Porque de tal manera amó Dios al mundo,
que ha dado a su Hijo unigénito,
para que todo aquel que en Él cree, no se pierda,
mas tenga vida eterna. Juan 3:16.

sábado, 29 de abril de 2017

El Primer Modista

Ayer publiqué en Facebook la foto que aparece a la izquierda y alguien de mi entorno me comentó “que pena el animalito”. Le comenté que la imagen intentaba explicar el texto bíblico que la acompañaba. Le apenaba mucho el maltrato animal. “Lo peor es que una persona, Jesús, sufrió la muerte como un cordero”, le dije. Me parece que el sufrimiento del animal le apenaba más que el sufrimiento de Jesucristo en la cruz, o por lo menos, no entendió las implicaciones profundas de lo que leyó y vio. El siguiente texto es el que acompaña a la foto:

Y el Señor Dios hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió (Génesis 3:21).

Hasta el momento Adán y Eva vivían desnudos sin sentir vergüenza o complejos. El papel de cada uno era tan claro que no se comparaban para ver quién de los dos era mejor que el otro. ¡Los dos eran iguales y diferentes! Los dos eran complementarios. Pero se saltaron las normas que Dios estableció. No cabe duda, uno de los problemas esenciales entre hombres y mujeres, desde entonces, es ver quién es más competente. Aunque Dios los trató igual antes y después. Antes los cuidó y protegió. Después los cuidó y protegió. Antes tenían el Edén, creado por Dios. Ahora el último grito en moda, creada por Dios, el primer Modista de la historia.

La Semana Santa pasó y estoy seguro que muchos no saben lo que significa ver a Jesús en una cruz. Ver a Jesús en una cruz significa que Dios, al igual que mató animales para cubrir la vergüenza que sentían Adán y Eva por su desnudez, mató a Su Hijo para cubrir nuestra vergonzoso pecado. Dios quiere vestirte de Jesucristo para limpiar tu maldad y tu pecado. Jesús puede cubrir tu desnudez. Solo tienes que tener la actitud de nuestros primeros padres y creer que Jesús puede vestirte para cuidarte y protegerte. Matar a un animal es cruel. Matar a Jesús infinitamente más. ¿Te puedes imaginar, querido lector, lo terrible que es el pecado para Dios? Piensa en esto: Nosotros somos los crueles por desobedecer a Dios.

Déjate vestir.


¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 22 de abril de 2017

Lo que Vale la Pena

¡Esto merece la pena! ¡Por esto vale la pena vivir! Son frases que solemos decir cuando hayamos algo que, o bien, ha sido beneficioso, o trae identidad plena a nuestra existencia. La gente más satisfecha que conozco son aquellos que aman lo que hacen. Por otra parte, he visto una mirada de frustración en aquellos que han errado el tiro en sus vocaciones. Realmente todos tenemos alegrías y frustraciones, buenas y malas elecciones, en fin, tinos y desatinos.

La Biblia distingue a dos tipos de personas, el justo y el impío. De aquí se desprende que no hay buenos en este mundo pues delante de Dios solo hay justos e injustos, otra forma de definir a los impíos. ¿Quiénes son los justos y quiénes son los impíos? Los justos son aquellos que viven para lo que merece la pena y los impíos son los que viven para lo que no merece la pena. Eso leemos en el siguiente proverbio:

La obra del justo es para vida; mas el fruto del impío es para pecado. (Proverbios 10:16)

El justo produce vida y el impío genera pecado. Eso suena bastante disonante en una sociedad de lo “políticamente correcto”, como la nuestra, en la que todos son buenos… hasta que se demuestre lo contrario. Entre el justo y el impío no hay medias tintas, es decir, o eres justo o eres impío o pecador, otra manera de designar a los impíos. Reconocer al justo y al impío es una tarea sumamente fácil y la clave también la da la Biblia, la Palabra de Dios: Así que, por sus frutos los conoceréis (Mateo 7:20). Los frutos del justo provienen de la obediencia a Dios y los frutos del impío emanan de sus propios deseos.

A mi parecer queda claro que merece la pena vivir para generar vida que para generar muerte, pecado. Dado que todos nacemos con el estatus de impíos, ¿cómo alcanzar el estatus de justo que la Biblia plantea? La respuesta es tan simple que no me extraña lo más mínimo que en un mundo donde todo cuesta no sea ignorada. Ahí va la respuesta de todas formas: Para alcanzar el estatus de justo tienes que CREER EN CRISTO. Nada más y nada menos. Si no crees en Jesucristo seguirás siendo un impío y nunca serás contado entre los justos, por lo tanto, el cielo te quedará muy lejos.

¿Qué fruto produces?


¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 15 de abril de 2017

Consumado Es

Lo mismo ocurrió con Jesús. Todos los que le seguían salieron despavoridos para salvaguardar su vida. Si lo hicieron con el mismo Jesús, por demás, queda justificado que ante un trono procesional se haga lo mismo. Ante la barbarie del terrorismo que se va acrecentando año tras año en nuestra sociedad, antes de valores cristianos y hoy, de valores laicos, la paranoia está justificada o al menos, previsible. Lo paradójico es que aún la guerra, por mucho que le cueste reconocer a nuestra sociedad occidental, es entre musulmanes y cristianos. Nuestra cultura intenta zafarse de sus raíces cristianas y otra cultura intenta imponer su religión violentamente. Intentan vengar aquellas épocas en que los cristianos, a golpe de espada, intentaron por la fuerza y en nombre de Dios, cristianizarlos. Queda claro que el poder corrompe y los cristianos no se han librado de tamaña corrupción.

Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu (Juan 19:30)

En las antípodas de una guerra santa o del terrorismo religioso se posiciona Jesucristo. Él vino a completar un encargo del Padre: Pagar por los pecados de toda la humanidad. Cristo probó el vinagre humano soportando la burla, la indiferencia, la violencia, la blasfemia, la incomprensión, el desprecio, la soledad y, al final, el asesinato. Después de experimentar nuestro látigo hostil término Su vida con la frase más sublime que se pronunciara jamás: ¡CONSUMADO ES! Jesús fue consciente durante toda Su vida de que para ese momento vivió entre nosotros. Después inclinó Su cabeza quizá en adoración a Su Padre o quizá como signo de descanso y, voluntariamente, entregó Su vida a la muerte.

Jesús estuvo solo ante el peligro pagando voluntariamente por nuestros pecados. Su Padre lo dejó momentáneamente y, sus discípulos más atrevidos lo observaban de lejos. Consumado es significa que ahora el Padre está a favor de nosotros porque Cristo le pagó el débito que nuestros pecados contrajeron. Consumado es significa que las puertas del cielo están abiertas para toda la humanidad con la única condición de que crean en el sacrificio de Cristo en la cruz. Querido amigo, Cristo quitó todas las barreras entre tú y Dios. El camino está libre y todos tus pecados han sido perdonados en la cruz. Simplemente cree poniendo la fe en Jesucristo pues Él es el único que te puede salvar eternamente.

¡Cree en Jesús!


¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 8 de abril de 2017

Él Mira

Sentirse o ser observado puede ser horrible dependiendo del grado de timidez o aprensión que se tenga. En mi caso me pone nervioso saberme observado, pero no pasa de ahí. Al fin y al cabo siempre hay alguien que por causas naturales se ve en la, diríamos, obligación de observarnos por lo menos para atendernos en un momento dado. Por cierto, la indiferencia también se convierte en un modo de observación ya que el mensaje que se recibe bien podría ser: “Hay algo en ti que no me gusta”. Yo veo estos dos tipos de observación en Dios hacia nosotros.

Él mira sobre los hombres; y al que dijere: Pequé, y pervertí lo recto, y no me ha aprovechado, Dios redimirá su alma para que no pase al sepulcro, y su vida se verá en luz. He aquí, todas estas cosas hace Dios dos y tres veces con el hombre, para apartar su alma del sepulcro, y para iluminarlo con la luz de los vivientes (Job 33:27-30).

De forma natural Dios te observa porque, en definitiva, a Él no se le escapa nada: está en todo lugar y al mismo tiempo. Dios te observa continuamente. Por otra parte, Dios es indiferente hacia ti pues no pierde Su tiempo en alguien que le rechaza constantemente. En cierto modo tú actúas igual que Dios acercándote a los que simpatizan o empatizan contigo y alejándote de aquellos no les caes bien. Así que no deberías extrañarte por la forma en que Dios actúa contigo.

Dios te mira a la espera que te des cuenta de que el pecado, que es pervertir lo recto, no te ha merecido la pena. Llegar a ese punto muchas veces cuesta años de amarguras y sinsabores, darse contra las paredes, depresión y angustiosa desesperanza. No estoy dramatizando, sino quedándome corto en la descripción. La gran mayoría de ocasiones que las personas se acercan a Dios lo hacen por desesperanza, ya que han agotado todos los recursos disponibles: dinero, status, salud…

Dios te salva cuando vienes a Él reconociendo tu pecado y pidiéndole socorro. Es más, ya lo ha hecho por medio de la muerte de Jesús en la cruz. Cristo pagó la deuda de tu pecado al Padre para que tú tan solo, al poner tu fe en Jesús, fueses salvo. La descripción es grandiosa: Para que no pases al sepulcro, y tu vida se vea en luz. La salvación solo se trata de creer y creer en Cristo. Lo más difícil ya lo hizo Dios. Aún más, Dios sigue mirándote hasta que despiertes del letargo en el que te hayas sumido dos y tres veces, que es una forma de decir mientras vivas, para liberarte de la muerte y darte la luz de la vida. Después del sepulcro se acaba la esperanza.

Mírale a Él.


¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 1 de abril de 2017

Dios, Échate a un Lado

Mi experiencia diaria al relacionarme con otros es un descubrir, vez tras vez, como viven la vida sin tener en cuenta a Dios. Lo que en el pasado era primordial hoy se ha transformado en menos que un cuento chino o un cuento de hadas. Si Dios existe vive demasiado alejado de mi realidad o no se interesa por ella, piensan. Es más, si Dios es bueno, ¿por qué no resuelve los problemas de la humanidad? Esta afirmación-pregunta de los humanos saca a la luz dos verdades sobre ellos: Tienen un concepto claro de Dios “Dios es bueno” y un concepto propio como víctimas ya que desean que alguien externo, en este caso Dios, les resuelva los problemas. El hombre realmente y en extremo sabe que Dios existe y que un día habrá de darle cuentas. Lo dramático del asunto es la actitud de rebeldía voluntaria de la humanidad, en general. Job los describió así:

Dicen, pues, a Dios: Apártate de nosotros, porque no queremos el conocimiento de tus caminos. ¿Quién es el Todopoderoso, para que le sirvamos? ¿Y de qué nos aprovechará que oremos a él? (Job 21:14-15)

Es la humanidad a motu propio la que se atreve a desairar a Dios, diciéndole: ¡Dios, échate a un lado! Juan lo expresa de este modo: Vino al mismo mundo que él había creado, pero el mundo no lo reconoció (Juan 1:10). ¡No quieren conocerlo! Están tan viciados por sus propios conceptos de cómo deber ser Dios y qué debe hacer por ellos que ni siquiera lo reconocerían si lo tuviesen ante sus narices. Para ellos es vano obedecer a Dios y es vana toda súplica dirigida a Él. ¿Por qué es inservible para ellos? Porque Dios no obedece a sus caprichos y a sus “Tú me das y yo te doy” de las conveniencias humanas.

Ahora bien, hay mucho en el texto que hemos leído en cuanto a Dios y no solo al rechazo del hombre hacia Él. A saber: Dios ha fijado unos caminos para servirlo y tener comunión con Él. Las personas saben de una forma u otra que viven aparte de Dios en sus propios caminos. Esto se llama PECADO. Estos caminos humanos les separan de la voluntad de Dios que es servirlo y tener comunión directa con Él. ¿Cómo entrar en el camino de Dios? Es tan sencillo que muchos no se lo pueden creer: CREER. Creer en Cristo, o lo que es lo mismo, depositar la confianza en que Él es digno de servir y amar. Jesús es digno de nuestra amistad más profunda. Él hizo todo lo necesario a favor nuestro muriendo en una cruz, por lo tanto, solo pone una condición para que dejemos de echarle a un lado: CREER.

¡Échate a Su lado!

¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 25 de marzo de 2017

Buscando Consejo

De vez en cuando hay que pedir consejo. Creo que esa es una práctica y sana. No tenemos por qué aislarnos en los problemas de la vida e ir en busca de consejo sabio. Quizá tus padres, tu cónyuge, un amigo, el jefe o un libro te sirvan de guía para dar el paso siguiente o parar. Reconozco que puedo llegar a ser bastante alérgico a pedir consejo, pero con los años me voy dando cuenta que la verdadera alergia me la causa el no buscar esa palabra de ayuda gentil, que mis conocidos están dispuestos a regalarme.

En pos del Señor vuestro Dios andaréis; a él temeréis, guardaréis sus mandamientos y escucharéis su voz, a él serviréis, y a él seguiréis (Deuteronomio 13:4).

¿A quién pedimos consejo? Muchos van de psicólogo en psicólogo, mientras que algunos prefieren inspirarse en cómo vive el famoso de turno. Unos van a echadores de cartas y otros se fían de la religión. Al final, el consejo sirve para poco ya que, tristemente, somos ciegos guiando a otros ciegos. Dios nos conoce y por eso dejó escrita Su voluntad en cuanto a buscar en exclusividad Su consejo, obviamente, sabio. El problema de fondo es quién, hoy día, busca el consejo divino. ¡Muy pocos! Por lo menos pocos de los que se hallan a mí alrededor. Lo sé porque sus vidas lo reflejan y sus bocas lo gritan: ¡Soy el amo de mi destino: soy el capitán de mi alma! Como dijo Mandela, es decir, ¡No necesito a nadie!

Al igual que a Su pueblo Israel, Dios nos demanda hoy lo mismo, a saber: Caminar detrás de Él, respetarle, obedecer Sus mandamientos, escuchar Su voz, servirle y seguirle. Dios se repite, pues el inicio y el final del texto son similares: caminar detrás de Él y seguirle que, en definitiva, es caminar detrás de Él. El ser humano cree que caminando delante de Dios lo burlará esquivándolo. Nada más lejos de la realidad, pues vivir dejando atrás a Dios es perder el norte de la vida aquí y en la eternidad.

Una de las capacidades de Jesús es ser un Consejero Admirable. Pídele Su consejo y escucha Su voz hablándote a la mente y al corazón. Dios te susurra a través de Su creación y te habla con voz firme por medio de Su Palabra, la Biblia. Su consejo es el siguiente: Cree en mi muerte en la cruz como pago por tus pecados y vive en la libertad de saberte perdonado. Ven en pos de mí y no te vayas ni a derecha ni a izquierda. Ten fe y confía.

Busca Su consejo.


¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 18 de marzo de 2017

¿Qué Escribir?

¿Qué escribir cuando el mundo vive envuelto en una guerra de la razón contra la Biblia? ¿Qué escribir cuando una mayoría ha declarado la guerra a Dios? Sí, ese es el meollo de la cuestión: las personas batallan para derrocar a Dios del horizonte. Detrás de todo ello subsiste el pensamiento de la libertad absoluta y Dios es una figura que se percibe como limitadora de esa libertad que el ser humano anhela. Por supuesto, nada más allá de la realidad. Jesús dijo: Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres (Juan 8:32). Pero para conocer la verdad y ser libres hay dos pasos previos, por lo tanto, ¡sé de qué escribir!

Vuelves al hombre hasta ser quebrantado, y dices: Convertíos, hijos de los hombres (Salmos 90:3)

Primer paso: Para vislumbrar, hasta el punto de entender a Dios, se necesita la intervención de Él. Volver y decir son los verbos previos al mensaje divino para el hombre: ¡Convertíos! Jesús proclamaba lo mismo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado (Mateo 3:2). Dios es el que nos quebranta para que escuchemos Su voz diciéndonos: ¡Convertíos! ¡Arrepentíos! Eso es un milagro que solo Dios puede hacer. Querido lector, si Dios no te da la gracia de entender Su mensaje, no tienes posibilidad de salvación. Pídele con fervor que habrá tu mente y corazón para recibir Su luz.

Segundo paso: Dios te hará entender dos cosas para que puedas ser salvo y que Jesús las compartió con aquellos que habían creído en Él. Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres (Juan 8:31-32). Creer en Jesucristo y permanecer en Su Palabra son los requisitos previos para conocer la verdad y ser libres. ¿Cómo muestro que he creído en Jesús? Obedeciendo Sus Palabras que están en la Biblia. Quizá demasiado sencillo para un mundo tan complejo como el nuestro. ¡El mensaje del evangelio es muy sencillo! Tan simple que hasta los niños lo entienden plenamente.

Hay un precio que debes pagar: Poner tus miras en Jesucristo y desechar al mundo. Jesús pagó el precio por ti, costándole la cruz. ¡Cuán poco y ridículas se ven mis pérdidas a la sombra de la cruz! La gran tentación es dejarse arrastrar por la marea del pensamiento humano y diluirse en ella. ¡No! No te disuelvas en la masa. Dios te creó único e inconfundible y ellos te enseñan que todos somos iguales: Todos debemos vestir igual, todos debemos pensar lo mismo, todos debemos comer igual, todos debemos ser del mismo sexo…

Te seguiré, Señor.


¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 11 de marzo de 2017

Tú, Tranqui...

Es obvio que no vivimos tranquilos por causa de las opiniones de diferentes grupos que piensan antagónicamente. A unos se les etiqueta de “progresistas”‒mal llamados progresistas‒ y a otros de “intolerantes” ‒mal llamados intolerantes‒. Aunque no puedo negar que me hallo en el grupo de los "intolerantes", estoy convencido de pleno que mis opiniones y acciones en defensa de mi postura no van a generar ningún cambio sustancial. ¿Pesimista? No, bíblico. Según la Biblia, hará falta que Jesús regrese a la tierra, esta vez como Rey y no como mártir, para instaurar la justicia.

El Señor peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos (Éxodo 14:14)

Unas palabras a los cristianos “intolerantes”: Tú, tranqui cuando se burlen por tus afirmaciones en cuanto a Jesús y tú fe. Tú, tranqui y sigue orando con la Biblia en las manos. Tú, tranqui y no te metas en el juego de discusiones vanas que llevan a un callejón sin salida. Tú, tranqui y sigue sirviendo a todos como si fuesen el Señor mismo. Tú, tranqui porque el Señor está peleando por ti y ha ganado la batalla. Tú, tranqui porque llegará el día cuando recibas la aprobación de Dios por haber aguantado el chaparrón.

Unas palabras a los laicos “progresistas”: Tú, tranqui cuando te burles de los que no piensan como tú. Tú, tranqui y sigue con tu ideario político-filosófico por estandarte. Tú, tranqui y sigue intentando inculcar tus doctrinas a otros. Tú, tranqui y sigue sirviendo a tus altos ideales. Tú, tranqui porque el Señor peleó por ti en la cruz por tus pecados y te abrió el camino a poder cambiar tus creencias por la fe en Él, aunque sigues empecinado en tus razonamientos. Tú, tranqui porque llegará el día cuando recibas lo que te mereces, si no te has arrepentido de tus pecados y has vuelto a Dios.

¿Qué tranquilidad prefieres?


¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 4 de marzo de 2017

Babel

En Génesis encontramos la insólita historia de la torre de Babel, en el capítulo once. La humanidad estaba unida por un mismo idioma, unos mismos intereses y una rebeldía común contra Dios, heredada de sus antepasados. La voluntad de Dios era que el hombre se extendiese a lo largo y ancho de la tierra que les dio, no a lo alto, como ahora se les había ocurrido. Estaban desobedeciendo el mandato divino conscientemente. El hombre, una vez más, elegía retar a Dios siguiendo sus propios dictámenes. En definitiva, lo mismo que ocurrió en Babel, ocurre en el año 2017: REBELDÍA.

La rebeldía humana contra Dios conlleva una sola respuesta: CONFUSIÓN. Eso es lo que significa BABEL. Dios hizo que se confundieran dándoles diferentes lenguas, y esto provocó que se cumpliera la voluntad soberana de Dios de extender la humanidad a lo largo y ancho de la faz terrestre. En el presente ocurre lo mismo: las personas construyen juntas su propia Babel, consciente de su rebeldía contra el Creador, y Dios vuelve a confundir a toda la humanidad. Babel hoy se refleja por medio de las proclamas del orgullo gay, los derechos de las abortistas, y la ideología de género. Dios vuelve a dar la misma respuesta: CONFUSIÓN.

Es cierto, ellos conocieron a Dios pero no quisieron adorarlo como Dios ni darle gracias. En cambio, comenzaron a inventar ideas necias sobre Dios. Como resultado, la mente les quedó en oscuridad y confusión. Afirmaban ser sabios pero se convirtieron en completos necios. (Romanos 1:21-22)

…empezaron a inventar que Dios acepta el pecado de la homosexualidad…empezaron a inventar que puedo abortar porque soy dueña de mi cuerpo…empezaron a inventar que no soy lo que veo frente al espejo sino lo que mi mente siente…empezaron a confundirlo todo en su afán de libertinaje. ¡Qué aflicción para los que dicen que lo malo es bueno y lo bueno es malo, que la oscuridad es luz y la luz es oscuridad, que lo amargo es dulce y lo dulce es amargo! ¡Qué aflicción para los que se creen sabios en su propia opinión y se consideran muy inteligentes! (Isaías 5:20-21). Están confundidos porque se creen sabios y son necios.

Solo Jesucristo puede quitar la confusión en el hombre. La rebeldía contra Dios trae aflicción a cada persona que vive apartada de la Ley de Dios. Jesús quiere liberarte de esa espantosa aflicción del alma y cambiar tu libertinaje por Su libertad. La cruz es prueba de ello. Él murió para que tú y yo pudiésemos ser librados de nuestra rebelde confusión. La única salida a la libertad es arrepentirte de tus pecados y creer en Jesucristo. ¡Todas las demás opciones llevan a Babel, y es la confusión! ¡ESCAPA! ¡ESTÁS A TIEMPO!

Vives confundido.

¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 25 de febrero de 2017

No Abrió Su Boca

Todo parece estar patas arriba por la perversión de la justicia. La Palabra de Dios nos muestra que “No es correcto absolver al culpable o negarle la justicia al inocente” (Proverbios 18:5). Hoy vivimos tiempos en que el derecho se ha torcido a favor del culpable y en contra del inocente. ¿Qué se puede esperar de una sociedad que alaba a los ricos y denigra al pobre? ¿Hay esperanza de justicia? La justicia no es flor de este tiempo que vivimos. ¿Quién podrá hacernos justicia?

Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca. (Isaías 53:7)

Jesús se halla en las antípodas de la soberbia de los poderosos. Él, que es el Creador y Rey del cielo y del universo, no abrió Su boca para reclamar justicia debido a Su inocencia. Él calló la verdad porque a gritos Su testimonio hablaba por Él. Los culpables de hoy gritan sus mentiras para esconder la verdad de sus acciones podridas. Mansamente, Jesucristo, fue llevado al matadero por sus asesinos, mientras que hoy los culpables son liberados, custodiados y financiados. ¿Hasta cuándo, Dios mío, callarás?

Pensar que Jesús de motu propio se dejó sacrificar por nosotros, me asombra. ¡Hay esperanza! En Su silencio, habló. No abriendo Su boca lo dijo todo. En el hombre no hay justicia posible. Solamente en Jesucristo hay justicia posible. Jesús eligió la única forma posible de justicia: Su muerte en una cruz. Ese fue el pago de nuestras injusticias. Podemos ser proclamados justos gracias a la sangre que derramó Jesús en la cruz al creer en Él arrepintiéndonos de nuestros pecados ante Su Padre. La ira justa de Dios contra cada uno de nosotros se aplacó gracias a Jesús. ¿Seguirás siendo culpable pudiendo ser hecho justo en Jesús?

Jesús no habló pero dijo todo.


¡QUE DIOS TE BENDIGA! 

sábado, 18 de febrero de 2017

Aguantando Los Golpes

En una de las partes de “Rocky Balboa”, el boxeador del pueblo querido por todos, lo encontramos dándole un consejo a su hijo: “Lo importante no es lo fuerte que pegas sino lo fuerte que te pega el contrincante y cómo lo soportas”, le dice a grosso modo. Esto me hizo recordar la actitud de Jesús frente a Su sufrimiento. Dios podía habernos destruido cuando le pegamos pecando en Su contra cuando desobedecimos la única Ley restrictiva que puso: Y mandó el Señor Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás (Génesis 2:16-17). Decidimos libremente golpear al mismo Dios en un arrebato de desobediencia y estamos sufriendo las consecuencias del pecado: la muerte física (separación del cuerpo) y espiritual (separación de Dios). 

Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados (Isaías 53:5).

Pero Dios, por medio de Jesucristo, demostró hasta dónde estaba dispuesto a ser golpeado pues, lo importante es lo fuerte que pega el contrincante y cómo lo soportas. Jesús sufrió en primera persona los embistes de Satanás, sus propios hermanos, el pueblo, los religiosos, los gobernantes y Roma. Jesús fue herido, molido, castigado y cubierto de llagas en una cruz. La recompensa por ello no fue el cinturón de campeón mundial de los pesos pesados ni un óscar al mejor actor, ni siquiera un grammy a la mejor canción de amor, no le dieron tampoco el premio Nobel de la Paz, nadie le aplaudió, nadie le vitoreó porque fue Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos (Isaías 53:3). La recompensa fue para cada uno de nosotros: POR SU LLAGA FUIMOS NOSOTROS CURADOS.

Jesús sufrió hasta la muerte los golpes del pecado y Su contrincante fue Dios mismo, es decir, Él contra Él. Parece absurdo pero real. La razón: Dios decidió amarnos y rescatarnos aunque no lo merecemos. Jesús padeció la ira del Padre por nuestros pecados y nos manifestó hasta qué punto Dios se gana a sí mismo en un combate a favor del hombre que creó y que después salvó. Querido amigo, Jesús ya combatió por ti en una cruz venciendo y el mazazo más contundente lo recibió de Su Padre. La puerta a la salvación está de par en par. Arrepiéntete de los pecados que hicieron combatir a Dios por ti y cree en Jesucristo depositando tu fe en Él.

Dios se ganó a sí mismo por ti.


¡QUE DIOS TE BENDIGA! 

sábado, 11 de febrero de 2017

Lo Habitual

Hablando sobre qué es la fe con un conocido terminó por decir “Yo solo confío en mí mismo”. Esa afirmación suya me rondó la cabeza durante unos días y al cabo de los mismos le dije “Confiar en ti mismo tiene al menos dos problemas. Primero, ¿qué harás cuando te falles a ti mismo? Y segundo, confiar en ti mismo no te llevará al cielo. Lo que te lleva al cielo es la fe en Jesucristo”. A la primera cuestión no le hizo mucho caso y a la segunda afirmó “Es que yo no quiero ir al cielo”. ¡La primera persona que me dice algo así! De todo tiene que haber. 

Le expliqué que los cristianos tenemos suficiente base en la creación y en la Biblia como para que nuestra fe tenga un fundamento sólido. La naturaleza es una muestra de que hay un Creador y la Biblia es una carta de amor a nosotros de parte de ese Dios. Al intentar hacerle ver que él también usaba de la fe, le pregunté: “¿Por qué sabes que te vas a levantar cada mañana?” “Porque es lo habitual”, me contestó. “¡Eso es! Para mí lo habitual es que Dios es real”, le dije. 

La fe es poner en práctica las verdades que conocemos en cuanto a Dios y Su Palabra. La diferencia entre lo habitual y la fe cristiana es el objeto. Lo habitual tiene como objeto las circunstancias de la vida que fallan,  aunque algunos (muchos) ponen su fe en ellas. Algún día mi amigo no despertará y lo habitual para él tristemente cambiará. La fe cristiana tiene su objeto en Jesucristo, Dios-Hombre. Él nunca varía como la bolsa, Él nunca se deprecia. Él es un valor siempre al alza. La persona que invierte su vida en Él tiene asegurada la vida aquí y en la eternidad.

¡El mensaje de la cruz es una ridiculez para los que van rumbo a la destrucción! Pero nosotros, que vamos en camino a la salvación, sabemos que es el poder mismo de Dios. (1 Corintios 1:18)

Si en los tiempos del apóstol Pablo el mensaje del evangelio a muchos les parecía una locura o ridículo, ¡cuánto más hoy! Al experimentar esa sonrisita pícara y burlona que tratan de disimular cuando les hablo del evangelio, me afirmo más en la verdad que predico por la sencilla razón de que los que me precedieron ya sufrieron el mismo rechazo. Aún más, muchos dieron sus vidas y las siguen dando hoy. ¡Bendita locura! El evangelio es este: Jesús pagó el precio de nuestros pecados en una cruz para que tengamos la oportunidad de arrepentirnos de ellos, reconciliándonos con Dios y posibilitando la apertura de nuestras mentes y corazones con la finalidad de darnos la fe en Jesucristo necesaria para ser salvos. De “pe a pa” la salvación la efectúa Dios en nosotros porque es un regalo de Su gracia. No merecemos la salvación pero Su decisión ha sido amarnos intensamente.

La fe va más allá de lo habitual. 

¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 4 de febrero de 2017

Dios Está Por Ti

Dios es criticado‒ ¡increíble, pero real!‒por muchos porque desde sus puntos de vista parciales de los hechos ocurridos en el Antiguo Testamento. Piensan: “Dios es cruel ya que mandó exterminar a muchas naciones que se cruzaron con Su pueblo, Israel”. Hace poco recibí un comentario en respuesta al mío sobre esta supuesta injusticia de Dios. Lo cito a continuación: “Claro que para mantener un mínimo de coherencia y honestidad intelectual habría que ir un poco más allá, por ejemplo al origen del cristianismo que es una continuidad directa del judaísmo, Jesús era un Rabí que jamás negó, sino que por el contrario se basó y jamás criticó o desautorizó las enseñanzas de la tradición Judía y allí tenemos bien claras y explícitas de las ABERRACIONES genocidas y criminales con que abundan las escrituras. Ni hablar del psicopático concepto del infierno o ciertas afirmaciones del propio Jesús en cuanto a asesinar a sus enemigos => Lucas 19:27...”

“ABERRACIONES genocidas”. Sé que las personas que directamente (indirectamente también) luchan en contra de la idea de que Dios exista no aceptarán la siguiente verdad, pero no por su aceptación dejará de ser menos verdad. Dios elige a un pueblo por Su soberana voluntad, Israel. Como cualquier padre mentalmente sano cuida de sus hijos, Dios igualmente lo hace así. Aunque a Dios no le importa nuestra opinión sobre Su forma de actuar, porque es cambiante y ¡es Dios!, nos dice de forma clara y sencilla el por qué de Su proceder: “Así ha dicho el Señor Dios de Israel: Yo saqué a Israel de Egipto, y os libré de mano de los egipcios, y de mano de todos los reinos que os afligieron” (1 Samuel 10:18). Las respuestas obvias y sencillas no satisfacen a las mentes que, debido a su intelectualismo, han desechado lo elemental: Dios ama a Su pueblo, por tanto, cuida de él cuando otros lo lastiman. 

La prueba más tangible del amor de Dios es que “aquel Verbo (Jesucristo) fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad” (Juan 1:14). Dios se hizo hombre por amor al hombre sufriendo el martirio en una cruz para satisfacer la deuda de nuestros pecados delante de Dios Padre, y de esta forma tener la oportunidad de ser defendidos por el precio de la sangre de Jesucristo, como Abogado, ante el Padre airado por nuestras ABERRACIONES genocidas (pecados). Por favor, querido lector, lee de nuevo la frase anterior porque quizá no se entienda en la primera lectura. 

Después de la resurrección de Jesús de entre los muertos los creyentes podemos preguntarnos y afirmar, con el apóstol Pablo: ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? (Romanos 8:31). Si te arrepientes de tus pecados y pones tu fe en Cristo Dios te defenderá como lo hizo con Israel. La lucha no será a muerte contra personas sino contra tus pecados, para limpiar tu mente y corazón, y contra el mismo diablo que quiere hacerte creer que Jesucristo es pura mentira. 

Jesús se dio por ti. 

¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 28 de enero de 2017

Momento Poético

La poesía expresa una realidad o ficción con palabras escogidas de forma especial. Se intenta conseguir que el juego de palabras sea armonioso como una melodía. La poesía es la expresión de los valores que como seres humanos albergamos en nuestros corazones. Son experiencias y reflexiones derramadas en negro sobre blanco. Por supuesto, la Biblia está llena de poesía.

Desde lo profundo de mi desesperación,
Oh SEÑOR, clamo por tu ayuda.
Escucha mi clamor, oh Señor.
Presta atención a mi oración. SEÑOR,
Si llevaras un registro de nuestros pecados,
¿Quién, oh Señor, podría sobrevivir?
Pero tú ofreces perdón,
Para que aprendamos a temerte.
Yo cuento con el SEÑOR; sí, cuento con él;
En su palabra he puesto mi esperanza.
Anhelo al Señor más que los centinelas el amanecer,
Sí, más de lo que los centinelas anhelan el amanecer.
Oh Israel, espera en el SEÑOR;
Porque en el SEÑOR hay amor inagotable;
Su redención sobreabunda.
Él mismo redimirá a Israel de toda clase de pecado.
(Salmos 130:1-8)

En esta ocasión comparto con vosotros este poema, fiel testimonio de alguien que tuvo un encuentro con Jesucristo real y trasformador. Real porque Jesús es una Persona y trasformador porque Jesús lo que toca, lo cambia. Disfruta, como yo lo he hecho, con estas bellas palabras que manifiestan lo que muchos ya hemos vivido de primera mano.

Encuentro con JESÚS[1]

Nunca olvidaré aquel día
Cuando a mi vida llegaste
En tinieblas yo me hallaba,
Mas Tú mi senda alumbraste.

Entre multitud de gente
Vagaba sin esperanza
Como un barco a la deriva
Naufragando, iba mi alma.

A inquirir comencé un día
¿Qué pasaba? no sabía
Entre temores y dudas,
Existía mas no vivía.

“¿Qué pasa conmigo, Dios?
¿Qué es lo que me está pasando?
Quiero reír y no puedo;
Siempre termino llorando".

"Ayúdame mi buen Dios;
Ayúdame, te lo pido
Sana ya mi corazón
Y llena hoy mi vacío."

Al momento algo ocurrió;
Su Palabra El enviaba
"Soy la luz", dijo el Señor;
Por una piedra[2] me hablaba.

Mi corazón se alumbró;
Comprendí lo que pasaba
Al instante me rendí
Pues JESÚS me visitaba.

Desde entonces soy feliz;
Tengo paz y tengo gozo
Si me persiguen y ofenden,
Como JESÚS, yo perdono.

Hoy oro, canto y alabo
A mi Salvador bendito
No me canso de adorar a mi Dios,
Pues Él lo hizo.

¡Gloria doy a mi Señor!
¡Gloria al Espíritu Santo!
¡Gloria al Padre que me dio
Lo que yo estaba anhelando.

¿Quieres tú también lo mismo?
¿Ansías vivir un cambio?
Ven hoy a mi Salvador,
Mi JESÚS te está esperando.

−Zaida C. de Ramón‒

“¿Ansías vivir un cambio?”

¡QUE DIOS TE BENDIGA!



[2] Piedra: Persona que Dios usa sin ésta haberse convertido a Cristo [Si los cristianos callamos, las piedras hablarán]

sábado, 21 de enero de 2017

La Panacea

Hoy día existen los llamados gurús que las masas siguen porque ven en ellos esperanza y respuesta a sus problemas. Hombres siguiendo a hombres, en definitiva. No digo que alguien no pueda ayudar en este camino de la vida que a veces se vuelve tortuoso, es más, necesitamos personas de confianza en las que hallar consejo sabio. Lo que estoy tratando de poner por escrito es la inutilidad de seguir a ciertas personas que se alzan ellos mismos dando a entender que tienen todas las claves de la vida. Eso es una falacia pues nadie tiene el conocimiento absoluto. Nuestro conocimiento es bastante limitado. “Solo sé que no sé nada”, dijo el filósofo.

Muy diferente es el consejo de Dios. La Biblia, que es la Palabra de Dios escrita, nos dice sobre ella misma: «La suma de tu palabra es verdad, y eterno es todo juicio de tu justicia» (Salmos 119:160). En la Biblia está todo el consejo divino para vivir exitosamente, no ante nuestros iguales, que es algo relativo, sino ante el mismo Dios. La dimensión práctica de cómo llegar a ser exitosos desde el único punto de vista eterno, el de Dios, está en la Biblia, y como una muestra he aquí el siguiente texto extraído de ella:

Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado; Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche. (Salmos 1:1-2)

Es una delicia poder sumergirme en la lectura de la Biblia. Siento mucha alegría al dedicar tiempo a su lectura. Me baja el estrés, la tensión, el malhumor y me quita hasta el cansancio. Hace que vea la vida desde un punto de forma saludable, pues el mismo Dios me dice que me ama, me anima y me da valor. ¡El Ser más grande del universo está de mi parte! Tan solo me pide que la Biblia sea mi deleite las veinticuatro horas de cada día. Querido amigo, ¿cuál es el deleite de tu vida? Los video juegos, la televisión, la moda, el consumismo, el deporte, la lectura, los cómics… Siento decirte que no son comparables a la sencilla lectura de la Palabra de Dios.

El protagonista en los sesenta y seis libros que componen la Biblia es JESUCRISTO. Al leer cada página puedes ver algo de Él. Jesús es por tanto, el protagonista de la historia, nuestra historia. La tuya y la mía. Si no apartamos nuestros pensamientos de la Biblia Cristo resaltará como un destello penetrante de sol en nuestros ojos. ¡Veremos Su gloria! ¡Sí, veremos Su gloria! Si quieres ver a Dios, lee la Biblia. En ella se muestra el relato histórico de lo que Jesús vino a hacer por ti. En definitiva, vino a restablecer la comunicación que nuestro pecado había roto por medio de la cruz y tomando el lugar que nos correspondía: la muerte. Ahora debes ser sensible a su voz y obedecerle. ¿No es maravilloso este mensaje? Redescúbrelo leyendo la Biblia.

¡He aquí la panacea! 

¡QUE DIOS TE BENDIGA!