lejos. Como dice la Biblia:

«Fíate del Señor de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia». (Proverbios 3:5)

Las ideas deben llevar a la acción, eso hizo Cristo.

¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 16 de febrero de 2013

San Valentín


El jueves fue San Valentín, día de los enamorados en el 99% del mundo y a mí se me olvidó. ¡Gran fallo! Reconozco que a veces no soy todo lo detalloso que debería ser hacia mi media naranja. Lo más sorprendente es que al llegar a casa la saludé cariñosamente y ella respondió igualmente sin reproches ni indirectas sobre mi olvido. Gracias a Dios por mi esposa. Sé que nuestro matrimonio está por encima de modas y fechas. El amor debe celebrarse todos los días y aunque no esté mal apartar un día especial en el calendario, ¿de qué vale una tregua por seguir la corriente si la relación amorosa es un caos? Me he informado del trasfondo del día de los enamorados en Wikipedia porque ahí está todo o casi todo. Esto es parte del artículo:

Muchos piensan que San Valentín se celebra desde hace poco y que surgió por el interés de los grandes centros comerciales, pero su origen se remonta a la época del Imperio Romano. San Valentín era un sacerdote que hacia el siglo III ejercía en Roma. Gobernaba el emperador Claudio II, quien decidió prohibir la celebración de matrimonios para los jóvenes, porque en su opinión los solteros sin familia eran mejores soldados, ya que tenían menos ataduras. El sacerdote consideró que el decreto era injusto y desafió al emperador. Celebraba en secreto matrimonios para jóvenes enamorados (de ahí se ha popularizado que San Valentín sea el patrón de los enamorados). El emperador Claudio se enteró y como San Valentín gozaba de un gran prestigio en Roma, el emperador lo llamó a Palacio. San Valentín aprovechó aquella ocasión para hacer proselitismo del cristianismo. Aunque en un principio Claudio II mostró interés, el ejército y el Gobernador de Roma, llamado Calpurnio, le persuadieron para quitárselo de la cabeza. El emperador Claudio dio entonces orden de que encarcelasen a Valentín. Entonces, el oficial Asterius, encargado de encarcelarle, quiso ridiculizar y poner a prueba a Valentín. Le retó a que devolviese la vista a una hija suya, llamada Julia, que nació ciega. Valentín aceptó y en nombre del Señor, le devolvió la vista. Este hecho convulsionó a Asterius y su familia, quienes se convirtieron al cristianismo. De todas formas, Valentín siguió preso y el débil emperador Claudio finalmente ordenó que lo martirizaran y ejecutaran el 14 de febrero del año 270. La joven Julia, agradecida al santo, plantó un almendro de flores rosadas junto a su tumba. De ahí que el almendro sea símbolo de amor y amistad duraderos. Wikipedia

Dios creó el amor. La relación amorosa en todos los planos entre un hombre y una mujer fue idea de la mente del único Dios amoroso que existe. ¿Qué es el amor? Dios tiene la verdad sobre este particular, tan especial. Quizá conozcas este pasaje de la Biblia.

Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy. Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve. El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará. Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos; mas cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará. Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño. Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido. Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor.
(1 Corintios 13)

El reto es grande: ¿Es nuestro amor así? Si no cumplimos con el estándar de Dios para el amor, el que mostramos a otros es imperfecto. Sin embargo, así es como nos ama Dios. Cada una de las cualidades descritas en el pasaje bíblico que acabas de leer fue el amor que Jesús demostró cuando vivió entre nosotros. Es que Su amor inmenso es el que le movió a hacerse uno de nosotros ya que vio la necesidad en nuestros corazones por falta del verdadero amor. El verdadero amor solamente lo puede dar el que lo inventó: Dios. Jesús llegó a lo impensable: morir por personas que no lo amaban, es más, lo odiaban. Si rechazas Su amor por ti es como si lo odiaras.

¿Porqué tuvo que morir Jesús? Rompimos la relación de amor que teníamos con el Padre por causa del pecado de desobediencia. Dios no tolera el pecado y es un Juez Justo, por lo tanto, castiga el pecado. El pago por el delito fue la muerte que es la separación eterna de la presencia de Dios. Nosotros no podemos pagar la deuda por el agravio hecho a Dios. Como Dios es infinito amor envió a Su Hijo Jesucristo a pagar el precio que Su justicia demandaba. Jesús lo pagó de forma voluntaria por amor a Su padre y a nosotros porque Él era perfecto, es decir, no había en Él ni un ápice de pecado. La Biblia nos dice:

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. (Juan 3:16)

Querido lector, este es el amor de Dios por ti: UN AMOR QUE HA DADO TODO. La promesa de Dios es que si crees en Jesús no te perderás sino que tendrás vida eterna. Reconoce delante de Dios tus pecados que son la evidencia de una vida lejos de Él y arrepiéntete de ellos comenzando a caminar bajo Su consejo. Si no aceptas el amor de Dios en Jesús estás perdido porque tú mismo te condenas por rechazarlo. Recuerda que Dios te quiere salvar y no condenar.

Si quieres amar de verdad dalo todo.

¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 9 de febrero de 2013

Persona A Persona


Dicen por ahí que a la masa es fácil manipularla. Parece que los que piensan así planean detenidamente qué debe gustarle, cómo debe vivir y por qué está motivada la multitud de seres humanos. Unos pocos que se erigen ellos mismos como los elegidos para dirigir mueven unos hilos sutiles que hacen creer que les importas como persona. Creo que está a la vista que esto último es incierto ya que nos proponen que para alcanzar la felicidad TODOS deben vestir igual, TODOS deben oler igual, TODOS deben conducir el mismo auto, TODOS deben comer en el mismo restaurante, TODOS deben seguir a los faranduleros de moda... TODO lo que esté por debajo de estos parámetros es humillante para la persona. Lo sorprendente es que consiguen que todos bailemos a su ritmo: esto es tratarnos como masa. ¿Queda claro? Pocos piensan en el bien del otro de forma altruista. Creo que la solución sería plantearse qué es lo importante para vivir y hacerlo contracorriente de las manipulaciones sutiles y agresivas de los que miran nuestros bolsillos sin importarles lo más mínimo que somos personas como ellos. ¿Existe alguien en el universo que se preocupe por quién soy y no por lo que pueda sacar de mí?

Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor. (Mateo 9:36)

Jesús estuvo rodeado por las multitudes en muchas ocasiones, las enseñó y alimentó. La multitud era atrayente para Cristo pues pensaba que no tenía a nadie que la dirigiera honestamente. Él se compadeció de ella y por esto le prestó su atención. Pero la multitud no comprendió las pretensiones del que les hablaba y cuidaba.

Pero entendiendo Jesús que iban a venir para apoderarse de él y hacerle rey, volvió a retirarse al monte él solo. (Juan 6:15)

La multitud malentendió la obra que Jesús estaba haciendo entre ellos pensando que Él solucionaría sus problemas socio-económicos. Y Jesús los dejó y se fue solo. Él no venía a ser proclamado rey pues Él ya era Rey. El asunto era bien distinto: Dios se hizo hombre en Jesús para entablar una relación de amor con cada persona en particular. Él conoce tu nombre y le importa poco tu número de dni, las cifras de tu cuenta bancaria, los títulos universitarios o los logros empresariales que a lo largo del tiempo hayas conseguido. Al Rey del universo le importas tú por encima de lo que tengas o puedas darle. La verdad es que no podemos impresionar a Aquel que es dueño de todo y lo tiene todo. Pero sí podemos alucinar en colores que este Ser Único y Magnífico haya dado muestras maravillosamente inequívocas de Su inmenso amor por cada persona de este mundo.

¿Qué hizo Jesús de especial por nosotros? Vio nuestra necesidad y la cubrió. Él no tenía por qué hacerlo, pero lo hizo. Cuando el hombre decidió pecar contra Dios eligiendo desobedecerle en el Edén realmente se metió en problemas: el ser humano le dio la espalda a Dios y Dios se alejó del hombre. El pago de este delito fue la muerte, pues todo delito debe ser castigado y penalizado. Hay dos tipos de muertes la física y la separación de Dios por la eternidad. Cristo vino para pagar el precio de nuestros pecados y de esta forma zanjar la deuda contraída con Dios. Jesús satisfizo a Dios para que ya no nos diera la espalda merecidamente. Cristo efectuó el pago por medio de Su sangre vertida en una cruz hasta la muerte.
Jesús se reunió de doce colaboradores a los que amó, enseñó, respetó, lideró y todo ello con Su ejemplo por delante. Tuvo charlas con cada uno de ellos particularmente haciéndoles sentir importantes. Jesús les protegía hasta extremos que no alcanzaban a comprender. Todo liderazgo que no alcance este listón debe ser puesto en tela de juicio. A menudo comía en casa de amigos que es otra forma de intimidad entre dos seres humanos. A Jesús le interesaba la persona no sus posesiones ya que la amaba hasta el punto de dar Su vida por ella. Ese amor va también contigo; no ha menguado en lo más mínimo; no se ha deteriorado por el paso del tiempo porque Dios no cambia ni un ápice. Si quieres a alguien a tu lado que se preocupe de ti este es Jesús, no cabe la menor duda. Quizá no te sientas amenazado, repudiado y odiado como la mujer del siguiente relato bíblico pero Jesús la atendió dándole lo que necesitaba: perdón y paz.

Entonces los escribas y los fariseos le trajeron una mujer sorprendida en adulterio; y poniéndola en medio, le dijeron: Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio. Y en la ley nos mandó Moisés apedrear a tales mujeres. Tú, pues, ¿qué dices? Mas esto decían tentándole, para poder acusarle. Pero Jesús, inclinado hacia el suelo, escribía en tierra con el dedo. Y como insistieran en preguntarle, se enderezó y les dijo: El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella. E inclinándose de nuevo hacia el suelo, siguió escribiendo en tierra. Pero ellos, al oír esto, acusados por su conciencia, salían uno a uno, comenzando desde los más viejos hasta los postreros; y quedó solo Jesús, y la mujer que estaba en medio. Enderezándose Jesús, y no viendo a nadie sino a la mujer, le dijo: Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó? Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más. (Juan 8:3-11)

La masa quiere que Jesús sea uno de ellos y condene a la adúltera. Su reacción no se deja esperar e ignorando a la multitud inclina Su cabeza y escribe algo en la tierra con el dedo. Algunos dicen que lo que escribía eran los nombres de los presentes, Jesús los conocía por sus nombres. Como se pusieron pesados se puso en pie y retó al que no tuviese pecado para ser el primero en apedrear a la adúltera. Jesús pasa de la multitud y se dirige nuevamente a la persona. Nuevamente Jesús se sienta y sigue escribiendo. Todos pusieron pies en polvorosa, hicieron mutis por el foro, se evaporaron hasta dejar a Jesús solo con la mujer pillada infraganti en adulterio. Jesús se volvió a levantar y notó que estaba solo con la mujer. La multitud solo quería condenar pero su conciencia de ser igual a la mujer se lo impidió. Si alguien pudo haber lanzado esa piedra fue Jesús y no lo hizo. De sus labios solo salió bendición para esta mujer: "Ni yo te condeno; vete, y no peques más."

Jesús no quiere condenarte sino salvarte. No hace la vista gorda ante tu pecado exigiendo restauración por medio de tu arrepentimiento sincero para después ordenar que no peques más. Esta es la relación que Jesús espera tener contigo. Por el contrario si reúsas el ofrecimiento del perdón y la reconciliación con Dios por medio de Jesús estás perdido, pero no porque Jesús te condene sino porque has elegido condenarte tú mismo como la multitud que sigue la moda que marcan otros y como ovejas que no tienen pastor.

Masa o persona, piénsalo.

¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 2 de febrero de 2013

Y De Repente, Miré


Esta foto muestra el colapso del Torero Álvaro Múnera al darse cuenta, en medio de su última pelea, de la injusticia para el animal. A partir de ese día en adelante se convirtió en un gran opositor de las corridas de toros. Este fue el final de la carrera de Álvaro Múnera como torero matador. El muchacho se desplomó lleno de remordimiento en la mitad de la corrida cuando se dio cuenta de que el toro se negaba a pelear por su vida. Álvaro se ha convertido en un adversario ávido de las corridas de toros. Múnera recuerda ese momento:.. " Y de repente, miré el toro... Tenía la inocencia que todos los animales tienen en sus ojos, y él me miró, sintiendo dentro de mí un ¿Porqué? Era como un grito por la justicia en el fondo de mí, y sentí (mirada arriba). Yo lo describiría como una conexión, porque si uno confiesa, y espera que sea perdonado... (silencio, lágrimas contenidas) "Me sentí como lo peor en la tierra".

Que tremenda experiencia es sentir lo que el otro siente. Pasar de la inconsciencia a la consciencia. Es decir, despertar ante los sentimientos, necesidades y demandas del otro. Vivimos a un ritmo vertiginoso y no hay tiempo ni para respirar y mucho menos para analizar el posible daño que hacemos a los que tengo alrededor por mis acciones realmente dañinas. Verse a uno mismo es más difícil ya que pocos están dispuestos a reconocer su equivocación, pedir perdón y luchar por hacerlo mejor. Al diestro lo llevó a militar en el lado contrario: de matador a salvador.

El centurión, y los que estaban con él guardando a Jesús, visto el terremoto, y las cosas que habían sido hechas, temieron en gran manera, y dijeron: Verdaderamente éste era Hijo de Dios. (Mateo 27:54)

Algo parecido ocurrió a los soldados romanos que vigilaban a Jesús. Cuando vieron todo lo que pasó a su alrededor en los momentos previos a Su muerte en la cruz y fijaron sus miradas en el crucificado tuvieron plena conciencia de a quién habían masacrado. "Verdaderamente este era Hijo de Dios". Llegar a esta conclusión, con referencia  a Jesús, te llevará a un cambio radical en tu estilo de vida porque esta declaración lleva implícita, ni más ni menos, que creer en que Jesús es lo que dijo ser: el Hijo de Dios. Por lo tanto, ser coherente en este estado de claridad en cuanto a la persona de Cristo, te hará tomar en cuenta Sus enseñanzas de forma radical. De ser enemigo de Cristo pasas a ser amigo de Cristo y de Su causa: el evangelio.

Jesús nació para morir a sabiendas. Tú y yo le dimos la estocada en la cruz. Por nuestra culpa tuvo que morir pues cometimos un pecado contra Dios tan bajo que no nos pudimos salvar a nosotros mismos. Dios nos miró en nuestra necesidad y se compadeció de nosotros mandando a Su Hijo Jesucristo a recibir el pago por el castigo de nuestro pecado. El pecado es todo aquello que Dios detesta. El pecado es todo aquello que hacemos y denigra a Dios, a nuestros semejantes, a la naturaleza y a nosotros mismos. El pecado es la basura que sale de nuestros corazones y mentes perturbadas.

Jesús resucitó porque ni la muerte lo pudo engullir. El golpe que recibió por causa del pecado de la humanidad fue momentáneo ya que venció a la muerte trayendo vida a todo aquel que tome Su mano extendida para salvarse. Si miras a Jesús verás Su amor. El siguiente poema lo expresa de manera sublime. Léelo con tranquilidad intentando apreciar su profundidad. Quizá acabes llorando si dejas que te llegue al alma.

El Amor Crucificado

¿Por qué mirando a la cruz
nuestros ojos se humedecen?
¿Por qué el alma se enternece
cuando contempla a Jesús,
de tal manera sufriendo
por la humanidad perdida?
¿Será que el alma dormida
su pecado allí está viendo?
Pensamos: ¿Cómo es posible
que nadie de Él se conduela?
El corazón se rebela
ante un crimen tan horrible.
Siendo Dios muy bien podía
evitar aquel suplicio;
mas acepta el sacrificio
con estoica valentía.
Quien a la cruz le sujeta,
no son los clavos punzantes.
Es su Amor, Su Amor triunfante,
quien logra que allí esté quieta
Su incomparable figura.
Aquel cuerpo inmaculado,
que carga con el pecado
de las humanas criaturas.
No existe razón más fuerte.
Es ese Amor escondido
en la cruz, que reverente,
hasta el más indiferente
la contempla conmovido.
Viendo en ella, la Bondad.
El Amor crucificado
El Cordero Inmaculado
que salva a la humanidad.
Ante esa cruz soy culpable,
pues yo debía ocuparla.
¿Puede haber, quien al mirarla
no se sienta responsable?

 Daniel Nuño
http://www.maran-ata.net/poemas/poem9.htm


Mira a la cruz. Está vacía. Jesús resucitó. Solo estás tú mirándola. Ella te recuerda que allí, un día, fue clavado por tus pecados el Hijo de Dios. Ya no está clavado allí pero lleva las cicatrices en Sus manos, en Sus pies y en Su costado. Mira a Jesús. Ve que lo hizo por amor a ti. Él está vivo y tú sigues muerto hasta que no entiendas que Él es verdaderamente el Hijo de Dios. Pide a Dios que te ilumine para que entiendas con la mente y el corazón lo que estás leyendo, querido lector. Álvaro Múnera no volvió a ser el mismo cuando sintió el sufrimiento del astado; los soldados de la cruz cambiaron su perspectiva ante el crucificado cuando vieron que era justo. ¿Aún necesitas más evidencias?

Hay momentos que te cambian la vida.

¡QUE DIOS TE BENDIGA!