Porque de tal manera amó Dios al mundo,
que ha dado a su Hijo unigénito,
para que todo aquel que en Él cree, no se pierda,
mas tenga vida eterna. Juan 3:16.

sábado, 26 de noviembre de 2016

1. Navidad 2016: Se Buscan Perdidos

Un año más nos preparamos para celebrar la navidad. Estamos en tiempo de adviento, es decir, nos hallamos en el tiempo donde recordamos que Dios se hizo hombre en Jesucristo y caminó a nuestro lado. Muchas veces lo hizo de forma desapercibida para muchos; otras veces muchos se maravillaban de verlo y oírlo. A Jesús, sin embargo, ninguno de los que se cruzaban en su camino pasaba inadvertido. El objetivo de Jesús era claro y concreto y podemos leer en la Biblia la razón del por qué vino.

Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido. (Lucas 19:10)

¡Jesús nos visitó para buscar y salvar lo perdido! Ese es el mensaje que proclamamos los cristianos por estas fechas. Ese es el mensaje de esperanza a un mundo que vive de espaldas a la realidad de su propia perdición. Ahora bien, Jesús mismo dijo que «La gente sana no necesita médico, los enfermos sí. No he venido a llamar a los que se creen justos, sino a los que saben que son pecadores». (Marcos 2:17). Si te crees justo, este mensaje de esperanza no es para ti, aunque creerse una cosa y serlo es muy diferente. Jesús se acercó para que aquellos que saben que son pecadores tengan la esperanza de poder limpiar sus vidas, corazones y conciencias por medio del perdón de sus pecados y la fe en Jesucristo. Jesús conoce el corazón de los que pasan por su lado y se detiene ante los pecadores dejando pasar a los “justos” en su propia opinión.

En estas semanas de adviento veremos las características de los que se saben pecadores y, sensibles a la búsqueda y salvación de Jesús, le siguen. En el siguiente texto vemos las características de las personas que Jesús busca.

«El Espíritu del SEÑOR está sobre mí, porque me ha ungido para llevar la Buena Noticia a los pobres. Me ha enviado a proclamar que los cautivos serán liberados, que los ciegos verán, que los oprimidos serán puestos en libertad, y que ha llegado el tiempo del favor del SEÑOR». (Lucas 4:18-19)

Estas son los cuatro tipos de personas que Jesús ha venido a buscar y a salvar: pobres, cautivos, ciegos y oprimidos. La tendencia es a escabullirse de cada uno de los cuatro tipos. ¡A Dios gracias no soy rico, pero tampoco pobre! ¡A Dios gracias soy libre! ¡A Dios gracias veo perfectamente! ¡A Dios gracias no sufro opresión! Jesús abrió los ojos en cuanto a lo que percibían las personas cuando Él les enseñaba: «Si os he dicho cosas terrenales, y no creéis, ¿cómo creeréis si os dijere las celestiales?» (Juan 3:12)


La pobreza va más allá de no tener recursos materiales; el cautiverio sobrepasa a una sociedad “libre”; la ceguera excede los límites de la visión del ojo humano; la opresión trasciende la frontera del bienestar social. De eso está hablándonos Jesucristo. Nos enseña con ejemplos humanos, para que los entendamos, pero la importancia es celestial, para que veamos nuestro estado real. ¡Hay esperanza para el perdido sea cual sea su condición! Por consiguiente…

¡Alégrate si estás perdido!


¡QUE DIOS TE BENDIGA!

1. Navidad 2016: Se Buscan Perdidos

Un año más nos preparamos para celebrar la navidad. Estamos en tiempo de adviento, es decir, nos hallamos en el tiempo donde recordamos que Dios se hizo hombre en Jesucristo y caminó a nuestro lado. Muchas veces lo hizo de forma desapercibida para muchos; otras veces muchos se maravillaban de verlo y oírlo. A Jesús, sin embargo, ninguno de los que se cruzaban en su camino pasaba inadvertido. El objetivo de Jesús era claro y concreto y podemos leer en la Biblia la razón del por qué vino.

Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido. (Lucas 19:10)

¡Jesús nos visitó para buscar y salvar lo perdido! Ese es el mensaje que proclamamos los cristianos por estas fechas. Ese es el mensaje de esperanza a un mundo que vive de espaldas a la realidad de su propia perdición. Ahora bien, Jesús mismo dijo que «La gente sana no necesita médico, los enfermos sí. No he venido a llamar a los que se creen justos, sino a los que saben que son pecadores». (Marcos 2:17). Si te crees justo, este mensaje de esperanza no es para ti, aunque creerse una cosa y serlo es muy diferente. Jesús se acercó para que aquellos que saben que son pecadores tengan la esperanza de poder limpiar sus vidas, corazones y conciencias por medio del perdón de sus pecados y la fe en Jesucristo. Jesús conoce el corazón de los que pasan por su lado y se detiene ante los pecadores dejando pasar a los “justos” en su propia opinión.

En estas semanas de adviento veremos las características de los que se saben pecadores y, sensibles a la búsqueda y salvación de Jesús, le siguen. En el siguiente texto vemos las características de las personas que Jesús busca.

«El Espíritu del SEÑOR está sobre mí, porque me ha ungido para llevar la Buena Noticia a los pobres. Me ha enviado a proclamar que los cautivos serán liberados, que los ciegos verán, que los oprimidos serán puestos en libertad, y que ha llegado el tiempo del favor del SEÑOR». (Lucas 4:18-19)

Estas son los cuatro tipos de personas que Jesús ha venido a buscar y a salvar: pobres, cautivos, ciegos y oprimidos. La tendencia es a escabullirse de cada uno de los cuatro tipos. ¡A Dios gracias no soy rico, pero tampoco pobre! ¡A Dios gracias soy libre! ¡A Dios gracias veo perfectamente! ¡A Dios gracias no sufro opresión! Jesús abrió los ojos en cuanto a lo que percibían las personas cuando Él les enseñaba: «Si os he dicho cosas terrenales, y no creéis, ¿cómo creeréis si os dijere las celestiales?» (Juan 3:12)


La pobreza va más allá de no tener recursos materiales; el cautiverio sobrepasa a una sociedad “libre”; la ceguera excede los límites de la visión del ojo humano; la opresión trasciende la frontera del bienestar social. De eso está hablándonos Jesucristo. Nos enseña con ejemplos son humanos, para que los entendamos, pero la importancia es celestial, para que veamos nuestro estado real. ¡Hay esperanza para el perdido sea cual sea su condición! Por consiguiente…

¡Alégrate si estás perdido!


¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 19 de noviembre de 2016

Cuello Tenso

Cada día estoy más convencido de que Dios nos creó como una unidad indivisible. Lo que pasa por nuestra mente afecta a nuestro cuerpo, y viceversa, lo que nuestro cuerpo siente afecta a nuestra mente. Cuando experimentamos paz todo nuestro ser se ve afectado por ese estado de gracia, por el contrario, al experimentar sentimientos negativos todo el cuerpo reacciona con sensaciones desagradables. Esas sensaciones desagradables van desde simples alteraciones físicas a grandes depresiones. En una sociedad cada día más individualizada es políticamente incorrecto hasta sugerir cual es la manera mejor de vivir, aunque esta exista realmente. Sé que en muchos rechazan de pleno el mensaje de Jesucristo porque simplemente les causa “urticaria” causando picazón en su mente y transmitiéndose a su cuerpo de la forma que nos dice la Biblia. 

El hombre que reprendido endurece la cerviz, de repente será quebrantado, y no habrá para él medicina. (Proverbios 29:1)

Según la Biblia, la Palabra de amor de Dios para ti, estás perdido a causa de tus pecados demostrados en tu forma de vivir alejada de la ley de Dios. Como Dios, aunque es amor, es justo, no puede pasar por alto tus delitos, por lo cual, has de pagar con la muerte por ellos. ¡Terrible, pero verdadera noticia! Estás perdido en el infierno porque no puedes satisfacer de ninguna forma la ira de Dios en contra tuya. Como Dios, aunque es amor, es justo, no quiere que te pierdas y mandó a su Hijo Jesucristo a pagar la deuda de tus pecados porque Jesús nunca jamás cometió un solo pecado. Jesús, el Justo, murió por los injustos, es decir, tú y yo. Ahora simplemente debes arrepentirte ante Dios por tus pecados y creer en Jesucristo haciéndolo tu Salvador y Señor. Si no recibes la salvación que Jesucristo ganó para ti en la cruz, seguirás siendo un futuro habitante del infierno.

El mensaje anterior causa en las personas diferentes estados de ánimo y físicos. Unos simplemente son indiferentes, otros se ríen, otros endurecen su cerviz, es decir, ponen su cuello en alto y bien duro porque el orgullo los consume. Resisten al mismo Dios y su mensaje de salvación por medio de Jesucristo. El rechazo que sucede en sus pensamientos se transmite a su cuerpo por medio de sus cuellos. Ahora bien, tu orgullo no resta verdad al mensaje de Dios sino que lo valida, si cabe, aún más. Escucha la advertencia si pones tu cuello tenso en señal de orgullo ofendido: De pronto serás roto, y no habrá ninguna medicina que te curará el cuerpo o la mente. Recuerda: Somos una unidad creada por Dios y lo que afecta al cuerpo, afecta a la mente… y viceversa.

Relaja el cuello, amigo.


¡QUE DIOS TE BENDIGA! 

sábado, 12 de noviembre de 2016

VIP

Es posible ir al cielo si no crees en la Biblia, en Jesucristo o en cualquier otra cuestión que pudiera parecerte religiosa. Lo único que has de hacer es cumplir con los requisitos externos para tener acceso a tan preciado lugar: Cumplir con la ley de Dios. Si puedes cumplir a rajatabla con ellos las puertas del cielo estarán abiertas para ti y esperando deseosas que las traspases entre vítores, aplausos y alegría. Te encontrarás que con tu llegada hay dos tipos de habitantes en el cielo, tú y los demás. Tú serás el único ciudadano del cielo, exceptuando a Dios, que ha entrado por méritos propios. Los demás ciudadanos por méritos ajenos. De pronto se creará las diferencias de clase y tú formarás en solitario la clase VIP (very important people), de aquel que ha cumplido las expectativas de Dios, y la otra clase VIP (very incompetent people). Date un respiro, hombre, tienes la posibilidad de ir al cielo.

Hagamos un repaso de los Diez Mandamientos para entrar en el cielo (Éxodo 20:1-17): 

1. No tendrás dioses ajenos
2. No te harás imágenes para inclinarte ante ellas ni honrarlas
3. No tomarás el Nombre de Dios en vano
4. Santificarás el día de reposo
5. Honra a tu padre y a tu madre
6. No matarás
7. No cometerás adulterio
8. No hurtarás
9. No hablarás contra tu prójimo falso testimonio
10. No codiciarás 

Si has incumplido uno de los anteriores mandamientos, sea literalmente o en tu pensamiento, tu entrada al cielo es imposible. ¡Estás irremediablemente perdido! Por lo tanto, las zonas VIP no existen en el cielo. No habrá nadie esperándote más allá de la muerte para vitorearte, aplaudirte y alegrarse por tu llegada. Las puertas del cielo están irremisiblemente cerradas para ti si tu deseo era ganarte la entrada por méritos propios. 

Los que lo oyeron, dijeron: «Entonces, ¿quién podrá ser salvo?». Él contestó: «Lo que es imposible para las personas es posible para Dios». (Lucas 18:26-27)

Quiera Dios que te estés preguntando sinceramente quién podrá ser salvo pues realmente existe la posibilidad no en ti, no en mí. Nadie, por méritos propios puede entrar al cielo y salvarse de haber pecado incumpliendo los mandamientos de Dios. ¡Nadie! Jesús dio esperanzas a sus oyentes diciéndoles que la imposibilidad para las personas en Dios se hace posible. ¡Podemos entrar en el Cielo! Para ello Jesús trazó el camino ya que nos es imposible cumplir con los mandamientos. Jesucristo cumplió con todos ellos a pies juntillas. Cada coma, cada punto, cada palabra la cumplió. Debido a nuestra incompetencia se ofreció voluntariamente a pagar el precio de nuestros delitos y pecados para que poniendo nuestra fe en Él tengamos entrada al cielo, su lugar de residencia. A ti, querido lector, te toca reconocer de corazón que tus méritos te llevarán al infierno y, por lo tanto, arrepiéntete de tus pecados, sigue a Cristo y descansa en su sacrificio en la cruz por ti. 

La ley te condena, Jesucristo te salva. 

¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 5 de noviembre de 2016

Humildad y Tocar Fondo

Quiero reiterar que me encanta recibir comentarios de aquéllos lectores que se topan con este blog y leen alguna de sus entradas. Este es el caso reciente de gocame1 y le estoy agradecido por ello. Podéis ver su comentario en respuesta a CRECIMIENTO en: 


De todas formas aquí os dejo su punto de vista del tema: 

“LA HUMILDAD NO ES SINÓNIMO DE TOCAR FONDO, SINO DE SABER CORREGIR EL CAMINO” 

Mi tesis en la entrada que ha recibido el comentario es sencilla: El verdadero crecimiento lo da Dios. El problema es que el ser humano no quiere ser humilde y reconocer que solo en Dios está la verdad, por lo tanto, pone su confianza y fe en sus semejantes. Desde mi punto de vista hay por parte de gocame1 un punto de no entendimiento de lo que escribí. Me explico: la humildad es reconocer que necesitamos a Dios dirigiendo nuestras vidas (la misma idea de principio del párrafo). 

Por otro lado, tocar fondo puede ayudar a que consigamos ver la necesidad de humildad. Humildad para reconocer que necesitamos ayuda. Lo he visto en muchas vidas y en la mía propia. Cuando nos encontramos en un callejón sin salida en el que nadie puede traer respuestas que acallen nuestras almas, entonces muchos claman a Dios. Yo entre ellos. 

¿Cómo saber corregir el camino, llegado el momento, si nadie nos puede dar una respuesta? Ahí es donde confluye la humildad y tocar fondo. Te recuerdo: La humildad es reconocer que necesitamos a Dios dirigiendo nuestras vidas. Si no reconoces esa necesidad profunda del alma no eres humilde, tocarás fondo y no podrás corregir el camino. 

El malvado levanta insolente la nariz, y no da lugar a Dios en sus pensamientos. (Salmos 10:4)

La Biblia trae claridad porque es el consejo de Dios para nosotros. No es humilde el insolente sino malvado. Dicho de otra forma: El que rechaza el consejo de Dios de cualquier forma es malo porque no da lugar a que Dios dirija sus pasos. 

Reconoce que Dios es Dios. 

¡QUE DIOS TE BENDIGA!