Porque de tal manera amó Dios al mundo,
que ha dado a su Hijo unigénito,
para que todo aquel que en Él cree, no se pierda,
mas tenga vida eterna. Juan 3:16.

sábado, 17 de junio de 2017

Rabiosa Actualidad

“Escrito está” es una de las frases conocidas de la Biblia. Con esa afirmación se quiere dar base y respuesta a determinadas cuestiones para aclararlas y determinar lo que Dios enseñó sobre diferentes asuntos. Jesús usó la expresión para recordar al pueblo, y al propio Satanás, las palabras vertidas en el Antiguo Testamento. La Biblia enseña la verdad de Dios, advierte sobre la maldad, aconseja cómo vivir y condena la injusticia, entre otros. La esencia del corazón humano cambió desde que pecó en Edén, por lo tanto, la Biblia es como el periódico que compramos hoy y que nos sumerge en la más rabiosa actualidad, enfrentándonos, a modo de espejo, con nuestro verdadero rostro.

No tuerzas el derecho; no hagas acepción de personas, ni tomes soborno; porque el soborno ciega los ojos de los sabios, y pervierte las palabras de los justos. (Deuteronomio 16:19)

El libro de Deuteronomio se escribió aproximadamente en el 1410 antes de Cristo pero sigue estando de rabiosa actualidad. Dios da al pueblo Su Ley para que vivan conforme a lo recto y justo. Se me viene la imagen a la mente de una sesión del senado o el congreso donde se abra cada sesión con las palabras de Deuteronomio 16:19. Todos se ponen de pie como signo de respeto a la autoridad de la Palabra de Dios y el presidente de la cámara lee enfáticamente el texto: “No tuerzas el derecho; no hagas acepción de personas, ni tomes soborno; porque el soborno ciega los ojos de los sabios, y pervierte las palabras de los justos”. Afirmo que no vendría nada mal recordar, sesión tras sesión, a aquellos que nos dirigen estás palabras que recuerdan que se tuerce el derecho, todos no son iguales ante la ley, los pagos en “B” están a la orden del día y tanto sabios como justos pueden caer en las fauces del soborno. La Biblia está de rabiosa actualidad.

La tendencia del hombre está encaminada al mal desde que nace hasta que muere. Todos los estratos de nuestra sociedad dan fe de ello. Sí, parece ser más escandaloso cuando la corrupción nos golpea desde las altas cumbres, pero también nos golpea de igual forma desde las bajas laderas. En la Biblia queda claro que “Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; No hay quien entienda, No hay quien busque a Dios” (Romanos 3:10-11). Es por esa razón que Dios buscó al hombre por medio de Su Hijo Jesucristo. Estamos tan desesperadamente perdidos y corrompidos que no percibimos nuestra propia necesidad de salvación. A Dios gracias por Su amor que abrió el camino para poder ser restaurados. El sacrificio de Jesús en la cruz pagó por tus pecados y los míos. Ya Dios nos da Su favor, ya las puertas del cielo están abiertas para todos los que crean en Jesucristo.

La Biblia es actual.


¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 10 de junio de 2017

El Mejor Deseo

Una de las cosas que recibimos de los demás con mayor agrado y felicidad es sus deseos de bienestar y protección hacia nosotros. Es como cuando vemos en la escena de una película a un padre proferir palabras de apoyo y ánimo a su hijo, afirmándole: “Estoy contigo para lo que pase porque te amo”. He de reconocer que ante escenas tan emotivas en muchas ocasiones los actores consiguen que fluyan lágrimas de mis ojos. De forma más profunda y real Dios pide a Aarón, y con ello a las nuevas generaciones de sacerdotes, que bendigan de forma especial a Su pueblo Israel, con las siguientes frases:

“Que el SEÑOR te bendiga y te proteja. Que el SEÑOR sonría sobre ti y sea compasivo contigo. Que el SEÑOR te muestre su favor y te dé su paz”. (Números 6:24-26)

Examinando a vuelo de pájaro lo que conocemos como la bendición sacerdotal, en este caso tan especial, no es importante quien lo dice, sino de parte de quien viene. Es bueno siempre recibir de las personas que nos rodean y amamos sus mejores deseos de bendición. En este caso la bendición viene del corazón amoroso y misericordioso de Dios. El Ser más grande del universo, el Creador de todo lo que existe, incluyendonos a ti y a mí, desea bendecirnos, protegernos, sonreírnos, tener compasión de nosotros, favorecernos y darnos Su paz.

¿Por qué un Dios tan excelso quiere bendecirnos a tales extremos si le hemos fallado con nuestros pecados? Es sencillo de entender: Estamos necesitados de ser bendecidos porque de lo contrario viviremos vidas contrarias a los verdaderos deseos de bendición de Dios, es decir, no alcanzaremos Su bendición, Su protección, Su sonrisa, Su compasión, Su favor y Su paz. ¿De qué forma alcanzamos que Dios proclame Su bendición sobre nosotros? CREYENDO EN SU HIJO JESUCRISTO. La bendición tiene un nombre: JESUCRISTO quien pagó por nuestros pecados en una cruz para bendecirnos con la bendición más grande que el ser humano pueda recibir: SER PROCLAMADOS HIJOS DE DIOS. ¿Hay alguna bendición más grande? Por lo tanto, cree en Jesús y serás salvo.

Creer trae bendición.


¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 3 de junio de 2017

Médiums y Espiritistas

Desde los albores de la humanidad el hombre ha recurrido a los poderes ocultos para conocer el futuro por medio de médiums y espiritistas. Desde entonces hasta el presente una caterva de ocultistas se han hecho famosos debido a los medios de comunicación que amplifican sus artes oscuras y ponen de manifiesto que, aunque el ser humano niega a Dios, no reniega de un mundo espiritual y busca su influjo en lo satánico, a sabiendas, es decir, voluntariosamente.

No te contamines al recurrir a los médiums o a los que consultan con los espíritus de los muertos. Yo soy el SEÑOR tu Dios. (Levítico 19:31)

La Biblia advierte a todos aquellos que se acercan a consultar a médiums y espiritistas que acabarán contaminándose. Todos los que preguntan o atienden los consejos de estos personajes infectados de lo oculto, médiums y espiritistas, acabarán pagando un precio muy alto por sus prácticas. Conozco un caso cercano en el cual los espíritus de las tinieblas le pidieron que matase a su hijo. En ese momento se le abrieron los ojos y buscó a Dios reconciliándose con Él. Parece ser que todo marcha bien y en un principio son seducidos como el burro que va detrás de una zanahoria. Más tarde esos espíritus satánicos van tomando el control de la persona incauta y se cobran un gran precio. A veces el propio suicidio de la persona al intentar escapar de sus fauces.

Hay un solo antídoto para escapar definitivamente de estos poderes de las tinieblas: JESUCRISTO. Él nos mostró cuál fue el propósito de vivir entre nosotros: El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor (Lucas 4:18-19). Los que buscan a los médiums y espiritistas caen en la trampa satánica más elemental y se convierten en cautivos, ciegos y oprimidos. Pero Jesús, por medio de pagar sus delitos contra Dios por sus pecados, sufrió el castigo que nosotros merecíamos en una cruz para libertarnos del cautiverio, devolvernos la vista y liberarnos de la opresión de esos poderes que operan contra Dios mismo intentando llevar al infierno a todos aquellos que caen en sus dominios. Arrepiéntete de tus pecados, cree en Jesucristo y serás liberado de la angustia.

¡Huye!


¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 27 de mayo de 2017

Tan Fácil... Tan Difícil...

Lo fácil puede llegar a ser sorprendentemente difícil. Nos han educado para creer que para conseguir algo valioso hay que esforzarse sobre manera. Cierto es que para obtener logros que merezcan la pena hay que sudar la gota gorda, pues lo que se consigue por la vía rápida no se estima lo suficiente o se va por el retrete. Pero lo anterior es simple y exclusivamente el logro personal y humano sin contar con lo que tiene más valor: la vida. Sin la vida no hay logro que valga y aunque parezca de Perogrullo decirlo es una verdad mayúscula: Sin la vida que Dios nos ha regalado lo demás carece de significado y trascendencia.

Les dijo: Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo? Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa. (Hechos 16:30-31)

La salvación es una de esas cosas tan fáciles de obtener y sorprendentemente difícil de creer. Si lees el contexto del versículo que has leído arriba, te darás cuenta que el carcelero se dio cuenta de que algo milagroso estaba ocurriendo. Dios se estaba manifestando en su medio de trabajo, la cárcel. Ante tamaña evidencia preguntó desesperadamente, no por cuestiones vanas, sino que su pregunta dio en la clave del asunto: ¿Qué debo hacer para ser salvo? "Cree en el Señor Jesucristo", fue la sencilla respuesta que recibió.

Tan fácil… tan difícil… ¡Creer en el Señor Jesucristo! No creer en Buda, no creer en los millones de dioses hindúes, no creer en el humanismo, no creer en ti mismo… La salvación se obtiene por creer y creer en Jesucristo. Si crees cualquier otra cosa, por muy digna que parezca ser, estás condenado a ir al infierno cuando mueras. ¡Basta de trapos calientes, de frases bondadosas y vacías, basta de auto salvación! La salvación solo y exclusivamente se alcanza por medio de creer en Jesucristo. Lo demás no sirve. Tan fácil de adquirir… tan difícil de creer…

Recuerda, querido lector, las cuestiones importantes de la vida nos han sido regaladas. La salvación también es otro regalo que Dios quiere darte porque Jesucristo, con Su sacrificio en la cruz por ti y por mí, nos dio la oportunidad del perdón y la reconciliación con Dios. Déjame darte dos consejos y así podrás observar el milagro de Dios actuando en tu vida, como lo hizo con el carcelero de Filipos. Sal de la mole de hormigón en la que vive (si vives en una ciudad) y contempla la maravilla de la creación pues “Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos” (Salmos 19:1). Consíguete una Biblia (hay muchas por internet) y léela pues “Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino” (Salmos 119:105). En la naturaleza verás la grandeza de Dios y en la Biblia verás la grandeza de Su salvación por medio de Jesucristo.

Lo importante es un regalo de Dios.

¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 20 de mayo de 2017

Ajuste de Cuentas

Las películas de gánsteres o cowboys definen lo que es un ajuste de cuentas violento muy bien. Es más, me pareciera que el concepto lo inventó Hollywood por medio de esas películas, donde la venganza era la norma, siempre que la injusticia se cernía sobre el protagonista. La justicia había de ser satisfecha por medio del ojo por ojo y diente por diente. Según uno de los amigos de Job, el más joven, Dios va a hacer lo mismo con los seres humanos: Cada quien recibirá según lo que haya hecho de manos de Dios, sea bueno o malo.

Porque él pagará al hombre según su obra, y le retribuirá conforme a su camino. (Job 34:11)

Dios parece no estar de acuerdo con Eliú, el amigo joven de Job, y pregunta a Job: ¿Quién es ése que oscurece el consejo con palabras sin sabiduría? (Job 38:2). No fue suficiente la tunda dialéctica que recibió el justo Job de parte de sus tres amigos que vino a unirse un imberbe a la masacre. ¡Con amigos como estos para qué quiere usted enemigos, oiga! Si Dios tuviera que pagarnos conforme a nuestras obras y caminos lo llevaríamos claro, pues “Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; No hay quien entienda, no hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno” (Romanos 3:10-12). Claro, clarito lo tendríamos.

Dios no quiere pagarnos conforme a nuestros pecados. Dios no desea condenarnos. Jesús no caminó entre nosotros para señalarnos con un dedo acusador, aunque lo mereciésemos. Jesús no vino a condenarnos, sino a salvarnos: Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Juan 3:17). Para eso debía ajustar las cuentas, pero no con nosotros, sino con Su Padre. Nuestro pecado requería un pago, una multa que pagar con la cual satisfacer el delito. El problema fue que para el ser humano caído en pecado, tal multa era impagable. Se necesitaba alguien sin pecado. Jesús fue ese alguien que nos sustituyó para que pudiéramos recibir el favor del Padre, Su Padre.

Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él  (Juan 3:17). Reiteró: Dios mandó a Su Hijo al mundo, todos nosotros, para ponerse a nuestro favor. En la cruz Cristo pagó todos los pecados de la humanidad sin dejar ninguno fuera, y esto satisfizo la justicia divina. ¡Ya no tenemos que ajustar las cuentas con Dios! Jesús lo hizo por nosotros. Da el siguiente paso y serás salvo: Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa (Hechos 16:31). ¡CREE EN JESÚS! Una advertencia: El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios (Juan 3:18). Dios no condena, tú te condenas si no crees en Jesús. Tú mismo terminarás ajustándote las cuentas. 

Jesús lo hizo.


¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 13 de mayo de 2017

Más Que Dios

La película Como Dios que presenta a un Jim Carrey asumiendo el rol de Dios que protagoniza Morgan Freeman es un intento, por parte del ser humano, de ser más que Dios. Todos, en algún momento, hemos pensado y creído firmemente que haríamos las cosas mejor que el mismo Dios si tuviésemos la sartén universal por el mango. Aunque la evidencia en nuestra contra sigue siendo incuestionable, muchos siguen creyendo que están haciendo más y mejor que Dios. “Soy bueno”, “no hago mal a nadie”, “no soy un asesino”…

¿Será el hombre más justo que Dios? ¿Será el varón más limpio que el que lo hizo? (Job 4:17)

Uno de los amigos de Job lanza las anteriores preguntas comparando al hombre injusto con el Dios Justo y al hombre sucio con el Dios Limpio. No es que el hombre carezca de cierto grado de justicia o limpieza, es que comparado con Dios su justicia y limpieza son injusticia y suciedad. ¿Por qué? El salmista nos da la respuesta: Nuestros días sobre la tierra son como la hierba; igual que las flores silvestres, florecemos y morimos (Salmos 103:15). Nuestra vida se marchita rápidamente y nuestro nacer, crecer y morir es en un abrir y cerrar de ojos. ¿Cómo un ser tan efímero como el ser humano se atreve a jactarse de esa forma ante el eterno Dios?

Tú y yo vivimos a millones infinitos de años luz de Dios. No somos justos, no estamos limpios ante Él, por lo tanto, ¿cómo podremos acercarnos a ese Dios tan Justo y Santo? Por lo que nos toca, estamos perdidos en el infierno y no podemos hacer nada para escapar de ahí. Dios no puede tener amistad con personas que de forma tan soberbia piensan y actúan como si fuesen más que Dios. Jim Carrey se ve obligado a ir a Morgan Freeman para arreglar el desaguisado cósmico que ha causado por tomar el lugar de Dios. Querido lector, ¿harás lo mismo?

El evangelio es las buenas noticias de Dios para el hombre. El evangelio no es un concepto es la Persona de Jesucristo. Él no solo trajo la buena noticia, sino que, además, encarnó el mensaje al morir en nuestro lugar en una cruz en pago por nuestros desatinos o pecados a Dios. Sí, Dios requería que Su justicia fuese satisfecha, pues el delito ha de castigarse, y el castigo recayó sobre el Hijo de Dios para que tú y yo pudiésemos tener la oportunidad de salvarnos. La buena noticia es que todos nuestros pecados pasados, presentes y futuros ya fueron perdonados por el sacrificio de Jesucristo. La única condición que hemos de cumplir para aprovechar la buena noticia es creer, creer en Jesucristo. Eso es la fe que nos salva, la fe en Jesucristo. Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios (Juan 1:12).

¡Cree!


¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 6 de mayo de 2017

Engañoso y Perverso

¡Qué contrariedad! Todo apunta al corazón como la fuente del amor y todo lo bueno que emana del ser humano. El amor mueve al mundo, se oye decir, y el motor del amor es el corazón, digo yo. El ideal es el amor que emana de los corazones a modo de película de Hollywood. Al final se llega al destino deseado, se vencen los obstáculos, y el corazón vence aun a la razón. Qué contrariedad: Un mundo que ensalza la razón por encima de la espiritual se rinde ante la subjetividad del corazón. A pesar de todo, somos todo corazón.

Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? (Jeremías 17:9)

¡Qué contrariedad! La Biblia nos enseña todo lo contrario. El corazón del hombre es engañoso y perverso en grado sumo, “más que todas las cosas”, dice el profeta Jeremías. Del fondo del corazón salen todos los malos pensamientos que dan a luz cada mala acción y toda perversión. No solo perjudicamos a los demás con nuestro corazón contaminado sino que, además, sin darnos cuenta estamos malogrando nuestra propia situación moral, espiritual y física. Nuestros pensamientos y actos nos condenan.

Nos preguntamos Jeremías, ¿quién lo conocerá? O, ¿Quién puede comprender al corazón? El hombre no llega a entender de forma clara los entresijos del corazón y la mente. No hay ninguna fórmula matemática que lleve a decir que dos más dos son cuatro en estas cuestiones. ¡Hay esperanza! El salmista nos presenta al que sí tiene el conocimiento para responder su pregunta “¿quién lo conocerá?”: Yo el Señor, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras. (Jeremías 17:10). Dios investiga y examina los más profundos laberintos del corazón. Ante tal escrutinio ninguno sale indemne. Dios inspecciona los corazones para que cada uno reciba su merecido.

Unos versículos antes Jeremías escribe lo que recibirán las personas en pago de sus frutos: Así ha dicho el Señor: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta del Señor. Será como la retama en el desierto, y no verá cuando viene el bien, sino que morará en los sequedales en el desierto, en tierra despoblada y deshabitada. Bendito el varón que confía en el Señor, y cuya confianza es el Señor. Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto (Jeremías 17:5-8). Aquí no hay ninguna contrariedad: la persona que ponga su corazón en el hombre recibirá condenación y la persona que ponga su corazón en Dios recibirá la salvación.

¿En quién confía tu corazón?


¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 29 de abril de 2017

El Primer Modista

Ayer publiqué en Facebook la foto que aparece a la izquierda y alguien de mi entorno me comentó “que pena el animalito”. Le comenté que la imagen intentaba explicar el texto bíblico que la acompañaba. Le apenaba mucho el maltrato animal. “Lo peor es que una persona, Jesús, sufrió la muerte como un cordero”, le dije. Me parece que el sufrimiento del animal le apenaba más que el sufrimiento de Jesucristo en la cruz, o por lo menos, no entendió las implicaciones profundas de lo que leyó y vio. El siguiente texto es el que acompaña a la foto:

Y el Señor Dios hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió (Génesis 3:21).

Hasta el momento Adán y Eva vivían desnudos sin sentir vergüenza o complejos. El papel de cada uno era tan claro que no se comparaban para ver quién de los dos era mejor que el otro. ¡Los dos eran iguales y diferentes! Los dos eran complementarios. Pero se saltaron las normas que Dios estableció. No cabe duda, uno de los problemas esenciales entre hombres y mujeres, desde entonces, es ver quién es más competente. Aunque Dios los trató igual antes y después. Antes los cuidó y protegió. Después los cuidó y protegió. Antes tenían el Edén, creado por Dios. Ahora el último grito en moda, creada por Dios, el primer Modista de la historia.

La Semana Santa pasó y estoy seguro que muchos no saben lo que significa ver a Jesús en una cruz. Ver a Jesús en una cruz significa que Dios, al igual que mató animales para cubrir la vergüenza que sentían Adán y Eva por su desnudez, mató a Su Hijo para cubrir nuestra vergonzoso pecado. Dios quiere vestirte de Jesucristo para limpiar tu maldad y tu pecado. Jesús puede cubrir tu desnudez. Solo tienes que tener la actitud de nuestros primeros padres y creer que Jesús puede vestirte para cuidarte y protegerte. Matar a un animal es cruel. Matar a Jesús infinitamente más. ¿Te puedes imaginar, querido lector, lo terrible que es el pecado para Dios? Piensa en esto: Nosotros somos los crueles por desobedecer a Dios.

Déjate vestir.


¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 22 de abril de 2017

Lo que Vale la Pena

¡Esto merece la pena! ¡Por esto vale la pena vivir! Son frases que solemos decir cuando hayamos algo que, o bien, ha sido beneficioso, o trae identidad plena a nuestra existencia. La gente más satisfecha que conozco son aquellos que aman lo que hacen. Por otra parte, he visto una mirada de frustración en aquellos que han errado el tiro en sus vocaciones. Realmente todos tenemos alegrías y frustraciones, buenas y malas elecciones, en fin, tinos y desatinos.

La Biblia distingue a dos tipos de personas, el justo y el impío. De aquí se desprende que no hay buenos en este mundo pues delante de Dios solo hay justos e injustos, otra forma de definir a los impíos. ¿Quiénes son los justos y quiénes son los impíos? Los justos son aquellos que viven para lo que merece la pena y los impíos son los que viven para lo que no merece la pena. Eso leemos en el siguiente proverbio:

La obra del justo es para vida; mas el fruto del impío es para pecado. (Proverbios 10:16)

El justo produce vida y el impío genera pecado. Eso suena bastante disonante en una sociedad de lo “políticamente correcto”, como la nuestra, en la que todos son buenos… hasta que se demuestre lo contrario. Entre el justo y el impío no hay medias tintas, es decir, o eres justo o eres impío o pecador, otra manera de designar a los impíos. Reconocer al justo y al impío es una tarea sumamente fácil y la clave también la da la Biblia, la Palabra de Dios: Así que, por sus frutos los conoceréis (Mateo 7:20). Los frutos del justo provienen de la obediencia a Dios y los frutos del impío emanan de sus propios deseos.

A mi parecer queda claro que merece la pena vivir para generar vida que para generar muerte, pecado. Dado que todos nacemos con el estatus de impíos, ¿cómo alcanzar el estatus de justo que la Biblia plantea? La respuesta es tan simple que no me extraña lo más mínimo que en un mundo donde todo cuesta no sea ignorada. Ahí va la respuesta de todas formas: Para alcanzar el estatus de justo tienes que CREER EN CRISTO. Nada más y nada menos. Si no crees en Jesucristo seguirás siendo un impío y nunca serás contado entre los justos, por lo tanto, el cielo te quedará muy lejos.

¿Qué fruto produces?


¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 15 de abril de 2017

Consumado Es

Lo mismo ocurrió con Jesús. Todos los que le seguían salieron despavoridos para salvaguardar su vida. Si lo hicieron con el mismo Jesús, por demás, queda justificado que ante un trono procesional se haga lo mismo. Ante la barbarie del terrorismo que se va acrecentando año tras año en nuestra sociedad, antes de valores cristianos y hoy, de valores laicos, la paranoia está justificada o al menos, previsible. Lo paradójico es que aún la guerra, por mucho que le cueste reconocer a nuestra sociedad occidental, es entre musulmanes y cristianos. Nuestra cultura intenta zafarse de sus raíces cristianas y otra cultura intenta imponer su religión violentamente. Intentan vengar aquellas épocas en que los cristianos, a golpe de espada, intentaron por la fuerza y en nombre de Dios, cristianizarlos. Queda claro que el poder corrompe y los cristianos no se han librado de tamaña corrupción.

Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu (Juan 19:30)

En las antípodas de una guerra santa o del terrorismo religioso se posiciona Jesucristo. Él vino a completar un encargo del Padre: Pagar por los pecados de toda la humanidad. Cristo probó el vinagre humano soportando la burla, la indiferencia, la violencia, la blasfemia, la incomprensión, el desprecio, la soledad y, al final, el asesinato. Después de experimentar nuestro látigo hostil término Su vida con la frase más sublime que se pronunciara jamás: ¡CONSUMADO ES! Jesús fue consciente durante toda Su vida de que para ese momento vivió entre nosotros. Después inclinó Su cabeza quizá en adoración a Su Padre o quizá como signo de descanso y, voluntariamente, entregó Su vida a la muerte.

Jesús estuvo solo ante el peligro pagando voluntariamente por nuestros pecados. Su Padre lo dejó momentáneamente y, sus discípulos más atrevidos lo observaban de lejos. Consumado es significa que ahora el Padre está a favor de nosotros porque Cristo le pagó el débito que nuestros pecados contrajeron. Consumado es significa que las puertas del cielo están abiertas para toda la humanidad con la única condición de que crean en el sacrificio de Cristo en la cruz. Querido amigo, Cristo quitó todas las barreras entre tú y Dios. El camino está libre y todos tus pecados han sido perdonados en la cruz. Simplemente cree poniendo la fe en Jesucristo pues Él es el único que te puede salvar eternamente.

¡Cree en Jesús!


¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 8 de abril de 2017

Él Mira

Sentirse o ser observado puede ser horrible dependiendo del grado de timidez o aprensión que se tenga. En mi caso me pone nervioso saberme observado, pero no pasa de ahí. Al fin y al cabo siempre hay alguien que por causas naturales se ve en la, diríamos, obligación de observarnos por lo menos para atendernos en un momento dado. Por cierto, la indiferencia también se convierte en un modo de observación ya que el mensaje que se recibe bien podría ser: “Hay algo en ti que no me gusta”. Yo veo estos dos tipos de observación en Dios hacia nosotros.

Él mira sobre los hombres; y al que dijere: Pequé, y pervertí lo recto, y no me ha aprovechado, Dios redimirá su alma para que no pase al sepulcro, y su vida se verá en luz. He aquí, todas estas cosas hace Dios dos y tres veces con el hombre, para apartar su alma del sepulcro, y para iluminarlo con la luz de los vivientes (Job 33:27-30).

De forma natural Dios te observa porque, en definitiva, a Él no se le escapa nada: está en todo lugar y al mismo tiempo. Dios te observa continuamente. Por otra parte, Dios es indiferente hacia ti pues no pierde Su tiempo en alguien que le rechaza constantemente. En cierto modo tú actúas igual que Dios acercándote a los que simpatizan o empatizan contigo y alejándote de aquellos no les caes bien. Así que no deberías extrañarte por la forma en que Dios actúa contigo.

Dios te mira a la espera que te des cuenta de que el pecado, que es pervertir lo recto, no te ha merecido la pena. Llegar a ese punto muchas veces cuesta años de amarguras y sinsabores, darse contra las paredes, depresión y angustiosa desesperanza. No estoy dramatizando, sino quedándome corto en la descripción. La gran mayoría de ocasiones que las personas se acercan a Dios lo hacen por desesperanza, ya que han agotado todos los recursos disponibles: dinero, status, salud…

Dios te salva cuando vienes a Él reconociendo tu pecado y pidiéndole socorro. Es más, ya lo ha hecho por medio de la muerte de Jesús en la cruz. Cristo pagó la deuda de tu pecado al Padre para que tú tan solo, al poner tu fe en Jesús, fueses salvo. La descripción es grandiosa: Para que no pases al sepulcro, y tu vida se vea en luz. La salvación solo se trata de creer y creer en Cristo. Lo más difícil ya lo hizo Dios. Aún más, Dios sigue mirándote hasta que despiertes del letargo en el que te hayas sumido dos y tres veces, que es una forma de decir mientras vivas, para liberarte de la muerte y darte la luz de la vida. Después del sepulcro se acaba la esperanza.

Mírale a Él.


¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 1 de abril de 2017

Dios, Échate a un Lado

Mi experiencia diaria al relacionarme con otros es un descubrir, vez tras vez, como viven la vida sin tener en cuenta a Dios. Lo que en el pasado era primordial hoy se ha transformado en menos que un cuento chino o un cuento de hadas. Si Dios existe vive demasiado alejado de mi realidad o no se interesa por ella, piensan. Es más, si Dios es bueno, ¿por qué no resuelve los problemas de la humanidad? Esta afirmación-pregunta de los humanos saca a la luz dos verdades sobre ellos: Tienen un concepto claro de Dios “Dios es bueno” y un concepto propio como víctimas ya que desean que alguien externo, en este caso Dios, les resuelva los problemas. El hombre realmente y en extremo sabe que Dios existe y que un día habrá de darle cuentas. Lo dramático del asunto es la actitud de rebeldía voluntaria de la humanidad, en general. Job los describió así:

Dicen, pues, a Dios: Apártate de nosotros, porque no queremos el conocimiento de tus caminos. ¿Quién es el Todopoderoso, para que le sirvamos? ¿Y de qué nos aprovechará que oremos a él? (Job 21:14-15)

Es la humanidad a motu propio la que se atreve a desairar a Dios, diciéndole: ¡Dios, échate a un lado! Juan lo expresa de este modo: Vino al mismo mundo que él había creado, pero el mundo no lo reconoció (Juan 1:10). ¡No quieren conocerlo! Están tan viciados por sus propios conceptos de cómo deber ser Dios y qué debe hacer por ellos que ni siquiera lo reconocerían si lo tuviesen ante sus narices. Para ellos es vano obedecer a Dios y es vana toda súplica dirigida a Él. ¿Por qué es inservible para ellos? Porque Dios no obedece a sus caprichos y a sus “Tú me das y yo te doy” de las conveniencias humanas.

Ahora bien, hay mucho en el texto que hemos leído en cuanto a Dios y no solo al rechazo del hombre hacia Él. A saber: Dios ha fijado unos caminos para servirlo y tener comunión con Él. Las personas saben de una forma u otra que viven aparte de Dios en sus propios caminos. Esto se llama PECADO. Estos caminos humanos les separan de la voluntad de Dios que es servirlo y tener comunión directa con Él. ¿Cómo entrar en el camino de Dios? Es tan sencillo que muchos no se lo pueden creer: CREER. Creer en Cristo, o lo que es lo mismo, depositar la confianza en que Él es digno de servir y amar. Jesús es digno de nuestra amistad más profunda. Él hizo todo lo necesario a favor nuestro muriendo en una cruz, por lo tanto, solo pone una condición para que dejemos de echarle a un lado: CREER.

¡Échate a Su lado!

¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 25 de marzo de 2017

Buscando Consejo

De vez en cuando hay que pedir consejo. Creo que esa es una práctica y sana. No tenemos por qué aislarnos en los problemas de la vida e ir en busca de consejo sabio. Quizá tus padres, tu cónyuge, un amigo, el jefe o un libro te sirvan de guía para dar el paso siguiente o parar. Reconozco que puedo llegar a ser bastante alérgico a pedir consejo, pero con los años me voy dando cuenta que la verdadera alergia me la causa el no buscar esa palabra de ayuda gentil, que mis conocidos están dispuestos a regalarme.

En pos del Señor vuestro Dios andaréis; a él temeréis, guardaréis sus mandamientos y escucharéis su voz, a él serviréis, y a él seguiréis (Deuteronomio 13:4).

¿A quién pedimos consejo? Muchos van de psicólogo en psicólogo, mientras que algunos prefieren inspirarse en cómo vive el famoso de turno. Unos van a echadores de cartas y otros se fían de la religión. Al final, el consejo sirve para poco ya que, tristemente, somos ciegos guiando a otros ciegos. Dios nos conoce y por eso dejó escrita Su voluntad en cuanto a buscar en exclusividad Su consejo, obviamente, sabio. El problema de fondo es quién, hoy día, busca el consejo divino. ¡Muy pocos! Por lo menos pocos de los que se hallan a mí alrededor. Lo sé porque sus vidas lo reflejan y sus bocas lo gritan: ¡Soy el amo de mi destino: soy el capitán de mi alma! Como dijo Mandela, es decir, ¡No necesito a nadie!

Al igual que a Su pueblo Israel, Dios nos demanda hoy lo mismo, a saber: Caminar detrás de Él, respetarle, obedecer Sus mandamientos, escuchar Su voz, servirle y seguirle. Dios se repite, pues el inicio y el final del texto son similares: caminar detrás de Él y seguirle que, en definitiva, es caminar detrás de Él. El ser humano cree que caminando delante de Dios lo burlará esquivándolo. Nada más lejos de la realidad, pues vivir dejando atrás a Dios es perder el norte de la vida aquí y en la eternidad.

Una de las capacidades de Jesús es ser un Consejero Admirable. Pídele Su consejo y escucha Su voz hablándote a la mente y al corazón. Dios te susurra a través de Su creación y te habla con voz firme por medio de Su Palabra, la Biblia. Su consejo es el siguiente: Cree en mi muerte en la cruz como pago por tus pecados y vive en la libertad de saberte perdonado. Ven en pos de mí y no te vayas ni a derecha ni a izquierda. Ten fe y confía.

Busca Su consejo.


¡QUE DIOS TE BENDIGA!

sábado, 18 de marzo de 2017

¿Qué Escribir?

¿Qué escribir cuando el mundo vive envuelto en una guerra de la razón contra la Biblia? ¿Qué escribir cuando una mayoría ha declarado la guerra a Dios? Sí, ese es el meollo de la cuestión: las personas batallan para derrocar a Dios del horizonte. Detrás de todo ello subsiste el pensamiento de la libertad absoluta y Dios es una figura que se percibe como limitadora de esa libertad que el ser humano anhela. Por supuesto, nada más allá de la realidad. Jesús dijo: Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres (Juan 8:32). Pero para conocer la verdad y ser libres hay dos pasos previos, por lo tanto, ¡sé de qué escribir!

Vuelves al hombre hasta ser quebrantado, y dices: Convertíos, hijos de los hombres (Salmos 90:3)

Primer paso: Para vislumbrar, hasta el punto de entender a Dios, se necesita la intervención de Él. Volver y decir son los verbos previos al mensaje divino para el hombre: ¡Convertíos! Jesús proclamaba lo mismo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado (Mateo 3:2). Dios es el que nos quebranta para que escuchemos Su voz diciéndonos: ¡Convertíos! ¡Arrepentíos! Eso es un milagro que solo Dios puede hacer. Querido lector, si Dios no te da la gracia de entender Su mensaje, no tienes posibilidad de salvación. Pídele con fervor que habrá tu mente y corazón para recibir Su luz.

Segundo paso: Dios te hará entender dos cosas para que puedas ser salvo y que Jesús las compartió con aquellos que habían creído en Él. Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres (Juan 8:31-32). Creer en Jesucristo y permanecer en Su Palabra son los requisitos previos para conocer la verdad y ser libres. ¿Cómo muestro que he creído en Jesús? Obedeciendo Sus Palabras que están en la Biblia. Quizá demasiado sencillo para un mundo tan complejo como el nuestro. ¡El mensaje del evangelio es muy sencillo! Tan simple que hasta los niños lo entienden plenamente.

Hay un precio que debes pagar: Poner tus miras en Jesucristo y desechar al mundo. Jesús pagó el precio por ti, costándole la cruz. ¡Cuán poco y ridículas se ven mis pérdidas a la sombra de la cruz! La gran tentación es dejarse arrastrar por la marea del pensamiento humano y diluirse en ella. ¡No! No te disuelvas en la masa. Dios te creó único e inconfundible y ellos te enseñan que todos somos iguales: Todos debemos vestir igual, todos debemos pensar lo mismo, todos debemos comer igual, todos debemos ser del mismo sexo…

Te seguiré, Señor.


¡QUE DIOS TE BENDIGA!