Porque de tal manera amó Dios al mundo,
que ha dado a su Hijo unigénito,
para que todo aquel que en Él cree, no se pierda,
mas tenga vida eterna. Juan 3:16.

sábado, 31 de diciembre de 2016

Deseos Para El Año Nuevo

En pocas horas 2016 acabará. Un año más habrá pasado de la renta que tenemos concedida por Dios. No es de extrañar que todos aprovechemos estos últimos momentos para hacer balance de en qué hemos invertido los doce meses que había en nuestro banco vital. Seguro que hemos vivido gozos y sombras. Yo los he vivido. Este mundo no es perfecto porque yo vivo en él. Recorriendo 2016 con los ojos del recuerdo puedo ver que tanto en los gozos como en las sombras, estaba Dios. Él me ha acompañado porque es el primer interesado en que el amor que ha derramado en mí no se pierda sino que se rentabilice para la eternidad en el cielo. Gracias mi buen Señor por el 2016.

Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.  (2 Timoteo 3:16-17)

La Biblia, la Palabra de Dios escrita, ha sido mi compañera en estos 365 días. ¿Por qué?, se preguntarán algunos. La respuesta es simple: ES LA PALABRA DE DIOS, ¡cómo no voy a hacerla mi compañera de viaje! Ella me ayuda a invertir mi tiempo en esta tierra ensenándome las verdades simples y complejas, corrigiéndome con argumentos para librarme del error y capacitándome para hacer lo que Dios demanda de mi vida: hacer el bien. Te aconsejo, querido amigo, que este próximo año leas la Biblia porque ella tiene todas las respuestas que estás buscando. Ya has escuchado por muchos años lo que otros hombres te han querido inculcar. Sé valiente, asómate a la Palabra de Dios con humildad y ya me contarás.

Deseo para el año 2017 poder seguir disfrutando de la lectura de la Biblia y de sus enseñanzas. Deseo para el año 2017 tener una comunión más íntima con Jesucristo porque el Cristianismo es relación con Él y no religión. Deseo para el año 2017 que mi hogar sea un reflejo del amor de Dios. Deseo para el año 2017 un amigo de verdad con el que compartir mi fe en el Dios que me amó tanto que envió a Jesucristo, Su Hijo, para salvarme de la muerte espiritual en la que me hallaba, trayendo luz a este pobre pecador por medio de Su muerte y resurrección en la cruz.

¿Quieres ser mi amigo?


¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 24 de diciembre de 2016

5. Navidad 2016: Se Buscan Perdidos

Hoy celebramos la Nochebuena. Todo parece descontrolarse por los preparativos, sobre todo los preparativos de última hora. Vivimos tiempos donde la prisa nos consume y realmente, si paramos un instante, nos preguntaremos ¿quién me está obligando a ir tan deprisa por la vida? Lo que sucede es que a veces nos portamos como dictan los “no sé quién” aunque los conocemos. Vivimos al son que marcan otros. Esa es la verdad, aunque políticamente incorrecta. Lo más patético de todo es que Jesús no está presente en ninguno de los preparativos de la cena de Nochebuena. A Dios gracias que Él sí nos tuvo presentes en el mismo momento que decidió buscar lo que se había perdido: nosotros, tú y yo. 

«El Espíritu del SEÑOR está sobre mí, porque me ha ungido para llevar la Buena Noticia a los pobres. Me ha enviado a proclamar que los cautivos serán liberados, que los ciegos verán, que los oprimidos serán puestos en libertad, y que ha llegado el tiempo del favor del SEÑOR» (Lucas 4:18-19)

Jesús vino a por los pobres, a por los cautivos, a por los ciegos y a por los oprimidos. Este último grupo es el final de esta serie navideña. En una sociedad que se jacta de las libertades ganadas históricamente decir que se vive bajo opresión es cuanto menos, irrisorio. Pero no te rías tan pronto, querido lector, porque las evidencias quitarían desde la más leve sonrisa a la más pronunciada carcajada del rostro. 

La opresión que sufrimos va desde la más leve insinuación, a la más corrupta de las imposiciones. Hay una campaña publicitaria en televisión que, encima, nos da las gracias por dejarnos llevar por sus enseñanzas. Esto refleja el lado leve de la opresión que vivimos y refleja lo fácil que resulta esclavizarnos. En el lado corrupto está el dinero. ¡Sí, el dinero! Enaltecen la palabra libertad y todos piensan que son libres pero intenta moverte con libertad sin un duro en el bolsillo. Luego hablamos de libertad y terminaremos hablando de opresión. 

Todos nos hallamos en alguno de estos cuatro grupos aunque la realidad nos lleva a vernos en los cuatro grupos. Todos somos pobres hasta que Jesús nos da la Buena Noticia. Todos somos cautivos hasta que Jesús nos libera. Todos estamos ciegos hasta que Jesús nos da la vista. Y todos vivimos oprimidos hasta que Jesús nos liberta. Jesús vino a salvar lo que se había perdido. Estás perdido porque jamás se te ha ocurrido que necesitas a Jesús en tu vida. Estás perdido porque aunque te presente esta verdad eterna, lo más seguro, es que la rehúses abiertamente. Tu rechazo a Jesús no hace menos verdad tu necesidad de Él, solamente la amplifica. Jesucristo no vino porque Él te necesita, Jesús vino porque tú le necesitas. El mensaje de la navidad se torna duro a tus oídos: Jesús vivo por ti ya que te habías perdido, si lo rechazas seguirás perdido por la eternidad. Por lo tanto, arrepiéntete de tus pecados y cree en el Señor Jesucristo para salvación. 

Jesús vino para decirte que estás perdido sin Él. 

¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 17 de diciembre de 2016

4. Navidad 2016: Se Buscan Perdidos

«El Espíritu del SEÑOR está sobre mí, porque me ha ungido para llevar la Buena Noticia a los pobres. Me ha enviado a proclamar que los cautivos serán liberados, que los ciegos verán, que los oprimidos serán puestos en libertad, y que ha llegado el tiempo del favor del SEÑOR» (Lucas 4:18-19)
En nuestro periplo navideño estamos recordando que Jesús se acercó a nosotros para salvar lo que se había perdido. Hasta el momento hemos visto dos características que claramente demuestran a quienes están perdidos: la pobreza y la cautividad. Ahora afrontamos otro grupo de perdidos como son los ciegos que Jesús también resalta en su misión de búsqueda. A estas alturas cabe señalar que tristemente los perdidos ni siquiera saben que están perdidos. Es por eso que podemos constatar una vez más el amor de Dios por ellos pues aunque no aman a Dios, Dios sí los ama a ellos enviando a Jesús. 

La vista es el sentido más importante de protección de nuestro cuerpo, siendo el sentido más terrible de perder. Sin la luz que nos proporcionan los ojos simplemente estamos en oscuridad. No podemos percibir el ánimo en el rostro de los demás, los colores de la naturaleza, la altura de los cielos, la belleza de la faz de nuestro cónyuge… La ceguera es una barrera real en el mundo del que la padece. Si no podemos ver hay cuestiones que no podemos percibir ni sentir y mucho menos describir. Lo que Jesús trata de comunicar es que existe la ceguera espiritual y los que la padecen tienen la incapacidad de darse cuenta por ellos mismos de esa realidad. 

Jesús comentó en una ocasión: Dejadlos; son ciegos guías de ciegos; y si el ciego guiare al ciego, ambos caerán en el hoyo (Mateo 15:14). Aquí deja claro que un ciego no puede guiar a otro ciego. Aunque pueda sonar evidente es lo que el ser humano ha hecho a lo largo y ancho de su historia: ciegos guiando ciegos en el terreno espiritual. ¿Dejarías a un ciego conducir tu coche con toda tu familia dentro? ¡NO! El sentido común te delata. El problema es que en el terreno espiritual si dejas que otros ciegos conduzcan tu vida. La afirmación de Jesús apunta a la verdad de que un ciego guiando a otro ciego es igual a dos ciegos cayendo a un hoyo. 

La promesa de Jesús es que los ciegos verán. ¿Qué verán? Verán que Jesús mismo les da la visión espiritual que necesitan quitando el velo de oscuridad por la luminosa vista del mensaje del evangelio. Todo se tornará nítido y ya no más se dejarán arrastrar por otros ciegos. Es más, ellos mismos que antes eran ciegos, se volverán a compartir la luz que les ha hecho ver la realidad a todos los ciegos de su entorno. En él (Jesús) estaba la vida, y la vida era la luz de la humanidad. Esta luz resplandece en las tinieblas, y las tinieblas no han podido extinguirla (Juan 1:4-5). Jesús da luz al ciego porque es la fuente de la vida que da luz a la humanidad en tinieblas y aún hoy, no hemos podido apagar Su luz. Esa luz se encendió en Belén para dar vista al ciego. 

¿Quieres recobrar la vista? 


¡QUE DIOS TE BENDIGA! 

sábado, 10 de diciembre de 2016

3. Navidad 2016: Se Buscan Perdidos

En nuestro recorrido navideño por el tema “Jesús vino a salvar lo que se había perdido” nos toca revisar el segundo tipo de perdidos que Dios, por medio de Jesucristo, se propuso alcanzar. Jesús nos dijo: «El Espíritu del SEÑOR está sobre mí, porque me ha ungido para llevar la Buena Noticia a los pobres. Me ha enviado a proclamar que los cautivos serán liberados, que los ciegos verán, que los oprimidos serán puestos en libertad, y que ha llegado el tiempo del favor del SEÑOR». (Lucas 4:18-19). El primer grupo fueron los pobres y ahora Jesús añade un grupo más como objetivo de su labor entre nosotros: los cautivos. 

Para todos aquellos que viven esclavizados hay esperanza de liberación. Muchos habrán pensado “Qué bien, Jesús va a liberar a los que sufren la tiranía de los esclavistas del tercer mundo liberando a las personas de su yugo de esclavitud”. En cierto modo he de darles la razón, pero Jesús se refería a algo más profundo y que hoy en día está pasando de forma desapercibida por nuestras mismas narices: la esclavitud a los vicios, al dinero, a los logros personales, a la idolatría… En definitiva, la esclavitud que nos encarcela ahogándonos la vida sin poder liberarnos de ella. 

Es más fácil ver la mota de la persona que se cruza en nuestro camino que la viga que nos molesta en el ojo. La esclavitud de la que te hablo, querido lector, es aquella que sibilinamente nos atrapa sin darnos cuenta y hace que bailemos la vida a su compás. Los vicios son todo aquello que enferma el cuerpo hasta la muerte, el amor al dinero es el principio de todos los males en esta tierra, tener como objetivo de vida los logros personales lleva a la indiferencia y al egoísmo, la idolatría enfoca la vida en lo artificial y vano quitando el lugar que a Dios le corresponde. 

De la lista anterior y mucho más debemos ser liberados y Jesús nos trae estas navidades nuevamente el mensaje de esperanza. Cristo vino a proclamar que los cautivos serán liberados de las cadenas que los esclavizan. ¿Cómo lo hizo? Pagando el precio para rescatarlos. El pago fue su sangre derramada en una cruz, o lo que es lo mismo, dio su vida voluntariamente para que todos nosotros, esclavos de una manera u otra, pudiésemos ser liberados. Querido lector, recibe el sacrificio de Jesús y serás liberado de la esclavitud más grande que existe: la muerte eterna que te llevará a la separación absoluta de Dios. Arrepiéntete hoy de tus pecados porque mañana puede ser tarde. 

Puedes ser un esclavo liberado. 

¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 3 de diciembre de 2016

2. Navidad 2016: Se Buscan Perdidos

El sábado anterior introduje el tema que nos ocupará estas navidades: Jesús vino a salvar lo que se había perdido. Jesús no dejó su trono en el cielo para perder el tiempo con aquellos que se creen justos sino con los que se saben pecadores y necesitados de la salvación que Cristo les ofrece. A eso apunta la navidad: Jesús vino a salvar lo que se había perdido. Todos nos hayamos dentro de algún tipo de perdido que describe la Biblia. Difícilmente, por no decir imposible, se escapa alguno. Repasemos el texto donde Jesús declara en qué perdidos está centrada su misión.

«El Espíritu del SEÑOR está sobre mí, porque me ha ungido para llevar la Buena Noticia a los pobres. Me ha enviado a proclamar que los cautivos serán liberados, que los ciegos verán, que los oprimidos serán puestos en libertad, y que ha llegado el tiempo del favor del SEÑOR». (Lucas 4:18-19)

El primer tipo de perdido que Jesús vino a buscar es el pobre. El pobre no solo es aquel que padece por causa de la penuria económica sino también aquellos que viven de forma sencilla, humilde y que son los conscientes de su indigencia[1]. Los pobres son sensibles a las cuestiones divinas y Jesús los ve como parte de su campo de misión. Lo siguiente es una promesa que designa al pueblo que Dios escogerá y se protegerá en Jesucristo: «Dejaré un remanente en medio de ti, un pueblo pobre y humilde. En el nombre del SEÑOR, se cobijará» (Sofonías 3:12). ¿Eres pobre económicamente y conoces la angustia de serlo? Jesús vivió de forma sencilla y te entiende. «Pero Jesús respondió: —Los zorros tienen cuevas donde vivir y los pájaros tienen nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene ni siquiera un lugar donde recostar la cabeza» (Lucas 9:58). Redundando, si alguien entiende tu pobreza es Jesús.

La primera fase para que alguien pueda ser sanado es el auto reconocimiento de que está enfermo. Esto se ejemplifica claramente en los casos de alcoholismo, ludopatía o drogadicción, por citar tan solo unos casos. Si el que sufre alguno de esos males no da el humilde paso de aceptar su condición y buscar sanidad, no dejará de estar enfermo y aún menos se curará. En una de las conocidas bienaventuranzas que Jesús enseñó en el sermón del monte, dijo: «Dios bendice a los que son pobres en espíritu y se dan cuenta de la necesidad que tienen de él, porque el reino del cielo les pertenece» (Mateo 5:3). El pobre, el que es indigente, el que es humilde han de darse cuenta de la necesidad que tienen de Jesús, porque el cielo les tiene preparados las mayores riquezas que jamás hayan soñado: la vida eterna junto a Jesús, donde «Él les secará toda lágrima de los ojos, y no habrá más muerte ni tristeza ni llanto ni dolor. Todas esas cosas ya no existirán más» (Apocalipsis 21:4).

La vida eterna pude comenzar hoy mismo para ti. No hay que esperar al cielo. Eso es lo que Jesús quiso decir al proclamar que el reino de los cielos se ha acercado. Ya está a la distancia de simplemente recibirlo comenzando a caminar por sus veredas. Para aquellos que reconocen su pobreza física y espiritual Jesús les promete: «Aquí en el mundo tendrán muchas pruebas y tristezas; pero anímense, porque yo he vencido al mundo» (Juan 16:33). Este mundo no tiene arreglo, pero debemos animarnos: ¡Jesús lo venció al morir en una cruz por nuestros pecados y resucitar! Arrepiéntete de tus pecados y cree en Jesucristo.

¡Protégete en Jesús! 

¡QUE DIOS TE BENDIGA!




[1] Matthew Henry, Comentario bíblico (Terrassa, Barcelona: CLIE, 1999), 1274.

sábado, 26 de noviembre de 2016

1. Navidad 2016: Se Buscan Perdidos

Un año más nos preparamos para celebrar la navidad. Estamos en tiempo de adviento, es decir, nos hallamos en el tiempo donde recordamos que Dios se hizo hombre en Jesucristo y caminó a nuestro lado. Muchas veces lo hizo de forma desapercibida para muchos; otras veces muchos se maravillaban de verlo y oírlo. A Jesús, sin embargo, ninguno de los que se cruzaban en su camino pasaba inadvertido. El objetivo de Jesús era claro y concreto y podemos leer en la Biblia la razón del por qué vino.

Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido. (Lucas 19:10)

¡Jesús nos visitó para buscar y salvar lo perdido! Ese es el mensaje que proclamamos los cristianos por estas fechas. Ese es el mensaje de esperanza a un mundo que vive de espaldas a la realidad de su propia perdición. Ahora bien, Jesús mismo dijo que «La gente sana no necesita médico, los enfermos sí. No he venido a llamar a los que se creen justos, sino a los que saben que son pecadores». (Marcos 2:17). Si te crees justo, este mensaje de esperanza no es para ti, aunque creerse una cosa y serlo es muy diferente. Jesús se acercó para que aquellos que saben que son pecadores tengan la esperanza de poder limpiar sus vidas, corazones y conciencias por medio del perdón de sus pecados y la fe en Jesucristo. Jesús conoce el corazón de los que pasan por su lado y se detiene ante los pecadores dejando pasar a los “justos” en su propia opinión.

En estas semanas de adviento veremos las características de los que se saben pecadores y, sensibles a la búsqueda y salvación de Jesús, le siguen. En el siguiente texto vemos las características de las personas que Jesús busca.

«El Espíritu del SEÑOR está sobre mí, porque me ha ungido para llevar la Buena Noticia a los pobres. Me ha enviado a proclamar que los cautivos serán liberados, que los ciegos verán, que los oprimidos serán puestos en libertad, y que ha llegado el tiempo del favor del SEÑOR». (Lucas 4:18-19)

Estas son los cuatro tipos de personas que Jesús ha venido a buscar y a salvar: pobres, cautivos, ciegos y oprimidos. La tendencia es a escabullirse de cada uno de los cuatro tipos. ¡A Dios gracias no soy rico, pero tampoco pobre! ¡A Dios gracias soy libre! ¡A Dios gracias veo perfectamente! ¡A Dios gracias no sufro opresión! Jesús abrió los ojos en cuanto a lo que percibían las personas cuando Él les enseñaba: «Si os he dicho cosas terrenales, y no creéis, ¿cómo creeréis si os dijere las celestiales?» (Juan 3:12)


La pobreza va más allá de no tener recursos materiales; el cautiverio sobrepasa a una sociedad “libre”; la ceguera excede los límites de la visión del ojo humano; la opresión trasciende la frontera del bienestar social. De eso está hablándonos Jesucristo. Nos enseña con ejemplos humanos, para que los entendamos, pero la importancia es celestial, para que veamos nuestro estado real. ¡Hay esperanza para el perdido sea cual sea su condición! Por consiguiente…

¡Alégrate si estás perdido!


¡QUE DIOS TE BENDIGA!

1. Navidad 2016: Se Buscan Perdidos

Un año más nos preparamos para celebrar la navidad. Estamos en tiempo de adviento, es decir, nos hallamos en el tiempo donde recordamos que Dios se hizo hombre en Jesucristo y caminó a nuestro lado. Muchas veces lo hizo de forma desapercibida para muchos; otras veces muchos se maravillaban de verlo y oírlo. A Jesús, sin embargo, ninguno de los que se cruzaban en su camino pasaba inadvertido. El objetivo de Jesús era claro y concreto y podemos leer en la Biblia la razón del por qué vino.

Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido. (Lucas 19:10)

¡Jesús nos visitó para buscar y salvar lo perdido! Ese es el mensaje que proclamamos los cristianos por estas fechas. Ese es el mensaje de esperanza a un mundo que vive de espaldas a la realidad de su propia perdición. Ahora bien, Jesús mismo dijo que «La gente sana no necesita médico, los enfermos sí. No he venido a llamar a los que se creen justos, sino a los que saben que son pecadores». (Marcos 2:17). Si te crees justo, este mensaje de esperanza no es para ti, aunque creerse una cosa y serlo es muy diferente. Jesús se acercó para que aquellos que saben que son pecadores tengan la esperanza de poder limpiar sus vidas, corazones y conciencias por medio del perdón de sus pecados y la fe en Jesucristo. Jesús conoce el corazón de los que pasan por su lado y se detiene ante los pecadores dejando pasar a los “justos” en su propia opinión.

En estas semanas de adviento veremos las características de los que se saben pecadores y, sensibles a la búsqueda y salvación de Jesús, le siguen. En el siguiente texto vemos las características de las personas que Jesús busca.

«El Espíritu del SEÑOR está sobre mí, porque me ha ungido para llevar la Buena Noticia a los pobres. Me ha enviado a proclamar que los cautivos serán liberados, que los ciegos verán, que los oprimidos serán puestos en libertad, y que ha llegado el tiempo del favor del SEÑOR». (Lucas 4:18-19)

Estas son los cuatro tipos de personas que Jesús ha venido a buscar y a salvar: pobres, cautivos, ciegos y oprimidos. La tendencia es a escabullirse de cada uno de los cuatro tipos. ¡A Dios gracias no soy rico, pero tampoco pobre! ¡A Dios gracias soy libre! ¡A Dios gracias veo perfectamente! ¡A Dios gracias no sufro opresión! Jesús abrió los ojos en cuanto a lo que percibían las personas cuando Él les enseñaba: «Si os he dicho cosas terrenales, y no creéis, ¿cómo creeréis si os dijere las celestiales?» (Juan 3:12)


La pobreza va más allá de no tener recursos materiales; el cautiverio sobrepasa a una sociedad “libre”; la ceguera excede los límites de la visión del ojo humano; la opresión trasciende la frontera del bienestar social. De eso está hablándonos Jesucristo. Nos enseña con ejemplos son humanos, para que los entendamos, pero la importancia es celestial, para que veamos nuestro estado real. ¡Hay esperanza para el perdido sea cual sea su condición! Por consiguiente…

¡Alégrate si estás perdido!


¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 19 de noviembre de 2016

Cuello Tenso

Cada día estoy más convencido de que Dios nos creó como una unidad indivisible. Lo que pasa por nuestra mente afecta a nuestro cuerpo, y viceversa, lo que nuestro cuerpo siente afecta a nuestra mente. Cuando experimentamos paz todo nuestro ser se ve afectado por ese estado de gracia, por el contrario, al experimentar sentimientos negativos todo el cuerpo reacciona con sensaciones desagradables. Esas sensaciones desagradables van desde simples alteraciones físicas a grandes depresiones. En una sociedad cada día más individualizada es políticamente incorrecto hasta sugerir cual es la manera mejor de vivir, aunque esta exista realmente. Sé que en muchos rechazan de pleno el mensaje de Jesucristo porque simplemente les causa “urticaria” causando picazón en su mente y transmitiéndose a su cuerpo de la forma que nos dice la Biblia. 

El hombre que reprendido endurece la cerviz, de repente será quebrantado, y no habrá para él medicina. (Proverbios 29:1)

Según la Biblia, la Palabra de amor de Dios para ti, estás perdido a causa de tus pecados demostrados en tu forma de vivir alejada de la ley de Dios. Como Dios, aunque es amor, es justo, no puede pasar por alto tus delitos, por lo cual, has de pagar con la muerte por ellos. ¡Terrible, pero verdadera noticia! Estás perdido en el infierno porque no puedes satisfacer de ninguna forma la ira de Dios en contra tuya. Como Dios, aunque es amor, es justo, no quiere que te pierdas y mandó a su Hijo Jesucristo a pagar la deuda de tus pecados porque Jesús nunca jamás cometió un solo pecado. Jesús, el Justo, murió por los injustos, es decir, tú y yo. Ahora simplemente debes arrepentirte ante Dios por tus pecados y creer en Jesucristo haciéndolo tu Salvador y Señor. Si no recibes la salvación que Jesucristo ganó para ti en la cruz, seguirás siendo un futuro habitante del infierno.

El mensaje anterior causa en las personas diferentes estados de ánimo y físicos. Unos simplemente son indiferentes, otros se ríen, otros endurecen su cerviz, es decir, ponen su cuello en alto y bien duro porque el orgullo los consume. Resisten al mismo Dios y su mensaje de salvación por medio de Jesucristo. El rechazo que sucede en sus pensamientos se transmite a su cuerpo por medio de sus cuellos. Ahora bien, tu orgullo no resta verdad al mensaje de Dios sino que lo valida, si cabe, aún más. Escucha la advertencia si pones tu cuello tenso en señal de orgullo ofendido: De pronto serás roto, y no habrá ninguna medicina que te curará el cuerpo o la mente. Recuerda: Somos una unidad creada por Dios y lo que afecta al cuerpo, afecta a la mente… y viceversa.

Relaja el cuello, amigo.


¡QUE DIOS TE BENDIGA! 

sábado, 12 de noviembre de 2016

VIP

Es posible ir al cielo si no crees en la Biblia, en Jesucristo o en cualquier otra cuestión que pudiera parecerte religiosa. Lo único que has de hacer es cumplir con los requisitos externos para tener acceso a tan preciado lugar: Cumplir con la ley de Dios. Si puedes cumplir a rajatabla con ellos las puertas del cielo estarán abiertas para ti y esperando deseosas que las traspases entre vítores, aplausos y alegría. Te encontrarás que con tu llegada hay dos tipos de habitantes en el cielo, tú y los demás. Tú serás el único ciudadano del cielo, exceptuando a Dios, que ha entrado por méritos propios. Los demás ciudadanos por méritos ajenos. De pronto se creará las diferencias de clase y tú formarás en solitario la clase VIP (very important people), de aquel que ha cumplido las expectativas de Dios, y la otra clase VIP (very incompetent people). Date un respiro, hombre, tienes la posibilidad de ir al cielo.

Hagamos un repaso de los Diez Mandamientos para entrar en el cielo (Éxodo 20:1-17): 

1. No tendrás dioses ajenos
2. No te harás imágenes para inclinarte ante ellas ni honrarlas
3. No tomarás el Nombre de Dios en vano
4. Santificarás el día de reposo
5. Honra a tu padre y a tu madre
6. No matarás
7. No cometerás adulterio
8. No hurtarás
9. No hablarás contra tu prójimo falso testimonio
10. No codiciarás 

Si has incumplido uno de los anteriores mandamientos, sea literalmente o en tu pensamiento, tu entrada al cielo es imposible. ¡Estás irremediablemente perdido! Por lo tanto, las zonas VIP no existen en el cielo. No habrá nadie esperándote más allá de la muerte para vitorearte, aplaudirte y alegrarse por tu llegada. Las puertas del cielo están irremisiblemente cerradas para ti si tu deseo era ganarte la entrada por méritos propios. 

Los que lo oyeron, dijeron: «Entonces, ¿quién podrá ser salvo?». Él contestó: «Lo que es imposible para las personas es posible para Dios». (Lucas 18:26-27)

Quiera Dios que te estés preguntando sinceramente quién podrá ser salvo pues realmente existe la posibilidad no en ti, no en mí. Nadie, por méritos propios puede entrar al cielo y salvarse de haber pecado incumpliendo los mandamientos de Dios. ¡Nadie! Jesús dio esperanzas a sus oyentes diciéndoles que la imposibilidad para las personas en Dios se hace posible. ¡Podemos entrar en el Cielo! Para ello Jesús trazó el camino ya que nos es imposible cumplir con los mandamientos. Jesucristo cumplió con todos ellos a pies juntillas. Cada coma, cada punto, cada palabra la cumplió. Debido a nuestra incompetencia se ofreció voluntariamente a pagar el precio de nuestros delitos y pecados para que poniendo nuestra fe en Él tengamos entrada al cielo, su lugar de residencia. A ti, querido lector, te toca reconocer de corazón que tus méritos te llevarán al infierno y, por lo tanto, arrepiéntete de tus pecados, sigue a Cristo y descansa en su sacrificio en la cruz por ti. 

La ley te condena, Jesucristo te salva. 

¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 5 de noviembre de 2016

Humildad y Tocar Fondo

Quiero reiterar que me encanta recibir comentarios de aquéllos lectores que se topan con este blog y leen alguna de sus entradas. Este es el caso reciente de gocame1 y le estoy agradecido por ello. Podéis ver su comentario en respuesta a CRECIMIENTO en: 


De todas formas aquí os dejo su punto de vista del tema: 

“LA HUMILDAD NO ES SINÓNIMO DE TOCAR FONDO, SINO DE SABER CORREGIR EL CAMINO” 

Mi tesis en la entrada que ha recibido el comentario es sencilla: El verdadero crecimiento lo da Dios. El problema es que el ser humano no quiere ser humilde y reconocer que solo en Dios está la verdad, por lo tanto, pone su confianza y fe en sus semejantes. Desde mi punto de vista hay por parte de gocame1 un punto de no entendimiento de lo que escribí. Me explico: la humildad es reconocer que necesitamos a Dios dirigiendo nuestras vidas (la misma idea de principio del párrafo). 

Por otro lado, tocar fondo puede ayudar a que consigamos ver la necesidad de humildad. Humildad para reconocer que necesitamos ayuda. Lo he visto en muchas vidas y en la mía propia. Cuando nos encontramos en un callejón sin salida en el que nadie puede traer respuestas que acallen nuestras almas, entonces muchos claman a Dios. Yo entre ellos. 

¿Cómo saber corregir el camino, llegado el momento, si nadie nos puede dar una respuesta? Ahí es donde confluye la humildad y tocar fondo. Te recuerdo: La humildad es reconocer que necesitamos a Dios dirigiendo nuestras vidas. Si no reconoces esa necesidad profunda del alma no eres humilde, tocarás fondo y no podrás corregir el camino. 

El malvado levanta insolente la nariz, y no da lugar a Dios en sus pensamientos. (Salmos 10:4)

La Biblia trae claridad porque es el consejo de Dios para nosotros. No es humilde el insolente sino malvado. Dicho de otra forma: El que rechaza el consejo de Dios de cualquier forma es malo porque no da lugar a que Dios dirija sus pasos. 

Reconoce que Dios es Dios. 

¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 29 de octubre de 2016

Entre Pinto y Valdemoro

Los habitantes de Pinto y Valdemoro tienen claro el origen de la frase que les ha hecho famosos en toda España. 'Por el borracho del puente', aseguran. Hasta el concejal de Cultura de Pinto, Jerónimo Corrales, daba al principio la versión más conocida: 'Hace mucho tiempo, un borracho venía desde Valdemoro hacia Pinto y en un riachuelo que divide los dos términos municipales, encima de un puentecillo, empezó a bailotear y a dar pasos para adelante y para atrás: 'Ahora estoy en Pinto, ahora en Valdemoro, ahora estoy en Pinto, ahora en Valdemoro', decía. Tanto saltó que al final se cayó al río. 'Ahora estoy entre Pinto y Valdemoro', decía al final el tío'.[1] 

No sé si la anécdota es cierta, pero la verdad es que de esa forma viven muchos: “Entre Pinto y Valdemoro”. Saltan de un lado hacia el otro en un juego de conveniencia: Ahora me conviene Pinto y después me conviene Valdemoro… y vuelta a empezar. Sé que te sonará bastante conocida la actitud, querido lector, ya que todos, si somos sinceros, nos hemos percatado de ello en nuestro vivir diario. Es sencillo de entender: Todos en algún momento hemos vivido entre Pinto y Valdemoro. ¿A que sí?

No postergues el asunto, ¡hazlo enseguida! No descanses hasta haberlo realizado. Sálvate como una gacela que escapa del cazador, como un pájaro que huye de la red. (Proverbios 6:4-5)

El gran problema que esto trae a nuestra manera de vivir no es otro que las medias tintas o la indecisión. La indecisión posterga los cambios necesarios a realizar por un “lo haré mañana” que nunca llega. La Biblia nos insta a no postergar, por medio de realizar lo que tenemos por delante, ipso facto. El descanso vendrá después, entre tanto corre lo más que puedas a arreglar tus asuntos. En la Biblia el asunto a resolver más importante es tu relación con Dios. ¿Estás entre Pinto y Valdemoro en cuanto a este tema? 

Para decidir dónde ubicarte de una vez por todas debes conocer tu situación frente a Dios, tu necesidad de reconciliarte con Él y su amor por ti. Ante Dios has pecado desobedeciendo su Ley ya que, como yo, has mentido en alguna ocasión, has robado en algún momento, y has adulterado aunque haya sido mentalmente, por poner solo tres ejemplos. Al habernos movido en las aguas del pecado Dios, que es Justo, nos ha condenado. La condena divina es razón suficiente para despertar de nuestro letargo y buscar de forma sincera, de corazón, un escape para librarnos de la condenación en el infierno que hay preparada para aquellos que se han mantenido entre Pinto y Valdemoro. A Dios gracias que ha resuelto Él mismo la solución a nuestra situación calamitosa. Por medio de su Hijo Jesucristo nos sustituyó a ti y a mí para pagar la deuda, que por nuestro quebrantar su Ley, habíamos causado. Querido lector, decide firmemente por un nuevo comienzo viviendo según la voluntad de Dios, ipso facto. No te postergues entre Pinto y Valdemoro. Arrepiéntete de tus pecados y cree en Jesucristo. 

¡Hazlo enseguida! 

¡QUE DIOS TE BENDIGA! 

sábado, 22 de octubre de 2016

Camuflaje

A la gran mayoría de las personas nos gusta pasar desapercibidos. Con tal fin nos camuflamos adquiriendo los colores de la flora y fauna de nuestra sociedad. Rechazamos lo que se sale de los parámetros aprendidos, que no racionalizados, y perdemos grandes oportunidades de enfrentar la verdad en beneficio nuestro. Es más fácil navegar a favor de la corriente que en su contra. Cuestión suficiente para ahorrarse problemas, sería la mayor justificación. Defendemos a capa y espada aquello que nos han inculcado pero lo sorprendente es que ni siquiera nos tomamos el tiempo para profundizar en qué creemos y cómo lo hemos aprendido. 

Ejemplos. Para los religiosos: “Soy católico porque nací en España”. Para los evolucionistas: “Creo en la evolución porque la mayoría de los científicos creen en ella”. Para los ateos: “A Dios gracias porque Dios no existe”. ¿La Biblia enseña en algún lugar que se adquieren honores y derechos religiosos por nacimiento? ¡Sí! Pero solo si se nace en la familia de Dios, no en una religión o país. ¿No será que los evolucionistas, basados en su ley natural, no soportan un pie a la puerta que les indique que existe lo sobrenatural? ¡Sí! Ellos basan su ciencia en creencias cambiantes, ayer decían una cosa y otra, sin embargo la Biblia es inamovible y nos enseña que Dios creó todo lo existente. ¿Has visto a un ateo en momentos de necesidad? ¡Sí! Ellos viven con la eterna duda y hablan más de Dios, a veces, que los propios cristianos dado que buscan el alivio para sus almas intentando justificar su ateísmo. La Biblia no duda en ninguna forma en la existencia de Dios. 

Camuflarte, querido lector, dejando pasar la oportunidad de conocer la Verdad de Dios es un grandísimo error por tu parte. Por muy cómodo que te sientas en tu ambiente debes, por amor a ti, enfrentar la verdad de un Dios que te ama intensamente, razón por la cual envió a su Hijo Jesucristo a morir por tus pecados en una cruz, pagando el precio de tus delitos y de esa forma se cambió por ti. ¡Sí! ¡Cuán grande amor por ti! Es tiempo de ponerte a bien con Dios. Hazlo ahora, no lo postergues. Dile que te arrepientes de tus pecados y crees en la obra de salvación de Jesús entendiendo el alcance que tiene para tu vida pasada (tus pecados son perdonados), presente (eres hecho hijo de Dios), y futura (vas a disfrutar del Cielo). Si no aceptas a Jesús perderás lo beneficios que Dios tiene preparados para ti. Por favor, lleva a cabo el consejo que Jesús te da: estudia la Biblia y deja de camuflarte. 

Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí; y no queréis venir a mí para que tengáis vida. (Juan 5:39-40)

Ante Jesucristo no hay camuflaje que valga. 


¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 15 de octubre de 2016

Biodesagradable

Me encanta pasear en medio de la naturaleza, respirar aire puro, oír las cascadas de los ríos, oler la hierba y olvidarme de la contaminación atmosférica y acústica que provocamos en nuestras ciudades anti naturales… pero no puedo disfrutarlo plenamente… Paseando en medio de la naturaleza pude constatar la materia biodesagradable firma y rúbrica del paso del ser humano que yace en cada rincón del camino de mi onírico paseo. Latas de refresco, botellas de plástico, cartones, compresas, pañales, preservativos, zapatos, ropa y más cosas que cualquiera ha visto o se imagina. Todo lo demás, biodegradable, como una defecación detrás de una gran roca. ¡Ancha es Castilla! Dirían algunos. 

Yo me pregunto: Si no sabemos hacer lo bueno con pequeños gestos, ¿cómo esperar la bondad en los grandes gestos? Mi tesis: Las pequeñas muestras de vandalismo demuestran la profundidad a la que podríamos llegar, y de hecho hemos llegado. La Biblia llama a eso, sea grande o pequeño, pecado. ¿Por qué nuestro medio ambiente está contaminado? Porque estamos contaminados. Contaminamos porque estamos contaminados. 

Así es, de la misma manera que puedes identificar un árbol por su fruto, puedes identificar a la gente por sus acciones. (Mateo 7:20 NTV)

“Se nos ve el plumero”, dicho de forma coloquial. Un árbol malo da malos frutos y un árbol bueno da buenos frutos. No hay vuelta de hoja ni discusión posible, ya que en medio de una cultura que predica de las glorias del relativismo, hallamos aquí un absolutismo radical: Tus acciones hablan más alto que tus disertaciones. Podemos ser como el delfín, damos tres piruetas para salir en la foto y después nada, nada y nada… 

Dios sabe que por nosotros mismos, aunque generemos algunas dosis de bondad ya que somos creados a su imagen y semejanza, siempre estamos contaminados por el orgullo y la soberbia. Ese mismo orgullo y soberbia está destruyendo la posibilidad de reconocer cuán lejos estamos de Dios, cuán necesitados estamos que nos abra los ojos y nos salve de nosotros mismos. Nuestro ser sufre la contaminación del pecado pero hay esperanza en Jesucristo. Él se paseó en medio de nosotros y pudo experimentar de primera mano el ambiente biodesagradable en el vivimos. Ese ambiente le costó su vida porque de forma voluntaria se ofreció en sacrificio por nuestros delitos y pecados. Ahora podemos pedir que nos salve de nosotros mismos arrepintiéndonos de nuestros pecados y poniendo nuestra confianza y fe en Él. ¡Hazlo hoy! No hace falta cambiar el mundo, sino a ti. 

Descontamínate. 


¡QUE DIOS TE BENDIGA!