Porque de tal manera amó Dios al mundo,
que ha dado a su Hijo unigénito,
para que todo aquel que en Él cree, no se pierda,
mas tenga vida eterna. Juan 3:16.

sábado, 1 de abril de 2017

Dios, Échate a un Lado

Mi experiencia diaria al relacionarme con otros es un descubrir, vez tras vez, como viven la vida sin tener en cuenta a Dios. Lo que en el pasado era primordial hoy se ha transformado en menos que un cuento chino o un cuento de hadas. Si Dios existe vive demasiado alejado de mi realidad o no se interesa por ella, piensan. Es más, si Dios es bueno, ¿por qué no resuelve los problemas de la humanidad? Esta afirmación-pregunta de los humanos saca a la luz dos verdades sobre ellos: Tienen un concepto claro de Dios “Dios es bueno” y un concepto propio como víctimas ya que desean que alguien externo, en este caso Dios, les resuelva los problemas. El hombre realmente y en extremo sabe que Dios existe y que un día habrá de darle cuentas. Lo dramático del asunto es la actitud de rebeldía voluntaria de la humanidad, en general. Job los describió así:

Dicen, pues, a Dios: Apártate de nosotros, porque no queremos el conocimiento de tus caminos. ¿Quién es el Todopoderoso, para que le sirvamos? ¿Y de qué nos aprovechará que oremos a él? (Job 21:14-15)

Es la humanidad a motu propio la que se atreve a desairar a Dios, diciéndole: ¡Dios, échate a un lado! Juan lo expresa de este modo: Vino al mismo mundo que él había creado, pero el mundo no lo reconoció (Juan 1:10). ¡No quieren conocerlo! Están tan viciados por sus propios conceptos de cómo deber ser Dios y qué debe hacer por ellos que ni siquiera lo reconocerían si lo tuviesen ante sus narices. Para ellos es vano obedecer a Dios y es vana toda súplica dirigida a Él. ¿Por qué es inservible para ellos? Porque Dios no obedece a sus caprichos y a sus “Tú me das y yo te doy” de las conveniencias humanas.

Ahora bien, hay mucho en el texto que hemos leído en cuanto a Dios y no solo al rechazo del hombre hacia Él. A saber: Dios ha fijado unos caminos para servirlo y tener comunión con Él. Las personas saben de una forma u otra que viven aparte de Dios en sus propios caminos. Esto se llama PECADO. Estos caminos humanos les separan de la voluntad de Dios que es servirlo y tener comunión directa con Él. ¿Cómo entrar en el camino de Dios? Es tan sencillo que muchos no se lo pueden creer: CREER. Creer en Cristo, o lo que es lo mismo, depositar la confianza en que Él es digno de servir y amar. Jesús es digno de nuestra amistad más profunda. Él hizo todo lo necesario a favor nuestro muriendo en una cruz, por lo tanto, solo pone una condición para que dejemos de echarle a un lado: CREER.

¡Échate a Su lado!

¡QUE DIOS TE BENDIGA!

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