Porque de tal manera amó Dios al mundo,
que ha dado a su Hijo unigénito,
para que todo aquel que en Él cree, no se pierda,
mas tenga vida eterna. Juan 3:16.

sábado, 25 de octubre de 2014

Otro Pagó El Pato

Hay dos grupos de trabajadores: los que se quejan por no tener trabajo y los que se quejan por tenerlo. Reconozco que he estado en los dos grupos. A veces mi mamá respondía ante mis quejas diciendo “hijo, parece que te hicimos quejándonos”. Un poco de esto pasa con el trabajo, hay personas que se pasan todo el día quejándose porque ven siempre su situación con fallas. Aunque creo que quejarse no es bueno en ninguna situación creo que quejarse por el trabajo en el que estamos empleados es aún menos bueno. Nuestra cultura ha entendido mal el propósito del trabajo porque ha comprendido mal lo que Dios enseña en Su Palabra, la Biblia. Por cierto, existe un tercer grupo de trabajadores del cual luego hablaré.

Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. (Génesis 3:17)

La gran mayoría de personas perciben sus trabajos como si fuera un castigo cuando es todo lo contrario, una bendición de Dios. Vuelve a leer el texto de Génesis una vez más. ¿Le Dice Dios a Adán que él será maldito? ¡No! La que pagará el pato de su pecado (desobediencia a la Ley Divina) es la tierra que ya no será igual de fértil. ¡Sí! La consecuencia del desatino del hombre fue la muerte (separación de Dios) pero el trabajo debía seguir sirviendo al designio impuesto por Dios. ¡EL HOMBRE NO FUE MALDECIDO SINO LA TIERRA POR SU CAUSA!

El propósito de Dios para el trabajo fue, y sigue siendo proveer una fuente de ingresos que nos hiciera independientes, disfrutar de una vida saludable siendo útiles, dormir bien por haber cumplido con nuestras tareas, mantenernos jóvenes porque estamos activos y una vida significativa que glorifica a Dios[1]. Muy diferente es la visión que se nos ha inculcado donde el trabajo es una maldición cuando Dios vio que era bueno, muy bueno para nosotros. Esto nos pasa por no ver el propósito que Dios tiene para cada cosa y, por consiguiente, nos encontramos desenfocados, pues las lentes que usamos no nos dejan ver la realidad.

Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero)… (Gálatas 3:13)

Ahora bien, no solo la tierra pagó el pato siendo maldecida en lugar nuestro sino que el Hijo de Dios, Jesucristo, también pagó el pato de nuestros pecados. Él, Jesús, al igual que la tierra, sufrió la ira de Dios sobre Sus hombros muriendo en una cruz por ti y por mí. ¡CUÁN GRANDE AMOR DE DIOS POR NOSOTROS! Después de pecar, Dios nos deja vivir y Su justicia es derramada contra Su Hijo, para que pudiésemos tener una puerta de salvación y de reconciliación con Dios. Dios pone un cercado llamado amor alrededor nuestro y aunque era, y es justo haber pagado nuestras culpas a Dios, decide salvarnos por medio de Su Hijo. ¡EL HOMBRE NO FUE MALDECIDO SINO JESUCRISTO POR SU CAUSA!

El tercer grupo de trabajadores son aquellos que han conocido el amor de Dios y lo han experimentado en sus vidas de forma real. Esos trabajadores, me incluyo en ellos, ven el propósito de Dios en la labor que desempeñan porque es una forma más de amarlo por Sus bondades. Pido a mi Señor que ilumine tu mente, alma y espíritu a ser sensible entendiendo profundamente lo que acabo de compartir contigo. Dios tiene un propósito especial para tu vida pero debes primero ponerte en sintonía con Él. Para ello cree en Jesús como tu Salvador, arrepintiéndote de tus pecados ante Dios. Comienza a caminar junto a otros cristianos que hemos pasado de quejarnos a disfrutar de las bendiciones que Dios nos da.

Trabaja para el Reino de Dios.

¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 18 de octubre de 2014

Hoy Va De Castañas

Esta semana mi esposa y yo hemos estado en las Alpujarras granadinas. En este lugar disfrutamos mucho, alejados del mundanal ruido con sus prisas y paisajes de hormigón. Fue todo un flechazo a primera vista, cuando hace años fuimos a conocer esas tierras. Nos enamoramos. Poco a poco hemos ido conociendo el lugar, gustándonos más cada vez. Pero como dice el titulo de esta entrada: hoy va de castañas. Castañas que año tras año hemos recogido de las que caían de los árboles. Espero que no nos metan en la cárcel por ello. En la foto de tu izquierda puedes ver una de esas castañas que recogimos. Cuando llegamos a casa pesamos el suculento botín y en total fueron cerca de seis kilitos.

Las castañas están protegidas por una capa exterior llamada erizo, porque nos recuerda a ese puntiagudo animalito. El caso es que para extraer el fruto de su interior no se pueden usar como herramientas las manos, las púas las atravesarían. El método, no sé si muy ortodoxo pero igualmente efectivo, que utilizamos con el fin de sacar del erizo el fruto escondido, fueron nuestros pies. Estrujando el envoltorio de las castañas entre el suelo y el pie se descubría ante nuestros ojos el preciado tesoro. Tras machacar al pobre erizo emergía algo maravilloso: el fruto deseado, o lo que es lo mismo: el acto horrendo del martirio, dio a luz vida.

Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. (Isaías 53:5)

De martirio y vida nos habla el versículo que acabas de leer, querido lector. Jesús fue herido, molido y castigado hasta la muerte. El pie que aplastó al erizo fue el de Su propio Padre, pues ninguna criatura tiene el poder de hacerlo. Solo Dios puede dar Su vida, es un acto voluntario del amor de Dios. ¿Por qué? Por causa de nuestras rebeliones, pecados, la ira de Dios y nuestra final sanidad. Jesucristo, Dios y Hombre, obedeciendo a Su Padre, dejó que todo el peso de la ira divina cayera sobre Él y de esta forma librarnos de sufrir la aplastante ira de Dios. Si no es por Jesús de nuestro erizo hubiese salido muerte al ser pisoteado por Dios. El amor de Dios por nosotros fue mayor que Su justa ira.

Sé que un día el envoltorio en el que me hallo será machacado en un acto final por la terrible muerte. Lo sé. Pero también sé que de este envoltorio saldrá la nueva vida que Dios está produciendo en mí, por Su constante trabajo de veinticuatro horas, siete días a la semana. Te animo a que creas en Jesús. Él fue quien dijo ser, el Hijo de Dios. Solamente Él tiene el poder de salvarte. Deja que Él trabaje con la capa que te impide ser vulnerable ante Su amor y te ciega para que te reconcilies con Su Padre, arrepintiéndote de tus pecados. Recuerda, la herramienta terrible que Dios uso contra Su Hijo para que pudieras ser salvo fue la cruz donde Jesucristo fue herido, molido y castigado hasta la muerte por amor a ti y a mí.

¿Qué pasará con tu erizo?


¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 11 de octubre de 2014

Malicia, Engaño y Flaqueza

Cipriano de Valera fue un monje del monasterio de San Isidoro del Campo, Santiponce, en Sevilla, allá por el siglo XVI. Este personaje histórico es muy conocido entre las filas protestantes por ser el revisor de la traducción de la Biblia en lengua española de su colega Casiodoro de Reina. Valera escribió diferentes libros, tratando diferentes asuntos. Estudiando esta semana uno de esos libros me encontré con su definición de pecado. En la época que le tocó vivir tuvo que luchar en contra de la falsa doctrina de la Iglesia de Roma, y los actos delictivos del Santo Oficio persiguiendo, encarcelando, desposeyendo, martirizando y asesinando a los cristianos y a todo aquel que lo pareciera.

El libro en cuestión es el Tratado Para Confirmar en la Fe Cristiana a los Cautivos en Berbería. Leer este tratado te transporta directamente a la pluma cervantina, por el estilo cuidado y artístico que Valera derrocha en cada una de sus páginas, típico de la cultura escritural de la época. El tratado intenta dar aliento a los que han sido impunemente apresados por la inquisición y se hallan pasando por mucho sufrimiento físico y espiritual. Muchas cosas del tratado llamaron mi atención, pero aquí voy a compartir su concepto de pecado. En todo momento Cipriano de Valera apela a la Biblia como la única fuente para avalar las creencias del cristiano, y como no podía ser de otra forma, extrae su creencia del pecado de la misma Biblia. Para ello escoge el libro de los principios: GÉNESIS.

Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto? Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis. Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal. Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella. (Génesis 3:1-6)

Valera divide al pecado en tres apartados: malicia, que es la maldad que Satanás desplegó para seducir a Eva; engaño, en la exageración usada por Eva cuando pronunció “ni le tocaréis”, pues Dios no había dicho tal cosa a ellos; y por último, flaqueza, que es la que exhibió Adán al no oponerse a Eva y probar la fruta. Querido lector, si alguna vez has sido, consciente o inconscientemente, malicioso en contra de alguien, si alguna vez has engañado, o si alguna vez tu flaqueza te ha llevado a hacer lo que no querías, simplemente has pecado y te encuentras por méritos propios en la misma situación que Adán y Eva. ¿Qué situación es esa?

Es una situación de muerte física y espiritual. Dios advirtió de esta situación en el Edén y lo sigue advirtiendo hoy. Desde que nacemos llevamos con nosotros las consecuencias del pecado, y no hay salida para nuestro destino a menos que escojamos bien, contrarrestando el mal que nos hicimos a nosotros mismos el día que desobedecimos a la Ley de Dios. Sí, Dios nos sigue dando a elegir: seguir con nuestras vidas tal y como están ahora, es decir, sin Dios, o obedecer Su llamado al arrepentimiento creyendo en JESUCRISTO, que pagó en la cruz hace como 2014 años por todos los pecados habidos y por haber de la humanidad, incluyendo los tuyos y los míos. Yo me decidí por Cristo y solo faltas tú para seguir llenando el Cielo, no de personas buenas, sino de personas que han roto el yugo del pecado que los tenía atados porque fueron a Jesús para ser liberados.

Pide perdón y arrepiéntete ante Jesús.


¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 4 de octubre de 2014

La Biblia Para Torpes

“…sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte…” (1 Corintios 1:27)

Me imagino que las publicaciones “Tal… para torpes”, donde “Tal” es el tema que se quiere explicar de forma sencilla, con el fin de que cualquiera pueda entenderlo, ha sido un pelotazo en cuanto a ventas por todo el mundo, porque han salido libros que intentan hacer entendible todos los temas imaginables. La Biblia, como es de suponer, no se iba a quedar sin su hueco editorial, y buscando por internet me encontré con la portada que podéis ver titulada “La Biblia para torpes”. Sé que varias traducciones son posibles para la palabra dummies, pero me decanto por torpes porque me resulta gracioso. Espero que nadie se me ofenda.

“Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí; y no queréis venir a mí para que tengáis vida”. (Juan 5:39-40)

En la Biblia hay un solo protagonista y muchos secundarios. El protagonista es Cristo y cada circunstancia, historia y personaje secundario apunta hacia Jesucristo. En estos actores secundarios podemos observar rasgos y acontecimientos que vemos en Jesús cuando caminó entre nosotros como verdadero Dios y verdadero hombre. Por ejemplo, cuando Dios pide a Abraham que sacrifique a Isaac, su hijo, está escenificando lo que siglos más tarde Dios Padre hará, entregando a Su Hijo en la cruz por nosotros, como sacrificio por nuestros pecados.  Cuando Jonás pasa tres días en el vientre del gran pez y salió, nos predice los tres días que Jesús estuvo muerto en la tumba y Su resurrección. Hay muchos más ejemplos y detalles, pero esta entrada al blog no da para más, querido lector.

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”. (Juan 3:16)

La Biblia es monotemática. Nos habla de un Dios que nos ama y ha dispuesto todo lo necesario para volver a reconciliarse con nosotros: la salvación en Jesucristo. Desde que pecamos desobedeciendo la Ley divina, Dios se puso manos a la obra para proveernos una salida. Esta salida es Cristo y su sacrificio en la cruz que los cristianos resumimos con la palabra evangelio o buenas nuevas. Cristo demanda para ir al Cielo que nos arrepintamos de todos nuestros pecados, y pongamos nuestra fe en Él, exclusivamente, desechando los ofrecimientos de esta sociedad que vive de espaldas a Dios.

Querido lector, sé de buena tinta que no eres torpe para entender este profundo, pero sencillo mensaje del amor de Dios hacia ti. Pero el meollo de la cuestión no es simplemente entender, sino que el jugo está en poner en práctica el llamado a arrepentirte y la fe en Jesucristo. Te aconsejo que no leas un manual sobre la Biblia pudiendo leer la Biblia misma. Consigue una de papel o para tu ipad, iphone, tablet, ordenador… no importa el medio, lo que importa es que la uses como manual para tu vida. Cree a Jesús, merece la pena.

Jesús iluminó a este torpe.

¡QUE DIOS TE BENDIGA!