Porque de tal manera amó Dios al mundo,
que ha dado a su Hijo unigénito,
para que todo aquel que en Él cree, no se pierda,
mas tenga vida eterna. Juan 3:16.

sábado, 31 de octubre de 2015

Jesús Resulta Antipático

En un mundo tan ajetreado como en el que vivimos hoy Jesús parecería uno de esos predicadores ambulantes de las películas del género western, que tan bien ha ridiculizado Hollywood, la meca del cine. Aún peor, diría yo, dado que Jesús se autoproclamó Dios. Ningún predicador hollywudiense (permítaseme el término) se atrevió a semejante hazaña. ¡No faltaría más! Lo que si tienen en común todas las épocas de la historia de la humanidad es que para ciertos sectores, Jesús no es bien recibido. Vamos, que Jesús tiene mala fama.

De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida. (Juan 5:24)

Para Jesús, al cual no le importaba la fama hollywudiense (permítaseme nuevamente el término), la cuestión era y sigue siendo seria: de muerte a vida. Él veía a las personas, nosotros, como muertos que necesitaban de Su vida. ¿Ves por qué Jesús se ganaba la antipatía de muchos? Nos llamaba muertos vivientes, zombis. ¿A quién le gusta que le llamen zombi? ¡A mí no! Y sé que a ti tampoco. Porque no estamos muertos… a simple vista…

La muerte de la cual Jesús nos avisa es más profunda de la que nuestros ojos físicos pueden ver. La muerte de la que Jesús quiere salvarnos es la espiritual. La muerte espiritual es la que nos mantiene y mantendrá separados de Dios sin posibilidad alguna de indulto, a no ser que sigamos el consejo del propio Jesucristo. Él tiene el antídoto que nos hará pasar de muerte a vida.

Oír Su Palabra y Creer a Dios. Si haces estás dos cosas te librarás de la condenación de vivir separado de Dios eternamente, lo cual es la muerte más terrible que ningún ser humano haya podido imaginar. Por lo tanto, pasarás de muerte a vida por el hecho de oír y creer a Jesús. Si no atiendes a las demandas de Cristo demostrarás que sigues insensible, como un zombi, a las cuestiones espirituales. Jesús seguirá despertando tu antipatía porque es el único que te dice quién eres realmente y qué te espera si no haces lo que te solicita.

Zombi o vivo.

¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 24 de octubre de 2015

Desobediencia Vs. Obediencia

¿Quién ha comprobado en sus propias carnes los efectos de la desobediencia? La desobediencia causa dolor, frustración y desconfianza en los que son desobedecidos y en los que desobedecen. La desobediencia rompe la camaradería entre los amigos; la confianza entre jefes y empleados; el respeto entre padres e hijos; la comunión entre el hombre y Dios. La desobediencia fue el primero, es decir, el origen de los muchos pecados que hemos cometido desde Adán.

Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos. (Romanos 5:19)

El pecado no fue comer de “la manzana”. El pecado fue desobedecer la Ley de Dios. Adán y Eva, en representación de la humanidad naciente, decidieron conscientemente desobedecer, arrastrando a las generaciones venideras al lodo cenagoso del pecado. Por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores. El pecado, por lo tanto, es desobedecer a las reglas impuestas por Dios. Estas reglas no las dio de forma arbitraria, para fastidiarnos, como algunos asan decir. Las Leyes divinas son dadas debido al carácter Santo y Bondadoso de Dios mismo.

Al repasar los conocidos Diez Mandamientos de Éxodo 20, vemos una fotografía de Dios. No hay más Dios que Él, por lo tanto solo hay que adorarlo a Él e imitar lo que Él hace. Por ejemplo, Dios no mata, Dios no adultera, Dios no hurta, Dios no miente, Dios no codicia. ¿Has caído en alguno de estos pecados? ¡Seguro que sí! Yo también. Tenemos difícil la entrada al Cielo si creemos que hay que ser bueno para conseguir el ticket. No somos buenos porque todos hemos pecado, y lo seguiremos haciendo.

…así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos. ¡A Dios gracias por la segunda parte de este texto! La esperanza se abre camino en Jesucristo. Adán desobedeció a Dios, pero Cristo obedeció al mismo Dios. Jesús fue la personificación del amor de Dios más sublime en toda la historia de la humanidad. Si la Ley de Dios nos muestra la Santidad de Dios, Jesucristo nos muestra la Justicia de Dios por la cual muchos serán proclamados justos (yo entre ellos, ¡Aleluya!).

La justicia de Dios demanda que el delito, desobediencia, sea pagado. Para que el delito sea satisfecho Dios Padre pide a Su Hijo que sea el precio Justo por el delito. Sí, esta es la locura del evangelio, Dios mismo siendo el agraviado paga por rescatar a nosotros, los pecadores, los desobedientes. Jesús obedeció en todos y cada uno de los puntos que Su Padre le demandó. Hoy podemos llamarnos justos si tan solo cambiamos nuestra desobediencia por obediencia a Jesucristo, el que puede hacernos justos por haber pagado con Su vida en una cruz por tus pecados y los míos. Cree en Jesús y arrepiéntete de tus pecados.

Desobedecer tiene muchos efectos secundarios adversos.


¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 17 de octubre de 2015

Desechado Necesariamente

¿Quién de nosotros elige ser desechado? ¡Nadie! Somos seres creados por Dios para ser amados. El rechazo causa en cada uno de nosotros grandes taras afectivas. Se suele constatar que las personas que son violentas en su edad madura han tenido un historial de mal trato en su infancia. Los más perversos asesinos ejemplifican lo anteriormente expuesto. Nadie eligió o elegiría ser desechado, excepto Jesucristo.

Y comenzó a enseñarles que le era necesario al Hijo del Hombre padecer mucho, y ser desechado por los ancianos, por los principales sacerdotes y por los escribas, y ser muerto, y resucitar después de tres días. (Marcos 8:31)

Jesucristo fue desechado porque Él lo vio necesario. Esta es una prueba más de Su amor por nosotros. ÉL ELIGIÓ SER DESECHADO NECESARIAMENTE. ¿Por qué fue necesario? Por dos razones principales. Primera: Dios Padre demandó tal entrega, y segunda: Nosotros necesitábamos tal entrega. Todo delito debe ser castigado y nosotros cometimos el delito de pecar contra Dios. Lo curioso de este asunto fue la reacción de Dios frente a nuestro delito o pecado. DIOS ELIGIÓ SER DESECHADO PORQUE ERA NECESARIO PARA NOSOTROS.

La deuda contraída fue tan grande que ni la riqueza de todo el mundo podía ni de lejos acercarse a satisfacerla. Solamente alguien tan Puro y Santo como Jesús, podía asumir esa necesidad. Tú y yo no podemos pagar por nuestros delitos ¡Solo Cristo puede! Y pagó en una cruz sustituyéndonos, es decir, en el lugar donde merecíamos estar, se puso Él.

Doy gracias a Jesús porque eligió amarme y no desecharme, aunque hubiese sido justo lo que yo merecía. La justicia de Dios fue Jesucristo que voluntariosamente fue desechado por la más alta de las decisiones: EL AMOR. Como dice una canción “Y fue por mí, por amor”.

Desechado por amor.

¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 10 de octubre de 2015

El Ojo

Nadie enciende una lámpara para luego ponerla en un lugar escondido o cubrirla con un cajón, sino para ponerla en una repisa, a fin de que los que entren tengan luz. Tus ojos son la lámpara de tu cuerpo. Si tu visión es clara, todo tu ser disfrutará de la luz; pero si está nublada, todo tu ser estará en la oscuridad. Asegúrate de que la luz que crees tener no sea oscuridad. Por tanto, si todo tu ser disfruta de la luz, sin que ninguna parte quede en la oscuridad, estarás completamente iluminado, como cuando una lámpara te alumbra con su luz. (Lucas 11:33-36)

De las cosas incongruentes que podríamos hacer, está esconder un punto de luz para no ver. Es como coger una silla y sentarse en el suelo; como tener una vajilla nueva para nunca usarla; tener muchos libros porque son decorativos… y más. Vivimos cada vez más en un mundo friki. La extravagancia llega a lugares insospechados… (claro, como cada quién y cada cual pueden hacer lo que les venga en gana…). Recuerdo aquella señora rica que legó toda su fortuna a su muy querido perrito. ¿Legó todo a su perro habiendo tanta necesidad en el mundo? Pero, ¿quiénes somos tú y yo para juzgar eso, en una sociedad tan friki?

Jesús lo tenía claro. La luz es para alumbrar y esconderla era un asunto para gente friki. Él nos da el ejemplo la lámpara escondida para que entendamos una verdad espiritual: ¡Ojo con tu ojo! Asegúrate de que la luz que crees tener no sea oscuridad. Es decir, examina el camino por donde andas para ver si es el correcto o el incorrecto. Hay mucho en juego y como todos sabemos, se puede estar sinceramente equivocado. Jesús proclamó a los cuatro vientos que Él era la Luz: Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida (Juan 8:12).

Las tinieblas, según Jesús, son el hecho de no seguirle a Él. Si sigues filosofías humanas, estás en tinieblas; si vives según tus emociones, estás en tinieblas; si vives por lo que otros creen, estás en tinieblas; si vives por las tradiciones, estás en tinieblas; si vives por la religión, estás en tinieblas; si vives por el qué dirán estás en tinieblas… suma y sigue. Solo hay una opción y es seguir a Jesús porque Él, solo Él, es la Luz que disipa las tinieblas y da la luz de la vida. Medita en Jesús y su ofrecimiento de darte Su Luz. Él te ama y siendo Dios Perfecto se hizo hombre para salvarte de la oscuridad de la muerte. Él pagó por nuestros pecados, y ahora tenemos acceso libre al Padre para creer en Su Hijo y arrepentirnos de nuestros pecados. Dios nunca nos rechazará si seguimos a Jesús: la Luz que fue puesta en alto en una cruz, por ti y por mí para alumbrarnos.

Quizá tu luz es oscuridad.


¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 3 de octubre de 2015

El Señor Viene


Como podéis comprobar, hoy vengo a alegraros el día. Muchos han frivolizado con la muerte con tal de hacerla parecer algo trivial. Recuerdo una poesía flamenca que recitaba mi padre.


Qué bonito está un entierro
Con sus caballitos blancos
Y sus caballitos negros
Su ataúd de pino
Y su muertecito dentro
¡Qué bonito está un entierro!

Hemos llegado a banalizar tanto la muerte que algunos han escrito en las lápidas los siguientes pensamientos. Por lo visto, no es cierto, pero debido al humor inteligente del humorista Groucho Marx, no es de extrañar que él mismo hubiese puesto en su lápida la siguiente disculpa:



Estas otras frases no tienen desperdicio:



  





  

Si nos detenemos a analizar las fechas de una lápida nos damos cuenta de lo siguiente: La fecha del nacimiento y de la muerte no tiene importancia. No podemos controlar nuestro nacimiento ni defunción. La importancia radica en el guión (-) entre ambas fechas. Podemos controlar el trascurso entre el nacimiento y la muerte. Con el fin de administrar bien nuestras vidas, y que ese guión tenga significado eterno, a los discípulos de Jesús se nos advierte en la Biblia con la siguiente verdad:

El que no amare al Señor Jesucristo, sea anatema. El Señor viene.
(1 Corintios 16:22)

Pablo, según el contexto, está haciendo una declaración de advertencia: El Señor viene. Era probablemente una expresión corriente entre los primeros cristianos. Me imagino que sería una forma de mantenerlos alerta sobre esa verdad: El Señor viene. También era una demostración del más alto de sus deseos: El Señor viene.

La Palabra de Dios nos habla con claridad lo que Dios quiere: Amar al Señor Jesucristo. Nos advierte ensenándonos lo que Dios quiere: Amar al Señor Jesucristo. Nos desafía a hacer lo que Dios quiere: Amar al Señor Jesucristo

En una sola frase: La Biblia da prioridad a nuestra relación de amor con el Señor Jesucristo
o   A Dios le importa que ames a Jesucristo
o   A Dios le importa tu vida
o   A Dios le importa tu relación con Jesús
o   A Dios le importa que estés preparado cuando regrese

Sé bendito, no maldito.


¡QUE DIOS TE BENDIGA!