Porque de tal manera amó Dios al mundo,
que ha dado a su Hijo unigénito,
para que todo aquel que en Él cree, no se pierda,
mas tenga vida eterna. Juan 3:16.

sábado, 25 de mayo de 2013

Bella Melodía


Lo que destaca dentro de una obra musical es la melodía. Quitemos la melodía de una obra, por muy grande que esta sea, y la dejaremos huérfana, como vacía de significado y emotividad. Todos identificamos tal o cual obra por su melodía única. Tengo un amigo muy querido que dice que a veces con solo escuchar una banda sonora se reconoce si es buena o no la película. Las melodías están sustentadas por un acompañamiento armónico que hacen de ellas lo que son, melodías. Se podría realizar un experimento cambiando la base armónica a una melodía específica y comprobaríamos de primera mano el cambio sustancial de esa melodía. Ya no sonaría a nuestros oídos igual. Te imaginas, querido lector, cambiar el acompañamiento armónico a la obra cumbre de Beethoven la novena sinfonía, que contiene el celebrado "Himno a la Alegría". Como poco quedaríamos perplejos y con un rictus de extrañeza en la tez. El ritmo es otro factor que nos hace reconocer a una melodía. Sabemos cuánto dura cada nota y si se adelanta o atrasa en el discurso musical, nos damos perfecta cuenta. Me estoy poniendo demasiado técnico musicalmente hablando, lo sé. Es necesario. El caso es que ningún elemento debe faltar en una melodía para ser reconocible. Ahora bien, para distinguir sutilezas, el oído debe estar entrenado. Sé que hay personas , como se suele decir vulgarmente, con una oreja enfrente de la otra, siendo unos negados para el arte musical, pero como toda disciplina, se puede desarrollar hasta extremos insospechados. Es cuestión del empeño e interés con que nos tomemos el reto. Hay melodías alegres, tristes, luminosas, oscuras, burlonas, serias,  delicadas, violentas... estas expresan los estados del alma en cada momento de la vida de un compositor. La música es espiritual porque llega al alma de todos.

Tú eres el compositor de una melodía. Cada paso que das compone las notas de esa melodía única que es tu vida. Aquí nuevamente podemos observar mucha riqueza y variedad en las melodías. Una vida alegre interpretará notas llenas de esperanza. En contraste, una vida triste dejará oír una melodía amarga. ¿Qué notas componen tu melodía? Aunque intentes bajar el volumen de ella, seguirá sonando a los oídos de los que te escuchan. Es como intentar dejarte crecer la barba y colocarte gafas oscuras (si eres hombre) o cambiarte el peinado y ponerte gafas fashion  (si eres mujer) con el fin de que no te reconozcan. Sabes a ciencia cierta que es inútil el intento. La personas acabarán reconociéndote.

Una melodía necesita de un buen director de orquesta que la haga lucir esplendorosa. El director hace que las notas que contiene esa melodía llena de significado y vida puedan ser oídas y entendidas de forma clara por todos los que se detienen a escuchar el gran concierto. Su mano diestra hará matizar cada momento de manera especial dando significado nuevo donde nosotros mismos pensábamos que esas notas carecían de valor. ¿Quién es el director de tu vida? Si me dices con orgullo que tú mismo caerás en el error de pensar que una melodía puede ser dirigida y perfeccionada por uno mismo. ¿Cuándo unas notas escritas en un pentagrama, por valiosas que estás sean, han sonado sin la mano diestra del intérprete que le dé vida a la grafía musical? En otro orden de cosas, ¿qué sería del Quijote sin un ávido lector que le diera vida a las palabras escritas por Cervantes? Un libro muerto. Lo mismo pasa con las notas melódicas de tu vida. Si el Gran Director no las interpreta, estás notas están muertas. Dios es el Director.

Si Dios no le da vida a tu melodía seguirá muerta. Serán notas que no alcanzan la expresividad y propósito para lo cual fueron creadas. Tu vida tuvo un gran propósito cuando Dios te formó. Atiende lo que la Biblia dice al respecto: «Entonces Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente» (Génesis 2:7). "Aliento de vida", Dios puso Su melodía en nosotros al insuflarnos Su vida (aliento). Así llego el hombre "un ser viviente", es decir, una melodía plena de vida, vibrante de emociones, y un propósito bien definido: «Tomó, pues, Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase» (Génesis 2:15). Labrar y guardar, o lo que es lo mismo, trabajar y proteger. Esto es lo que todo ser humano anhela: ganarse el sustento dignamente y proteger su labor. Dios proveyó un lugar donde el género humano se desarrollara totalmente con Su ayuda amorosa y Su amistad fiel. Miel sobre hojuelas, diríamos. Tristemente la melodía llegó a desvirtuarse hasta el punto de la disonancia más calamitosa. El hombre desobedeció flagrantemente a Dios pecando. «Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto? Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis. Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal. Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella. Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales» (Génesis 3:1-7). Dejaron que sus melodías fuesen dirigidas por un director malvado, el mismísimo Satanás, que los embaucó a su antojo. Desde entonces el mundo es un lugar de melodías muertas sin ton ni son.

¿Deseas ser una melodía que cumpla con los propósitos divino? Cree en Jesucristo, el Hijo de Dios, enviado por el Padre para salvar lo que se había perdido, nosotros. Arrepiéntete de tus pecados, es decir, tus malas obras delante de Dios que te creó y se ha acercado hoy a ti para salvarte. Pon tu vida en manos del Gran Director del Cielo y el universo. De lo contrario seguirás desafinado el resto de tu vida y un día, cuando se pare hasta la disonancia que provocas, ya no tendrás oportunidad para que Dios arregle la partitura. Habrás muerto, acabando así con la esperanza de ser una bella melodía en las manos del Gran Intérprete. Dios tenga misericordia de ti abriéndote los ojos del entendimiento y la puerta del corazón.

Armonía o disonancia, elige.

¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 18 de mayo de 2013

Cree En Ti


Hace unos días, paseando por mi barrio, me di cuenta que un nuevo establecimiento había sido abierto. Me paré y leí uno de los cartelitos publicitarios que colgaban de la cristalera: "Cree en ti", era la frase que resaltaba al principio del anuncio. Miré hacia el interior del negocio y pude percibir un lugar espacioso, pero a la vez oscuro, dado que, aunque eran las doce del medio día, la luz solar no alumbraba suficiente y para colmo (¿será el efecto de la crisis?) no tenían ninguna luz encendida. Para más "inri" no había ningún recepcionista. La sensación no era muy hospitalaria, la verdad sea dicha. "Cree en ti". El negocio es uno de estos que están de moda, donde se practican todas las disciplinas orientales, es decir, yoga y tai chi, como ejemplos, que están inmersas en las filosofías religiosas de estos países. Me imaginé que lo que realmente me estaban vendiendo con el "Cree en ti" tan seductor, era realmente "Cree en nosotros".  El "Cree en ti" lo conseguirás por medio de las prácticas de nuestra filosofía de vida. Es decir, algo que yo haga me ayudará a equilibrar mi vida y vosotros sois el canal redentor.

Ahora bien, hablando en plata, ¿a qué consecuencias ha llevado a la humanidad el creer en ella? Quizá a ti, querido lector, se te ocurran algunas más.



Creer que se puede ser como Dios nos llevó a la desobediencia y como castigo fuimos separados de la comunión con Dios, que es la muerte espiritual y física.








Creer que se puede llegar al Cielo por nuestros medios hace que vivamos esclavizados a ritos y tradiciones inventadas que nada tienen que ver con el plan de Dios genuino.






Creer que somos mejores que los demás ha hecho de nosotros esclavistas altaneros que pisotean a los que no tienen el mismo "rango" racial.






Creer que somos privilegiados por nuestro nacimiento ha traído olvido sobre "los menos privilegiados" y como consecuencia miles mueren de hambre y enfermedad.




Creer que somos dueños de nuestro cuerpo hace que millones de nonatos hayan sido abortados en pro de la libertad individual.




Creer que nuestros sentimientos y emociones son los correctos nos ha conducido al libertinaje sexual donde todo es válido con tal de ejercer los derechos adquiridos.



Creer en nosotros nos lleva a refugiarnos en las mayorías absolutistas de la época en la cual nos ha tocado vivir, con tal de dar rienda suelta a todo aquello que nos dictan nuestras inclinaciones naturales o antinaturales. ¿Quién ha dicho que las mayorías tengan la razón? ¿No será que el "Cree en ti" lo que proclama es "Haz lo que la mayoría"? Creo que sí. Si te sales de las creencias de esa mayoría vas listo. Serás marginado, burlado, menospreciado, tachado de mil cosas y encarcelado (conozco algún caso) en nuestra tierra de libertades.

El secreto de elevar la estima que uno tiene de sí mismo, no tiene nada que ver en hacer lo que otros semejantes nos pidan. El secreto no es dietas milagrosas, posturas contorsionantes, vida rural, meditaciones trascendentales o filantropía para demostrar quién es más bueno o mejor que el otro. El secreto no está en nosotros, es decir, en un lugar concreto de nuestro cuerpo, alma o espíritu. El secreto no lo hallaremos en la energía espiritual que, según algunos gurús al alza, nos quieren vender. El secreto no lo encontrarás ¡jamás! entrando por una puerta lóbrega de cualquier centro de superación personal. ¿Dónde está el secreto tan preciado y buscado para "Creer en ti"? ¿Qué estarías dispuesto a pagar por obtener el secreto? Hubo alguien que lo encontró. Fíjate hasta donde llegó por salvaguardarlo.

Además, el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo. (Mateo 13:44)

Jesús nos enseña que el Cielo es un Reino. Este Reino está escondido en un lugar y un hombre lo halla, se da cuenta del valor que tiene, lo esconde nuevamente para que nadie se lo pueda robar, y de forma entusiasta, sin dudar, se deshace de todo lo que tiene y compra el lugar donde está el tesoro.


Para valorar el tesoro que Dios te ofrece por medio de Jesucristo, el cual, murió en tu lugar para reconciliarte con el Padre por causa de tus pecados, debes reconocer que "Creer en ti", hasta el momento, no te ha llevado a nada. La "nada" es nada, es decir, aunque hayas tenido logros plausibles sigues con ansias de algo realmente que dé propósito a tu vida aquí.


El Reino de los Cielos estará lleno de personas que han creído en y a Jesús. No son mejores ni peores. La única diferencia es que han puesto sus vidas al servicio de Cristo. Esto las hace herederas del Cielo. El Cielo tiene un cartelito publicitario en su luminosa y acogedora entrada "Para los que han creído en Cristo". ¡ESO SÍ INVITA A ENTRAR! ¿Te has dado cuenta del secreto? No está en ti, ni en mí, ni en otros, ni siquiera en filosofías orientales ni religiosas de ningún pelaje. ¡EL SECRETO ESTÁ EN CREER EN JESÚS! Él es la Puerta de entrada al Cielo. Solamente Él.

Darse cuenta del valor de este tesoro hace que nos arrepintamos delante de Dios por la vida que hemos perdido alejada de Él. Por eso debes arrepentirte de tus pecados con corazón sincero y humillado ante Dios. Por eso debes creer en que solo Jesús puede salvarte. Su muerte en la cruz se efectuó por amor a ti. A sí es el amor de Dios que entregó su mayor tesoro, Jesús, por ti, es decir, tú eres el gran tesoro de Dios. A ti te corresponde, como el ejemplo del que compró el campo dándolo todo, obedecer el llamado a creer y arrepentirte comenzando una relación que te llevará directamente a ser eternamente salvo desde ahora al Cielo.

Querido lector, si haces mutis por el foro, saliendo de aquí sin hacer caso al llamado de Dios por medio de estas torpes palabras, estás en grave peligro. Si pasas de Dios, Él pasará de ti cuando Dios te juzgue por haber vivido al margen de Su voluntad. Dios es amor y te quiere salvar poniendo los medios necesarios para ello. Dios también es Justo, y no dejará pasar ningún delito (pecado) cometido en contra de Su voluntad que no haya sido perdonado previamente por el hecho de haber reconocido la situación de pecado, es decir, alejamiento de Dios, y de forma personal haberse arrepentido y creer en Jesús. Medita en estas palabras y no huyas de ellas, pues, ¡TE VA LA VIDA EN ELLO!

El secreto: Cree en Cristo.

¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 11 de mayo de 2013

Increíbles


Estoy viendo la semifinal del concurso televisivo "Increíbles". Me estoy quedando pasmado de lo que las personas pueden llegar a hacer. Son dotes naturales o aprendidas por medio del entrenamiento. Dicen que utilizamos una parte muy pequeña de nuestra capacidad cerebral. La pregunta obvia: ¿De qué seríamos capaces con el cien por cien de nuestro cerebro? Me imagino que los evolucionistas aprovecharían para argumentar que seguimos el proceso evolutivo, y que dentro de varios miles de millones de años llegaremos a utilizar toda nuestra capacidad craneal. El caso es que hay entre nosotros personas que se salen de la media de forma visible. Grandes pintores, músicos, arquitectos, actores, científicos, y un largo etcétera de increíbles que han dejado de una forma u otra su impronta en la historia de la humanidad. En otro orden de cosas hay personas que se siente poco. No paran de compararse con otros y da la triste casualidad que salen perdiendo. El caso es que Dios nos creó a todos con la misma dignidad y valor. No hay ningún ser humano que tenga más valía que otro. Lo único que nos diferencia es nuestro diseño.


Cada persona es única y no ha habido en toda la historia de la humanidad alguien como tú y como yo. Somos insustituibles. Por encima de animar a los muchos que puedan tener problemas de autoestima, intento decir esta verdad pues es simplemente, eso, verdad. ¡Qué tristes aquellos que se empeñan en hacer con nosotros juegos de azar! No somos fruto de la casualidad. Creer que provenimos de un animal es realmente degradar la Creación de Dios, y por ende, degradarnos a nosotros mismos. ¿Te das cuenta? Somos los únicos seres en la naturaleza que se menosprecian con su ciencia y su filosofía de vida. ¿Qué hay detrás de este pensamiento desfavorecedor? Lo tengo bastante claro. El espíritu de hacer lo que venga en gana. Si somos seres casuales no hay nadie que nos haya creado, y por consiguiente, no tengo que dar cuentas de mi vida a nadie, y menos a un supuesto Dios Creador. Tengo absoluta libertad de hacer y deshacer, arreglar y romper, usar y tirar, tomar y dejar, amar y odiar... continúa tú, querido lector.


A todo lo anterior lo llamamos egoísmo. El egoísmo es el yo sublimado a la enésima potencia. Nos podemos convertir en verdaderos yoyos (como el juguete). Yoyoyoyoyoyo... y si, por las dudas: ¡YO! Hace años, muchos años ha, que conocía una persona que vivía de forma totalmente egoísta. No me lo podía creer, pero cada vez que la veía parecía un personaje sacado de una película de Hollywood. Su forma de vestir, caminar, hablar, tratar a los demás eran dignos de una escena de pijos de un film de universitarios de familia "bien".  En el fondo, y con el tiempo se demostró, que esa persona estaba trastornada. Es que el egoísmo es un mal en nuestra vida y nunca un bien. Si tan solo comprendiéramos que todos somos necesarios para todos la cosa cambiaría radicalmente. ¡Me haces falta! Esta frase, hecha de forma sincera, es de gran bendición al que la recibe. Somos increíbles unos para otros.


Dios nos miró desde el Cielo y puso remedio a nuestra necesidad. Él nos creó increíbles y distintos unos de otros en cuanto a inquietudes. Todos somos iguales pero cada uno con diferentes capacidades. No mejores pero sí compatibles. Nuestra necesidad es la de unos seres que perdieron mucho de las capacidades físicas, psíquicas y espirituales que teníamos antes del acontecimiento que causó el caos moral en el que nos encontramos viviendo desde entonces. El pecado fue la consecuencia de la pérdida de facultades. La mayor facultad que perdimos fue el poder de comunicarnos con el Creador cara a cara. De ahí provenía nuestra mayor fuente de información, por no decir la única. De un Dios increíble solo pueden salir personas increíbles y Dios, como apunté antes, hizo un plan para romper el efecto que causó la separación entre Él y el ser humano.

Es que los seres humanos ostentamos el binomio del bien y del mal. Alcanzamos logros maravillosos e ideamos igualmente cosas nefastas que llevamos a cabo sin pudor. Por esta, permite que lo diga así, esquizofrenia de aptitudes y actitudes tuvo Dios que mandar a Su Hijo Jesús a pagar por nuestros entuertos, que son nuestros pecados. Y ahí no nos libramos ninguno. La Biblia lo dice así:  

Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios. (Romanos 3:23)

El delito debe ser juzgado y satisfecho. En nuestro caso el delito fue pecar contra Dios desobedeciendo Su voluntad y la muerte el precio que satisface a Dios. Pero... ¡Dios es increíble! Viendo que no podíamos pagar el delito con nuestros recursos decidió pagar por medio de Su Hijo. Jesús nos sustituyó muriendo en una cruz y de esta forma satisfizo el coste de los pecados que cometimos en contra de Dios. Ahora tú tienes que responder a la oferta de Jesús. ¿Cómo respondes? Creyendo en Él como Salvador y Señor arrepintiéndote de tus pecados delante de Dios Su Padre. Si crees serás hijo de Dios y tus pecados serán perdonados.

Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados. (Isaías 43:25)

Esta preciosa promesa es para ti si crees en Jesús. Si dejas pasar la oportunidad de salvarte sigues bajo el juicio de Dios, y cree que si no aceptas el perdón de Dios por medio de Jesucristo te queda un futuro muy triste. Detente unos minutos y medita pues se juega dónde pasarás la eternidad. ¿Con Dios o Sin Dios? ¿El Cielo o el infierno? Tú eliges. Dios quiera abrir tu corazón y le conozcas de forma personal. Lee la Biblia. Si no tienes Biblia he colocado un enlace arriba, a la derecha, que te llevará a una Biblia online. Exponte al mensaje del evangelio y verás que increíble es Dios y lo que quiere hacer de admirable con tu vida.

Jesús sí que es increíble.

¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 4 de mayo de 2013

A la Carta


Una de las mejores cosas de la vida es poder elegir "a la carta". Te dan un montón de opciones y tú eliges conforme a tus gustos. Esta es la práctica en un buen restaurante. Reservas una mesa, te sientas felizmente, llega el camarero, y te dice: "La carta, señor. ¿Qué desea beber el señor?" A lo que contestas con aire aristocrático: "¿Qué me recomienda?" .-"Un espumoso, reserva de 1492, el favorito de Cristóbal Colón". "Ese mismo", contestas con cierto desdén. Cuando abres la carta te das cuenta de que tendrías que haber aprendido idiomas, pero sigues adelante. Finalmente confeccionas el menú que más te gusta o el más raro para probar nuevas experiencias con tu paladar. No debemos olvidar que hoy casi todo se puede elegir a la carta. Televisión a la carta, viajes a la carta, diversión a la carta, amor a la carta, y la carta que más me llama la atención: RELIGIÓN A LA CARTA. Saber en qué consiste esa modalidad religiosa es fácil. Hago un batiburrillo de las prácticas, normas y tradiciones que me gustan y me hacen sentir bien e intento vivir dentro de esos parámetros que algunas veces (pocas, poquísimas) son estrechos, o vivo como (la mayoría, la gran mayoría) holgadamente pues, en el fondo, yo soy mi propio dios.

¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, mas por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia. (Mateo 23:27)

Jesús no tenía pelos en la lengua como podéis observar. Los religiosos "a la carta" de su época eran artificiales. A ellos solo le interesaban los gestos cara a la galería. Se religión "a la carta" no servía para lo realmente importante: vidas transformadas desde dentro hacia fuera. Eso mismo pasa hoy con los que se inventan una religión que cubre los intereses personales. Por esto todas las religiones son FALSAS. Querido lector, el hombre no puede proporcionarse salvación así mismo. Por más religiones "a la carta" que invente para acallar su conciencia solo hará que esta empeore haciéndola entrar en un letargo eterno. Jesús lo dijo. Por fuera se puede aparentar belleza, pero por dentro hay basura. Los nichos pueden verse pulcros pero dentro hay un cadáver pudriéndose. Lo terrible del asunto es que Jesús se lo estaba diciendo a personas físicamente vivas. Es que Jesús ve más allá de lo que tú o yo podamos llegar a ver. Él ve el interior de las personas y no se le escapa detalle. Podemos engañar a todos con nuestras mejores galas pero a Dios, jamás. Jesús mira donde nadie puede mirar, el corazón de cada persona. Ahí ve las motivaciones personales de cada uno, es decir, porqué quiere aparentar lo que no es, es más porqué quiere aparentar lo que, ante Él, no puede aparentar.

La verdad es que nos encanta quedar siempre bien y si para eso tengo que idear mi propia religión "a la carta" bienvenida sea. Hoy me hago musulmán con mis conocidos musulmanes. Mañana soy un católico apostólico romano (aunque sea de Tucumán). Un poco más tarde hago alardes de la comprensión especial que tengo del budismo y lo defiendo a capa y espada (aunque mi cultura está en las antípodas). Después consulto a los gurús y hechiceros de turno. Perdóneme, señor, pero esto no es serio. NADA SERIO. El caso es que, aunque no es serio el tema, todos tienen su religión "a la carta". ¿Porqué? Porque de esta forma no tienen que darle cuentas a nadie, solo a ellos mismos, y como tienen la manga más ancha que la Manga del mar Menor, es fácil seguirse a sí mismo. Vivo y dejo vivir; no he matado a nadie; total, es un pecadillo de nada; siempre tengo la razón de mi parte; Dios es un bonachón; el Cielo debe ser muy aburrido; Jesús fue un buen hombre; todo depende del punto de vista; no soy religioso pero he bautizado a mis hijos y han hecho la comunión; tengo el Cielo ganado. ¿Piensas que esto te da vía libre para seguir con el juego? Lo patético es que tú sabes que no te está funcionando tu pseudoreligión. Por fuera aparentas, pero tu interior está vacío. Vives en un mundo ficticio.

El único camino al Cielo es Cristo. Si quieres alcanzar la meta de ir al Cielo no te queda más remedio que seguir a pies juntillas las normas que Él ha establecido para entrar en ese lugar. Las normas básicas son dos, por un lado, creer el mensaje del evangelio, y por otro lado, arrepentirte delante de Dios de todos tus pecados. El evangelio nos enseña que un día decidimos pecar contra Dios y esto creó una separación insalvable entre Él y nosotros. La muerte, que es la separación eterna de Dios, fue el castigo por nuestros pecados. La única manera de satisfacer a Dios es pagando con nuestras vidas. Quizá te veas saludable y en tus mejores años pero sabes que dentro de ti está el germen inexorable de la muerte. Un día moriremos como consecuencia de nuestro agravio contra Dios, que nos creó. El evangelio también nos enseña que Dios es amor y por esto envió a su Hijo Jesucristo a pagar el precio muriendo en una cruz que nosotros debíamos al Padre. Jesús murió como pago por nuestros pecados ya que somos incapaces de pagar una deuda tan grande. Dios te llama a creer con tu mente intelectual y con tu corazón sentimental. Todo tu ser debe estar involucrado. Esto no es religión "a la carta" pues tú no eliges las condiciones. El cristianismo es una relación íntima con Dios. No sigas aparentando, sigue a Cristo. La otra norma básica, es arrepentirse de los pecados que has cometido a lo largo de tu vida pidiendo perdón sincero por ellos a Dios.

El asunto es serio. Darte cuenta que tu religión "a la carta" no te lleva a ningún lado puede ser esclarecedor y al mismo tiempo chocante y hasta desanimante. A nadie nos gusta cambiar de la noche a la mañana. Pero es muy necesario el cambio porque te va la vida en ello. Si el que cree en Jesús va al Cielo, el que no cree en Jesús va irremisiblemente al infierno. No la digo yo, lo dice la Biblia.

¡Serpientes, generación de víboras! ¿Cómo escaparéis de la condenación del infierno? (Mateo 23:33)


Solamente se escapa del infierno por medio de Jesucristo. Cree en Él y arrepiéntete de tus pecados. Empieza a caminar conforme a esta nueva relación con Dios. Él te bendecirá con Su salvación pasando a ser su hijo eternamente.


Jesús no salva "a la carta".

¡QUE DIOS TE BENDIGA!