Porque de tal manera amó Dios al mundo,
que ha dado a su Hijo unigénito,
para que todo aquel que en Él cree, no se pierda,
mas tenga vida eterna. Juan 3:16.

sábado, 24 de septiembre de 2016

Alguien lo Consiguió

¡Cuánto admiramos a nuestros héroes! Los héroes son personas que consiguen o hacen aquello que nosotros no podemos alcanzar y por esa razón los tenemos en alta estima. Nuestros héroes son importantes para nosotros dado que nos alientan motivándonos a alcanzar nuevas cotas de realización personal. Jesús es el héroe por excelencia. 

No malinterpreten la razón por la cual he venido. No vine para abolir la ley de Moisés o los escritos de los profetas. Al contrario, vine para cumplir sus propósitos. (Mateo 5:17)

Jesucristo logró dos cosas que nadie en toda la historia humana consiguió: no pecar en ningún punto de la Ley de Dios y cumplir todas las profecías que el Antiguo Testamento dejó escritas sobre Él. ¿Para qué realizó tamaña empresa? Para darnos esperanzas, alentarnos y motivarnos. 

El objetivo de Cristo al humanarse fue nosotros. La esperanza que nos legó es la victoria sobre el pecado y la muerte porque Él venció a ambos resucitando de la muerte. Nos quiere devolver el aliento de vida por medio de la fe en su Persona y obra. Ver su sacrificio nos motiva a seguir su ejemplo de vida. 

En las conocidas bienaventuranzas Jesús proclama que aquellos que imitan su estilo de heroicidad, en medio de una sociedad que los rechaza, van a ser galardonados por Dios con la más alta felicidad, esa felicidad que Dios regala a aquellos que imitan a Jesucristo, su héroe. 

Jesús consiguió allanarnos el camino. 


¡QUE DIOS TE BENDIGA! 

sábado, 17 de septiembre de 2016

Si Tan Solo

Imagina que puedes lograr tus deseos más grandes si tan solo sigues a pie juntillas el consejo que se te da. No importan tus dudas, tus inseguridades o tus prejuicios. Lo que importa es si tan solo haces lo que se te pide de forma sincera. Podemos recordar la rebeldía natural frente a los consejos que recibimos en la niñez y adolescencia de nuestros padres. A veces me hallo aconsejando a los alumnos con esta frase: “Si quieres ser feliz haz feliz a tus padres”. Si quieres ser feliz obedece sus reglas pues ellos quieren lo mejor para ti. Lo contrario serían unos padres desnaturalizados. La experiencia en este sentido con Dios no difiere de la paterna, pues a Dios se le reconoce como Padre. Por lo tanto, si quieres ser feliz haz feliz a Dios.

« ¡Si tan sólo prepararas tu corazón y levantaras tus manos a él en oración! Abandona tus pecados y deja atrás toda iniquidad. Entonces tu rostro se iluminará con inocencia; serás fuerte y estarás libre de temor. Olvidarás tu sufrimiento; será como agua que corre. Tu vida será más radiante que el mediodía; y aun la oscuridad brillará como la mañana. Tener esperanza te dará valentía. Estarás protegido y descansarás seguro. Te acostarás sin temor; muchos buscarán tu ayuda. Pero los malos serán cegados; no tendrán escapatoria; su única esperanza es la muerte». (Job 11:13-20 – Nueva Traducción Viviente)

Este consejo dado a Job sigue vigente para todos nosotros. En resumen: Para ser feliz abre tu corazón y busca a Dios en oración confesando tus pecados y abandonándolos. Lo que sigue es el resultado de haber hecho feliz a Dios al obedecerlo: inocencia, fortaleza y libertad, olvido, frescor, luz, valentía, protección, descanso, apoyo para otros. Todo lo anterior te dará Dios si tan solo obedeces su llamado a hacer lo que te pide.

Jesús vino a nosotros, dejando el Cielo, para hacer feliz a su Padre. El padre estaba airado contra nosotros por haber pecado contra Él. Jesús, el único que podía satisfacer la ira justa de Dios, obedeció el mandato para que por su sacrificio en la cruz pudiese aplacar esa ira y devolvernos la oportunidad de restablecer nuestra amistad con Dios. Piensa, querido lector, si tan solo obedeces a Dios te salvarás. ¡Hazlo hoy! El texto termina con una advertencia a aquellos que no quieren hacer feliz a Dios. Son los malos y serán cegados, no tendrán escapatoria el día del juicio, y la muerte acabará con ellos. Huye de pertenecer a este grupo de desobedientes porque se perderán en el infierno eternamente por haber rehusado conscientemente de obedecer a Dios.

Obedecer es felicidad.


¡QUE DIOS TE BENDIGA!            

sábado, 10 de septiembre de 2016

En Cinco Minutos

 Hoy comparto este vídeo donde se expresa de forma visual y artística, por medio de la palabra hablada y escrita, el mensaje del evangelio tal y como aparece en la Biblia, la Palabra de Dios para nosotros. Claqueta y¡acción! 



¡Es fácil entenderlo! 

¡QUE DIOS TE BENDIGA! 

sábado, 3 de septiembre de 2016

Abre Mis Ojos

Lo más importante que podemos hacer en el momento de despertarnos, si no somos ciegos, es obviamente abrirlos ojos. Los ojos hacen que tomemos conciencia plena del lugar y situación donde nos encontramos. Por así decirlo nos devuelven a la realidad en un “abrir y cerrar de ojos”, nunca mejor dicho. Entre las defensas que Dios ha puesto en nuestro cuerpo están nuestros maravillosos ojos que pueden apreciar una tenue luz en la oscuridad o cegarse ante el esplendor del sol.

Abre mis ojos, y miraré las maravillas de tu ley.  (Salmos 119:18)

Hay una realidad espiritual que se extrae de la luz que dan a nuestra vida los ojos. En el verso anterior el escritor del salmo pide a Dios que abra sus ojos  físicos y espirituales. Los dos son igual de importantes, igual de trascendentes. El escritor está expresando a Dios que le dé un deseo por examinar Su Palabra, la Biblia, y asimismo, pide que le otorgue el que pueda entenderla.

Querido lector, ¿tienes un deseo real por leer la Biblia? Es más, ¿tienes un deseo real por entenderla? Claro está, si no la lees no la puedes llegar a entender. En España tenemos la fama de ser malos lectores y máxime si el libro que queremos leer no tiene dibujos. Saltándonos ese tópico típico el escritor del verso nos da la clave para querer leer y entender la Biblia. ¿Estás preparado para que te descubra el gran secreto por siglos escondido? Sigue leyendo, por favor.

¿Cuál es la clave que nos abre los misterios de la Palabra de Dios? ¡Pedirle a Dios que abra nuestros ojos! O lo que es lo mismo, nos dé ganas de leer Su Palabra y nos conceda el don de entenderla. El tesoro que hallaremos es contemplar la Ley de Dios de una forma intelectual y espiritual que dará como fruto un mayor conocimiento de Dios y de nosotros mismos. ¡La Ley de Dios es una maravilla!

Jesús, la Palabra de Dios hecha carne, se acercó a nosotros para salvarnos. Lo hizo de forma amorosa en una cruz, sufriendo aquello que cada uno de nosotros merecía. Ahora tenemos el camino libre al Cielo si pedimos a Dios que abra nuestros ojos a tan maravillosa Ley para interesarnos por Jesús y entender Su obra a favor de nosotros. Si tan solo Dios nos regala el querer como el entender, el camino de maravillarse ante Su amor es fácil.

¿Te atreves a pedir esto a Dios?


¡QUE DIOS TE BENDIGA!