Porque de tal manera amó Dios al mundo,
que ha dado a su Hijo unigénito,
para que todo aquel que en Él cree, no se pierda,
mas tenga vida eterna. Juan 3:16.

sábado, 31 de enero de 2015

Pan

Primer Alimento Natural. Así es la descripción que algunos dan al pan. En la sociedad que vivimos no imaginamos nuestras opulentas comidas sin el añadido del pan. Comemos pan con cualquier cosa, a cualquier hora y con cualquier pretexto. Tenemos tal “vicio” con el pan que nos parece un despropósito comer algo sin acompañarlo con pan. El pan nuestro de cada día se ha convertido en el pan nuestro de cada momento. La contrapartida es que no a todos sienta bien el pan, mejor dicho el gluten que contiene el pan y otros al propio grano de trigo. No sé si será la forma de sembrar, la elaboración industrial o vaya usted a saber… el caso es que a todos no nos cae igual el pan.

Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo.  (Juan 6:51)

Jesús se nos presenta como el Pan Vivo procedente del Cielo, Su morada. ¿Por qué tuvo que visitarnos? ¿Es que necesitamos de Él? ¿Tú le pediste que descendiera? ¡Yo no!... por desgracia. Vivía tan a mi aire, tan inconscientemente feliz o infeliz, que no me daba cuenta de mi falta de Él, el Pan Vivo. Tuvo que viajar aquí porque lo necesitamos. Él es el Pan que a todos sienta bien, sin adulteraciones de la elaboración humana. Lo necesitamos porque estamos perdidos a causa de nuestra testaruda manera de vivir. Dios llama a esa actitud pecado. ¡Qué demostración de amor! Jesús vino a nosotros con la finalidad de alimentarnos espiritualmente, dándose asimismo en una cruz, aunque nosotros, en nuestra ignorancia, lo aborrecimos. ¡Solo de Dios puede venir un amor igual!

El pan que comemos nos aporta ciertos nutrientes que tenemos que suplementar con diferentes alimentos. Podemos lucir una salud impecable o una malnutrición debido a nuestras costumbres alimenticias, pero al final todos moriremos. Jesús nos dice que la solución es comerlo a Él ¡Sí! Comerlo a Él para que vivamos para siempre. Cuando Jesús entregó Su vida clavado en una cruz lo hacía para que podamos tener vida eterna por medio de Su sacrificio. Comer Su Carne (Pan) es asirnos a Su sacrificio por fe, reconociendo nuestros pecados y arrepintiéndonos de corazón comenzar a vivir en el propósito de Dios para cada uno: honrarlo y servirlo.

Si no comes a Jesús, el Pan Vivo que descendió del Cielo, estás rechazando una vez más al mismo Dios y a Su Soberanía sobre tu vida. Un día te presentarás ante Dios y aunque hayas sido la persona más buena sobre la tierra, si no has creído en Jesucristo como el Pan Vivo que te ofreció ser eternamente salvo, nada te valdrá para ser eternamente condenado.

Puro Amor Natural.


¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 24 de enero de 2015

Todo

La leche materna, según los entendidos, es el alimento más completo que existe. Me imagino que será porque posee todos los nutrientes necesarios para el desarrollo óptimo del bebé. La leche materna es equilibrada en todos los aspectos, aportando todos los minerales, vitaminas y proteínas que un cuerpo en crecimiento requiere. La leche materna lo tiene TODO, TODO, TODO… Pero ese alimento tan completo nos dura solamente el periodo de lactancia. Conocí un caso de un niño que con más de un año seguía encaramado al seno de la madre… ¡Chupando de la teta!... Nunca mejor dicho. La palabra que describe esa escena es inmadurez. Cuando crecemos necesitamos usar de diferentes alimentos para abastecer al cuerpo de todo lo necesario para su buen funcionamiento. Podemos pecar por exceso o por defecto cuando intentamos nutrirnos adecuadamente.

El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. (Eclesiastés 12:13)

Salomón expone la conclusión a la que ha llegado después de su experiencia en todos los campos del saber y la práctica sobre todo lo que el hombre necesita poner en práctica en esta vida. Simplemente dos cosas: TEMER A DIOS Y GUARDAR SUS MANDAMIENTOS. Al igual que la leche materna tiene todos los complementos para un crecimiento saludable, llevar a cabo estos dos consejos nos traerá una vida plena y llena de sentido. Ese es el todo del hombre, según el experimentado Salomón, cuando llegó al crepúsculo de su vida.

Jesús, el Hijo de Dios y Dios mismo, se nos presenta como el todo del hombre. Con este fin Él mismo se define como Pan, Luz, Pastor, Camino, Vida, Agua, etc. De esta forma obtenemos en una sola Persona todo lo necesario para poder tener una vida completa, tanto física como espiritual. Yo diría que espíritu sano, cuerpo sano. Eso es lo que nos ofrece Jesús por medio de depositar nuestra fe en Su Persona y reconciliarnos con Su Padre arrepintiéndonos de todos nuestros pecados. Haciendo lo anterior, es decir, arrepentirnos y creer con fe en Jesucristo, es como ponemos en práctica el temer a Dios y guardar Sus mandamientos. Creo que es sencillo de entender pero difícil de conciliar con nuestras formas de vida.

La mayoría de las personas, quizá sea tu caso, viven de espaldas a Dios. No cuentan con Él para nada. De esa forma carecen de una vida plena tanto física como espiritual. Jesús es mi todo, al punto que no imagino la vida sin Él. Él dio todo por ti y por mí: bajó del Cielo, caminó entre nosotros, entregó Su vida en una cruz para salvarnos de la muerte eterna… puso toda la carne en el asador. ¡Amo a Jesús! No lo puedo evitar. Jesús es el todo del hombre porque es lo que tú y yo necesitamos para desarrollarnos según Su plan soberano.

Amigo lector, Jesús tiene todo lo que necesitas para llevarte al Cielo. Cuídate de la desnutrición que sufres por alimentarte de los afanes vacíos que este mundo te ofrece y ven a Jesús. No seas terco, deja ese trabajo para las mulas y comienza a tomar del alimento que Jesús quiere compartir contigo. Durante las próximas semanas desgranaré cada una de las metáforas que Jesús usa para describirse. Será un viaje muy nutritivo.

¡Ojo! Andas desnutrido.


¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 17 de enero de 2015

Jesús y los Violentos

Me vienen al pensamiento dos personajes históricos que lucharon por la paz alejados de todo atisbo de violencia. Por un lado Gandhi, que murió a manos de un exaltado, y por otro lado, Martin Luther King, que padeció igual destino que el anterior. Dos asesinados violentamente por creer que la paz es algo alcanzable en este mundo. Los dos tenían razón pues conseguir la paz por medio de la violencia es un absoluto contrasentido, como muestra de ello podemos echar un somero vistazo a las guerras más recientes, que tomando como excusa la paz, se han cebado de imperialismo puro y duro.

Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan. (Mateo 11:12)

Jesucristo fue un gran chasco para los violentos que fueron aquellos que esperaban a un líder que los librará por medios bélicos de las fauces imperialistas de Roma. Cuando vieron a Jesús manso y humilde lo rechazaron porque no cumplía con los pensamientos violentos que su sed de venganza les imponía. Para los violentos el Reino de los Cielos debía establecerse en la tierra a través de la espada y Jesús estaba en las antípodas de esa actitud.

Jesús les recordaba que el Mesías que esperaban no venía con armas de destrucción masiva, sino con la mayor arma de construcción masiva: EL AMOR DE DIOS. Jesús vino a demostrar hasta qué punto Dios nos ama. ¿Cómo lo hizo? Dejando voluntariamente que los violentos, cegados por sus ansias de venganza, lo llevasen a la cruz para que de esta forma, esos mismos violentos tuviesen la oportunidad de experimentar el amor de Dios en sus vidas y se arrepintiesen de sus muchos pecados aceptando por fe la salvación que Jesús les ofrece.

Jesús, por medio de Su sacrificio en la cruz, estableció la paz entre Dios y el hombre. Aquí podemos ver el contrasentido de Dios: por medio de la violencia de los violentos Jesús ganó la paz para aquellos que con fe aceptan Su sacrifico. ¿Quiénes son hoy día los violentos? Todos aquellos que rechazan la paz de Dios es sus corazones y blasfeman con su ateísmo, su indiferencia, su ignorancia y su sí, pero ahora no. Para todos ellos (los violentos) está preparado el lugar de perdición, el lugar que se merecen: EL INFIERNO.

Amigo lector, da marcha atrás a todo aquello que te impide ver a Jesús como lo que es, Dios. Él nos trajo el mensaje de paz por excelencia, sufriendo a manos de los violentos por amor a Su Padre, a ti y a mí. Lo sucedido en Francia en estos días solamente es una muestra más de lo que hay en el corazón humano: violencia, unos creyendo que con burlarse del mal satisfacen su violencia, y otros que asesinando satisfacen sus ansias de vengarse. Busca a Dios mientras pueda ser hallado.

Deja la violencia contra Jesús.


¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 10 de enero de 2015

Idioma Extraño

Es frustrante no ser entendido. Suele pasar si nadie de los presentes habla nuestro idioma, o, lo que es más frustrante aún, que hablemos el mismo idioma y que nadie nos comprenda. Esto último suele ser la queja de hijos y padres, esposas y esposos, empleados y jefes… ¡Mi padre no me entiende! ¡Lo que ocurre es que mi esposa habla otro idioma! ¡El director habla chino! Tópicos típicos que posiblemente escuchamos de vez en cuando de nuestros labios y de los labios de otros.

¿Por qué no entendéis mi modo de hablar? Porque no podéis aceptar mi palabra. (Juan 8:43)

El no ser entendido por los de su propia nación fue lo que a Jesús le causó los mayores problemas, desembocando en Su trágica muerte en la cruz. La ceguera de los contemporáneos de Jesús es la misma ceguera que sufren los que hoy siguen sin entender Su idioma. El por qué no lo entiende nos lo da el propio Jesús: “Porque no podéis aceptar mi palabra”. El idioma de Jesús se aprende con la aceptación, por nuestra parte, de la verdad que sale de Su boca.

¿Cuál es esa verdad?

Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida. (Juan 8:12)

Querido lector, ¿puedes aceptar que Jesús es Dios? ¿Puedes aceptar que sin Jesús vives en la más densa oscuridad? ¿Puedes aceptar que Jesús es el Único que puede transformar tus tinieblas, dándote Su luz de la vida? Dios quiera que medites en ello y decidas aceptar las verdades del evangelio que Cristo vino a compartir con todos nosotros. Si no puedes aceptar lo que Jesús te ofrece amorosamente existe una seria advertencia que posiblemente también te suene a chino:

Por eso os dije que moriréis en vuestros pecados; porque si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis. (Juan 8:24)

Solo si aceptas que Jesús es todo lo que dijo ser morirás libre de pecado. El arrepentimiento de corazón, que reconoce cuan alejados hemos estado de Dios, y la fe puesta en Jesús y no en las cuestiones materiales de esta sociedad, nos librarán del seguro castigo de aquellos que rehúsan voluntariamente aceptar el mensaje de salvación de Cristo.

Aceptación es la clave.


¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 3 de enero de 2015

365 Oportunidades

Un nuevo año ha comenzado y la mayoría lo enfrentamos con optimismo, pues lo pasado queda atrás y ahora hay nuevas oportunidades, 365 oportunidades para ser más exactos, equivalentes a cada día de este año 2015. Ayer, leyendo la Biblia, una historia que vivieron los discípulos de Jesús me inspiró para afrontar con fe estos 365 días. Ahora podéis leer esta historia aquí de primera mano.

Cuando ya anochecía, sus discípulos bajaron al lago y subieron a una barca, y comenzaron a cruzar el lago en dirección a Capernaúm. Para entonces ya había oscurecido, y Jesús todavía no se les había unido. Por causa del fuerte viento que soplaba, el lago estaba picado. Habrían remado unos cinco o seis kilómetros cuando vieron que Jesús se acercaba a la barca, caminando sobre el agua, y se asustaron. Pero él les dijo: «No tengan miedo, que soy yo.» Así que se dispusieron a recibirlo a bordo, y en seguida la barca llegó a la orilla adonde se dirigían. (Juan 6:16-21)

Justo antes de esta experiencia los discípulos de Jesús vivieron un momento de esplendor, en el que vieron como una multitud de más de cinco mil personas eran alimentadas por el Maestro, con tan solo cinco panes y dos peces. Ahora se encuentran en un momento de oscuridad, en la noche, en medio de un gran lago, sin luz eléctrica, quizá sin luna que les alumbrase un poco…

Vivieron un momento de circunstancias adversas dado que soplaba un fuerte viento que encrespaba al lago. ¿Os imagináis? Una barca con doce hombres zarandeados por el fuerte oleaje provocado por un terrible viento. ¡Yo estaría con un ataque de ansiedad espantoso!

Además, se hallaban en un momento de difícil vuelta atrás porque ya se habían alejado de la costa entre cinco y seis kilómetros. Si mis cálculos no fallan se encontraban justo en la mitad del recorrido. No merecía la pena ni siquiera plantearse el regreso, es más, el oleaje impedía la navegación segura.

De pronto vieron a alguien que se acercaba andando sobre las aguas, y tuvieron miedo. ¡No es para menos! A mí me pasa y me espanto. Este fue un momento de no reconocer al Maestro. Muchas veces Jesús se acerca, como lo hizo con Sus discípulos en ese momento de necesidad, y no lo reconocemos. Estamos tan envueltos en el miedo que más sorpresas solo traen más miedo.

Pero Jesús nos conoce, Él sabe de la materia que estamos hechos, por lo tanto, Él mismo se presenta a los discípulos “No tengan miedo, que soy Yo”. Querido lector, no tengas miedo, Jesús desea lo mejor para ti. Él vino a pagar con Su sangre en una cruz por tus pecados y los míos. De esta forma podemos acudir con confianza ante el Padre para ser perdonados de todos nuestros pecados si tan solo nos arrepentimos de ellos con corazones sinceros, creyendo en Cristo, el Maestro, como Salvador y Señor de nuestras vidas. Hazlo hoy, no lo dejes para mañana.

Momentos de esplendor, momentos de oscuridad, momentos de circunstancias adversas, momentos de difícil vuelta atrás, momentos de no reconocer al Maestro y momentos en que el Maestro se da a conocer serán los que viviremos todos este nuevo año 365 veces, que desembocarán para muchos en recibir a Jesús, y tristemente para otros muchos en seguir sin recibirlo en sus barcas. Recuerda, “Así que se dispusieron a recibirlo a bordo, y en seguida la barca llegó a la orilla adonde se dirigían.”

Con Jesús llegamos pronto a puerto seguro.

¡QUE DIOS TE BENDIGA!