Porque de tal manera amó Dios al mundo,
que ha dado a su Hijo unigénito,
para que todo aquel que en Él cree, no se pierda,
mas tenga vida eterna. Juan 3:16.

sábado, 26 de diciembre de 2015

Volverá

Siempre que me despido de alguien al cual no voy a ver por mucho tiempo dejo mi vista en él o ella hasta que los veo desaparecer. Es como si quisiera conservar una imagen nítida de ellos en mi recuerdo, y los persigo con mis ojos hasta que algo se interpone entre los dos y se produce la verdadera despedida… cuando ya no los veo más. Algo así les sucedió a los discípulos de Jesús…

Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas, los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo. (Hechos 1:10-11)

No existen las despedidas alegres, a no ser que te despidas por fin del pago de la hipoteca o cosas por el estilo. Despedirse de los seres amados es costoso, sobre todo si no los vamos a ver durante mucho tiempo. El dolor se multiplica si sabemos que ya no los veremos más. Los discípulos de Jesús lo miraban desconsolados mientras que su Maestro se iba al Cielo. El que los había enseñado y cuidado amorosamente ya no estaría con ellos como de costumbre.

De pronto dos personas se interpusieron en su campo visual interrumpiendo la visión del ascenso de Jesús a los cielos. Estos personajes no los dejaron reaccionar y les dejaron un mensaje de esperanza en medio de la situación dolorosa que estaban experimentando cada uno de los allí presentes. ¡VOLVERÁ! Jesús volverá igual que le habían visto irse.

Acabamos cada año recordando el nacimiento de Jesús. Su nacimiento humano fue la primera vez que nos visitó, y lo hizo como un siervo que sufriría por nuestros pecados. Embestimos contra Él como malas bestias y creímos que lo habíamos derrotado al destinarlo a morir en una cruz. Todo fue Su plan bien trazado para demostrarnos Su amor al más alto precio.

Jesús volverá como le vieron irse. Esta segunda visita será como Rey y hará justicia como nunca antes en la historia de la humanidad. Los acontecimientos hacen pensar que está cerca Su regreso. Querido lector, ¿estás preparado para ese evento extraordinario que cambiará la faz de la tierra? Tan solo debes arrepentirte de tus pecados y creer en Cristo porque hay esperanza: Volverá, Jesús volverá como león por aquellos que lo aman y les hará justicia.

Pon tu vista en el cielo.


¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 19 de diciembre de 2015

4. Navidad 2015: Jesús

Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS. Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin. (Lucas 1:31-33)

En estas fechas navideñas he compartido algo de la vida de tres personas que se vieron involucradas en la primera venida de Jesús a este mundo: Juan, José y María. Los tres cumplieron con los designios de Dios para sus vidas. Juan lo anunció, José lo protegió y María lo dio a luz. Me imagino lo privilegiados que debieron llegar a sentirse por participar en primer plano de la profecía que siglos antes había sido dada por medio de los profetas de Dios. Dios se hizo hombre y ellos tres pudieron ser testigos oculares de tamaño evento.

“…grande…Hijo del Altísimo…Dios le dará…reinará…y su reino no tendrá fin...”

El protagonista de la navidad es Jesús. Ni Juan, ni José, ni María pueden eclipsarlo. Es más, para ellos sería una ofensa que alguien tratara de quitarle el primer plano a Jesús. Como Jesús no hay par. Él es Único al igual que la misión que vino a desempeñar. Su nombre, Jesús, ponía de manifiesto sin lugar a dudas esa misión especial: Salvador. La misión de Jesús fue salvarnos de los pecados que cometimos contra Dios, desobedeciendo Su voluntad para nosotros y librarnos de la ira justa de Dios, mostrándonos al Padre amoroso y perdonador que es Dios.

La descripción que el ángel deja a María no deja lugar a la duda sobre quién sería el Ser que albergaría en su vientre “…grande…Hijo del Altísimo…Dios le dará…reinará…y su reino no tendrá fin...”. Grande como ningún otro, Hijo de Dios, Dios le dará toda potestad, reinará para siempre y para siempre. Jesús no es un simple Niño indefenso como algunas caricaturas nos quieren hacer creer. Jesús es el Ser más grande que la humanidad ha conocido. Los pobres son aquellos que no perciben la grandeza de Jesús, Dios hecho carne por amor a nosotros.

Mañana, Dios mediante, votaremos para elegir un gobierno que finalizará cuando otro sea elegido. Estos son reinados perecederos. El Reino de Jesús es un Reino Eterno. Él lo ganó en una cruz muriendo para pagar en nuestro lugar por nuestros pecados, y de esta forma tener la oportunidad de reconciliarnos con Dios. Estas navidades abre de par en par las puertas de tu corazón a Jesús, invitándolo a que entre y tome el lugar de primacía que le corresponde en tu vida. Cree en Él y arrepiéntete de tus pecados de forma sincera, porque esta es la única forma de entrar en el Reino de los Cielos, el Reino que no tendrá fin.

Sin fin.


¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 12 de diciembre de 2015

3. Navidad 2015: María

A María, una joven de Israel, se le presenta un ángel enviado por Dios, Gabriel, para darle una gran noticia que la dejó pasmada y miedosa. No todos los días se nos presenta un ángel enviado por Dios para mostrarnos lo que Dios mismo quiere de nosotros. No sé si te ha ocurrido a ti, pero yo nunca he recibido tal visita. Las visitas inesperadas traen sus sorpresas, y esta a todas luces, las trajo. Es por eso que las siguientes palabras del ángel Gabriel se gastaron en tranquilizar a María de su miedo.

Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios. (Lucas 1:30)

Gabriel conocía la debilidad humana del temor a lo desconocido y después de su famoso saludo “¡Salve, muy favorecida! El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres” (Lucas 1:28), la calma con el mensaje de paz que traía de parte de Dios. La responsabilidad de esta joven hebrea sería dar a luz al Hijo de Dios: Jesús. Ella en su vientre y con el milagro efectuado por el Espíritu Santo daría forma al cuerpo humano de Jesucristo. Por medio de la profecía dada siglos antes de este suceso todos esperaban al Mesías que lo libraría de sus pecados y haría la paz con Dios de una vez y para siempre.

El mensaje que recibió María de boca del ángel Gabriel fue el mismo que años después recibirían de Jesús: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado (Mateo 3:2). Dios no está lejano y ha abierto una puerta que nos conduce a Él. Esa puerta es Jesucristo, Dios hecho ser humano. Al igual que María halló gracia ante los ojos de Dios, nosotros recibimos esa misma gracia por medio de Jesús. Esa es la gran noticia del evangelio: en Jesús hay Gracia y perdón para poder reconciliarnos con Dios.

Tu actitud, querido lector, debe ser, como lo hizo María, recibir el mensaje de Dios y afirmar: Hágase conmigo conforme a tu palabra” (Lucas 1:38). Tú has hallado Gracia delante de Dios, simplemente te resta usar para tu bien de ella. Arrepiéntete de tus pecados y cree en Jesús como tu único Salvador. Él traerá Gracia y Paz a tu vida. Rechazar el mensaje de Jesús te mantendrá enemistado con Dios permaneciendo en tu muerte espiritual, consecuencia de tus pecados. Ahora tienes delante de ti la oportunidad de tener paz con Dios por medio de Jesucristo, quien pagó por tus pecados en una cruz, y de esta forma cruenta hacer la paz con Dios en tu beneficio.

Aprovecha la oportunidad.


¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 5 de diciembre de 2015

2. Navidad 2015: José

Las sospechas de José sobre la paternidad divina de Jesús en el vientre de su novia, María, pudieran haberse tornado más que simples sospechas para convertirse en acusaciones en firme por haber roto la relación entre ambos, José y María. Lo razonable hubiera sido denunciarla despechado de amor y repudiarla, lo que arruinaría la vida de María, su amada. José decidió no hacer eso, sino asumir la voluntad de Dios para sus vidas. ¿Qué lo motivo a tal hazaña de amor?

Cuando José se despertó, hizo lo que el ángel del Señor le había mandado y recibió a María por esposa. Pero no tuvo relaciones conyugales con ella hasta que dio a luz un hijo, a quien le puso por nombre Jesús. (Mateo 1:24-25)

Sí, Dios tuvo que revelarse a José por medio de un ángel, con el fin de apaciguar sus temores y confirmarle que la historia que había escuchado de su novia era ciertísima. Esta preciosa historia termina en boda por amor al Señor y a María. José mostró una sensibilidad especial a la voluntad divina ya que no era fácil, en los tiempos en que vivía tapar, por el qué dirán, lo que era evidente: la tripita de María crecía y no estaban casados. Lo que hoy causa risa en una sociedad amoral como la nuestra, era respetado antaño.

Era tal el respeto que José tenía por su amada, María, que no tuvo relaciones sexuales con ella hasta que nació Jesús. ¡Un hombre como Dios manda! No de aquellos que cuando consiguen sus fines lascivos olvidan el objeto de sus deseos y se marchan en busca de nuevas víctimas. José fue todo un caballero. Respetó a María y respetó a Dios no importándole el qué dirán.

¿Y tú?, querido lector. ¿Te importa el qué dirán? El mensaje del evangelio es entendible: Todos pecamos contra Dios y por eso estamos pagando las consecuencias de nuestros pecados, viviendo en un mundo en decadencia. Nuestras enfermedades y muerte son causadas por desobedecer la Ley de Dios. Dios está airado contra nosotros y nos dará el fin que merecemos: la muerte eterna.

Pero, Dios que es Justo, también es Amor, y envió a Jesucristo, Su único Hijo, a pagar nuestros pecados y así se satisfizo la justicia divina. Ahora Dios nos revela que podemos ser perdonados y reconciliados con Él por medio del sacrificio de Cristo en la Cruz. Querido lector, ¿harás lo que Dios te ha revelado como lo hizo José o seguirás viviendo el sueño eterno? Arrepiéntete hoy y cree en Jesús. Mañana quizá sea tarde.

No hay excusas, Dios se reveló.


¡QUE DIOS TE BENDIGA!